domingo, 17 de enero de 2016

"CALENTANDO LAS PARITARIAS"


Pablo Tonelli, economista

El Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, aseguró que la discusión salarial que tendrá lugar en las próximas negociaciones paritarias estará condicionada por el modo en que ésta pueda afectar el nivel existente de empleo. Un claro llamado al recorte de las pretensiones de los trabajadores de recuperar el salario real. El argumento implícito es que una demanda "excesiva" de las organizaciones sindicales afecta la rentabilidad empresarial y podría entonces ocasionar despidos. Conclusión: Que la clase trabajadora acepte salarios reales que no recuperen la pérdida de ingresos ocasionada por la inflación como "mal menor", ante el fantasma del despido liso y llano. El Ministro de Hacienda y Finanzas podría participar tranquilamente de la promoción de la nueva serie de TV "Los ricos no piden permiso".

El Ministro de Trabajo, entretanto, con mayor suavidad, planteó la necesidad de un acuerdo económico y social e introdujo el tema productividad a la discusión paritaria. La COPAL, la patronal del sector industrial agro-alimentario, argumentó, por su lado, la imposibilidad de hacer retroceder los precios de los niveles alcanzados. Las voces gremiales, de todos los sectores del movimiento obrero, valga aclarar, se expresaron en contra de un aumento que implique pérdida del poder adquisitivo del salario.

La teoría neoliberal ortodoxa, que es la guía conceptual de las autoridades económicas, es muy clara en relación con los ingresos de los trabajadores. Existe para esta concepción un denominado "salario de equilibrio" y una "tasa natural de desempleo" (no voy a discutir aquí sus supuestos teóricos porque me alejaría del propósito de la nota)  y se guían, a su vez, por lo que se conoce como la Curva de Phillips, que establece una relación inversa entre el desempleo y  la variación de los salarios nominales (si sube el desempleo bajan los salarios)

La devaluación y su pasaje a precios, en particular de los alimentos que integran en una alta proporción la Canasta Básica de los trabajadores de menores ingresos, licuan el salario real existente. Se impulsa desde el oficialismo un supuesto "salario de equilibrio" que no recupere su poder adquisitivo. El Ministro sostuvo que la inflación de este año rondará el 20-25%. Es absurdo. No puede explicarse como una devaluación del 40 % y posteriores ajustes en las tarifas de servicios públicos pueden dejar la inflación en el nivel que tenía en promedio bajo el Gobierno anterior.

El objetivo del Gobierno en las paritarias es el mismo objetivo que el del empresariado. Lograr una reducción del salario real, ya que  se abarata el costo relevante para el capital. Se favorece así tanto a los grandes grupos como a una industria que carente de escala y atrasada tecnológicamente no encuentra otra alternativa que basar su rentabilidad en la rebaja del costo salarial en dólares de los trabajadores. (La política industrial, por otro lado, no forma parte de las metas del actual gobierno)

En realidad para los economistas clásicos, particularmente David Ricardo, existía un precio "natural" para el salario, una especie de centro en torno al cual este  oscilaba y hacía gravitar  el salario de mercado fijado por la oferta de los trabajadores y la demanda del capital. El precio natural del salario equivale al costo de las necesidades de alimentación, vivienda, uso de servicios de los asalariados, las que son siempre cambiantes e históricas. En cambio para los neoliberales el costo del salario equivale a su productividad marginal, es decir a los bienes que la incorporación del trabajo logra ampliar de la producción. Es notorio que se busque reducir el precio del salario si se diagnostica que el nivel alcanzado por éste es alto en relación con la producción global de la economía. Este nivel del salario para los neoclásicos no se vincula a ningún precio natural ni a la satisfacción de un núcleo de necesidades por parte de los trabajadores, teóricamente puede estar por debajo de ese nivel y los que viven del trabajo aceptarlo o pasar a ser desocupados.

Se ha introducido el concepto de productividad en la discusión paritaria.

La productividad laboral es una medida  de la cantidad de trabajo  necesaria  para poder producir una unidad de un determinado producto. Es decir que constituye una cuantificación del rendimiento de la mano de obra en término de productos terminados.

La medida es en extremo relevante, por un lado para los empresarios, para quienes  la cuestión se toma ´por el lado de los costos, es decir no sólo cuánto debe pagar el capitalista en concepto de salarios sino en "cuanto rinde" la mano de obra en términos de los bienes producidos. Los empresarios no trabajan para incrementar la productividad como objetivo, incrementan la productividad como un medio de obtener mayores ganancias.

Simplificando: Las ganancias de productividad, producir por ejemplo el doble en el mismo tiempo, pueden mejorar el ingreso, el salario real del trabajador, pero pueden transformarse en un mayor beneficio del capitalista sin un reparto equitativo de esa mejora de productividad.

Javier Lindenboim, un especialista en el tema,  afirma "Si el incremento de la productividad no es acompañado por un aumento de la misma proporción de la masa salarial se produce una disminución de la participación asalariada en el ingreso". Se obtienen más bienes en menos tiempo con los mismos recursos pero esa ganancia la percibe el capital y no el trabajo.

A su vez, siguiendo a Lindenboim: "Si al crecimiento de la productividad no le sigue un aumento del volumen general de la producción se produce una disminución del volumen de la ocupación, ya que se requieren menos empleados para producir lo mismo que antes".

El problema es que el mundo del capitalismo real las mejoras de productividad (producir más en el mismo tiempo) generan beneficios que modifican la ecuación de distribución del ingreso entre capital y trabajo. Si el empresario se apropia de la mayor parte del ingreso generado en producir más en el mismo tiempo la distribución empeora aunque el salario mejore. Si ese mismo empresario que ha logrado una mejora de la capacidad productiva de sus trabajadores no incrementa su volumen de bienes producidos genera una caída del empleo como dice Lindemboim, ya que las horas más productivas de un trabajador pueden reemplazar el trabajo de otro.

Es decir que  un incremento de salarios por debajo de la inflación y  de la mano de una remuneración no equitativa de los incrementos en la  productividad laboral reduce tanto el salario real como la distribución del ingreso en detrimento de la masa salarial.

El Gobierno necesita que la devaluación producida sea exitosa. Esto implica que ante un aumento previsible de precios del orden del 40 % en 2016, tomado entre puntas, el incremento del salario nominal se ubique en promedio en la franja entre el 25 al 30 %. En el escenario juegan la modificación del monto mínimo no imponible de ganancias y el establecimiento de nuevas alícuotas para los diferentes tramos de ingresos. Esto y una ampliación de las asignaciones del salario familiar modifican el salario de bolsillo del trabajador medio. A su vez el Fondo Solidario de Distribución de las Obras Sociales cuenta con recursos del orden de los $ 26.000 millones para distribuir entre dichas instituciones manejadas por el sindicalismo. Frente a esto el empleo va a mostrar una fragilidad creciente en varias industrias sensibles, más allá de los despidos ya iniciados en el sector público nacional y en municipios bonaerenses.

El resultado de las Paritarias y sus conflictos asociados determinarán el rumbo que seguirá la Economía en el primer semestre: una puja de precios, salarios y tipo de cambio  con despidos e inestabilidad, o un Plan de Estabilización más formal basado en el endeudamiento externo, el anclaje del tipo de cambio y la contención monetaria y fiscal, como se ha venido anunciando".

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