domingo, 1 de mayo de 2016

El avión y el aluvión


Por Luis Bruschtein

acto290430–04–2016 /  Mucha gente otra vez. El gobierno de Macri moviliza a los peronistas más que los gobiernos peronistas. Gente por todos lados en el acto de las centrales obreras en Paseo Colón, un acto diferente al de los derechos humanos del 24 de marzo, como fue también diferente el de Comodoro Py el 13 de abril. Mucha gente movilizada en cuatro meses.

Cambia parte del público y otro se comparte. En todos hubo seres humanos, expectativas, miedos o broncas que no figuran en Clarín o La Nación, es mucha gente que no aparece en la tele ni en las encuestas.

Gente que no existe para intelectuales o creyentes de un espectáculo monopolizado por el show Lázaro Báez y la insólita búsqueda del tesoro kirchnerista enterrado en la Patagonia.

Ni siquiera comparten la pantalla. La estrategia de los medios oficialistas ha sido inundarla con las villanías de Lázaro Báez para tapar una crisis que se escurre por zonas invisibilizadas o que se trata de invisibilizar.

La velocidad con que el gobierno conservador ha tomado las medidas económicas se quiso interpretar como demostración de fuerza. Pero, en realidad, ha sido expresión de debilidad. Un gobierno fuerte busca tiempos más políticos.

Uno débil tiene que ejecutar todo lo que pueda antes de perder la fuerza que ganó en las urnas. El gobierno deja entrever una apuesta al borde del abismo: "Este es el peor momento, en el segundo semestre se verán los beneficios".

Esperan que baje la inflación. Pero su política antiinflacionaria es a costa de los trabajadores, de su estabilidad laboral y de la capacidad adquisitiva.

Cuando baje la inflación (si es que sucede) será porque los trabajadores estarán en su peor momento, del cual será difícil recuperarse porque habrán cerrado fuentes de trabajo y el salario habrá quedado muy atrasado. El acto en Paseo Colón demostró que ni las aventuras del fiscal Marijuán en Santa Cruz alcanzan a tapar el temor que despertaron las medidas económicas.

Fue el acto sindical más grande de los últimos 20 años por lo menos. Independencia estaba repleta hasta la 9 de Julio. Y varias cuadras de Paseo Colón hacia los costados del escenario, también. Un aluvión de Camioneros, Uocra, ATE, UPCN y Suteba en las columnas más nutridas, pero hubo presencia de todos los sindicatos incluyendo el de serenos de buques. Con este acto, los gremios han recuperado un protagonismo que había retrocedido desde los años 90.

Analistas PRO, medio PRO o algo PRO siguen con las encuestas que dan imagen favorable al gobierno. O las encuestas no consultan a todas estas personas o leen mal los resultados.

Para la gran mayoría de los argentinos la principal preocupación es la inflación y el trabajo. No una o la otra, sino las dos. Y no está instalado por ninguna campaña mediática como sucede en otros temas como la inseguridad que ahora visiblemente ha sido erradicado de las ediciones y de las prioridades.

En la cabeza de la gente se enquistó el dúo inflación y trabajo. En sectores humildes, medios y más arriba también. Hay nubarrones para cualquier clima de negocios, menos para los grandes capitales que tienen espalda para aguantar el sacudón y ocupar el espacio de los chicos.

Es el horizonte más probable. En ese brusco retorno de millones de argentinos a la pobreza y el desempleo, la única apuesta que puede existir, por parte del que ha promovido ese escenario, es dividir o comprar a la oposición y acorralar al que se quiera instalar como alternativa.

Claramente y a pesar de sus límites, es donde trata de instalarse el kirchnerismo y claramente también es la estrategia para dividirlo y aislarlo. Hay variantes de corto aliento, como el millón de soluciones de vivienda que prometió el gobierno el jueves, de los cuales, la mitad son créditos por quince mil pesos. No alcanzan ni para una puerta, pero le van a servir para punterear en las villas y competir con los movimientos sociales.

Cuanto más se desgasta más se cierra el espacio de maniobra. Hay un tiempo de desgaste del oficialismo que ha sido muy rápido, más que el de la oposición para generar una alternativa. Esos son tiempos más lentos.

En esa diferencia de tiempos, el desgaste del oficialismo todavía no puede ser capitalizado por algún sector de la oposición. Se los puede enumerar según la distancia con el gobierno: el progresismo antiperonista, el massismo, ahora el sindicalismo, y el más lejano, el kirchnerismo.

Sacando los primeros, los demás son más o menos peronistas. Hay una zona impenetrable en el corazón del macrismo, en las clases altas y en un sector de las clases medias que es irreductible y que se convierte en la esencia de un microclima que los medios y algunas encuestadoras tratan de extender al resto de la sociedad.

Esa zona puede ser importante, pero es una minoría muy representada por los que patotearon a Carlos Zannini en un avión. En el resto hay preocupación y a medida que el malestar aumente, la distancia con el gobierno será mayor e irá beneficiando al opositor que se encuentre en la distancia adecuada.

Parece una cuestión geométrica, pero en realidad se trata de contenidos. Los que están más cerca, no solamente lo hacen por los beneficios de esa cercanía, sino también porque tienen más expectativa en el funcionamiento de estas políticas. En su intento por acorralar al kirchnerismo, el macrismo lo convirtió también en el principal interlocutor de oposición.

Este malestar con las medidas económicas del gobierno, que no aparece en la información de los medios corporativos ni en las encuestas, impulsó las conversaciones para reunificar las dos CTA. Y Antonio Caló anunció ayer que el 22 de agosto se realizará un Congreso para reunificar a las CGT, donde es probable que se incorporen los gremios que maneja Luis Barrionuevo.

Hay un trasfondo de malestar en las bases que presiona sobre esos procesos. En el caso de la izquierda no hay mucha diferencia entre lo que moviliza y su base social. Pero una concentración como la de ayer, con sus cientos de miles de personas, es una punta de iceberg. En esa concentración está representado un entorno social mucho más amplio donde prima la preocupación por las medidas del gobierno.

Puede decirse que era predominante la imagen positiva del gobierno en el avión de American, donde el empresario Leandro Liberman, el abogado Juan Manuel Parafita y el patovica Claudio Palumbo hostigaron a Zannini.

Entre los que participaron en el aluvión humano de ayer, la imagen de Macri es mala. Pero en los medios, la que sobresale, la que promueven, es la de los tres cobardes del avión.

Son comparaciones: un aluvión, el acto del movimiento obrero de ayer, por un lado, y el avión de American, por el otro. Son dos climas, uno favorable al gobierno, que ha sido muy difundido, y otro muy crítico pero que nunca se revela en las encuestas ni en la información de los medios oficialistas. Pareciera que todo el mundo está feliz con tarifazos y despidos masivos.

En el universo de esos medios manda Macri y la especulación con el dólar que arruinó el salario de los trabajadores o la millonaria fuga de divisas más la evasión de impuestos en off shore, son rebusques honorables y no delitos graves de corrupción como en todo el mundo. Después de los Panama Papers, en el exterior empiezan a definir al presidente como el Berlusconi argentino.

El principal factor que produjo el acto de ayer –el primero que realizan en conjunto las cinco agrupaciones en que está dividido el movimiento obrero– es que las bases que se movilizaron tampoco le dan demasiada importancia a las diferencias que pueda haber entre los dirigentes.

Están más enfocadas en resolver los problemas que les plantea el nuevo gobierno. Descreen de la mejora que les prometen para el segundo semestre y piensan que la situación empeorará para ellos. Al principio Moyano se había mostrado conciliador con el macrismo e incluso participó en algunas de sus reuniones públicas.

Le pesaba más su disputa con el kirchnerismo y asumía una cercanía con el oficialismo parecida a la del massismo. El acto de ayer lo aleja del gobierno y lo pone en un territorio donde el massismo no existe y ni siquiera mandó una adhesión, como sí lo hicieron el PJ y bloques legislativos del Frente para la Victoria.

Al mismo tiempo le devuelve un protagonismo en el terreno sindical, que había disminuido por las divisiones y por sus choques con Cristina Kirchner. El contenido fuertemente político del acto de ayer no quita que haya sido un acto esencialmente gremial que no tiene dueño político.

Tampoco implica que las diferencias entre las centrales haya sido saldada. Pero la convocatoria tan masiva impacta en esos dos procesos limando asperezas y dibujando espacios comunes.

Fuente: Pagina/12



[Lista Coalicion] Urbana TeVe cubrió la audiencia de la CIDH



 
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QUE ES UN TRABAJADOR PARA ESTE GOBIERNO

La variable del ajuste, se dice comunmente.
El trabajador es para este gobierno la oportunidad exacta para descargar el costo de la fiesta que se propina. Toneladas de guita para el sector rentista que compone y representa cuyo costo de traslado paga el trabajador con su comida misma.



El mundo tomó un giro siniestro. Los grandes capitalistas decidieron que para qué trabajar si se puede hacer guita de la guita misma y colocarla como un numerito mágico en una computadora.
Por eso Paul Singer tiene pánico de que acontezca un apagón informático.

Y los gobiernos que les hacen soporte encuentran a su vez soporte en esos monjes de la economía que siguen con la espasmódica teoría de la emisión y el déficit como único atentado hacia las llamadas metas de inflación que desesperan por alcanzar.

Ateniéndonos a ese verso, este gobierno estaría emitiendo a lo loco para llegar el país a la inflación que actualmente padecemos. Y esto no es cierto. Porque los dogmáticos no comprenden la realidad. Y no hay nada más dogmático en este momento de la historia que un liberal que sigue inmutable repitiendo por años la misma perorata cuando el dinero en el mundo ha llegado a límites de falsificación insólitos.

El trabajo no representa ningún respaldo para la mega emisión a que asistimos y sin embargo del trabajo y la producción siguen extrayendo plusvalía para profundizar este infortunio que nos tiran por la espalda y engrosar las cuentas de los grandes acaparadores.

Hasta que se multipliquen, perfeccionen y se hagan cada vez más específicos y utilitarios los robots, claro.
Y las corporaciones envíen directamente a la marginalidad a esa clase mayoritaria que representa una significativa molestia en su paisaje. 

Que las corporaciones son la que mandan ya es un hecho incontrastable. Y con los medios de comunicación a su servicio se han cargado los gobiernos populares de nuestra región de un plumazo. Y con ellos, todo el esfuerzo por sostener con políticas sociales, desarrollo de programas e incentivos a la producción y el consumo popular a nuestra clase trabajadora.



Hoy hay un trabajador más que no puede hacer el asadito del 1° de Mayo para que un crápula más sume numeritos en sus cuentas en paraísos fiscales.

Estos tipos lo único que invierten en nuestros países son calamidades.
Ahora repiten ellos y sus comunicadores sobornados que el anterior gobierno fue un desastre.
Ellos, que nos están haciendo pelota en tiempo récord tienen la cara de cemento para emitir semejante difamación sin ningún basamento.
Por los billetes que se llevan a bolsillo son evidentemente capaces de cualquier cosa. 

Finalmente, el trabajador tendrá bien presente a quien por tantos años lo bancó y le dio marco para sudesarrollo personal. 
Allí se jugará su destino a riesgo de convertirse de otra manera, en una máquina desechable.
  

El Brasil real y el Brasil virtual

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El Brasil real y el Brasil virtual

2016-05-01


Hay dos Brasiles que corren paralelos y que poseen lógicas y dinámicas diferentes.

Uno es el Brasil dominante, profundamente desigual y por eso injusto, que reproduce una sociedad malvada que no tiene compasión ni misericordia con las grandes mayorías. Según el IPEA son 71 multimillonarios o cinco mil familias extensas los que detentan gran parte de la riqueza nacional y muestran escasísimo sentido social, insensibles a la desgracia de los millones de personas que viven en los centenares de favelas que rodean casi todas nuestras ciudades. En ellos se origina, en gran parte, el odio y la discriminación que sienten por los pobres y por los hijos e hijas de la esclavitud, cosas que llegan todavía hasta los días actuales.

Me alejo decididamente del pesimismo de Paulo Prado en su ironizado libro de 1928 “Retrato de Brasil: ensayo sobre la tristeza brasilera”, para quien la tristeza, la pereza, la lujuria y la codicia constituyen los rasgos distintivos del brasilero. Hay gente que todavía piensa así a pesar de todo lo que se ha hecho en el campo social.

Junto a estas distorsiones, existe otra cara del mismo Brasil, la de los pobres que luchan valientemente para sobrevivir, que en medio de la miseria traslucen una alegría que viene de adentro, que danzan y veneran a sus santos y santas poderosos y que no necesitan creer en Dios porque lo sienten en la piel y en cada paso de su vida. Es el Brasil de los menospreciados por los sectores conservadores que se orientan por el PIB y por el consumo, considerados buenos para nada e inservibles para el sistema porque producen poco y consumen menos todavía.

Ese Brasil escindido, con caras contrapuestas, constituye una contradicción viva y escandalosa. Posee una herencia una sombría que nos viene del etnocidio indígena que persiste todavía, del colonialismo que nos dejó el complejo de buenos para nada, y que penetró en forma de arquetipo psicológico en la estructura de la Casa Grande del señor blanco y de la Senzala de los esclavos negros. Se manifiesta en el foso que escinde al país de arriba abajo y nos hace herederos de una república con una democracia más farsa que realidad, pues está compuesta, como actualmente, en su gran mayoría, por corruptos que se benefician del bien público para obtener su bien privado (patrimonialismo).

El pueblo brasilero, hecho de la amalgama de representantes de 60 países diferentes que vinieron para acá, todavía no ha acabado de nacer. Está en proceso de hechura. A pesar de las contradicciones, apunta hacia un mestizaje exitoso que podrá configurar un rostro singular de Brasil como una potencia en los trópicos. El Brasil que acabo de describir parece ser el real, repleto de injusticias y contradicciones.

Pero hay otro Brasil. Es el Brasil del imaginario, que está en los sueños del pueblo, el Brasil grande, el Brasil patria amada, bendecido por Dios, el Brasil de la humanidad cálida, de la música popular y de los ritmos africanos, del futbol, del carnaval, de las playas y de gente bonita. Esto mueve los sentimientos del pueblo.

Es la utopía Brasil, utopía como nos enseñó el maestro Celso Furtado “que es fruto de dimensiones secretas de la realidad, un afloramiento de energías contenidas que anticipa la ampliación del horizonte de posibilidades abierto a una sociedad” que queremos justa, fraterna y feliz (cf. En busca de nuevo modelo: reflexiones sobre la crisis contemporánea, 2002 p.37).

Este Brasil sólo existe como sueño pero está en estado naciente; él da energía para soportar las amarguras del presente. El sueño y la utopía son parte del carácter potencial y virtual de la realidad. El dato es hecho y no agota las virtualidades de lo real. Esas virtualidades que entrevemos como realidades futuras nos mantienen la jovialidad y nos alimentan la esperanza de que los corruptos de hoy, los enemigos de la democracia que votan el impeachment de la presidenta Dilma, no triunfarán. Serán borrados de la memoria colectiva. Estigmatizados, ceniza y polvo cubrirán sus nombres.

Nuestro desafío es hacer que se encuentren el Brasil real con el Brasil virtual de modo que el virtual, que contiene más verdad que el otro, moldee la figura verdadera de nuestro país.          


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Enterate quién pagó los pasajes de Urtubey y Macedo a Nueva York


El gobernador aseguró que el viaje a los Estados Unidos de la pareja fue pagado por una fundación. Conocé en esta nota quienes integran el espacio y quienes la financian.


El viaje del gobernador Juan Manuel Urtubey a los Estados Unidos junto a su novia, Isabel Macedo, para dar una conferencia en la universidad de Columbia y para reunirse con fondos de inversiones para colocar bonos provinciales, generó una polémica acerca de si los pasajes y la estadía de Macedo habrían sido pagos con fondos provinciales en medio de la crisis por el virus del dengue.

En ese marco, el gobernador negó que la provincia le haya pagado el pasaje de avión a su pareja y a él y aseguró que él fue invitado por la Fundación Red de Acción Política. A su vez, en diálogo con Radio Aries confirmó que el pasaje de Isabel Macedo se lo pagó ella y hasta bromeó: "ella está más en condiciones de invitarme a mí que yo a ella", dijo. Al ser consultado sobre el "revuelo" que genera su relación, Urtubey dijo casi resignado que "son los costos de ser una persona pública y estar con otra persona pública, pero uno se acostumbra a casi todo en la vida", aseguró.

Enterate quiénes integran la red y quiénes la financian. 

Urtubey y Macedo partieron hacia Nueva York el 19 de abril y fueron fotografiados a bordo de la primera clase de un avión generando la indignación de una gran cantidad de usuarios de redes sociales. 

Ayer, el propio gobernador negó que el gobierno le haya pagado el pasaje a Macedo y detalló que fue la Fundación Red de Acción Política (RAP) quien pagó los pasajes de ambos. 

La fundación a la que hace mención Urtubey es un espacio, que nació a fines del 2002, dedicado a relacionar personas que desarrollan una vida política activa entre sí, pero siempre alejado del kirchnerismo, aunque sostienen que son un espacio "independiente". 

La RAP se autodefine como "una fundación plural y apartidaria que tiene como misión hacer un aporte hacia la formación y el fortalecimiento de la dirigencia política en Argentina a partir de un auténtico espíritu republicano, una vocación de fortalecer el marco institucional y un conjunto de valores, principios y conductas compartidas", según sostiene su sitio web.

Esta fundación cuenta con una gran cantidad de empresas nacionales y multinacionales que la financian y que se encuentran cono sus principales socios, entre quienes se encuentran la Barrick Gold, Techint, Arcor, HSBC, Coca-Cola, Ledesma, IBM, Farmacity, Celulosa Argentina, Direc TV, los bancos Galicia y Santander Río, Bagó, entre otros. 

Muchas de estas empresas están apuntadas como fuente de financiamiento de la campaña presidencial de Mauricio Macri. Varios ceos de esas empresas fueron a la cena organizada por el PRO en la Sociedad Rural, antes de las PASO, para recaudar fondos.  

Entre los principales dirigentes políticos que forman parte del staff estable de la RAP están la vicepresidenta Gabriela Michetti, el gobernador Urtubey, el ministro de Educación de nación, Esteban Bullrich, la dirigente del GEN, Margarita Stolbizer, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, el radical Ernesto Sanz, el gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, el Titular del Plan Belgrano, José Cano, el ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, entre otros. 

Además de Urtubey, también se encuentran los salteños Pablo Kosiner, Cristina Fiore, Fernando Yarade e Irene Soler. 

Para formar parte de la RAP  es necesaria una recomendación de los integrantes del espacio y de auto postulaciones recibidas. 

La Fundación ocupa un lugar de privilegio y maneja la agenda de viajes al exterior de los políticos argentinos, a quienes lleva a recorrer el planeta para que den charlas y hagan cursos de capacitación. 

“Se necesitaban los muchachos en la calle”

 CADA COLUMNA SE DISTINGUIO CON GORROS Y BANDERAS Y TODOS MARCHARON CONTRA EL AJUSTE Y LOS DESPIDOS

Juan Carlos Schmid entusiasmó con "más de 350 mil trabajadores". Frente al monumento Canto al Trabajo una multitud reclamaba contra los cientos de miles de despidos y se entusiasmaba con "la presencia unida" de todo el movimiento obrero.

Por Ailín Bullentini


La jornada de protesta por las políticas de ajuste del gobierno nacional estuvo signada por la confluencia de las centrales obreras y una asistencia de trabajadores y trabajadoras que desbordó las calles que rodean el monumento Canto al Trabajo. La presencia de centenas de miles encendió en muchos de ellos y ellas la esperanza de "un movimiento obrero unificado".

Las avenidas Belgrano, Independencia, San Juan, Garay y Brasil fueron las arterias por las que el torrente de movimientos sindicales y sociales circuló con dirección al epicentro: el monumento al trabajador. Allí, sobre la avenida Paseo Colón y de espaldas a las escalinatas de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires el escenario desde donde los dirigentes de las dos CGT y las dos CTA ofrecieron las arengas con las que clausuraron la jornada contuvo el caudal de manifestantes que se fue agolpando de a poco, cerca del mediodía.

Las multitudes

"Más de 350 mil trabajadores", anunció desde el micrófono el titular del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid. Todavía no eran las 16. Schmid leyó el documento consensuado y las calles lo celebraron. La masividad de la asistencia, tema obligado en todos los comentarios, así como la convocatoria conjunta de centrales obreras que durante los últimos tiempos no solo estuvieron separadas entre sí sino que también sufrieron rupturas internas fueron los puntos que la calificaron como "histórica" en el análisis posterior. Sin embargo, las calles, los cuerpos e incluso el aire, ocupado con globos inflables gigantes con el nombre de diferentes organizaciones –Uocra, Sadop, CGT, entre otros– ayer fueron territorios de disputa identitaria. Cada colectivo marchó ataviado con gorros, remeras, camperas o chalecos con el nombre del sindicato o agrupación que los aúna. A excepción del Frente de Izquierda, que reclamó un paro nacional en grandes letras negras, las organizaciones no dijeron más que su nombre en las banderas que portaron. El gol lo anotó el sindicato de Panaderos, que enarboló la mitad de la fachada de la facultad con una gigante tela celeste y blanca con una leyenda que marcó presencia nomás. A unos edificios de distancia, UPCN intentó lo suyo.

Había que buscar finamente a los autoconvocados, que los había, pero en bastante menor medida que en otras movilizaciones populares. Hugo y Ernesto se ubicaron en el escalón de una fachada comercial de Independencia, a metros de Paseo Colón. Son jubilados, pero supieron ser panaderos y participar del gremio. "Ojalá el reclamo prenda. Se necesitaban los muchachos en la calle", apuntó Ernesto, con la vista puesta en un pogo de una decena de camioneros que se había armado ahí nomás, entre carros de choripán y baños químicos bastante poco usados por los "muchachos".

Inquietas

Hasta la 9 de Julio, Independencia quedó gobernada por Camioneros, quienes protegieron a la organización sindical liderada por Andrés Rodríguez UPCN, refugiada entre Perú y Bolívar. La disputa con ATE por la representación de los empleados públicos no está en su mejor momento, luego de que se le endilgue a UPCN una ausencia marcada en el reclamo por los recientes despidos en las diferentes carteras del Ejecutivo nacional. Las columnas de trabajadores que marcharon ayer con ATE miraron con recelo la enorme bandera que los que los "abandonaron en la lucha" colgaron de la fachada de uno de los edificios cercanos al escenario. "No les da vergüenza. Ni aparecieron en todo el conflicto, fueron los primeros en arreglar con los nuevos funcionarios y hoy aparecen acá a pedir por los derechos de los trabajadores", se descargó Aníbal, un empleado público que "por suerte" resiste en su puesto de trabajo en el Ejecutivo nacional.

Del otro lado de la 9 de Julio, Independencia fue territorio de organizaciones sociales y sindicales de izquierda del Encuentro de los Pueblos. La columna de los colectivos gremiales representados en el Frente de Izquierda, tras una bandera sostenida por sus principales dirigentes políticos, avanzó por Paseo Colón desde Hipólito Yrigoyen.

El ala norte de la principal avenida del Bajo porteño se repartió entre centros de estudiantes universitarios, el rojo del Nuevo Mas y el amarillo fluorescente de la Uocra. El ala sur fue territorio de los obreros textiles, de la Federación de Obreros y Empleados de la Industria del Papel, de la CTA y de ATE. "Los trabajadores públicos estamos siendo víctimas de un Gobierno que no quiere un Estado activo", puntualizó Paula Enz, que se desempeña en el área de Salud y ejemplificó el "abandono" que sufre con sus compañeros integrantes del Programa Organización Comunitaria en Salud: "Sin tareas, destinados más de 40 personas a una oficina en donde caben diez, yendo a cumplir horario ocho horas sentados en el piso desde hace cuatro meses". Con uno de los pilares de la bandera de Ate Salud en la mano rescató que "si bien cada gremio tiene su problemática, acá los unifica la defensa de lo popular y de los derechos de los trabajadores".

Desde el extremo sur de la ciudad, más temprano, ingresó la Asociación Bancaria, que pisó la calle tras cerrar una de las negociaciones paritarias más auspiciosas de los últimos meses: 33 por ciento de aumento con posibilidad de revisión "si la inflación supera esa cifra" y la reincorporación de todos los despedidos de los bancos Central y Provincia. "Por la coyuntura se necesita la fuerza de los trabajadores juntos y unidos, esperábamos una manifestación con todas las centrales gremiales en la calle", opinó Victoria Prado, una de las integrantes de la Comisión de Cesanteados del Banco Central que desde el lunes volverá a su puesto de trabajo. Para ella, quien destacó la labor de "la Bancaria" en el conflicto que les permitió recuperar el trabajo, "la unidad es muy importante para que el movimiento de trabajadores pueda imponer políticas públicas que no sean las de los poderes económicos". Al final de ese extremo de la avenida quedaron Barrios de Pie, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular y la Federación Universitaria Buenos Aires.


Comentarios de CFK

Esto ya está en los diarios, por supuesto. Y La Nación agrega un bonito video de la conversación telefónica completa de Cristina Kirchner. Tengo que recomendarlo. Pero me parece que es un hecho político significativo, y quiero compartir esta transcripción de su cuenta de Facebook.

Se dirigió a los artistas Cristina Banegas, Graciela Dufau, Marián Farías Gómez, Liliana Herrero, María Ibarreta, Luciana Jury, Ariel Polenta, Federico Vázquez, Juan Pablo Lazo, Pedro Rossi, y al público. Participaban del ciclo "La Patria en textos y canciones" que presentó el Instituto Patria, la nueva fundación kirchnerista, en el Teatro Roma, de Avellaneda. También estaba el intendente y vice del Instituto, Jorge Ferraresi. Pero tengo la sensación que el mensaje tiene un destinatario más amplio.

"Qué jornada la de hoy, tan maravillosa. Estoy muy contenta. Apenas entrado el día parte de la patria salió, otra vez, a las calles de Buenos Aires.

Miro las imágenes: tomó la forma de trabajadores, de operarios, de oficinistas, de gente suelta también.

Y las había de todas las edades.

Vi los rostros. Miraba los rostros. Rostros de sangre inmigrante como nosotras que somos un poquito más blanquitas, otros de piel más oscura, esa piel que inexplicablemente aún provoca que algunos y algunas frunzan la nariz. Eso que no voy  a poder entender nunca: somos un pueblo con apenas 200 años de historia y los que estaban antes, la verdad, que tenían la piel más oscura y eran los dueños de las tierras.

La patria salió a la calle porque no tiene miedo y quiere futuro, sobre todo, y como quiere futuro brota como el agua cada vez que la maltratan. Y, hoy, sentí que surgía otra vez clara como el agua, pero con mucha alegría, aún en los malos momentos porque la patria no es violenta. Sería bueno que los que la maltratan, los maltratadores de la patria, si la historia lo advirtiera, se dieran cuenta de una vez por todas que nuestro pueblo es manso y tranquilo pero no tonto, ojo. Manso y tranquilo pero no tonto. Y que solo quiere que lo dejen trabajar en paz y que no le compliquen la vida. Hoy sentí eso".

Me dejó pensando que cuando el cardenal Jorge Bergoglio fue elegido Papa, muchísimos opinadores, kirchneristas y anti kirchneristas fervientes, esperaban una relación conflictiva. Los más prudentes pensaban que sería fría.

Por supuesto, aunque se han trucado algunas fotos como broma, nadie lo imagina a Hugo Moyano oficiando misa (es evangélico). Creo que la intención es que el interlocutor sea el movimiento obrero (donde el Hugo tiene algo de poder, cómo no). Como sea que resulte, es indudable que Cristina Kirchner es mucho más inteligente que bastantes cristinistas.

Panamá Papers al dia


Otro funcionario de Mauricio Macri involucrado en cuentas offshore

La esposa, cuñados y suegro del secretario General de la Presidencia, Fernando De Andreis aparecen en sociedades offshore que maneja la firma Parquemar Group en Panamá y suma así un nuevo funcionario involucrado en los #PanamáPapers.

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María Sol Ascónape, mujer del secretairo General de la Presidencia figura junto a sus familiares directos en un amplio poder para manejar la firma offshore Parquemar Group, de Panamá, que funcionó hasta enero del 2014, dos meses antes de que se casara con el funcionario.

Tanto el padre como un hermano de su esposa contribuyeron con dinero a diversas campañas de Mauricio Macri.


Quiénes son los responsables de la comunicación oficial


1) Son los funcionarios encargados del maquillaje político y del ajuste último a las medidas de gobierno, un rato antes de soltarlas en el río de los medios, las redes y las conferencias de prensa
2) Ocupan dos ministerios, dos secretarías, Cinco subsecretarías hasta una Dirección de Discurso, con decenas de empleados a su cargo
3) Antes y después de las reuniones cruzan mails y comparten un grupo de whatsapp. Se consideran modernos y post-ideológicos.
4) Se reúnen casi todos los días a las 8 am, en la oficina de Marcos Peña en Casa Rosada. Ahí, un grupo de diez personas discuten sobre la forma más conveniente de presentar el tema que el Gobierno, a fuerza de medidas muchas veces antipopulares, como los despidos o la suba de tarifas, impuso en la agenda diaria.
5) Su objetivo es cuidar la imagen del Gobierno, y su mandamiento específico es preservar a Mauricio Macri.
6) El jefe del grupo es el jefe de gabinete Marcos Peña. Todos tienen cargos y funciones asignadas y por debajo de Peña se ubica el secretario de Comunicación Pública, Jorge Grecco, un ex Clarín y Perfil, que además administra el reparto de pauta publicitaria oficial lo que lo ubica en la relación con los medios. 
7) Desde ahí se ramifican tres subsecretarías: la de Prensa, orientada a lo institucional y manejada por Juano Gentile (ex vocero de Federico Pinedo). La de Imagen, a cargo de Ezequiel Colombo y encargada de diseñar campañas públicas. 
8) La de Vínculo Ciudadano, desde la que Guillermo Riera maneja la comunicación virtual (Twitter, Facebook y otras), incluidos aspectos más focalizados, como el diálogo directo con voluntarios, la administración de bases de datos, las campañas de los equipos trolls y la respuesta a reclamos puntuales. 
9) Vocero de Macri desde los tiempos de Boca,  Iván Pavlosky sigue ocupando ese rol desde un puesto con rango de subsecretaría. El secretario General de la Presidencia, Fernando de Andreis, es otro de los que opina en las reuniones de las 8 am. De él depende la llamada Dirección de Discurso, a cargo de Julieta Herrero que le provee al presidente de informes y resúmenes sobre temas y lugares a visitar.
10) La del subsecretario de comunicación estratégica, Hernán Iglesias Illa, es el enlace entre la gestión y la comunicación.
11) Participan también Alejandro Rozitchner como asesor y ghost writer (escribió el boceto del discurso de asunción de Macri), y Jaime Duran Barba es un coach generalista.


sábado, 30 de abril de 2016

El tiempo de las certezas

CONTRATAPA


 Por Horacio Verbitsky

Como en las grandes ocasiones de la historia, el centro de la ciudad de Buenos Aires estuvo convulsionado desde varias horas antes hasta varias horas después del primer acto unitario en el que confluyeron todos los agrupamientos gremiales, algo que jamás había ocurrido. No sólo coincidieron en la calle las tres CGT y las dos CTA, sino también las organizaciones sindicales de la izquierda nucleada en el FIT.

Por supuesto, cada uno marchó con sus consignas y fundamentaciones y varios trataron de marcar diferencias, a derecha e izquierda: desde los resabios de la derecha lopezreguista de Luis Barrionuevo, que anunció un desagravio gastrononómico al presidente Maurizio Macrì para mañana, hasta el PTS, que exigió un paro activo con movilización y anunció otro acto hoy frente a la embajada del Brasil para reclamar contra el golpe en cámara lenta y legislativa. Sin desdeñar la importancia de los respectivos postulados teóricos, la importancia de la movilización de ayer no debe buscarse en el palco, las dirigencias, los documentos o los discursos, de muy dispar factura. Tampoco en las adhesiones de distintos sectores políticos ni en las respuestas que provocaron en los demás. Lo definitivo estuvo en las calles, donde esas diferencias no existieron porque una imponente manifestación se unió en repudio a las políticas del gobierno nacional, que no precisó ni cinco meses para sembrar el pánico en capas muy amplias y diversas de la sociedad argentina, reclutadas entre el 66 por ciento que en las elecciones presidenciales de octubre de 2015 prefirió otras alternativas distintas a la Alianza Cambiemos.

Que el documento acordado entre las cinco centrales haya sido leído por el secretario de la Confederación de Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmid, prenuncia su probable designación al frente de la CGT cuando sus tres fracciones se reunifiquen, cosa que ocurrirá el 22 de agosto según anunció ayer mismo Antonio Caló. Es una buena noticia, porque se trata de uno de los dirigentes con más firme tradición combativa y mejor formación y uno de los más alertas contra el riesgo de privilegiar diferencias secundarias por encima de los factores de unidad ante el embate impiadoso que el gobierno conduce contra los derechos e intereses de todos. También se anunció que funcionará una Mesa de Enlace con las dos CTA, para extender en el tiempo la coordinación estrenada ayer. Como todo producto de una negociación entre organizaciones diversas, el texto no será recordado como un modelo de pensamiento político. Pero tanto allí como en los discursos de Caló, Pablo Micheli y los dos Hugos, la protección de los trabajadores contra el despido y la inflación desplazó a cualquier otro tema, lo cual implica hablar en serio.

Hace casi medio siglo el sector más combativo del movimiento obrero propuso "unirse desde abajo y organizarse combatiendo". La situación es incomparable en todo sentido, pero el palco de ayer frente a la Facultad de Ingeniería no hubiera sido posible sin esa presión que desde las bases de la sociedad llega incluso hasta una dirigencia que sólo se pone en movimiento cuando los márgenes para otra cosa se estrechan demasiado. Esta coincidencia sindical se refleja en el proyecto de prohibición de despidos ya votado por los Senadores y que el miércoles la Cámara de Diputados podría convertir en ley, poniendo al gobierno frente al dilema de su primer veto. De producirse, le advirtieron ayer, la lucha seguirá en las fábricas y en las calles. A su vez, es discutible si todo esto hubiera ocurrido sin el acto también multitudinario pero menos diverso del 13 de abril, en el que Cristina convocó como tarea excluyente de un propuesto frente ciudadano el reclamo por los derechos arrebatados o perdidos. Esto carece de connotación electoral, ni de política partidaria, pero muestra una faceta del liderazgo que nadie puede darse el lujo de ignorar.

Por todo eso, lo sucedido ayer no constituye la mejor noticia para el gobierno, cuya reacción osciló entre el humor involuntario del ministro de Obras Públicas Rogelio Frigerio (fue una celebración del día del trabajo) y el cinismo presidencial (según Maurizio Macrì, "el gobierno trabaja todos los días para bajar la inflación y generar más empleo" y de acuerdo con su jefe de gabinete, Marcos Peña Braun, el gobierno coincide con las preocupaciones del sindicalismo). Eso no es cierto. El aumento del desempleo y la caída del salario no son efectos colaterales indeseados sino objetivos explícitos de la política económica. Quien lo fundamentó con todas las letras es el actual vicepresidente del Banco Central, Lucas Llach. En su libro de 2004 Entre la equidad y el crecimiento. Ascenso y caída de la economía argentina, 1880-2002, escrito junto con Pablo Gerchunoff, Llach afirma que existe un "rasgo genéticamente igualitario de la Argentina", acentuado "a partir de la inauguración de una democracia auténtica" con el Yrigoyenismo, que contradice las tendencias "más favorables al crecimiento". La equidad se convirtió en un "valor político prioritario" que fue transmitiéndose de padres a hijos durante más de cien años. Ese rasgo genético que la Alianza Cambiemos se propone modificar se transmitió en la primera generación del Yrigoyenismo al peronismo y en las siguientes al kirchnerismo. Y si se escucha a quien preside el Banco Central en pareja con Llach, Federico Sturzenegger, incluso el actual ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso de Prat-Gay sería portador sano de ese gen defectuoso. En el idioma críptico que usan los economistas para encubrir su pensamiento, se lo están diciendo a gritos de una tribuna empresarial a otra.

Para Llach y Gerchunoff la baja salarial es precondición del crecimiento y les parece que tanto Menem cuanto De la Rúa fueron débiles para oponerse a la abominada pasión igualitaria. Algo parecido llegó a opinar sobre Martínez de Hoz uno de los maestros de ambos, Adolfo Canitrot. En esta concepción, el salario sigue siendo el enemigo principal, ayer, hoy y mañana.

Macrì tiene a su favor la pesada herencia, como el primer presidente de la democracia argenta que recibió una economía en crecimiento, con bajo desempleo y menor endeudamiento externo. Pero en estos meses ya ha sentado las bases para una seria crisis económica y social. La magnitud y el carácter del acto de ayer permiten ir prefigurándola. Lo único que no puede predecirse con exactitud es su tiempo de incubación y sus consecuencias políticas. Pero ayer comenzó el tiempo de las certezas.

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