jueves, 15 de agosto de 2013

¿Hegemonía o primera minoría?

Honorables contertuli@s:

Ya hemos desmenuzado hasta el hartazgo la incidencia de los medios, dominantes-brutales-compactos-mendaces, sobre la actualidad cotidiana y su aporte a la construcción de un "sentido común" adverso, donde predominan los sentidos a flor de piel, las ideologías más conservadoras, y los prejuicios ancestrales, toda esa suma de factores, que tan bien se exponen en las parrafadas que provocan las ríspideces sociales.

Es mucho, pero para nada es todo y ni siquiera es lo más importante.

De antaño conocemos lo subversivo que han resultado para el orden constitucional, las metódicas campañas psicológicas construídas desde medios de información creados para esos objetivos, o desde los llamados "medios nacionales" que desde el siglo pasado, fungen de voceros de los intereses corporativos.

Solo es suficiente recordar para no abundar en exceso, lo que expresaban Primera Plana, Confirmado, Todo, medios inventados para esmerilar gobiernos que tenían algun viso de legalidad - nunca de legitimidad por las proscripciones- conducidos por periodistas operadores, inimputables moralmente como Timmerman, Grondona, Neustadt, al servicio de los factores económicos que los bancaban, y que los empleaban para intentar imponer su interés sectorial, totalmente en punta con el interés general, como bases de un plan económico oficial.

Tampoco olvidamos la fina percepción política de Perón, que explicaba descarnadamente, que cuando todos los medios estaban en contra desde el 45 al 52, había gobernado comodamente,  y cuando los había alineado, (y no lo hizo democráticamente), no le sirvió para parar los sucesivos golpes del 52 al 55, que terminara volteándolo.
Lo sufrió Alfonsín y Menem pactó, curandose en salud.

Entre uno y otro tiempo, causas y efectos se emparentan y se entrelazan y las apelaciones de alguno a olvidar el pasado, no es para nada inocente, es por lo contrario, una confirmación, de que "el pasado los condena".

Cuando hay problemas de gestión, y Perón los tuvo a partir de la enorme sequía del 52, que contrajo la economía, con el consabido cuello de botella por reducción del volúmen de exportaciónes, y el conseguiente "ingreso de divisas" para sostener el crecimiento industrial de sustitución de insumos básicos, aparecen insatisfacciones que afecta la homogeneización del cuerpo social, a partir que el discurso opositor se centra en realzar las apreturas sectoriales, como si fueran una constante y una regla del cuerpo social.

 
La prioridad de mantener el empleo y diversificar la matriz productiva, con el consabido costo en tiempo por el proceso de la sustitución de importaciones, comenzó a perturbar el blindaje de adhesión de la nueva clase media, la que había aparecido con el primer peronismo.

Es ese justamente, cuando aparecen restricciones en la economía, el momento en que el mensaje disociador penetra en el blindaje de adhesión.

Como ayer Peron, hoy el kirchnerismo afronta una situación muy similar.

Es el dificil y arriesgado camino que se transita cuando se intenta modificar la raíz productiva, defender el empleo y profundizar la distribución de ingresos.

No acceder a la solución fácil y rápida como endeudarse para equilibrar el presupuesto, ajustar para que la restricción en la inversión social pague el costo del desequilibrio externo, o devaluar para abaratar el costo de la mano de obra, ya no es solo una postura teórica e idelógica; es un tema candente, que tienen correlato directo con la posibilidad de bienestar de la población, con una consecuencia inmediata, como resulta la transferencia de ingresos de los sectores de los trabajadores a favor de las minorías corporativas.


Tiene historia, la de la desocupación, cierre de fuentes de trabajo, huelgas de trabajadores, muertes en las calles, represión, censura de prensa, golpes militares y caídas de gobiernos legales. 
Por si fuera poco el peso de su enumeración, tenemos memoria y podemos dar fé de sus consecuencias.
Quien no recuerda con dolor, desde el exilio forzado de amigos y familiares, hasta la desaparición de la moneda y la vida primitiva del "trueque".


Caminos trillados por los gobiernos de orientación económica neoliberal, más atentos a la devolución de favores a sus socios corporativos, que dejan de lado la primera y más cara de las obligaciones, como es la de proteger a los más necesitados, que son mayoritarios, brindándoles un futuro posible, a partir de medidas económicas de estímulo, regulación y protección.

Los humildes y un gran sector de la clase media, historicamente fueron los sectores sacrificados en aras de las minorías del privilegio.

A Perón le costó su gobierno, ya que existía un factor de poder desequilibrante con poder destituyente, como las FFAA que operaban como punta de lanza de esos intereses tradicionales, que hoy no tienen esa herramienta.

Pero no carecen de otras tan desequilibrantes como las armadas, y acaso también existan grupúsculos sedicentes que "como Grupos de Tareas" traban los procesos financieros, como los agroexporadores no liquidando divisas, con maniobras que parecen menos indoloras, pero no son menos dañinas.

Desde una economía globalizada que obliga a una interdependencia sostenida, hasta la política exterior de la superpotencia que con otros instrumentos sigue operando impunemente para activar sus intereses, hay confluencia de tensiones, que llegan al cuerpo social ante medidas del gobierno de protección de la soberanía económica, no siempre suficientemente explicadas.

Lo que es igual ayer y hoy, es la necesidad de divisas para sostener y ampliar la economía de crecimiento, la única que puede distribuir riqueza, dar empleo a cada generación que debe ingresar al mercado laboral, sostener la movilidad social, dar vivienda, educación, salud, seguridad y acceso a mejores condiciones de vida.

En este período de 10 años, que ha sido un espejo de notoria similitud con la écada del 50 en términos de movilidad social, se pasó muy rapidamente de las demandas de cobertura de necesidades primarias a demandas de otras naturaleza.

Para ser brutales y explícitos, pasamos de la demanda de comer a la demanda del saber.

La demanda del comer solo exigía un salario, estable o de changa, y ni siquiera para toda la familia, se satisfacía minimamente aunque sea a través del ingreso de uno solo de sus miembros.

La tasa de desocupación pasó del 27% de la población activa , a algo menos del 7%.
Y a las escuelas se va a recibir instrucción, ya no comida.

Puede no ser mucho para algunos exigentes y cáusticos detractores, no entraremos en subjetividades, pero se nos ocurre que debe ser un mundo de diferencia para el sujeto del cambio.
Y no se ha quedado el gobierno con dar empleo y garantizar ingresos para comer.
Los pobres han comenzado a consumir, los que consumían han empezado a acceder a bienes durables.
Esto es tan patente, como que en las encuestas de opinión, ya no aparece como hace pocos años atrás como máxima preocupación, la del desempleo.
Punto a favor por que significa, que más que "un relato" al decir de los detractores profesionales, una muy burda artimaña para devaluar la percepción social, existe una realidad, que es que pasamos a otro estadío para lo cual hay que estar preparado.

Ahora surgen otras demandas, por que en el ser humano, y es una característica inherente a su capacidad de supervivencia, la insatisfacción es un motor excelente para movilizar sus capacidades y mejorar su vida.
Es medianamente agradecido, y paralelamente es exigente.
Si sufre fracasos, frustraciones, marginalidad, es la organización social la culpable de su situación.

Si obtiene logros, si mejora su condición de vida, si accede a bienes de consumo o durables, el mérito es por su esfuerzo y capacidad.

No es una mirada objetiva, ¿pero a quien se le puede exigir ser absolutamente objetivo en situaciones extremas?
¿Lo somos cada uno de nosotros, situados en un confortable balcón desde donde oteamos el horizonte?
No, acaso solo en medidas homeopáticas y en situaciones muy excepcionales.

Hay que conceder, y en un político es una exigencia la necesidad de saber interpretar el humor social, tanto como saber en que medida se producen mejoras en la sociedad, o si se producen retrocesos, pues es a partir de esas percepciones que influyen en cada ciudadano, es que éste construye simultaneamente un nuevo horizonte de expectativa, para sí y para su entorno.
No está en la práctica habitual de la mayoría, hacer un balance global, sin que el resultado esté influenciado por su propia experiencia personal.
Entre esas pautas que arman el nuevo horizonte, está la propia visión que cada uno tiene de sí mismo, del lugar que ocupa en la sociedad y de la opinión que circula en su medio.
Por eso es tan importante la inclusión dentro de una organización social, pues permite un intercambio de ideas y experiencia que puede moldear mejor una opinión politica.
La opinión de un conjunto con quienes tenermos pertenencia, suele hacer crecer la capacidad de "ver".
La pertenencia a la clase media, es un logro en la escala social internalizado y con razón, pero es una pertenencia genérica y no de organización, por lo tanto sigue imperando la opinión basada en el interés "individual".

Una de las paradojas más interesantes que se encuentran en sociedades como la nuestra, empobrecidas por crueles y prolongadas crisis económicas que han destruído familias, desarraigados nucleos familiares, destruídas fuentes de trabajo, anuladas la convicciones de un futuro posible, y fomentado la solución "individual del salvese quien pueda", es la inmediata vocación y necesidad de volver a una pertenencia de seguridad.

Esa estabilidad y seguridad es el ingreso a la clase  media o la vuelta a un lugar perdido, no tanto por lo que implique ser, sino por lo que implica tener.

Superficialmente podemos advertir que todo el mundo es de clase media, y la educación ha sido desde el siglo IXX y el peronismo en el siglo XX los motores mas notorios para identificación.

Acceder al conocimiento en términos de igualdad como fué la educación del estado, y a logros materiales como los derechos del trabajador con el peronismo dejaron huellas indelebles por décadas.

Hoy dejando muy lejos la crisis de fín de siglo, después de satisfacer la comida y obtener un ingreso, quien pudo comprar un autito, quien pudo construir un emprendimiento comercial, quien pudo acceder a un techo propio, quien pudo mandar un hijo a la universidad, quien pudo volver a tomar vacaciones, y una enorme mayoria de la población está incluída en estos logros, extraordinarios logros de un modelo económico exitoso, se siente- y legitimamente agrego- clase media.

¿Como se consideran los monotributistas, asalariados o empleados, que alcanzan pongamos un ingreso mensual de $10.000? Clase media.

Los ejemplos abundan, y muchos pueden resultar arbitrarios, pero se entiende, supongo, pués la medida implica algo de mucho mayor contenido e intangible, que un mero quantum de ingresos, son los valores, que la mayoría compartimos.

Hacer campaña electoral contra la clase media, es suicida e incomprensible, aunque sin duda, y es lo que queda más expuesto y acaso confunda, una porción importante de la clase media, ya establecida de añares, tiene gustos, deseos y sueños mimetizados con los de las clases dominantes definidas como la "gran burguesía"; no confudir con la aristocracia agroportuaria que colonizó desde antes del 1er. Centenario, tierras, historia y costumbres sociales, y que en su tenaz oposición a la quita de ingresos por retenciones a la exportación, logró apoyo de esos sectores, que de tierra solo tenían la que contenían algunas macetas de un balcón paquete.

Este sector hoy está potenciado en sus colonización cultural por el mensaje televisivo, que hace pié en un mensaje de contenido amorfo, pero de resonancia profunda; "el gobierno es escencial, total y profundamento corrupto", empezando por su cabeza, que es insaciable en su voracidad para vaciar las arcas del país, y que utiliza cualquier subterfugio para sacar valijas de dinero con destino a paraísos fiscales o para enterrarlas en bóvedas misteriosas.


Así de sencillos y fantásticos son los relatos del poder mediático, que en realidad no necesitan demostrar nada, -nunca lo han hecho- pues la complicidad exige de una condición que se cumple en este caso a rajatabla, como es la disposición a ser crédulo del receptor pasivo, que se complica a sabiendas que nadie demostró nada, pero que la versión que le ofrecen le provoca satisfacción para saldar sus peores instintos. "Si lo dijo la tele", o "si lo dicen todos los diarios", o "si lo dijo el Gordo, o quien sea el pastorcito de turno"!!!!!!!!! vale.

Hay que saber hacer distingos, y actuar en consecuencia, pues en ello nos va la posibilidad de una integración amplia y poderosa del movimiento nacional como expresión política de una alianza de clases, y en esa alianza de clases, no puede ser excluída ninguna porción de la clase media, a riesgo de poner en peligro una posición hegemónica.

Debe el movimiento nacional, especificamente su herramienta política-electoral el Kirchnerismo, convencer a la clase media que el mejor proyecto de justica y equidad, el que más y mejor le va a retribuir, es el que se sostiene a través del desarrollo económico autónomo, el de la integración de clases y regiones, y el de la distribución de riqueza.

Es un error de percepción hablar de que la sociedad giró a la derecha.
Lo que sucede es que sectores de la sociedad, que hace dos años ayudaron a lograr el 55% en la elección presidencial, se retrajeron en su apoyo por diversas razones.
Esas razones son las que deben auscultarse.
Nunca hay una sola causa, ni para apoyar ni para mostrar un malestar.

Seguramente estamos hablando de humor social, y no de rechazo programático, si no, no se explican anteriores y muy recientes apoyos irrestrictos a la Presidenta.

No solo no es lo mismo en términos de diagnóstico, sino que uno y otro están en las antípodas para el pronóstico y su tratamiento.

Causales como la inflación, o como se llame al "deslizamiento de precios", el devenir del transporte urbano, la deficitaria prestación de salud, las variables que giran alrededor del delito incluyendo un tema menor en la realidad pero explotado como si fuera las causas de una inminente implosión, como es el de la corrupcion y los conflictos con el poder judicial, no terminan de ser mensurados en toda su dimensión por el conjunto de la ciudadanía.

Eso no es culpa solo de los medios dominantes que retacean información, tergiversan mensajes y ponen en juego una mendacidad como nunca se advirtió antes, ellos hacen bien su trabajo, que es el de la defensa de sus intereses corporativos, ya que en el esmerilamiento de la fortaleza del gobierno les va el exito o el fracaso de su poder.
¿Acaso alguna vez hicieron lo contrario?.


Sabemos que es obligación del gobierno escuchar la voz del ciudadano ¿pero sabe como hacerlo?.
Se nos ocurre que entre el arsenal de armas para disponer, debe priorizar convocar a todo sus representantes y alinear en esos objetivos a las organizacione sociales, capaces de contactar focos estratégicos de base, munidos con antenas capaces de leer
lo que subyace, con respuestas lógicas que pongan en evidencia lo principal.

Un ejemplo clarísmo ha sido el tema de la restricción de la compra de dollares para atesoramiento, con todas las variables que resultan del control, comenzando con el uso del vocablo "cepo", que no es gratuito y nos remonta a los peor de las mazmorras del Proceso, del que "ellos" justamente fueron cómplices o usufructuarios. 


No ha podido el gobierno, no digo que no ha sabido, ni que no ha querido, hablo solo del resultado, dar en la tecla para explicar que las divisas, los mágicos dollares que tanta tranquilidad le otorgan a algunos privilegiados, tienen un destino estratégico que es causa y efecto de las bonanzas que ha venido disfrutando la sociedad desde 2003.

Hacer comprender que los dollares son insustituibles para pagar los servicios de la deuda contraída por los que hoy están en las listas opositoras; que los dollares son imprescindibles para importar insumos para la producción de empresas que dan trabajo y tambien producen divisas; que los dollares son estratégicos para importar petroleo hasta que las inversiones en YPF permitan el autoabastecimiento, es mucho más que clarificar una información; es trabajar sobre los objetivos comunes de un país, y no sobre los intereses particulares de un sector, y eso es educativo.

Esa batalla, la de la "Información" es solo la base de una batalla más amplia y duradera; la de la "Formacion" y hay que endosarsela no solo al gobierno, aunque sea su principal responsable, sino a todo el cuerpo social que pueda aportar al debate, incluyendo estas modestas reflexiones.

De nada vale llorar por la leche derramada, por la relación de fuerzas en la difusión: la ley de medios por estar aún cautelada, exige otra voluntad, otra estrategia, otros actores, otra intensidad y variedad para llegar a los sectores que se nos alejaron en estos dos últimos años.

Solo bastaría algún par de preguntas para poner en marcha una cadena de ideas si se logra que algunas de ellas se instalen en un debate intenso y fructifero y hay que hacerlo en los medios, en el cara a cara, en el mensaje de funcionarios, entre compañeros y con opositores:
¿Puede un pais desarrollarse con fuga de capitales, sin control de divisas?
¿Gozamos de un balance macroecómico como para darnos el lujo de regalar el esfuerzo argentino?.
De allí a redondear la idea del rol del Estado, una idea-fuerza definitoria, solo nos queda un paso.

Cuando Néstor alla lejos, no tan lejos como enorme han sido las transformaciones habidas, que parecen del siglo pasado, dijo que "estamos en el infierno y que solo estamos saliendo de él", no solo dijo una verdad, sino que el mensaje tuvo un efecto de paliativo para la sociedad, ya que todos tenían la misma sensación y a todos nos colocaba en la misma bolsa.

 
¿Como se restituye aquella sensación que produjo los dichos y hechos de los primeros tiempos, y como consecuencia como se recrea una gran esperanza y una gran adhesión que superó el limitado ámbito del peronismo de origen?.

Pues para empezar poniendo énfasis en aquella frase de la Presidenta al iniciar su 2º período, cuando dijo que se venía el tiempo de la "Sintonía Fina".
Solo hay que definir su sentido y su alcance, y sobre todo su intensidad.
El gobierno debe hablar siempre y claro con todos sus mandantes y con todos sus representantes, y también debe poner la sintonía fina en el control de sus funcionarios.
El gobierno son todos sus estamentos y el contacto debe ser desde allí con todos los sectores sociales y productivos sin excepción.

Por eso no creemos que la intención del camino sea, dar una representación privilegiada a las corporaciones en ese diálogo, como surge de algunos comentarios interesados; es poner a los protagonistas de cara a sus responsabilidades globales.

Si justamente hemos escuchado de todos los sectores, reconocer que esta década el gran aporte institucional del kirchnerismo ha sido recrear la importancia de la política y subordinar a ésta, la economía.

Los acuerdos sectoriales, los que permiten consagrar pactos productivos, tan caros a la historia del peronismo, solo se pueden satisfacer con sus actores directos; de tal manera que no haya espacio para dichos de compromiso en público, y replicadas por los mismo actores, con críticas en bambalinas.


En ese diálogo de primer nivel con los actores más dinámicos de la sociedad, hay que ver si son capaces algunos "capitanes de industria" que acostumbran a hacer rimbombantes declaraciones críticas, de repetirlas "face to face".
Suelen pedir ajuste del Estado, o endeudarnos para equilibrar el presupuesto o para pagar deuda, o piden devaluar para mejorar competitividad o piden "crear clima de negocios", que ya sabemos quiere decir subordinarnos a las directivas de los organismos financieros internacionales.
Veremos si son tan "taitas" de decirlas en publico y frente a quienes representan intereses opuestos, o terminarán reconociendo el crecimiento económico y pedirán ser escuchados y ser atendidos en sus reclamos, en tiempo y forma, acaso reconociendo que lo que piden es "mejorar la sintonía fina".
Y en eso, la mayoría estaremos de acuerdo.

Seguramente deberán conceder lo que todos sabemos, aunque estos "nuestros saberes" que son fruto de la experiencia cotidiana no se reflejen, ni en la "tapas" de los esmeriladores, ni en los comentarios ácidos de sus voceros.
Por eso es importante juntarlos a todos simultaneamente para que sus mutuos interlocutores también sean los que defienden intereses opuestos, y no puedan callarlos.
Eso implica retomar la iniciativa política por parte de la Presidenta y obligar posteriormente a la toma de posición de los opositores políticos de los acuerdos logrados y de las definiciones obtenidas.
Lo resultante de esos acuerdos, el marco que consagra a esos acuerdos, son de otro ámbito.
Esos acuerdos deben terminar en proyectos a debatir y leyes para aprobar, que deben consagrarse en el ámbito de la República, el Congreso,  de cara a la sociedad, y que serán también de responsabilidad de los otros actores políticos, que hasta hoy, solo saben expresar su oposición "per se".
El resultante será en lo posible
con el apoyo de todo el espectro político partidario.
Y si no se logra, que lo sea aún con la ausencia u oposición de los legisladores del arco opositor.

Queda en pié un último reclamo, que debe ser la demostración nítida del ADN del kirchnerismo, de su vocación de hegemonía, que significa mucho más que la de una simple contabilidad numérica, expresada en votos o en legisladores.
Ser solo la primera minoría, acaso un objetivo especial para otras fuerzas políticas, no puede ser un horizonte para el Nac & Pop, pués no produce a la larga ningún cambio de fondo, aunque la muñeca de algunos, como hemos visto entre el 2009 y el 2011, permitió seguir administrando el Estado.
Lo que hizo tambalear en el 2003 a la política, lo que aterroriza a las corporaciones, fué la decisión y vocación del kirchnerismo de pelear por la hegemonía política, que es mucho más, que la mera exposición de posiciones ideológicas, es proponer nuevas metas.

Mostrar la gestión, como se hizo, solo sirve para obtener una primera minoría, pero para recuperar la capacidad hegemónica se requiere proponer nuevas metas y "tener con que" para alcanzarlas.

Es comprometer la vocación de conducir a la ciudadanía a una instancia superior, más compleja más integradora y transformadora de la realidad, para lo cual debe conseguir el apoyo de todos los sectores, aunque no es necesario obtener el apoyo en todos los aspectos, sino en los estratégicos.

Poner en práctica aquello que desde el siglo pasado integra todos los manuales de conducción política, que se llama coincidir en la contradiccion principal y no dividirse ante las contradicciones secundarias, y en este especial caso, no pedirle al votante, lo que se le exige al militante.

Pongamos cada uno un ladrillo para construir ese objetivo, el único objetivo nacional.

Jorge Carbajal
TiBU











No hay comentarios.:

Publicar un comentario