miércoles, 18 de noviembre de 2015

Un lejano y muy presente 17 de noviembre del 72


De ese dia se recuerda que llovia por la imagenes de Rucci guareciendo con su paraguas a Peron.
Acaso algunos mas informados recuerden que estuvo mas de 14 horas retenido contra su voluntad en el Hotel de Ezeiza amenazado por la guardia pretoriana de Lanusse.
Y asi se van licuando los recuerdos, datos, informacion, si no se los alimentan.

Eramos jóvenes, pero ya adultos.
Era parte de la generacion que habia pasado ese tiempo votando en blanco, gracias a las procripciones de militares y sus gerentes radicales.
En el 58, sin siquiera votar, estaba en la colimba custodiando las urnas.

A la sazon, y justo ese dia 17-11-72, hacia una semana que yo habia cumplido 35 años y tenia dos hijos, Gonzalo de 5 y Mariana de 3; ya llegarian Rodrigo en el 73, en los dias del asesinato de Rucci y Ceci en el 77, en los dias mas sangrientos de la represion, cuando habiamos recalado con Marisú, en Maximo Paz.


Llovio desde las visperas y resolvimos que Marisu se quedaba con los 2 hijos en la casa de los suegros, no daba para ir todos.
Hacia semanas que estabamos movilizados a la espera de la data de la confirmacion del vuelo y rumores catastroficos sobre la represion a quienes se acercasen ceuzaban todo el espacio.

En Lomas de Zamora teniamos un grupo que se alimentaba de diversos sectores y territorios, compañeron con quienes debatiamos lo que nos habia pasado en 17 años, lo que esperabamos, lo que necesitabamos, lo que deberiamos exigir, lo que nos tocaba en suerte en estas paradas.
Lejos de las orgas y lejos de los aparatos.

Tenia mi propia responsabilidad con un numeroso grupo de compañeros.
Asi fue, que tuvimos nuestro propio 17 de noviembre, el que nos quedó en la memoria a los que compartimos la parada, como imagenes congeladas.

Era responsable de la organizacion y conduccion del grupo que se habia formado desde dos proveniencias muy marcadas; una la territorial que derivaba del nucleamiento formado por la accion politica que desarrollabamos en Villa Benquez, barrio extramuros al Este y bien al fondo de la estacion Banfield, que lo enmarcaba las calles Pasco y Cerrito, Roma y diagonal Linch, y terminaba en angulo agudo en las vias del FFCC Provincial, en el linde de Monte Chingolo.
Nuestro faro era una modesta pieza que alquilabamos al frente de la casa de un cumpa, que fungia de centro politico y escuelita de adoctrinamiento para el barrio.
Nuestros cumpas siempre alardeaban de ser "la mas brava" de la hinchada de Banfield.
El otro sector que incluiamos y que se fundia con el territorial, provenia de sectores medios vinculados a la educacion del adulto, profesores y alumnos que movilizaba el sociologo y amigo Mario Marolla, docente de una escuela en Lomas.
Habiamos desarrollado, en base a la tecnica de la educacion al adulto, unos cuadernillos mensuales que eran la base de la interaccion politica en el barrio, una experiencia que vista a la distancia fue muy piola y diria de avanzada.
Ya habiamos leido a Paulo Freire evidentemente.

Pongamosnos en situacion: No habia direccionalidad ni conduccion nacional, ni provincial ni municipal sobre que hacer y como ese dia de la llegada del mentado "avion negro" ese mito urbano que alegro a millones de esperanzados.
Ya 8 años antes gracias a los radicales en el gobierno, habia fracasado la operacion "Retorno" abortada en Brasil, asi que teniamos una natural ambivalencia de percepciones; habia esperanza y miedo a otra frustracion.
Pero nadie, pensaba en si mismo, en riesgos o consecuencias, solo creo dabamos gracias de estar en el lugar indicado, el dia preciso.
Tambien estabamos lejos de acceder al conocimiento y uso de los engrendros tecnologicos que en estos tiempos, no solo informan, sino que abruman con su inexorable machacar, pero tambien facilitan encuentros, actividades comunes o alertan sobre cambios de marchas o situaciones de peligro.
Era otro mundo, todavia.
Menos grises.

La cita de ambos sectores seria en el predio de Canguro, un supermercado que supo existir en el mismo predio que hoy esta COTO en Temperley sobre H.Yrigoyen y la hora 2 de la mañana del 17.

Yo fui en un camion - de la empresa de pavimentacion donde laburaba- al barrio donde apretujados subieron alrededor de 40 cumpas.
Me conmovio, y es una imagen que me quedo para siempre, ver subir a una cumpa mayorcita, en uniforme de enfermera toda de blanco, incluido birrete y valijin, con una sonrisa que al responder se amplio a un comentario: voy bien preparada para cualquier emergencia.
Asi somos a veces. 
La consigna era ir ligero de ropas, con el zapato mas comodo, con un bolsito en bandolera para un par de sandwiches y agua, y si fuera necesario protegerse, algun plastico o naylon que no impidiese correr si nos daban leña.

A las 2 estabamos todos los previstos en total eramos entre 50/60 mas un "espontaneo" que nos hizo reir y alarmar; Un cumpa se aparecio con una bocina arriba de un autito, un autentico laburante de la epoca con su "propaladora", un aporte de un amigo de Mario.
Mario tambien aporto "una novia", una muy joven que supo tener en esos momentos, hija de familia muy gorila, que era otra preocupacion mas, y que se acoplo con la misma disposicion de los que saben ir a Lujan, y con la compañia de una amiga.
Fue motivo de arduo debate que hacer con la propaladora, y pactamos utilizarla reiterando la marchita, por lo menos en el arranque de la procesion.

El plan A, era caminar por la 205 hasta la Jorge Newbery y tomar por ésta hasta la penitenciaria, (Newbery y fin de Fair, Monte Grande) que esta en los fondos del Aeropuero y entrar por los pastizales hacia la pista.
Toda la zona Sud tenia el mismo plan, y las fuerzas de represion ya lo imaginaban o sabian.
La entrada por Jorge Newbery que enlaza la 205 con la autopista Ricchieri es de cajón.
El Plan B, seria cruzar las vias y atravesar el barrio El Jaguel, terreno desconocido totalmente y eludir la Newbery, solo cruzarla a la altura de la penitenciaria.

Asi que comenzamos a caminar por Hipolito Yrigoyen (la mitica Pavon) bajo la garua, y en la curva de Turdera, seguimos por la Antartida Argentina que a la salida de Monte Grande ya se conoce como la 205.
Fuimos parados varias veces por retenes que nos iban demorando, pero aun asi avanzabamos.
Ya en la 205 al pasar por la estacion Jaguel divisamos tanquetas y jeeps con ametralladoras.
El Jaguel es hoy barrio trabajador de enorme progreso edilicio, hasta con un moderno tunel recientemente inaugurado que conecta ambas margenes del FFCC que corre paralelo a la 205 hasta Cañuelas.
En ese tiempo era un barrio muy modesto con casas cuyos techos apenas se divisaban por encima del terraplen ferroviario y sin accesos directos, salvo el de la estacion totalmente custodiado; para acceder sin vigilancia habria que saltar alambrado perimetral de las vias y vias. Tomamos nota.

Con paradas de retenes, parlamentos y algunas bravuconadas de los milicos llegamos, junto con otros grupos expdicionarios a tener a la vista la barrera del FFCC que da inicio a la Newbery.
Pero ya alli habia un despliegue masivo de fuerzas de represion.
A traves de magafonos nos exigieron volver por donde habiamos llegado, y como nadie reculo, mas bien quisimos forzar el paso, comenzo una jodida batahola.
Dieron orden de tirar, y tiraron; debo suponer que no a matar, pues no supe de ningun muerto en nuestra filas, pero eso fue con el diario del lunes.
Eran ya las 10 de la mañana y ahora llovia como la puta madre.
Llevabamos 8 horas de caminata y nadie habia dormido en las visperas.
Mario llevaba un plastico para guarecerse y yo un mitico perramus heredado testigo de miles de batallas y paraguas; los viveres ya habian desparecido.
Lo primero que resolvimos fue darle el olivo a la propaladora, ya a esta altura una preocupacion, mas que un apoyo.
Luego aprobamos intentar el plan B: para ello pasar el alambrado lejos del reten que estaba a la altura del ingreso a la estacion cruzar la via, e internarnos por el barrio.
Pero a esa altura habiamos engrosado el grupo. Un par de muchachos del jaguel se habian incorporado. Ellos nos mejoraron la opcion: nada de saltar alambrados, mejor cruzar por debajo de las vias por un conducto de desague pluvial que vinculaba ambos lados de las vias, por esos caños de cemento con metro y algo de diametro, con algo de agua y yuyos bastante tapados. Por alli nos escurrimos, siempre hacia el aeropuerto, por olfato, mientras al cruzar las bocacalles veiamos que no eramos los unicos que habial elegido la nueva ruta.
Tambien comenzamos a escuchar el ruido de los motores de las tanquetas, lo que nos hizo volver a correr para perderlos.
Inutil, al cabo de esforzada media hora de corrida, circulando en zig-zag para intentar confundirlos, nos encontramos con una "pinza" que nos cerro el paso.
Otra vez tiros, y la desbandada fue con menor orden y al salvese quien pueda.
Asi corrimos una 15 cuadras. Parecio una eternidad y te estallaban los pulmones.
Algunos tropezaron y se llevaron barro hasta la medula. Al fin volvimos a cruzar las vias, esta vez por la estacion, donde la guardia de infanteria nos escolto.
En la 205 hicimos recuento; faltaban dos, la "novia" y su "amiga".
Nos despedimos de los cumpas, y Mario y yo resolvimos encontrarlas.
Ya habia pasado el mediodia, y suponiamos que Peron ya habia llegado.
Con la ayuda de los 2 vecinos del Jaguel, volvimos a pasar por el mismo conducto anterior y preguntando-preguntando a los vecinos dimos con la casa donde ambas se habian refugiado.
Las encontramos comodamente instaladas frente a la TV, comiendo queso, salame y pan y muy contentas por haber visto al general y al paraguas de Rucci, ya eran cerca de las 14 horas. Y vimos la repeticion de la llegada.
Ganas de matarlas.
Volvimos caminado hasta la plaza de Monte Grande, con alguna parada para recuperar el resuello, donde nos tomamos un micro, alrededor de las 17 hs, en mi caso hasta Lomas.
Volvi enchastrado hasta las bolas a encontrarme en lo de los suegros con Marisu y los chicos, pasadas las 18 horas.
Mojado totalmente y con un cansancio infinito.
Marisu me metio en la bañadera y me dio un sandwiche y cafe caliente.
Mi suegro, gorila irredento, deslizaba una sonrisa sobradora, mientras se lamentaba que el "Tirano profugo" volviera a la Argentina y hubiera tantos idiotas que siguieran creyendo en él.
Fue un dia imborrable.
Un par de noches mas tarde, pernoctabamos a la noche junto con Marisu en la vereda de Gaspar Campos y fuimos saludados por el general, a la "hora señalada".
Esa fue otra noche memorable, una noche carnavalesca, con baile popular y fogon en las veredas.
Tambien con meadas en los jardines paquetes del barrio.
Nos acompaño un cuñado ya fallecido y su esposa, (emparentada conmigo en forma directa) que hoy vota a Macri.
Joderse.
Jorge Carbajal

1 comentario:

  1. Gracias por compartir tu muy vívido recuerdo. Es emocionante leerlo y recordar esos momentos en sus infinitos detalles. Hay mucha vida en ellos. Un abrazo Compañero y un recuerdo fraterno para aquellos que ya no están con nosotros

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