lunes, 2 de septiembre de 2013

AHORA TE LLAMAN MARGOT


Honorables contertuli@s:

El largo camino recorrido por el antikirchnerismo, que incluye a sectores del republicanismo, del progresismo de pasadas posiciones revolucionarias y del peornismo antidiluviano, asumen dos posiciones muy nítidas y distintas.

Quienes se conforman con una representación testimonial se nuclean dentro del FAP, con un discurso de solo apelaciones éticas.
Quienes tienen vocación de poder,  confluyen detrás de un candidato potable para el pan-peornismo, con un mensaje cauteloso para "no levantar la perdiz".

En ese tránsito unos y otros, fueron perdiendo utopías y proyectos, y se adhirieron convenientemente al mensaje del "denuncismo", variable mediática para poner en tapa a una supuesta corrupción organizada, como tarjeta de presentación para devaluar la gestión de gobierno.

Ellos y sus voceros, siempre supieron que estos mensajes, eran puro slogans marketineros, que solo trataban de ensombrecer y ocultar las conquistas habidas, y que no tienen otro destino que interpretar a los satisfechos y poner dudas sobre los tibios.

Pero en la realidad no deja de pesar el mensaje, machacón, reiterado, constante, como se advirtió con los resultados de esta compulsa, dejando para el análisis material como para incursionar cuanta responsabilidad le cabe al mismo gobierno por el incremento % de los tibios.

Siempre usaron la misma táctica cuando quisieron neutralizar a gobiernos que intentaban instrumentar alguna medida de defensa de intereses nacionales.


La practicaron en el 55, cuando desataron esa campaña brutal contra el Gobierno legítimo, panfleteando contra los supuestos bienes malhabidos de Peron y su entorno, para que años después tuvieran que reparar con indemnización a sus legítimos dueños los bienes interdictados, cuando volvió a imperar un mínimo de estado de derecho.

Lo usaron durante el gobierno de Frondizi cuando machacaron hasta el hartazgo con los contratos petroleros y las coimas de Frigerio, para poder tener opinión pública favorables para su anulación, y lograr hacer añicos un intento, acaso discutible en algunas formas, de autoabastecimiento.

Lo pusieron en marcha cuando un gobierno sin demasiadas aristas como el de Illia, insospechado de actos de corrupción, intentó- muy tibiamente concedamos- dar una pelea contra monopolios farmacéuticos, y entonces se lo atacó por el lado de la ineficacia, la lentitud y la torpeza, (y por que acaso estaba resuelto a levantar la proscripción del peronismo).

Lo instrumentaron contra Gelbard y su pacto social, cuando se intentó un acuerdo productivo entre empresarios, trabajadores y Estado, que intentaba garantizar, puestos de trabajo, salarios de los trabajadores, inversión empresarial y control de la inflación.

No todos persistieron en alinearse siempre en esa tarea de décadas de demolición de opciones nacionales, cuyos resultados, como la caída de gobiernos legales, (que no eran legítimos) terminan siendo perjudiciales a los sectores populares.
Algunos reaccionaron a tiempo, despues de haber militado en la demolición.

Uno de ellos que postulaba los caminos alternativos de la revolución popular sin demasiadas adhesiones fué el Colorado Ramos, pero que en el 73 reconoció que el germen revolucionario estaba donde estuvieren los trabajadores, y estos estaban en el peronismo y por eso se alió a Perón.

Esas voces altisonantes no se silenciaron durante la década de la Dictadura genocida, esas que supieron venir desde el inicio de la Organización Nacional, cuando tomaron el poder ante la traición de Urquiza, solo que en este tiempo se escucharon ya no para esmerilar a gobiernos que instrumentaban posiciones nacionales, sino ahora se escuchaban para defender los intereses de las minorías, para apoyar las renovadas políticas de expoliación que llevaban a cabo los dictadores civico-militares.

La máxima expresión de apoyo fue la de los sectores agroexportadores, como fue el explícito apoyo brindado por la Sociedad Rural a través de Martinez de Hoz, o la participación emblemática de Jorge Aguado, gobernador de Buenos Aires con Bignone de presidente, que presidió la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), de 1974 a 1976, y la organización Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Como la historia suele tener un final acorde, tras el fin de la dictadura civico-militar, se desempeñó en el ámbito privado, en cargos en el Grupo Macri.


A Alfonsin le tocó lo suyo, martirizado por lo sectores financieros y las tapas de Clarin que llegó a decir a través del mismisimo Magnetto, que el problema era el presidente, que debía dejar el poder, cuando éste clamaba que lo dejaran terminar con dignidad su período.

No esperen que CFK clame por nada: dará pelea y la dará hasta el final, y esa conciencia que todos tenemos de su decisión y actitud, les es fatal.

No hablamos de Menem ni de la Rúa, pues éstos solo fueron comparsas y cómplices activos de esos poderes fácticos.

Pero sí debemos poner el acento en Duhalde que supo amoldarse con prebendas oportunas a las corporaciones en su período provisional, intentando gestar un apoyo global a una futura postulación constitucional, que no le alcanzó pero que lo convirtió en el "Padrino" en las sombras..

Lo derrumbaron los reclamos populares, y el espíritu fachoso del peornismo que representa, que afloró en su dimensión total, en los métodos policíacos de represión y muerte que instrumentó su equipo de gobierno.

Palos, tiros y represión fue la respuesta, mientras en bambalinas se trataba de acordar con los demás partidos políticos y factores de poder una salida a espaldas del pueblo y al mismo tiempo que Juanjo Alvarez, el asesor estrella de Massa, y hombre del riñon de Duhalde como ninguno, ejercía el cargo de Secretario de Seguridad Interior de la Nacion en el 2002 y tenía directa responsabilidad en la masacre de Avellaneda.

Alli se fue por la cloaca de la muerte el armado mafioso de Duhalde y de ese vacío transitorio de poder, apareció la anomalía de los Kirchner.

Kirchner asumió como una imprevista anomalía en la vida política nacional:
En la medida que pudo ir armando un poder propio, (subió con el 22% de votos y la desocupación era del 24%), fue largando lastre o sea despojandose de aliados indeseables y oportunistas que lo llevaron al poder, quedandose desnudo de apoyos corporativos, y empezando a llenar los nuevos odres donde se volcarían las demandas de una reconstrucción del movimiento nacional.

Es claro que en ese tiempo debió conceder espacios de poder, que no son la mejor carta de presentación para un candidato al Paraíso.

Pero no se trataba de un Curso de Honores para estar sentado a la "diestra del Señor", como algunos "ingenuos" pretenden de los políticos, cuando éstos transgreden las reglas no escritas del dominio de las élites.

Se trataba de acumular poder para gestionar un proyecto que iba a ir en contra de los intereses poderosos de las corporaciones que historicamente delinearon el futuro de un país dependiente, y que como consecuencia es azotado ciclicamente por crisis que se resuelven con medidas de ajuste o devaluaciones o toma de deuda, que resultan transferencias de ingresos de los humildes a los pudientes.

Desde esos primeros años de Kirchnerismo, cuando los "desinformados" creían que era un "chirolita más", fueron quedando a la vera del camino los que no entendieron los nuevos tiempos que se avecinaban, con nuevas demandas de derechos, con nuevos actores, con viejos enemigos arropados con nuevos disfraces, con la necesidad de una renovada estrategia para incorporar nuevos aliados que hicieran sustentable en el tiempo, la recreación del viejo proyecto de Yrigoyen y Perón.

Aquellos desplazados, no perdonan haberse equivocado al medir la trascendencia del mensaje del nuevo presidente, cuando se comprometió a no dejar en la puerta de la Casa Rosada sus convicciones.

Notoriamente, pese a que algunos lograron trasvestirse por un tiempo, hoy son mayoría los actores secundarios que asesoran o dan apoyo estratégico a Massa, que provienen de la experiencia de los 90, esa que hereda del Menemismo, Duhalde y que intenta trasvasarla a su Delfín.

Son los más gurkas de la últimas décadas que nunca dejaron de serlo, que siempre añoraron los buenos tiempos de los 90, donde confluyeron menemistas y duhaldistas repartiendose unos el botín de las privatizaciones, y otros los sobornos y sobreprecios que generaban las obras financiadas por el Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense, constituido por el 10% de la recaudación del impuesto a las ganancias, y que fué aceptado por todas las provincias.
El Fondo de Reparación fue creado por ley en 1992 y fue el producto de la exigencia que le hizo a Carlos Menem el entonces vicepresidente de la nación Eduardo Duhalde para aceptar la candidatura a la gobernación de la provincia. Con recursos que debieron renunciar las demás provincias en favor de Buenos Aires, dieron nacimiento al tremendo poder de Duhalde y sus "barones del conurbano" con su política clientelar y con la plata dulce que derramaba el gobernador para afianzar los poderes locales.


Ahora aparece en la mesa de acuerdos un nuevo jugador que expresa intereses propios.
Es el aporte del macrismo a la escena nacional, que trata de de rapìñar sobre alimentos ajenos.
Nadie de la derecha mas notoria, quiere quedarse afuera de cualquier armado que garantice minimamente una pelea con posibilidades por el poder, contra la izquierda peronista, o sea contra la verdadera izquierda nacional que representa, aún con los baches conocidos, falencias y olvidos, el kirchnerismo y sus aliados.

En el peronismo siempre anidaron dos ideas-fuerzas contrapuestas que a partir de la coincidencia básica de querer expresar los intereses de los trabajadores, colisionaron en la administración del poder, en las características de sus aliados y en las prioridades para cada tiempo y terminaron siendo antagónicas en la resolución de los conflictos.


Mucho antes que explotaran las más agudas en la década de los 70, hubieron otras, sobre todo en el campo sindical, que mostraban vertientes contrapuestas.
En los años de la proscripción, los que van desde el 55 hasta el 73, la representatividad pública del peronismo la asume el sindicalismo y allí se advierte, que siempre hubo dos sectores perfectamente definidos:
Los que pactaban con el régimen de turno, la llamada estigmaticamente "burocracia sindical" de formación derechosa y articulación con grupos de choque para-sindicales, y enfrente, los que eran combatientes al poder de turno, que representaban a las bases y que estaban influenciadas por miradas más progresistas y acuerdos estratégicos con la izquierda.

Desde la caida en el 55, esta constante se dió siempre.
El núcleo contra la Libertadora lo asumió la Resistencia Peronista, conformada por los militantes de base de los gremios mas combativos.
En la década de los 60 aparece el Vandorismo,  una versión que apostó a un neoperonismo útil para sus propios negocios y para el poder militar, quienes negociaban mutuas ventajas a espaldas de los trabajadores.
Mas tarde aparecen Agustin Tosco y Atilio Lopez, (asesinado por la triple A) que encabezaron la resistencia en épocas de Onganía, uno de extracción marxista y otro nacional-peronista, pero que en cuestiones de trabajo político y sindical, habían aprendido a estar en la misma trinchera.
Uno encarcelado y otro asesinado por la derecha.

La política económica liberal a la que Alfonsín apela ante el boycot de las corporaciones financieras, al convocar a Sorrouille, unificó en Ubaldini el rechazo y la oposición, y expone cruelmente la inviabilidad de gestión sin apoyo popular.
Parece que los Radicales, esa lección no la han aprendido, o acaso tienen conciencia de sus limitaciones ya que sus postulados no están ya en paralelo con los intereses populares, y sus adherentes tienen otras prioridades.

Menem, la máxima expresión de la ideología del peornismo de derecha , pudrió mucho del sindicalismo peronista como corresponde a un enorme corruptor, lo que obliga a las vertientes mas progresistas del sindicalismo a alejarse de la CGT oficial y resistir desde una nueva organización, la CTA.

Asi que no es novedad, que el poder se dispute dentro del peronismo, entre las dos visiones en que se divide, y entre los sectores a los que cada sector acude para aliarse,fortalecerse y ampliar identidad.

La novedad es que hoy la izquierda peronista ha tomado
una legitimidad inédita dentro del movimiento Nac & Pop, que se manifiesta por un volúmen de legitimidad inédito, ya que por eficiencia de gestión, representatividad sectorial, diversidad, riqueza ideológica y penetración entre las nuevas generaciones, la ha convertido, en solo 10 años de una anomalía pasajera, a una referencia decisiva y permanente.

Será la mayor minoría o será hegemónica, pero no se podrá ya prescindir de su alcance y gravitación, pués vino para quedarse.

Hoy a favor de la atracción de la masa crítica que se expande desde el peronismo, y que alcanza en la provincia de Buenos Aires a un 70% del electorado, es que entre sus opciones antagónicas, se dirimirá el poder dentro de dos años.

Por eso esta penosa controversia sobre intereses a la que asistimos de algunos actores, que esconde ciertos apoyos oportunistas en vista de rejuntar paisanos en los boliches, antes que venga el malón.

Para esos nuevos comensales que son los liberales escudados en el macrismo, el puente de plata que ofrece la derecha peronista, es oportuna y salvadora ya que le permite vestirse, aunque sea con trapos de ocasión, con ropaje popular y entrar al baile, "aunque sea duro para el cabeceo".

Dan ganas de reir si no fuera que uno conoce a algunos de ellos de "naranjo", como decía cachazudamente "el que te dije", cuando uno advierte que se juntaron solo para hacer número.

De los fachos nada nos extraña, a la larga terminan juntados aunque vengan de querencias distantes.
A veces nos confunde el similar lenguaje "nacionalista" que aportan, pero se desnudan en su mirada discriminadora de "patrón de estancia" si vienen de los "garcas" , o "gendarmes de la inmutabilidad de la doctrina", si provienen del peornismo antidiluviano, "tics" que no pueden disimular.

Lo que se vuelve un interrogante a dilucidar por expertos, es descubrir que profundas motivaciones han apurado esta mimetización con la derecha, que han sufrido algunos "ex-progres" (¿lo habrán sido realmente, o es que era fácil mostrarse como "progre en los 90?), ahora sostenedores que el auténtico sindicalismo defensor de los trabajadores está con los "Renovadores", aunque ello incluya a prontuariados como Moyano, Barrionuevo, Plaini, Daher o Venegas, y antaño decían mearse por Agustin Tosco, o Atilio López, o proclamar que la democracia abreva en el pensamiento de los "Guardias de Hierro" y sus discípulos.


Que nos quieran vender que las opciones económicas pasan por las recetas de Redrado, o Melconián o Stuzzeneger, nada lejanas de las de Cavallo o Lopez Murphy, cuando alguna vez miraron con simpatía los postulados de Gelbard o Ferrer, y hasta las posiciones "revolucionarias" del bisonte Alende en los 70, son piruetas como mínimo, patéticas.

Amigos, !!!!!pensar que el Kirchnerismo acostumbró al país a un nivel de debate muy intenso, muy profundo y altamente esclarecedor¡¡¡¡¡¡.

Se debatió
sobre la deuda externa, sobre la reforma del BCRA, sobre el uso de las Reservas, sobre las Paritarias, sobre las AFJP, sobre la movilidad de las Jubilaciones, sobre la ley de Género, sobre el Matrimonio Igualitario, sobre la ley de Servicios Audiovisuales, sobre la Reforma a la Magistratura, la estatización de Aerolíneas y de YPF, por poner algunas de las que le han dado una impronta a esta gestión.

Y ahora la novedad es que la derecha peornista y el macrismo que solo es derecha, debaten sobre sus miserias.

Dan ganas de llorar, no de reir.

!!Que si soy aliado, que si no¡¡. Que es por ahora, solo para frenar al Cristina.

Vaya que no solo no han podido ser claros y precisos, en exponer el país que nos ofrecen, sino que ni siquiera pueden hacerlo para afirmar con quien construirán el futuro.

Es que saben que hay propuestas que espantan y aliados que averguenzan.

Ahora te llaman Margot y te paseas del bracete con Massa, Juanjo Alvarez, Alberto Fernández, la hija de Rucci, Redrado, Cariglino, (mi dios Cariglino).
En un par de meses sumarás, a Moyano, al momo Venegas, al mellizo de Angelis, Busti, acaso de la Sota y seguro Bárbaro y Piumato, y puede ser hasta de Narvaez, antes de su extinción.

Hablarás maravillas de ellos, te juro que no me lo quiero perder de oir.

¿Un poquitín de pudor?
¿No te dá cosa?

Me pregunto con pena y tristeza: donde quedó mi Margarita?


Es el largo camino del antikirchnerismo, más lleno de contradicciones, de dudas, de ausencias, de impresentables, que de soluciones.

Jorge Carbajal
TiBU





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