Vayamos despacio: En primer lugar leamos dos párrafos de la nota que publicó el diario La Nacion el sábado 31 de octubre, una semana después de la victoria de Vidal, firmada por Francisco Olivera:

"El domingo hubo festejos en la cárcel. Atento al resultado electoral, Martín Lanatta, uno de los condenados a perpetua por el triple asesinato de General Rodríguez, se sobresaltó frente al televisor del penal de General Alvear. Y, allí, mientras la pantalla mostraba a los incrédulos que María Eugenia Vidal le llevaba cinco puntos de ventaja en la provincia de Buenos Aires a Aníbal Fernández, sobrevino lo insólito: un guardiacárcel abrió la celda y se abrazó con el prisionero.

Era cerca de la medianoche. La noticia sacudía a todo el país, pero mucho más a esos muros ya conmocionados desde que, en una entrevista con el programa de Jorge Lanata, el condenado vinculó en la causa al jefe de Gabinete. Entonces, con el resultado puesto, hubo euforia en ambos lados de la reja: los prisioneros creían liberarse de un futuro áspero con Fernández como líder del servicio penitenciario; los guardiacárceles, de posibles despidos por tantas filtraciones y filmaciones. No podrá encontrarse un boca de urna más sencillo: todo el penal votó contra el jefe de Gabinete."

Leamos ahora el párrafo con que Horacio Verbitsky finaliza su nota de hoy:

¿Cuál era el beneficio que según su abogado defensor le ofrecieron por ese servicio que resultó tan decisivo? La sospecha es inevitable una vez producida la fuga increíble. Lo sepan o no los prófugos, ahora su vida corre peligro. Su muerte, ya sea en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que fueron lanzadas a perseguirlos o por cualquier otro medio que la imaginación aborigen pueda concebir, cerraría un círculo siniestro. Se sabe que los muertos no hablan. En su aparición con vida se juega la credibilidad de que puedan gozar los gobiernos de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires."

Leamos la desgrabación de lo que dijo hace minutos el ex fiscal y es titular de la Comisión provincial por la memoria, Hugo Cañón en Radio Del Plata, entrevistado por Raúl Kollmann:

"Escandaliza porque uno, que ha recorrido estos caminos, sabe cómo se maneja internamente el servicio penitenciario, cómo responde al poder político y cuándo se dan determinadas autorizaciones internas para que cosas así puedan ocurrir"

Kollmann: A usted le llama la atención que los tres estuvieran en la enfermería

Cañón: Por supuesto, es algo que no puede realizarse si no existe una complicidad interna para poder realizarlo, esto es así. Además hay hechos que uno comienza a vincular, como por ejemplo, el festejo que se realizó con el mismo Lanatta cuando triunfó la actual gobernadora en la provincia de Buenos Aires. Se abrió la celda y se abrazaron con un guardiacárcel, lo cual demuestra toda una posición respecto a la expectativa que se había establecido frente al resultado electoral y a lo que significó una maniobra política con operadores políticos de la talla de Elisa Carrió, para descalificar al candidato en la provincia de Buenos Aires del FPV. Creo que esto es muy obvio, muy evidente. Y lo más dramático de esto es que hay que estar muy atentos a ver qué sucede con estas personas, si realmente están fugadas, si se han ido ya del país o no, o si aparecen abatidos en algún supuesto enfrentamiento o tiroteo, con lo cual se cerraría un circuito y se podrían hacer imputaciones en abstracto respecto a la denuncia original y deslindarse aquellos que pueden haber orquestado todo esto de cualquier responsabilidad por lo que ellos (los reos) pudiesen hablar.

Kollmann: Usted dice: si aparecen muertos no van a poder hablar de aquella maniobra política. Digamos, los silencian de aquella maniobra política que fue la entrevista con Jorge Lanata.

Cañón: Tal cual. Se cierra el capítulo y la imputación queda realizada, se largó al aire, de alguna manera se instala definitivamente. Se pone la estigmatización en Aníbal Fernández y con esto termina la historia. Por eso, la preocupación principal, para mí, es que aparezcan con vida y que se pueda saber algo respecto a cómo funcionó esta fuga.

Acá el audio completo
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A ver: No hay que ser Columbo para deducir que a un condenado a perpetua, lo único que lo puede mover a prestarse para una operación política del tamaño que la se organizó para despedazar a Aníbal Fernández es nada más ni nada menos que la libertad y que una vez concretada, lo que se impone es silenciarlo. Por eso, más que nunca, de lo que se trata es que Lanatta aparezca vivo