martes, 9 de febrero de 2016

EDITORIAL DE ALIVERTI EL SABADO 6 DE FEBRERO

http://radiocut.fm/audiocut/aliverti-6216/#f=cut&l=related

Desequilibrios



 Por  Horacio González

Esta es una nota donde se tratan –claro que muy rápidamente–, los momentos en que en la historia nacional se han producido dominios cuasi-totalistas de todas las instancias del poder público, con sus fracasadas invitaciones a la "unidad nacional". Considero éste, el del gobierno de Macri, uno de esos momentos específicos, lo que puede ser analizado a la luz de otros períodos fuertes de la historia nacional. En los dos tramos de los gobiernos de Perón hubo lo que podríamos llamar un suceso hegemónico concebido como una fórmula generalizada de "conducción" o "doctrina nacional". No se apelaba a la noción de "pluralismo", pero el peronismo se componía de segmentos –en verdad, un vasto archipiélago de sensibilidades diversas– que conservaban su identidad de "primer grado", incluso, como sabemos, con militantes provenientes también del anarco-sindicalismo.

Ciertamente, todas estas entidades que habían actuado previamente –socialistas, comunistas, conservadores populares, marxistas, nacionalistas, gauchipolíticos y antiimperialistas–, podía tener un imán de atracción común, pero preservaban sus nombres, invitados todos a reunificarlos recién en la instancia de "segundo grado", el propio "peronismo" como gesto insigne de la "unidad nacional". No quiere decir que nada de esto fuera cómodo para la tradición más estrictamente liberal, pero al respecto –dada la complejidad del tema– se puede decir que el peronismo actuaba en nombre de una "revolución nacional", y esa instancia dramática (basta recordar los discursos de Evita) lo llevaba a legitimar cierto nivel de exclusiones o activar pensamientos eminentemente dicotómicos (donde el otro polo era la "oligarquía"). Esta legitimación era una viga maestra de un sistema que era tan plebiscitario como parlamentarista, tan dictaminador de uniformidades semánticas como capaz de absorber diversidades enteras bajo pactos de complacencia. En uno de los últimos discursos del 55, cuando Perón abre los medios radiofónicos a la oposición –hablan Frondizi, Balbín, etc.–, proclama que "la revolución ha terminado". Ante lo que ya se ve venir, cede porciones enteras de su territorio lingüístico. Pero ya nada alcanzaba.

De todas maneras, la otra revolución, llamada "libertadora" –término audaz, de alto nivel, tanto como para confrontarlo con el empinado tema de la "revolución" que había esgrimido el peronismo–, invierte el signo de las cosas y la revista Sur publica su célebre número titulado "Por la reconstrucción nacional". En otra inversión, su lado opuesto, al volver 18 años después, Perón esgrimirá también ese mismo lema. La historia nacional se ejercía en sucesivas vueltas de tuerca, pero casi nunca dejaba de mencionarse la textura unitiva de la Nación. Lonardi, un nacionalista católico, puede desalojar a Perón porque estaba por su parte "dispuesto a morir". Como decía la marcha de la Libertadora cantada en el sótano de la Iglesia del Socorro: "mil veces una muerte argentina". En la tesis de Alejandro Horowitz, que comparto, el que está dispuesto a morir se enfrenta con el que ya sabe que será derrotado y solo le queda el largo peregrinar. Es cierto que antes los aviadores navales habían sido atroces, salvajes. Pero después, Lonardi mostró que con una sola pistola 45 le ganaba a una entidad burocratizada, sin alma, al ejército del Estado peronista. Luego, el desarrollismo forjó una epopeya técnica fallida, hecha de fotos de pozos petrolíferos en la revista Qué, y de nada sirvió la alianza con Perón, el proscripto.

El desequilibrio histórico social que había producido el peronismo bajo el auspicio de una poderosa movilización popular identitaria, fue devuelto por el envés, por los que luego vinieron, que desequilibraron todo con el signo fatídico de los fusilamientos, sangre explícita que pasó entera a la gran literatura nacional. De inmediato, fueron tiempos donde peronismo y desarrollismo se atraían y se repelían. El excedente que poseía el peronismo (diferente a su fondo desarrollista, con Pulquis y Jeeps Justicialistas) era la señal de exiliado, su porción inasimilable, su plusvalía moral, la idea de resistencia, que es la asombrada obstinación ética del débil. Más importante que una fábrica de aviones –como las que se habían fundado– resultaba aquí el "avión negro". El viejo Illia tenía un breve gramaje de ese excedente, en eso se parecía en algo a la tesis de las "fuerzas morales". Por eso había intentado algo para limitar a los laboratorios farmacéuticos multinacionales y clausurado algunos contratos petrolíferos desarrollistas de los que se solían llamar "leoninos". Pero nada sabía de "fierros sindicales". Era esa vida moral, que habían conocido los positivistas, que tuvo Yrigoyen –el krausista– que tuvo Perón, el retórico, el "persuasor", y luego Alfonsín, el utopista, que en un ramalazo donde también apareció el mismo Krause del distante diccionario radical, invocó a la política como "oración laica".

Con Onganía habían convergido vandoristas (que había tenido un extraño acompañamiento de trotskistas que habían dejado impregnado al peronismo del "programa de transición" de 1938), militares que remedaban un remoto falangismo y nuevamente, nacionalistas cristianos y economistas liberales. Una muerte –no hace falta que sea "mil veces"–, pone todo en tensión, en fatídico ritornello. El general Lavalle por el general Valle, el general Aramburu por el coronel Dorrego. Estas vagas comparaciones fueron hechas, no en 1970, sino después. Montoneros adquiría cada vez más simbologías martinfierrescas, mientras el ERP se quitaba hasta el último mendrugo de indigenismo que le quedaba. La "unidad nacional" es una membrana frágil, un mito que tiene la fuerza de una melodía cuyo aire se siente a la lejanía y se ausenta. Perón la dijo a su retorno, pero tenía que saber modular un tipo de pluralismo biográfico que dejase en tensión al hombre resistente con el hombre de orden. Sin embargo, Perón quiso reemplazarse su piel de perseguido por un ordenador repentino que hiciera emerger una imposible voz de desmovilización. Volvía tan solo dispuesto a desequilibrar respecto a la guerrilla, que antes había estimulado, aunque cautamente, intentando envolverla en un concepto de sus viejas clases estrategia de la década del 30, denominándola "formaciones especiales".

Los militares que vinieron después, inventaron la muerte serial, innominada y técnica. Usaron todo tipo de aparatos para sistematizarla, estrujarla y arrojarla al mar. Luego, uno volvió a llamar a la unidad nacional diciendo que "todos los muertos son de todos", algo así como acallar la revulsión con el encubrimiento y una falsa paridad en los legajos del sacrificio. Tomando aquella misma expresión, no apelando al cómputo sino a la dramaturgia, serían "treinta mil muertes argentinas". ¿O muchos hijos de los comandos libertadores de aquel entonces, no formaban parte de los cuerpos "nacional-populares" acechados por la maquinaria brutal de los cuarteles tabicados? La sociedad en conjunto, por primera vez en su historia, era desequilibrada con la sorda virulencia del terror.

Menem inauguró –si es que alguien produjo alguna vez ese acto– lo que sería el nudo silente pero perseverante del peronismo atado al neoliberalismo. El desarrollismo latente ya era un recuerdo. Reiteró el llamado a la "unidad nacional" y en eso fue el más audaz, hasta el colmo de la irrealidad. Supo ponerle numismática a Rosas y se abrazó con el Almirante Rojas, pasando por alto al otro infamado marino –también almirante– que había coqueteado con el peronismo. Curiosamente, para perdonar, estaban las muertes que produjeron los Gloster Meteor de Rojas en un lejano pasado, no los sacrificados en los ignotos calabozos de Massera. Quedó, de esas jornadas, ese entrelazamiento que subterráneamente seguía como cuerda interna de la política nacional. La atracción de peronistas por neoliberales y viceversa, bajo las sucesivas máscaras de la Ucedé –que en su dispersión sabe ingresar y egresar del kirchnerismo (Bossio, etc.)–, y la otra carátula, la del PRO, que a lo largo de la última década se ampliaría con conservadores, radicales, peronistas y desarrollistas. Apellidos y genealogías no faltan para eso. Pinedo, Frigerio, Morales, Bullrich, ex democristianos, liberales que pasan al fanatismo y fanáticos ultristas que adoptan fachada liberal.

Una observación muy característica del pensamiento de la izquierda hace surgir de la hendidura antirrepresentacional que emergió en el 2001, las sendas trayectorias del macrismo y del kirchnerismo. Es claro que no se iba a prolongar el archipiélago asambleístico, pero ese espíritu en el kirchnerismo se alojó mucho más en un llamado a expandir e incorporar temas desenfadadamente, y en las clásicas menciones a la "salvación nacional" (no dicho así sino con la metáfora "salir del infierno"). Al mismo tiempo, en el macrismo se inicia el "Pro", buceando en los detritus más reactivos del país, en el punto de una restauración de la derecha en su fondo y forma, pero omitiendo ese nombre y carnavalizando todo nombre posible, al punto que uno de sus reconocidos asesores dice la frase rocambolesca: "¡Si Mauricio es de izquierda! ¿No saluda a todos los empleados de la Casa Rosada al entrar?"

En el macrismo no hay "historia" pues es una articulación de un "elemento flotante", con diversas fracciones del típico acomodacionismo argentino (de las derechas tradicionales, las tecnocracias empresariales, los publicistas del "reordenamiento social luego del gobierno de los ineptos", los agentes de organizaciones internacionales de control, etc.). El elemento "vacío" –como si hubieran leído a Laclau pero con simbologías interpretativas de derecha o "negacionistas"– no es que no exista. Hay que buscarlo en la espesura de la historia de la familia Macri, que dos generaciones atrás, hacia el crucial año de 1945 en Italia, participaba de la emergencia de un partido de posguerra, que no es desacertado vincular a los restos de fascismo: el Fronte dell'uomo qualunque. La idea de "antipolítica" de "Cambiemos" está allí. Aunque es cierto que no coincide el punto del programa en que el cualunquismo atacaba a "los propietarios de la Gran Industria". El síntoma "vacío" de la formación macrista es ese cualunquismo. Lo fue como presidente de Boca, lo es como Presidente del país, lo es cuando habla con Cameron o Pollack, con el sigiloso acatamiento de su imperfecta idiomática, con esa amable despectividad que tiene, sus livianas desmentidas cada vez que el ultrismo surge desembozadamente, con el "no-me-importismo" de su aire entre irritado y casual. Llama pluralismo a la más nueva y problemática versión de la "unidad nacional", esta vez con el desequilibrio rampante de probarse como "pluralista" una vez desmalezado el terreno y asentada la difusa autoridad del miedo.


Medios: todo vuelve a la normalidad

bye   

La primera medida que tomó Macri fue entrarle con todos los hierros a la ley de medios y la AFSCA. Eso puso en evidencia, una vez más, la importancia vital de la cuestión de la comunicación, y la presión que le puso Clarín para liquidar lo antes posible todo vestigio de lo hecho por el kirchnerismo en la materia.

Se acaba de conocer que, por ejemplo, la final de la copa entre Boca y San Lorenzo será transmitida en exclusiva por Canal 13, como dice Matías Canillán en un twuitt, es "ya es a cara descubierta la cosa".

Aquí se puede leer una muy buena nota de Emanuel Respighi, que muestra los "cambios" en el Fútbol para Todos lamentables que ya se verificaron en la primera fecha del campeonato

Era "para todos", ahora es "para menos"

Aquí se puede leer otra muy buena nota de Silvia Peco sobre el avance desenfrenado del multimedios en los referido al triple play, básicamente que podrá brindar servicios de telefonía

Cierran concurso por TV digital (y Clarín puede dar triple play)

El escenario en la comunicación de masas ha vuelto a la normalidad y se avecina un nivel de concentración más creciente, aún. La pregunta es cuando y cómo le entrarán a internet, que en las actuales circunstancias pareciera ser el único espacio por donde puede circular información no concentrada. La lógica es que más temprano que tarde elaborarán medidas restrictivas, pero hay otra pregunta más urticante y es qué nivel de efectividad puede tener la circulación de ideas y noticias alternativas en la red. El planteo se basa en que el funcionamiento algorítmico de la circulación de ideas tiende a reproducir información dentro de un espectro de personas que piensan más o menos lo mismo, entonces no se trasciende a otros sectores, no se interpela a otras tribus políticas, todo tiene a quedar en un de, por y para los que piensan parecido. Por supuesto que en los medios masivos también sucede lo mismo: se buscan los programas y medios que piensen parecido a uno. El problema está en el volumen, algo que hace que millones vean las fotos de Antonia y no las consecuencias letales del ajuste que está perpetrando el gobierno. Es interesante, no obstante, la idea que lanzó también en twitter Adriana Amado:

"La luna de miel con el presidente siempre es de los medios con la nueva figura, no de la sociedad. No se confundan"

Está claro que la cuestión de la comunicación está ligada íntimamente a la acción política y que en mi opinión tiene un poco más de importancia la segunda: una acción política eficaz podrá robustecerse con una buena comunicación y no al revés. De ahí que sea un equívoco suponer que el problema central es la comunicación. La comunicación es importante, qué duda cabe, pero es subsidiaria de la política.

Hay algo que un sistema Fahrenheit 451, como el que se está montando, no podrá nunca lograr y es convencer a las mayorías de que vamos bien cuando experimentan un marcado deterioro en las condiciones de vida. Lo que puede hacer ese sistema monocolor es hacer pensar que el deterioro es la condición indispensable para mejorar, el costo a pagar por "la fiesta K". Ahí, en la vida real, en el cajero, en el súper, en el Rapipago es donde se generan las condiciones objetivas para una acción política eficiente, que pueda coronarse en un triunfo en las elecciones del año que viene. Pero esa acción política deberá mostrarle a la sociedad la existencia de un bloque social y político lo suficientemente representativo y sólido como para retomar el poder.

En suma: más que nunca la cuestión es política, por eso es central trabajar en lograr los mayores niveles de unidad posibles dentro del FPV, manejando las diversidades y avanzando sobre los puntos que unen. Si no se consigue eso, si se marcha a una fractura y a presentarse a las legislativas con dos listas, se posibilitará objetivamente el triunfo de Cambiemos, o una suerte de triple empate que le significará aumentar su fuerza legislativa y quedar perfilado para la reelección en 2019. La ruptura de Bossio y cía es la punta de un iceberg temible. Ya cuentan con apoyos de gobernadores como el de Chaco, la gobernadora de Tierra del Fuego, el salteño y otros que están espectantes. Para colmo, el fin de semana se conoció que los seis diputados de Santiago del Estero se comprometieron a dar quórum. Sí, la gente de Gerardo Zamora, el cristinista número uno…

¿Se entiende?

lunes, 8 de febrero de 2016

EL GRITO Y LA GRASA y el lenguaje popular



MODOS         
de preguntar, de sentir,
de hacer tejido,
de co pertenencia.
ocurre ahora,
en el lugar donde vivimos.
un modo actual de darse de la realidad, es único.
merece ser recorrido, mirado, escuchado, merece ser vivido
y pensar

En todas las plazas... todas las voces... todos los sábados... 18 hs... todas los demandas... toda la grasa... todo el aguante... todas las letras... toda la libertad... toda la República...  






Lectura de un presente sin certezas

 

 

Por Mempo Giardinelli

En el complejísimo panorama político argentino, cada semana ofrece novedades que a muchos parecen excitantes y enfurecen a muchos más. A nadie sorprende que el país esté dividido como el mundo de hoy –basta mirar los Estados Unidos, Brasil o España– pero sí sorprenden los cambios que día a día se producen aquí con velocidad de rayo.

Frente a miles de despidos, obras paralizadas, tarifazos, inflación creciente y la violación sistemática de la Constitución a fuerza de decretos, gran parte de la sociedad está como atontada, sumida en la impotencia, expectante.

Ante la anulación de la Afsca, el desmantelamiento de Fabricaciones Militares, el Invap y el Arsat, y la eliminación informática de miles de investigaciones del Ministerio de Justicia, entre ellas Iron Mountain y las que afectaban al Sr. Macri, como la causa por espionaje ilegal o la represión en el Borda, muchos argentinos sienten dolor pero acaso también creen que ésas no son sus urgencias.

Mientras el Banco Central despide al gerente que llevaba los sumarios contra bancos y empresas por infracciones a la ley penal cambiaria y se anulan todas las investigaciones por lavado de dinero, delitos económicos, violencia institucional y hasta la recuperación del nieto de Estela de Carlotto, y al mismo tiempo se usurpa una posición en el Consejo de la Magistratura y se paga con embajadas a amigos como los Sres. Bordón, Juez, Terragno y Puerta, muchos ni se enteran.

Y si el juez Bonadio procesa a Guillermo Moreno por supuesto "abuso de autoridad" y así mete baza en la interna justicialista, mientras el juez Lijo enfría la fundada denuncia de Eduardo Barcesat contra el presidente y sus ministros también por "abuso de autoridad" y diversas "violaciones a los deberes de funcionario público", pareciera que estos escándalos interesan sólo a entendidos y alertados.

En ese marco, la pelota de la crisis está nuevamente en el campo del pueblo. Y ya se sabe que es difícil ver en la oscuridad cuando los hechos se suceden a la velocidad de la luz que impone el gobierno macrista, del que se podrán decir muchas cosas pero no que le falta decisión.

La convocatoria a sesiones extraordinarias en el Congreso es un resultado no del sistema constitucional sino del trajín de los mentimedios que, como mastines hambrientos, estimularon la ruptura del kirchnerismo parlamentario que necesitaba el Gobierno: urgía crear una especie de FpV promacri y lo lograron con la escisión del diputado Diego Bossio y una docena de colegas. El mismísimo jefe de Gabinete, Sr. Peña, debió esforzarse en aclarar que "el Gobierno no tuvo nada que ver". Lo que, en la jerga política criolla, significa todo lo contrario.

Como era de esperar, algunos anuncian ya el fin del kirchnerismo. Figurita repetida, claro, porque los memoriosos de la vida argentina saben que en cualquiera de sus formas el monstruo peronista –ya declarado muerto en 1955, 1958, 1962, 1966, 1972, 1976, 1983, 1999 y Noviembre de 2015, por lo menos– siempre resurge. Como "hecho maldito", se lo llamó alguna vez, que se repite inexorablemente.

Claro que esta ruptura no necesariamente delata diferencias ideológicas, ya que se explicaría más bien en canjes de dinero y obras públicas a cambio de quorum y votos para leyes que el macrismo impulsará una vez que deje de vomitar decretos.

Se sabe, y es un lugar común, que en el peronismo nunca nada es lo que parece, lo que está comprobado históricamente. Pero lo que sí es raro, en estos días, es el consistente silencio de la ex presidenta. Es un hecho que se trata de un mutismo políticamente muy riesgoso. Sobre todo porque sin conducción –y esto es un dogma peronista– no hay futuro. Y no se crea y se conduce un proceso transformador como el de los últimos 12 años para luego cerrarse al mundo y dejar que todo fluya. Como en el jardín de infantes, cuando la maestra se ausenta, los chicos se desmandan. En la política también y es presumible que CFK lo sabe.

Mientras tanto, y marcando el compás que impone un Sr. Massot que es sobrino de otro Sr. Massot acusado de crímenes de lesa humanidad, el gobierno cuenta porotos para dominar el Congreso, donde estiman tener entre 130 y 140 votos en Diputados y los favores del Sr. Pichetto en el Senado. Esa confianza parece basarse en que ahora pueden manejar dos de los factores mas chúcaros de la política argentina: la inmoralidad y el travestismo.

Sería alucinante ver senadores del FpV aprobando a los macristas Sres. Rosatti y Rosenkrantz para la Corte Suprema. Ahí se verían en plenitud el republicanismo berreta de muchos radicales, la miserabilidad de algunos peronistas y cómo se toca fondo en la degradada política argentina que ahora perfeccionan quienes prometían una "Revolución de la Alegría" que se parece cada vez más a la "Revolución Libertadora".

Ante ése y otros espectáculos que parecen avecinarse, lo que para muchos es "la gran masa del pueblo" es posible que continúe entre indiferente, incrédula y pasmada.

Es difícil conjeturar más allá, pero habrá que prestar mucha atención a los pasos que irán dando los variadísimos nombres que hoy protagonizan el FpV, el PJ, los partidos y frentes populares de algunas provincias, el FR del Sr. Massa inclusive, y por supuesto el Gobierno, hoy macizo y decidido como jamás lo fueron radicales y otros aliados por sí solos.

La política argentina ha cambiado. Es un hecho. Aunque lo que parece inmutable es su condición feroz, y es sabido que las jaurías, a la hora del reparto de presas, son feroces. Bueno será que el que no lo sabe, se entere. Y que quien lo sabe proceda según su prudencia, su conducta y su moral, si es que las tiene.

 

 



Perder el tren



://radiocut.fm/audiocut/oscar-martinez-ex-trabajador-de-fabricaciones-militares-e-integrante-del-tel-en-primestacion530/#f=search&l=resul

Todos los dias estamos en condiciones de recoger entre todas las noticias que nos desbordan, aquellas que sintetizan quizas con mayor nitidez el perfil de las acciones del Gobierno Macrista, que en su conjunto van moldeando, aunque no se explicite programaticamente, el pais que desean.
Pocas medidas incluyen tanta insensatez, perfidia, desinteres patriotico,  negacion historica, idiotez, autismo, sumision, (y agreguele su calificación a esta impronta de Mauricio), como la que refleja esta decision, la de Fabricaciones Militares.
Es equivocada, servil, egoista, absolutamente en paralelo con el rumbo que anticipan todos los escritos conocidos, de "pensadores" que ha van dando letra al ejecutor, y que van en direccion a "borrar todo lo construido".
Es miserable la determinacion, como pocas. Es antieconomica, es literalmente jugar a pegarse un tiro en las bolas.
Al inicio un audio imperdible de un trabajador de ese organismo, nos situa mejor que ninguna explicación en el marco de las intencionalidades de esa medida.
Quizas hasta tenga un componente de bazofia politica como seria devolverle un "favorcito" al numen del transporte de carga por via terrestre, el acomodaticio sindicalista Hugo Moyano.
Hay tantas similitudes con Hoffa, que necesariamente me lo hizo recordar.
Para quien desée hurgar en esa historia, le facilito un link, y despues cuenteme:
https://www.facebook.com/notes/el-lado-oscuro-de-la-historia/jimmy-hoffa-la-desaparici%C3%B3n-del-lider-del-sindicato-de-camioneros/120015228048232/
JGC

DESPIDOS DE INGENIEROS QUE DESARROLLABAN VAGONES PARA EL BELGRANO CARGAS

El gobierno de Cambiemos expulsó a todo el equipo de ingenieros, economistas y otros profesionales que trabajaba en la reconstrucción de la industria ferroviaria desde Fabricaciones Militares.

 Por Verónica Ocvirk

Dentro de la catarata de despidos que comenzaron a sucederse en la administración pública, los 140 trabajadores cesanteados de Fabricaciones Militares (FM) se transformaron en blanco de una virulenta campaña de desprestigio, que entre otras acusaciones incluyó la de funcionar como una "caterva de tuiteros propagandistas" cuyas tareas nada tenían que ver con el objetivo de la institución. Lo que las notas que se hicieron eco de esas denuncias se privaron de mencionar fueron los desarrollos que venían gestándose desde el organismo dependiente del Ministerio de Defensa, entre ellos un proyecto de fabricación de vagones de carga diseñados por el equipo de ingenieros de FM y producidos en la fábrica militar de Río Tercero.

El propósito pasaba por reconstruir la industria ferroviaria local para poder responder con producción argentina a la meta de reactivar el tren de cargas. Para eso la planta de Río Tercero comenzó en 2006 a recuperar sus viejas capacidades en el área metalmecánica, reacondicionando sus instalaciones con miras, en un principio, a reparar vagones. El desarrollo del sector continuó en forma progresiva hasta que tras varios acercamientos se logró en 2014 firmar un convenio específico con el Belgrano Cargas (la operadora ferroviaria de cargas estatal) para la provisión de 1050 vagones con diferentes usos y diversas trochas: 50 tolvas graneros, 400 plataformas portacontenedor y 600 espinas portacontenedor con sus correspondientes bogies (la base de los vagones). Hasta ese momento se habían invertido sólo en el diseño unas 5000 horas de ingeniería argentina, pero el acuerdo fue el espaldarazo que faltaba para motorizar otra serie de tareas, como la de relevar los talleres ferroviarios de todo el país para contar con un panorama certero a nivel infraestructura, armar desde cero la línea de producción y activar una cadena de proveedores capaz de responder con solvencia a los requerimientos de la fabricación en serie.

Lo que parecía imposible se hizo realidad: el país volvía a fabricar material rodante nuevo. Pero esto tampoco fue magia. Si bien el proyecto recibió toda clase de elogios (el tren en sí goza en la Argentina de una excelente prensa), fue necesario mantener una firme determinación política para continuar con un programa que no resulta sencillo ni permite cosechar réditos inmediatos. Se habló entonces de un "círculo virtuoso", ya que la industria ferroviaria es estratégica no solo por sus objetivos en materia de logística y transporte sino también por los eslabonamientos positivos que produce hacia otros sectores, dinamizando la producción local y generando empleo calificado en diferentes centros del país.

El acuerdo inicial sufrió sus vaivenes al tambalear primero la posibilidad de financiamiento por parte del Belgrano Cargas y concretarse más tarde una compra de 3500 vagones y 100 locomotoras a la firma china CSR. No obstante, el contrato con FM se "partió" en seis tramos cuya primera entrega de 115 vagones estaba prevista para 2016. El objetivo seguía vigente. El equipo de FM continuó trabajando.

A través del nuevo interventor de FM, Héctor Lostri, el gobierno de Mauricio Macri tomó la decisión de echar por tierra ese desarrollo al descabezar al equipo de profesionales que lo gestionaba. "En este momento nos encontrábamos en la fase de pre-serie, aquella en la que la línea se prueba como un flujo productivo completo. Estábamos en condiciones de comenzar con las entregas a partir de marzo", explica Mariano Di Lascio, hasta hace poco responsable de la Gestión de Proyectos Ferroviarios. "Nosotros no somos los dueños de esto –continúa–, somos un equipo de ingenieros, economistas y contadores al servicio de Fabricaciones Militares para llevar adelante un proyecto de interés nacional. Por eso pusimos a disposición de la nueva gestión toda la información para hacer un traspaso formal. Pero nadie vino a vernos ni a preguntar qué hacemos. Solo nos despidieron de un día para el otro."

Según Di Lascio, los despidos apuntan al desmantelamiento del área, dado que es imposible pensar que vuelva a conformarse un equipo con el know how del que desde hace años venía trabajando. De hecho fueron cesanteados tanto quienes diseñaron los vagones –y que aún tenían intervenciones críticas en la puesta a punto de la línea de producción– como áreas claves para la sustentabilidad del proyecto: salud, seguridad y medio ambiente; costos; control de gestión, y calidad. "Sería inocente pensar que una gestión que quiere continuar con este desarrollo despide a todo el plantel que tiene la información para llevarlo a cabo sin siquiera preguntar cuáles son las cuestiones críticas para el futuro", sostiene, y agrega que más allá de la fabricación de vagones para el Belgrano Cargas, que era el proyecto más tangible del área, también venían investigándose otros desarrollos siempre vinculados a la reactivación de la industria ferroviaria.

Consultada por Cash acerca de la continuidad del sector, la nueva conducción de Fabricaciones Militares hizo saber que hasta que el Ministerio de Transporte no solicite el pedido, el organismo no avanzará en el proyecto. Desde el Belgrano Cargas, en tanto, se comunicó a este medio que el contrato por los 115 vagones permanece vigente y que desconocen el despido del equipo a cargo. El pase de responsabilidades hace suponer que el vapuleado contrato quedará finalmente sin efecto.

De acuerdo a funcionarios pertenecientes a la anterior gestión de la operadora ferroviaria estatal, la idea del nuevo Ministerio de Transporte es continuar con las compras a China y que la industria local se dedique sólo a reparaciones. "La compra de los 1000 vagones plataforma iba en línea con el desarrollo de una red de bases logísticas para generar tráfico intermodal (contenedores), con el objetivo de hacer más competitiva la logística de la industria y apuntando especialmente a las pymes. Es probable que hoy se descarte ese mercado, focalizándose exclusivamente en los granos. Por lo menos en el corto plazo parece difícil que salgan a buscar ese tipo de vagones y que inviertan por encima del contrato con China", advierte un ex empleado de la firma.

El trabajo que supo desplegar Fabricaciones Militares da claras cuentas de que o bien hablamos de tuiteros tan inteligentes que a la par de postear en las redes son capaces de diseñar y fabricar vagones, o las imputaciones desde los medios dominantes resultaron ser, tal como sucedió con otras dependencias del Estado, construcciones mentirosas esgrimidas para justificar lo injustificable.

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El proyecto de Fabricaciones Militares había arrancado en 2006.

despidos

ingenieros

-"Entre los despedidos de Fabricaciones Militares se encuentran ingenieros que diseñaban vagones 
de carga."

-"Se habían invertido solo en el diseño unas 5000 horas de ingeniería argentina."

-"El proyecto incluía la provisión de 1050 vagones, 50 tolvas graneros, 400 plataformas portacontenedor y 600 espinas portacontenedor."

-El equipo que desarrollaba el proyecto estaba en condiciones de empezar a entregar material a partir de marzo."




Ya que estamos en Carnaval postales para tilingos

Que tal calandracas un repasito a algunos informes?
Por lo menos para constatar cuanto pasaron por alto ¡¡¡¡¡¡¡¡ JGC

colaboracion de archivo de RF


Virus zika y mosquitos OGM: Cosas que te ocultan y que debes conocerpor Ecoportal Publicado el 5 febrero, 2016 , en Ciencia - Técnica, Salud

Tal y como viene denunciando, entre otros, el investigador Jon Rappoport en sus últimos artículos, el virus Zika está siendo utilizado posiblemente como tapadera para ocultar los daños causados por los gigantes corporativos de la agroindustria, que están provocando una oleada de casos de microcefalia en determinadas zonas del Brasil.

El Zika, del cuál se conoce la existencia desde hace décadas, se convertiría así en la tapadera perfecta para evitar afrontar las carísimas responsabilidades derivadas de los daños causados por el consumo monstruoso de pesticidas altamente tóxicos en Brasil.

Hablamos de ello en el anterior artículo titulado VIRUS ZIKA: ¿OTRA ESTAFA GIGANTESCA? del que recomendamos su lectura previa.


Textual







Verbitsky lo vio antes que nadie

Los créditos  de rigor, a quien  sabe sacar conclusiones con el diario del día, no con el del Lunes.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/1-41125-2009-07-12.html



Cortito y al pié

¿Con qué cara hablan los que se van y los que se quedan? ¡Si la derrota fue de todos, pues las miserias son de todos!... hasta de los que hoy salen a acusar con el dedo, ayer nomás, le daban estilete al propio Daniel Scioli para que no fuera el candidato (por su origen, por su mano, por su moderación, por lo que fuere). Es que son aburridos algunos compañeros del peronismo y del movimiento nacional.

Hacerse cargo es escuchar lo que no se quiere escuchar. Que los métodos de la burocracia no van y tampoco los de los ilustrados endogámicos.
La fácil es esa, impoluto en el discurso y excluyente en la práctica.
No fueron los dirigentes justamente los que condujeron el despertar desesperado de quienes vieron lo que significaría Macri Presidente. Que ahora se arreglen entre ellos o contra ellos. El peronismo real, el de abajo, el de las bases, los van a pasar por encima o los van a poner en caja.
Porque no se trata de que "se vayan todos", se trata de modificar la correlación de fuerzas de abajo hacia arriba, para que los aristócratas tengan que ubicarse de un lado o del otro por convicción o defección.
Por abajo hay un peronismo dolido, ardiente y pagano, que no detendrá su marcha hasta ver otras caras y nuevos senderos.

La crisis existente en el movimiento hoy pasa por una sencilla razón: se acabó la prosperidad, la comodidad  y el confort de estar en el gobierno.
Es así, se acabó la línea vertical que bajaba de nación desde los ministerios para el armado, los fondos y la artillería, se acabó también el cotillón. Hoy no tenemos un centavo para hacer política.
Lo que surja será en estado de incomodidad y necesariamente abierto a la discusión permanente para que tengan lugar los que no tenían voz o callaban o no podían porque criticar era hacerle el juego al enemigo.

Tal vez eso nos faltó un poco, la voz disonante que no queríamos escuchar, la que molesta por irreverente.  La que se escuchaba y se escondía por las dudas que se dieran cuenta. Bien, ahora se destapó la olla popular y el guiso es para todos.

Si no hay discrepancia abrazada en un proyecto, habrá migración. Por derecha y por izquierda. Y el peronismo de la calle, que siempre le dio la espalda a las exquisiteces, no está para la tarea fina, está para la obra gruesa, la de las grandes calzadas.

Pendular como todo movimiento el peronismo está en construcción permanente, las casas se hacen con bosta y con cemento, con palos y ladrillos, con azulejos y con fratacho a la vista.

Si el peronismo se parte es porque no supimos hacerlo. Algo se nos descolgó en el camino, tal vez el movimiento obrero que hoy de a poco se va ordenando, y los jóvenes de los patios de Cristina que no entendieron los mensajes por embotamiento, y los viejos y las viejas que estaban incluidos en el modelo pero no en la palabra. No sé, fideos con tuco hecho con tiempo.
Como el de antes, con tres horas de cocción en la olla a presión. Claro, para que no explote ni salpique". Abel B