lunes, 16 de mayo de 2011

10 años no es nada.





10 años no es nada.

Para muchos un lapso de sobrevida, para otro el transcurrir de otra etapa, algo mejor, peor o igual que las anteriores, y tal vez para unos pocos, la diferencia entre sobrevivir o vivir, el cambio entre vegetaro proyectarse, el tiempo en que accedieron a traspasar una frontera y atisbar el futuro.

Familia campera, de pueblo rural, a 60 Km de la capital, no conocieron otro oficio que aquellos que le brindaba el entorno. Sus habilidades tenían que ver con lo animales, como marca el destino de los criollos, sean estos vivoso estén muertos. El jefe, padre de un par de adolescentes varones, jinete diestro, supo ganarse el pan como criadory domador de potros y hasta en su memoria, allá lejos en la lejana juventud, queda una experiencia inolvidable de una gira por España, llevado por un promotor, mostrando las virtudes y habilidades de un criollo de ley. 


Después el país fue cayendo de a poco, sin pausa y sin resuellos en las hiperinflaciones monstruosas de la salida de la Dictadura, y en las destrucciones de las fuentes de trabajo que signaron al Menemato, sin asco, sin pudores, sin honor.
Nuestro hombre era diestro con el cuchillo, y sus dos hijos no le iban en zaga. El matadero de la zona les dió conchabo, no había otras opciones, además de algunas changas familiares, haciendo asados en un comedero de "famosos" que paraban en la Ricchieri, o el aporte de uno de los hijos artesanias con el cuero, y hasta criando perros de raza. 
Que el hombre era bueno con los animales vivos o muertos nadie lo ponia en duda, y se podia comprobar.


Pero los tiempos no daban para mucho. Tuvo la oportunidad de ofrecerse para cuidar un quinta en los alrededores y no lo dudó. Un cacho de tierra, para tener algun par de lecheras, lugar para pastar su media docena de potros, algun par de ovejas para las  fiestas y un gallinero para todos los días. Y ademas los dueños, con los cuales no tenia ninguna otra obligacion de trabajo que el cuidado de la propiedad, le daban algunos pesitos por la encomienda y la tierra para su uso irrestricto.
Seguía trabajando en el matadero, ya con dias salteados, igual que sus hijos, por la malaria económica, hasta que llegaron suspensiones, despidos y hasta reclamos de ley, al pedo no más, ¿que otro final pudiera tener en esos tiempos, los 90, derechos del laburante?.


Los hijos se casaron y se apretaron, aún más si cabe, en la casita en el fondo de la casa grande, que cuidaban.
Las nueras le salieron de fierro, y salian a laburar en lo que venga, a lo que fuese. La mujer en la casa con las gallinas, y guisando.
Despues vinieron del mayor, un par de nietos, que tambien se acomodaron.
Con sacrificio, ahorro de pesito con pesito, se compró una destartalada pick-up, que servía para llegar al laburo, ahora ya echado del matadero del pueblo por sus legitimos reclamos desoidos y depreciados. Había sido el capataz y era un mal ejemplo.
Ahora debía gastar sus litros de combustible para llegar a otro mas lejano y mas clandestino, cobrando en negro, pero cobrando, ¿a que otra cosa podian aspirar, con tanta diferencia de poder, entre patrón y mendicante de un puesto de laburo,sin Estado protector que los amparase de los abusos, y sin  otros conocimientos?.


No habia muchas satisfacciones que no fuera ver crecer a sus dos laderos, ya hechos hombres y a esos dos gurrumines, y encontrarse
ya sea recibiendolos o de visita, con la inmensa parentela asentada en el poblao y sus alrededores, todos con las mismas dificultades  para sobrevivir. 


Gente de bien, numerosos, familieros, buenos tipos, de una sola palabra, queribles y confiables. Hasta ejemplares: en plena malaria acogieron a un adolescente abandonado, y lo tuvieron como hijo.
Pero llegó el fin de fiesta inevitable, llegó el 2001, el límite que nos retrotrae al infierno.
Ya nadie de la casita tuvo laburo, sus familiares tampoco.


Los dueños de la quinta tambien sufrieron lo suyo, pero tenian mas resto.
Entre las changas cuando salian, los pesitos por "cuidar" que se habian incrementado y ahora otros ingresos, como limpiar la casa, hacerse cargo del jardin, y vender algunos litros de leche, tiraban. 
Tirar es un decir, rumbearon como salida de emergencia al noble invento del "trueque", que fue la base de la economia familiar en muchas zonas suburbanas y rurales del país, en esos desolados tiempos posteriores al "Chupete".¿O se olvidaron?


Si no había laburo y no había moneda, se inventó el trueque. ¿o iban a robar, o dejarse morir de angustia e impotencia?
No se por que se olvidan del trueque cuando se habla del 2001. Con el mínimo efectivo, compraban un vaquillona, ¿compraban? la carneaban alli en el patio de tierra -lo hemos visto- y cada cual de la enorme familia se llevaba su parte.


Los de la casita, picaban parte de la carne, compraban harina, y alli se iba una de las nueras, mano maravillosa para el amasado a Spegazzini, un par de veces a la semana. Con ello repecharon gran parte del año, los chicos tuvieron delantales, lapices, algun abrigo. Despues de un par de años, a favor del comienzo de la recuperación económica, otra vez volvió el trabajo, salteado pero trabajo al fin.
Los nietos crecían, en el 2001, tenian 6 y 3 años. 
En algún momento pasa el último tren, es cuestion de estar avisado y poner coraje y audacia para no perderlo. 
Quien sabe lo que significa para cada cual, subirse a ese tren o perderlo.
El jefe y sus dos hijos se acoplaron a un proyecto faraónico, a una epopeya impensada, a un sueño inasible. 
Los efectos letales que la incapacidad, desidia, abusos de poder y mala fé, de los responsables del poder en el periodo del 83 al 2001,
sumados a los del 76 al 83, alcanzó a todos los segmentos de la sociedad, poniendonos al borde de la disolución, como país. 
Fue tan general e indiscriminada la implosión, que tal vez cosa del destino, a ellos, a los de la casita los salvó. 


A uno de los dueños de la casa Grande, tan bien lo afectó. Pero tuvo otros recursos a mano: la educación que le brindaba una mirada global, la capacidad de pensar autonomamente, que le permitia desgranar opciones, la experiencia de haber tomado a diariodecisiones empresarias que le daba autoridad para resolver nuevos caminos. El conocimiento otorga saberes, no siempre explicitos y vínculos que permite acceder a otros recursos.


Se juntaron unos y otros sin proponerselo demasiado: la familia unita sola era mas de media docena, mas algun amigo. 
La realidad los amuchó para resolver una disyuntiva: salir por si mismos o no salir.
Aunaron saberes y experiencia. Un antiguo matadero a mas de 100 Km, apareció como un llamador. El dueño con problemas con la ley, purgaba una condena. Entre todos, los de afuera y el de adentro formaron una cooperativa de producción, y se hicieron propietarios, para todos por primera vez, de una fuente de producción. Dueños de su trabajo, casi de su destino, para decirlo en sencillo.
Les llevó varios años volver a levantar el matadero de las ruinas. Todos ponian pesos, los excedentes de los nuevos trabajos,e hicieron de albañiles, de electricistas, de herreros, de pintores. 


Levantaron actas, visitaron escribanos y contadores, gerentes de bancos, funcionarios municipales.
Lograron apoyo municipal para declarar de interes local la recuperacion de esa fuente de trabajo.
Despues con ese aval, a la Provincia a golpear puertas. 
Despues vino un crédito de fomento desde el Banco Provincia, para el equipamiento groso, el de las cámaras de refrigeración.


Después, después ya estamos en estos tiempos. 
Un día, carnearon el primer vacuno. Se los ve en las fotos para la historia, a todos cumpliendo cada cual su labor.
Delantales flamantes, inmaculados, envolviendo ilusiones vírgenes. 
Carnearon y vendieron, con certificados de habilitación, en blanco, en regla, con esfuerzo, todo en dosis homeopáticas al principio, pero ya existiendo, que nada es mas significativo, que la diferencia, entre lo que está cerrado a lo que está abierto, entre loque esta quieto a lo que está en movimiento, entre lo que está muerto, a lo que está vivo.
No pararon mas desde ese momento. Fue hace un año largo; ahora tienen dos bocas de expendio en dos localidades.


¿Creen que me senté a escribir esta historia, para relatar una epopeya laboral, una de las tantas que seguramente, ha habido en estos 10 años en la Argentina, de nuevo en marcha?
No, es solo el relato del entorno, de la verdadera historia que merece narrarse.
Hoy los dos nietos, ya de 16 y de 13 años, aparecieron con sendas netbooks. 
Si, los dos nietos empezaban a usar la herramienta que les ofrecerá cruzar la frontera del conocimiento, les permitirá estar incluídos, más alla de las limitaciones de origen, de la pertenencia, de las posibilidades, de las incertidumbres.


Los abuelos, los padres y nosotros los que somos parte de la casa grande, sentimos ante esto, algo especial, que merece un tiempo para digerirlo.
Apreciamos cuanto van de la mano la recuperación de la autoestima, de la dignidad, con la producción laboral, un signo de este modelo, y a la par el significado que asume tanto la revalorización del presente, como la puesta en valor del pasado de cada uno.Pero la esperanza que conlleva el cruce de la frontera hacia el conocimiento, dato que es totalmente inclusivo e igualador, es otro tema,que es consecuencia y producto del anterior.


Estos nietos se están internando en ese nuevo mundo, sin darse cuenta del cambio familiar que significa, y que al reves de otros tiempos,aquellos que fueron perdidos junto con la dignidad del trabajo , donde el abuelo jefe primero y sus hijos despues, guiaban a los nietos 
en el saber, esta generación a quien le alcanza esta promoción humana, esta llevando de la mano a padres y abuelos a otra dimensión.


De eso no se vuelve, eso es revolucionario, incluso mas alla de gobiernos y colores políticos. 
Solo resta, y esa es la parte que nos debe corresponder asumir sin renuncios, estar atentos para que este rumbo no se malogre, ni se quede en un maquillaje superficial; que lo que debe ser un signo de las mas profunda e inédita transformación social, no se convierta en un páramo desolador, o en una nueva frustración desgarrante.


Mientras tanto, permitamosnos un tiempo para la reflexión:
Si no nos damos cuenta de los profundos cambios ya logrados para bien, en solo 10 años, de los que somos protagonistas y testigos privilegiados, es que estamos ausentes mirandonos el ombligo o estamos culturalmente colonizados.


Epoca maravillosa para vivir ésta de la Argentina, como ninguna.
Por ello peticionamos al desconocido arquitecto, inspirandonos en el talento de un cantautor querido, un compinche de vinos y de fructiferas salidas higiénicas, que sabe rematar su cantos con una canción cuyo estribillo suena como, "dame por dios, un dia mas".


Para otear algo del mañana.
Jorge Carbajal
Tiburon 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario