sábado, 16 de julio de 2011

Ni tanto, ni tan poco

La elección en el distrito Capital, confirmó algunas verdades, que suelen pasar desapercibidas para los elucubradores de teorías políticas y lectores de los diarios de los lunes, muchas veces enfrascados en los pequeños mundos de los entornos y de los intereses particulares, que no dejan ver todo el horizonte.

Nadie puede desconocer, que la intencion de voto del electorado capitalino, en la mayor cantidad de veces que ha sido consultado, responde con una lógica  distinta a la del resto de las regiones del país.

Esa intención se nutre de diversas influencias históricas, ideológicas, sentimentales, partidarias e individuales y como en esta ocasión especialmente por el género.

La influencia histórica se percibe, cuando se apela para confrontar, a un discurso donde impera las bondades de los logros de una politica Nacional, que muestra la bonanza de los índices macroeconómicos, la inversión en infraestructura, y la obtencion de nuevos derechos, y ello no hace mella.
Para el porteño su interés está concentrado, en su país, la Capital, que termina en la General Paz y donde los habitantes de los aledaños bonaerenses, solo sirven para incordiar: no le dejan lugar para depositar la basura, le colman las calles y el transporte con visitas indeseadas, le usan los servicios de salud, y son causantes de su mayor preocupación: de allí provienen los causantes de inseguridad.

Se olvida tambien que así como las distintas provincias, reclaman que el Estado Nacional no las olvide, ni en sus programas de inversión, ni en los programas sociales, ni en las políticas económicas para poder balancear sus deficitarias economías regionales, el distrito Capital, esgrime como su máxima exigencia la vigencia de una Autonomía, que en el pasado significó, la madre de todos los conflictos separatistas de la gran urbe, que reclamaba para sí el usufructo total de las rentas de la aduana.

Por eso no es casual que los resultados de las compulsas electorales de la Capital, vayan a contramano de los resultados del conjunto del país.

La influencia ideológica se marca, cuando se estima que la polarización de derechas e izquierdas va a ser simétrica. No lo fué ni lo será. La izquierda tiene una tendencia ancestral, de purismo inmaculado que la impulsa a una division constante, sin poder separar lo secundario de lo principal.
La derecha fiel a su pragmátismo de origen, no hace asco, a unirse en un frente común, donde lo aglutinante es la indiferencia a la diversidad, a la inclusión y la defensa de los valores individuales y de los intereses sectoriales.

La influencia sentimental aparece en la superficie del debate, cuando el rechazo a las estructuras partidarias que representan a los movimientos populares, fortalecen las opciones anti-Kirchneristas, por cuanto éstas, han heredado con todo derecho, los viejos estigmas que sembraron los antiperonistas de antaño.

La influencia partidaria enmarcada en la representación del modelo de Frente de la Victoria, pone de manifiesto que la alta intención de voto de CFK no es transferible, como se demostró, con victorias muy ajustadas de Rouseff pese al liderazgo que dejaba Lula, o de Mujica pese a la excelente imagen de Tabaré, o la catástrofe que tuvo Frei, pese a la altisima aceptación de Bachelet.

La influencia personal, propia de un estilo que privilegia los intereses individuales en oposición a los intereses del conjunto , pone de manifiesto esa prioridad, en cualquier manifestación que rechace la intervención del Estado como herramienta reguladora de los baches, desfasajes e injusticias del capitalismo dependiente.

La influencia del género se patentiza en la empatía o el rechazo con Cristina. El machismo y sus derivados no es de pertenencia de un solo sexo, ni de la época medieval.

Y tambien hubieron situaciones de coyuntura,
mal resueltas por el gobierno nacional, que alimentaron los resultados negativos.

Los conflictos del INADI, las denuncias contra Schocklender, el largo acampe de los Quom, la interminable huelga docente de Santa Cruz, todas magnificadas y mantenidas vigentes por la prensa dominante hicieron su propio aporte; tanto como el silencio sobre las irregularidades del gobierno local, favoreciendo no esmerilar la imagen del Jefe de Gobierno: no existieron para la opinión pública, la subejecución de las obras públicas comprometidas, la falta de atención a la salud, la indiferencia ante la infraestructura escolar, la incompetencia de la metropolitana, y el procesamiento del candidato, por citar solo a las mas notorias.

Quedaron en evidencia otras verdades.
La organización política de base, no alcanzó ninguna magnitud, como para modificar los resultados obtenidos por el macrismo en anteriores elecciones y contrarrestar la desmesura de la influencia mediática.
Ganaron facil en Recoleta, Palermo y Belgrano, es lo lógico y esperable: ¿pero y el trabajo esclarecedor para revertir los resultados en Lugano, La Boca, Mataderos?
¿Por que no se recuperó la mística popular que permitió el crecimiento de dirigentes barriales?
No es la primera vez en la historia, que los pobres sin conciencia de su explotación, sin esperanzas del futuro, son usados por la prepotencia de los poderosos, y solo excepcionalmente pueden zafar, a condición que exista una organización que permita la unidad, el debate y el esclarecimiento. No la hubo.
Ejemplos de esta época como Piñera y Berlusconi, son el espejo donde se miran los Macri.
Pero debe asumirse que esta falta de trabajo de base territorial, es el déficit mayor que hoy desnuda el Kirchnerismo, y que me temo, alcanza con distintas magnitudes a todo el territorio.

Las politicas del ejecutivo nacional son como la artilleria en la guerra: demuelen bastiones del adversario, pero como en aquella, solo es tomado el territorio, cuando aparece la infantería.
Y la infanteria en política, son las distintas organizaciones de base, que a través de sus hombres y mujeres aporta a la construcción de las redes de base que se posicionan en cada bastión tomado: las universidades, las fábricas, los sindicatos, las representaciones barriales. ¿donde están? ¿como se vertebran?

Avizorando al futuro inmediato, aparece por ahora, que el liderazgo de Macri es solo distrital.
Su defección de la lucha presidencial certifica que no hay correlato, entre la adhesión que despierta en la Capital y la escasez que cosecha en las provincias.

Pero despues de las presidenciales de Octubre, si las encuestas confirman la tendencia, de que la Presidenta tendrá una reválida excepcional, vendrá la hora para que la conducción del Frente del Rechazo baraje y dé de nuevo.
Desnutridas las filas del justicialismo disidente, desperdigada la identidad histórica del radicalismo, sin inserción federal las opciones de ciertos progresismos distritales, estarán dadas todas las condiciones para vertebrar de una buena vez la opción Macrista, que es la del liberalismo populista.

Seguramente con esta elección se pondra fin a las estructuras partidistas como las hemos conocido desde el siglo pasado.
Parece predecible, que la licuación de candidaturas y las implosiones de los partidos, alienten la conformación de frentes electorales que respondan a otras posibilidades.
De esas nuevas realidades provendrá por un lado, el Frente de centroizquierda, que hará pié alrededor del Kirchnerismo, y cuyo desafío deberá ser incluir a los sectores de la izquierda nacional, a diversas estructuras populares de las provincias, y a los sectores independientes que son beneficiarios de sus políticas económicas, si quiere alimentar una proyección en el tiempo.
Por otro lado, una Alianza de centroderecha que girará alrededor del Macrismo, acompañado por los residuos del radicalismo, y sectores progresistas que rechazan a los sectores populares, que hoy forman parte de los alineados con Binner y Solanas.
Fuera de esos aglutinamientos, mantendrán su arrinconamiento en los límites del sistema, tanto la izquierda mas dogmática que hoy se referencia en el Frente de Izquierda Popular, como la derecha mas elitista y reaccionaria, que se identifica con el discurso de Carrió.

Tal vez alumbre una reedición actualizada de la opción del 46, donde confrontó el movimiento nacional con una Unión Democrática, que incluía todo el espectro opositor, donde desde la izquierda a la derecha los unificaba, un discurso elitista y negador.
La actualización se originaría que si entonces los conducía el embajador norteamericano Braden, ahora los dirige el empresario argentino Magnetto; por lo demás, los intereses de sector son los mismos, y solo se reemplazó la caballeria y la infanteria de marina, por los medios de comunicación.

Finalmente una reflexión para enlazar viejas epopeyas con nuevos horizontes.
Las luchas populares desde el 55, tuvieron como bandera única e innegociable la vuelta de Perón, como un implícito que contenía otra verdad fundamental: la recuperación de la democracia a través del voto ciudadano y con ello, el ejercicio de la soberanía popular.
Las luchas parciales, eran solo anecdóticas para posicionarse los dirigentes. Ninguna elección provincial o legislativa de los tiempos de la proscripción se acercaba un ápice a la recuperación de la legitimidad.
Pertenezco a la generacion que en el 55 estaba pronta a debutar con el voto.
De allí hasta el 73, se me impidió elegir, sin que las voces de los partidos tradicionales se hicieran sentir ante esa pérdida de legitimidad. Siempre encontraron alguna excusa para mantener al pueblo fuera de la Casa de Gobierno, donde la ocupaba el gerente de turno del poder economico y las mas de las veces con la colaboracion desembozada de esos partidos de centro derecha, sin excepción.

Por eso subyacen en mí tres objetivos  que me sirven para encontrar siempre el camino, aún ante el desconcierto, la traición o las tinieblas.

Uno es conservar el sentido del voto.
Votar es una fiesta, ante la cual no hay excusa para no participar. No nos podrá mortificar ningún resultado, ya que es la decisión de la civilidad, y aceptemos que la consistencia del resultado se construye tambien con la práctica.
Y tampoco nos neguemos a ninguna compulsa, asi sea imposible revertir un resultado, pués es la mejor oportunidad para dialogar con los ciudadanos y escucharnos.
Hubo demasiadas víctimas luchando para votar, como para desvalorizar una oportunidad para ejercer el derecho ciudadano.

Otro, es conocer que valores voto.
Toda la vida voté los mismos, sabiendo que no siempre se podía elegir y alguna vez me traicionaron.
Voté por que el poder económico no estuviera en la Casa Rosada.
Voté por que su ocupante, representante del poder popular, tuviera la fuerza necesaria para poner los límítes al poder económico y la vocación para hacer suyos, los derechos de los desposeídos.

Y un tercero es mantener el sentido de la proporción.
Hoy que me siento interpretado en el orden nacional, aún con todas las discrepancias que supimos conseguir, siento que formo parte de un tiempo histórico, histórico de verdad, de esos que en años venideros se hablará de un antes y un después, interpretado por coincidir en el rumbo, aunque acepte la necesidad de efectuar precisas correcciones.

Por eso una elección distrital desfavorable, aún muy desfavorable no es para tanto, y la tendencia que marca una presencia homógenea en todos los rincones del país, no es poco.
Es la diferencia entre la proyección de un modelo y liderazgo local, y la proyección de un modelo y liderazgo nacional, esa sigue siendo la pelea de fondo, la que hace la diferencia.

Las voces de las radios, de los noticieros de la TV y los titulares de los diarios, sobreexigen una templanza especial para soportar los dichos, exageraciones, ocultamientos y falsas afirmaciones.
Disfrutemos de ellas, sabiendo que son proporcionales a la angustia y desazón que los embarga por la predecible victoria del modelo y liderazgo Nacional que en Octubre encarna la candidatura de CFK.

Temple y humor sería un lema a enarbolar para estas vísperas.
Si esto no alcanzara, corazón y pases cortos, que frente a este rejuntado que solo sabe tirar pelotazos a dividir, somos el Barça.



TIBURON

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