miércoles, 25 de mayo de 2011

CADA CUAL ATIENDE SU JUEGO


Todos presionan, todos interpretan, todos facturan, todos sacan cuentas y nadie se distrae.
Es que un  año electoral, significa el tiempo del examen, del balance y el de la proyección.
Y éste, del 2011, adquiere ademas un perfil muy distintivo: puede ser el trampolín de la consolidación de un proyecto de poder que por pujante y transformador, interpela, irrita, tensiona y divide aguas entre los sectores tradicionales mas instalados y simultaneamente y por decisión de su conducción, se proyecta como el tiempo de alumbramiento de una nueva generación de gobernantes.
Esto aparece tambien como un signo distintivo del proyecto, pues también hace suyo el protagonismo, que se percibe de una jóven generación sub 35, que parece mas comprometida y solidaria, que las que emergieron después de la dictadura, fueron apenas movilizadas en el 83, adormecidas desde el 90, durante 10 años y
deseperanzadas del 2001 al 2003.
Esto implica un nuevo eje de poder, que el recambio generacional produce automaticamente.
Otros actores, otros lenguajes, otros códigos, otros equipos, otros interlocutores, otros demandantes.
Solo advertir que el 40% del padron es menor a los 30 años, implica reconocer que la tradicional fidelizacion  a propuestas, consignas, valores, simbologia y figuras de otros tiempos, va perdiendo al correr del tiempo, la sustancia, la importancia y el peso en la decisión electoral que tuvo en otras épocas.
Tampoco es igual en todos los sectores ni en todas las geografías.
Como siempre sucede, cuanto mas cercanos sean los vínculos con los sectores mas dinámicos de la sociedad, sean ellos los del pensamiento, o los de la acción politica, o los de la producción, mas posibilidades existen de que afloren las contradicciones y mas atractivas serán las posibilidades de transformar a éstas, en puntos de partida para nuevos paradigmas.
Está finalizando el tiempo del compromiso congelado. Nadie escapa a esas lógicas.
Ni los intelectuales, que otrora militaron en la asepsia, ni los medios de comunicación, que siempre respondieron al poder economico, ni las corporaciones que generalmente se acoplaron a quienes defendieran sus intereses, renunciaron a hacer sentir su voz.
Bienvenidos a dejar de ser la voz y el poder en las sombras.
Todos han sentido que la interpelacion, que significó la aparicion del Kirchnerismo les alcanzaba.
Hoy los actores sociales, en la Argentina, parecen tener una sola incognita a dilucidar: que volumen de protagonismo le cabe a sus organizaciones, a traves de la presencia en lugares expectantes de decisión y de elaboración de sus representantes mas conspicuos, de mas peso especifico, sean dirigentes o voceros.
Ciertamente los partidos politicos que representan al establishment, se encontraron que en la discusión del modelo de país que aparecia detras del conflicto, en vez de estar definiendo ante la sociedad su propia vision, y con ello modelar la opinion publica, solo les cabia un lugar secundario de partiquinos al servicio del poder, cediendo espacio doctrinario y fáctico a los representantes corporativos, para seguir docilmente sus dictados.
Asi es que despues del conflicto entre Gobierno y Grandes productores agroexportadores, a través de las corporaciones que lo representaban, lograron un lugar bajo el sol en las listas del radicalismo, partido agrario por excelencia,
con pie en la pampa húmeda.
Durante éste y otros procesos, quienes representaban en su discurso y propuestas a los intereses financieros, supieron acoger en sus listas a variados representantes del establishment, que otrora fungían de asesores.
En los ultimos tiempos, Melconian que acompañó a Menem en el 2003, hoy vuelve a planteos similares a los que propugna la UIA; cercanamente, dos economistas que coinciden en diágnosticos y politicas de ajuste, como Prat Gay y Redrado, acompañan a Carrio y Duhalde respectivamente, en espacios diferentes.
Es evidente que los partidos politicos que se oponen al gobierno, desde una vision del pais agroexportador y dependiente, han estado tanto tiempo a la zaga de los intereses corporativos, incorporando como propios un discurso y un accionar siempre opositor, que para la ocasion de una compulsa electoral, no han podido vertebrar una propuesta y un discurso creible, consistente y con proyección de futuro, que tenga que ver con sus raíces.
La incapacidad para imaginar un país, va de la mano con la paralisis que produce una actitud culposa, de quienes se saben responsables del vaciamiento y la casi disolucion nacional.
El movimiento obrero organizado desde otra vertiente, tambien siente el cimbronazo significante de las vísperas ante las que nos encontramos; las vísperas de la consolidacion del Movimiento Nac&Pop, que no otra cosa significará para la Argentina, un triunfo sólido de la actual Presidenta.
Ese movimiento obrero organizado, ese sector bien llamado "la columna vertebral del peronismo", segun la definición histórica de su conductor, demanda que no se le reconocen, desde el Movimiento Nac&Pop, que conduce Cristina Fernández, los méritos adquiridos por el apoyo al modelo, que se debiera traducir en espacios para sus representantes.
Una demanda que contiene:
- un error de procedimientos, pues no es en público como se interpela a la conducción;
- un error de apreciacion politica pues sobrevalora su incidencia y altera la armonia de 

  los intereses del conjunto;
- un error de lectura de la realidad, pues ignora la percepción del conjunto de la 

  sociedad, que rechaza la preeminencia de ciertos actores y de ciertas demandas.
- un error de concepción, pues entra en el planteo de conformar un espacio laborista
  o clasista, que es ajeno a nuestra realidad y que los aísla estratégicamente.
Como consecuencia, una sociedad mas madura como la actual, reacciona con distanciamiento e irritación ante algún discurso que sugiere esa alternativa.
Pareciera que aspiran tener los sindicalistas tal peso, que de producirse tal cual lo exponen publicamente, se visualizaría al Kirchnerismo
como un paso anterior a la creacion de un partido Laborista. Craso error, a mi entender.
Nadie aspira fuera de los ambientes sindicales, a convertir al Movimiento Nacional en un Partido Laborista, justamente porque el peronismo vino a superar los disensos entre izquierdas y derechas provenientes de los paises centrales y
a saldar las oposiciones entre el bonapartismo cipayo o el bonapartismo progresista de los paises coloniales.

Hoy no hablamos solo de las Reivindicaciones de los Derechos del Trabajador como objetivo, hablamos de desarrollo con inclusion social y vaya la diferencia.
Nunca el peronismo postuló para el logro de esos objetivos, el dejar de lado al capitalismo como sistema, solo afirmó el tránsito hacia el ejercicio de un capitalismo humanizado, civilizado, con regulaciones, con inclusiones, con justicia social, y con un Estado promotor altamente eficiente.
Asi como en los tiempos del General, la CGT fue la única herramienta del sindicalismo, como sinónimo de sindicalismo peronista, hoy ha pasado mucha agua bajo los puentes de la historia.

En los 90, y frente a las privatizaciones y cierre de fábricas, el MTA conducidas por Moyano y Palacios y la CTA por De Gennaro fueron las organizaciones gremiales, que por fuera de la CGT dócil al poder de Menem, supieron enfrentarlo.
Por eso hoy tienen legitimidad tanto la CTA, como la conducción de la CGT que representan a los que están incluidos.

Pero los perdedores mas agudos de la implosión del 91, forman parte de las organizaciones sociales que representan a los que luchan por volver a incluirse en el sistema.
Y ademas tanto la CGT, la CTA y el Gobierno, deben asumir como prioritaria una deuda pendiente, que hace 50 años ni se visualizaba, ni se mencionaba y  no era materia de discusion, como es la representacion orgánica bajo una misma identidad, de los movimientos sociales, que no deben tener menor peso politico que los que tienen la fortuna de haber recuperado el trabajo y no estar marginados, y por ende merecen la prioridad de la defensa de sus derechos.
No habra Justicia Social, aunque mejoren los porcentajes de distribucion del salario en el PBI, si no disminuyen hasta cifras aceptables la desocupacion y la subocupacion. Eso es doctrinariamente peronismo puro.
No debe haber otra prioridad mas impactante para el individuo como para el conjunto social, que la inclusión, pues el trabajo es el mejor articulador social.
Y en un mundo mas diverso y con mayor cantidad de vasos comunicantes, es hora de dar un paso institucionalmente de mayor claridad y de mayor transparencia, que está en sintonía, con la mirada del conjunto social.
No debe ser una Confederacion General del Trabajo, máxima representacion gremial, contenedora de una mayoria de sindicatos, pero tambien de una diversidad politica heterogenea, quien asuma ser la rama política de una parcialidad partidaria,
hoy el Kirchnerismo, como en los primeros tiempos supo ser del Peronismo.

La afirmación del proyecto Kirchenerista como representación del proyecto Nac&Pop,
se asienta en actores mucho mas diversos y mucho menos orgánicos que en otros períodos históricos.
Solamente el éxito de su gestión le ha dado aire en todo el territorio como para superar las divisiones partidarias, las rencillas locales y las ambiciones sectoriales.
Debe pues equilibrase el posibilismo con la profundización del cambio.
No sera otra, la tarea que planteamos, que la de reorganizar todos los sectores que confluyen en el proyecto, para dar sustento a la institucionalización que nos demanda el objetivo de instalar al Kirchnerismo después del 2015. 
No estará ajeno a ello que se reactive una rama política al estilo de las míticas 62, que sin ser ajenas a la lucha de reivindicaciones específicas de los derechos laborales, que con toda legitimidad ejerce la CGT, asuman el rol de interlocutor para las luchas de posiciones partidarias. Pueden ser incluso los mismos referentes, pero no, los mismos encuadramientos orgánicos.
También debe advertirse, que las estructuras del Justicialismo en la mayoría de las provincias, siguen respondiendo a lealtades de los tiempos del 90, que se acomodan a los vientos propicios del liderazgo de Cristina.
El recambio de sus dirigentes es condición para que el Kirchnerismo haga pié con sus propios valores y actores.
Hoy cuando se aprecia la impostura de diferenciar socialismo y derechas en el viejo mundo, cuando esos gobiernos renuncian a politicas nacionales y populares, y se confunden en las mismas recetas, surge que la discusion en nuestro páis tiene su foco
en las mismas divergencias: apostar a quienes defienden politicas nacionales de desarrollo o a quienes bajo diversos rótulos coinciden en la aplicacion de politicas desnacionalizadas.

Las organizaciones sociales tienen tanto que decir sobre estos temas como la CGT y la CTA, y sus representaciones deben ser contenidas en las listas partidarias como garantía de una verdad de perogrullo para nuestra militancia, a veces omitida:
el peronismo, y por ende el Kirchnerismo y globalmente el Movimiento Nac & Pop, no plantea jamás una lucha de clases, sino una alianza.

Es un movimiento superador de exclusiones, contenedor de diversidades y con capacidad de potenciar síntesis provenientes de contradicciones.
Asi que representaciones sectoriales, que pretendan asumir las banderas de reivindicacion propias, por sobre las del conjunto, o congelar verdades absolutas, para transformar un espacio de alianzas estratégicas en propuestas parciales, como un partido clasista, no tienen razon de ser en este movimiento nacional y se convierte en una antiguedad, que no supera la aprobación de las nuevas generaciones.

Ello le cabe también a sectores políticos, que pretenden congelar el camino de cambios y transformación, esterilizando las fuerzas populares, con consignas, pactos y apelaciones a una visión de la política, que hace péndulo entre izquierdas testimoniales y derechas proclives a un conservadurismo popular, rancio y de espaldas al pueblo.
¿No se advierte lo decisivo de la coyuntura, como para estar provocando divisiones? ¿O no les alcanza con la respuesta popular, que atraviesa a toda la sociedad?
TIBURON


No hay comentarios.:

Publicar un comentario