jueves, 2 de junio de 2011

Conmigo no, amigo radical

"Le Petit" ha dado un paso decisivo.
Asumió la identidad y el ropaje que el "Partido" empezó a construir a la muerte
del "Peludo", dejando de lado la identidad popular de sus orígenes, para mimetizarse en la
esquizofrénica dualidad de un discurso progresista y una posicion política de derecha,
que fue adquiriendo con el tiempo y que ahora culmina con un pacto, tiempo ha, impensado.
Asi los hemos conocido en tantísimos años de escucharlos y de verlos en la acción.

Haciendo gala de pretendidos progresismo y justificando cualquier atropello a los reclamos populares.
Ahora la sociedad con de Narvaez, un derechista asumido de prácticas populista, entusiasta de la ley 

y del orden les agrega un caudal electoral nada despreciable, para otras superiores pretensiones,
al costo, tal vez, de perder la virginidad doctrinaria.
Todo no se puede tener dirá algun chusco, y otro acotará, si quieres cruzar el charco,
tienes que embarrarte.
De una u otra manera, igual bienvenidos al mundo real de la confrontación y del disenso.
Como en toda sociedad política, ambos tratarán de aportar lo suyo para cubrir los déficits del otro.
Uno ofrece una estructura nacional, con caudales de votos modestos, pero con un plantel de dirigentes que cubren todo el espacio territorial, incluyendo intendentes que presionan para que no se olviden de ellos, y permitirles así conservar en casi todas las provincias, algún espacio de poder.
El otro, es un partido de un solo distrito, pero que representa el 40% de electores, sin responsabilidad
ejecutiva aún, con una experiencia electoral próxima, exitosa, aunque hoy, dudosa.
Uno proviene de un partido doctrinario, ducho en debates legislativos y representación aún en
lejanos poblados, y el otro es su antitesis ya que es un invertebrado doctrinario, experto en política mediática, y que deberá demostrar, que lo suyo no fué solo un aprovechamiento oportuno de una coyuntura excepcional, sino que tiene solidez temporal.
Nadie puede saber que de nuevo pueden proponer en conjunto, pero eso es lo de menos.
Lo de mas, es que al discurso con retóricas, algunas arcaicas, y flaco en apoyaturas de poder,
se le agrega el pragmátismo mas feroz, capaz de anudar vínculos con los sectores mas representativo
de las corporaciones visibles y ocultas.
En un aspecto notorio y fundamental para la "gobernabilidad" ambos socios adolecen del mismo 

déficit, aunque ningun analista político, devenidos en complacientes coro griego, se los señale.
Es que ninguno de ellos pueden mostrar representación alguna, que sea una expresión auténtica de los trabajadores y poco y nada de pensadores y hombres de la cultura.

Son expresiones de aparatos: uno es la muestra de la aceitada maquinaria electoral del Partido y el otro del poder del dinero que le otorga solvencia a la campaña publicitaria y respaldo mediático, por su propia inserción en los medios de comunicación.
En el radicalismo, cosa curiosa en un partido que discursea de ser popular con mas de
100 años de existencia, hoy y desde hace muchos años también, no existe ningún dirigente sindical de
peso o de segundas lineas para mostrar.
En la vertiente pulcra del Conservadurismo Popular que ofrece de Narvaez, poco o nada se conoce de la existencia de alguno de ellos, ni siquiera inquietud de tenerlos.
Pero con todas las objeciones que puedan oponerse por la calidad del asociado, que concita una
cierta opinion mayoritaria despreciable, es un avance importante, para aclarar los tantos, amigos radicales.
Por lo menos para los que aún transitando en veredas opuestas, confluimos en alguna tenida gastronómica, que permite compartir inquietudes y debatir posiciones.
Gracias a la decision de "le Petit", vamos a poder hablar de igual a igual, con los pies sobre la tierra, y no de vuestras ensoñaciones.
Por fin asumen con todos los riesgos que ello supone, bajar al terreno de la realidad, sitio que hace algun tiempo prefirieron abandonar. 

Ahora podremos entendernos, ya que hablaremos idiomas parecidos.
Empezaremos a darle las mismas connotaciones a viejas palabras, que asumían según quien las proclamara, significados distintos. 

"El poder" ya no sera, por el solo hecho de serlo, calificado de hegemónico.
Un "Frente", que no intentará ser maquillado como "progre", pero que tal vez para compensar se autoadjudique ser "popular", lastimará menos por los recuerdos frustrados, que una "Alianza".
Claro que concedamos, será sorprendente y divertido escuchar a hablar de "Frentes" a los radicales.
Concordancia, Unión Democrática, Alianza si. Tal vez hasta debuten con nuevas rótulos, para el caso un tema menor, como Convergencia, Unidad Popular, pero !!!!Frentes¡¡¡¡¡, hummm demasiado popular, para sus gustos poco callejeros.
No les cae ese rótulo, seguro que no, y no es necesario llegar a desmenuzar causales para afirmarlo.
Tal vez aunque no coincidamos, podramos hablar de Pueblo y Nación, de gobernabilidad, de equidad y de soberanía popular, valores permanentes de nuestra identidad.
Tal vez podamos superar las referencias de siempre a la republica, a las instituciones, a la Constitución, nobles herramientas de construccion de la Nación, pero sujetas en su vigencia a la voluntad popular, que puede por los mismos resortes explícitos de la Constitución, modificar las partes o el todo, y por lo tanto estan subordinadas a la decisión soberana del pueblo.
Será bueno hablar del sistema Representativo, Republicano y Federal, pero que tal les parece,

agregarle Democrático, que no se advierte por que esa condición excluyente, no se incluye dentro de la Constitución, ni se equipara al de la República.
Por fin los veremos bajar de los altares impolutos que les permitían alejarse de lo dolores de la marginalidad, de los olores de la miseria, de la violencia de la inequidad, disfrutando de las ventajas de lo incontaminado, para chapalear el barro como cualquier opción de poder, que se justiprecie de ser real.
No mas por favor al slogan de que "se rompa pero que no se doble", que tan oportunamente olvidaron de exigir allá, cuando la represión de la Semana Trágica, o la de la Patagonia Rebelde.
No mas apelaciones al slogan, cuando pactaron con Justo y dieron alumbramiento a una serie ininterrumpida de pactos con la derecha mas fachista.
No mas, por que olvidaron estrategicamente, la formula de la Concordancia y el fraude patriotico cobijada por aquella.
No mas, por que olvidaron la Unión Democrática del 46 y su alineamiento con las fuerzas mas conservadoras, bajo la jefatura del embajador Braden.
No mas, por que olvidaron la integración de los comandos civiles del 55, y su participacion en la junta consultiva del 56.
No mas, por que olvidaron la derogacion por decreto de la constitucion del 49, que apoyaron y aplaudieron.
No mas, por que olvidaron que pactaron "con el tirano profugo"  en el 58 y lo traicionaron en el 59.
No mas, por que olvidaron la represión de trabajadores con el plan Conintes del 58 y la anulacion de las elecciones del 62.
No mas, por que olvidaron la proscripción del peronismo y usufructuaron de la presidencia en el 63 y siguieron llamándose los únicos democráticos.
No mas, por que olvidaron su gestion ante el gobierno de Brasil en el 64 para impedir el retorno de Perón,

lo cual hubiese seguramente impedido a tiempo la violencia de 18 años de proscripción y la llegada de 
un Perón ya muy avejentado, facilitando la toma del poder y el terrorismo de Estado por el complot cívico-militar, con las consiguientes muertes y desapariciones.
No mas, por que olvidaron su aporte de ministros, intendentes, embajadores y funcionarios que integraron desde sus filas la dictablanda de Lanusse, que para eso, nunca hurtaron el cuerpo.
No mas, por que olvidaron, que solo fué un puñado de lúcidos radicales, los que se opusieron al Proceso y 
por ello fueron perseguidos y muertos por el terrorismo de Estado de Videla. 
Un puñado, si, pero que los legitima, igualmente como la trayectoria de Alfonsín, "le Grand", cuando patrocinó habeas corpus durante la dictadura, y convoco a los tribunales superiores para juzgar a los genocidas.
Por esa decisión inmensa, nosotros trataremos de disimular sus defecciones, que vaya no estamos para lucrar con los renuncios ajenos, sino para exaltar las virtudes admiradas, que son las que pesan en la construcción de la nación.

Ni tampoco haremos leña de sus falencias económicas ni de las consiguientes par de híper, que lo hizo abandonar el gobierno 6 meses antes.
Nosotros no olvidamos su republicano gesto de responder a la iglesia, que sibilinamente lo acusaba de proteger la corrupcion, o cuando con vision de estadista, denunciaba la accion destructiva de Clarin sobre su gobierno, o los intereses de clase dominante de la Sociedad Rural. 

Fueron alguno de ellos solo gestos, si, pero entre tantos acomodamientos pedestres, rescatemos
los valores de ese gobernante, aunque tengamos que tragar el sapo de no enrostrarle, los 4 ultimos años de Menem, incluidos en el nefasto pacto de Olivos, como contrapartida, para que los radicales tengan un senador por la minoría, la creación del consejo de la magistratura y la invencion sin importancia, de la figura del Jefe de Gabinete.
Por que pocas migajas nos vendio "le Grand".
Ni hablemos de las felices pascuas y la ley de punto final, ya no agrega demasiado.

Y todo para que años después, sus correligionarios tuvieran complicidades con sus enemigos.
No seremos tan crueles de adjudicarles la defección de de la Rua, y su gobierno títere de las finanzas internacionales.
Vaya que asumimos si algo nos correspondiere del menemato, que dejó tan tendal, que lo del Chupete, estaba cantado, ya que aquella etapa fue parte de lo peor que le pasó a la Argentina en sus 150 años de existencia.
El racconto, sirve para destacar, en contraposicion de "le Grand", al filio, "le petit", que carga por las circunstancias, con un simbolismo superior a sus capacidades, y eso no se puede ocultar.
Pero no deja de tener sus virtudes, de las que dimos fé, de que por fín se desnudan y van por el poder, democraticamente.
Olvidemos ahora en conjunto, algunos rótulos impostado de "progresismo", o de "centro izquierda" con que se quisieron arropar hasta ahora, ya que se han reconocido pertenecientes al lugar en que siempre estuvieron, cuando debieron definirse:
"como tradicionales socios menores de la derecha agraria" y "disciplinados voceros de la hegemonía mediática".
Ahora veremos que nos proponen para bajar la inflación, para disminuir la inseguridad, para eliminar la corrupción, todos los temas sobre los cuales viene haciendo eje de sus descalificaciones en los medios.
Nos tendrán que convencer, que no quieren volver al país del Centenario, agroexportador y elitista, ni que son instrumentos de los intereses financieros, ni que congelarán la equidad, ni la integración, ni la diversidad.
Nos deberán explicar como llegarán a una justa distribucióon de ingresos, con que recursos pagarán el 82% movil, las sentencias judiciales y deberán rejurarnos, que no volverán a rebajar ni salarios ni jubilaciones, ni ajustarán el presupuesto.
Veremos como aplicarán las retenciones, o si las eliminan como protegerán los precios internos de los alimentos y los productos de la industria nacional, sujetos a los precios internacionales de mercado.
Como incentivarán la creación de nuevos puestos de trabajo y como mantendran las inversiones en infraestructura. ¿Suponemos que no despreciarán "hacer caja", pues entonces nos preguntaríamos como asumirían los compromisos con los que están fuera del sistema?
Como definirán su politica exterior, como protegerán las barreras aduaneras y que posición tendrán en los foros del Sur con los compromisos del Unasur y el Mercosur.
Como incrementarán las Reservas del Banco Central para defender el valor de nuestra moneda.

¿Serán capaces de tener la fortaleza necesaria para no dejarse penetrar por el ALCA?
Esta bueno, esto de querer ser protagonistas, pero ahora tienen otras exigencias.
Limpiará la comunicación y nos ilustrará a traves de las explicaciones que nos darán nuestros amigos radicales, y que estamos prestos a escucharlas, como sera la Argentina que proponen.
Pero se necesita estudiar radicales, no habrá sobremesa donde no se les quiera interrogar.
Tienen la palabra, hagan buen uso de ella.
Pero por favor sobre aquello de "que se rompa, pero que no se doble" ,
conmigo no, amigo, eso ya pasó a la historia.

TIBURON 

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