jueves, 7 de enero de 2016

El sofisma de Lombardi



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Entre los argumentos que lanza Hernán Lombardi en esta entrevista, se destaca la trillada idea de que los medios del estado deben cobijar "todas las voces".

Independientemente del hecho de que durante los 8 años en los que Macri gobernó la CABA no hubo voces kirchneristas en ningún medio público de la ciudad, me permito disentir porque esa frase tendría razón de ser en una democracia donde efectivamente existiera pluralidad de voces en el sistema de medios, pero sabemos muy bien que no es así.

Sabemos que los medios privados dependen de los lineamientos editoriales de las empresas propietarias, sabemos también que no todos los medios tienen el mismo volumen de emisión y poder de penetración, sabemos que ello es producto de un proceso de concentración que se llevó adelante de manera irregular. Entonces, es un lugar común de absoluta inconsistencia el discurso que le exige pluralidad a los medios del estado.

Durante el kirchnerismo los medios públicos tuvieron una línea editorial basada en la defensa de los derechos humanos y la del proceso de devolución de derechos que se desplegó ¿Podría haberse sostenido un gobierno al que el dispositivo de medios demonizó como a ningún otro, donde se lo agredió mintiendo descaradamente, si no hubiera tenido en los medios públicos un espacio para plantear su verdad ante el fuego graneado de los grandes medios opositores? Todos sabemos que la respuesta es NO.

Pero el discurso de Lombardi se completa con la noción de que los sueldos de los trabajadores de medios públicos los paga el conjunto del pueblo, mientras que los de los privados no y que, por ende, los primeros estarían obligados a expresar a todos los sectores de pensamiento.

Grandísima mentira que el proceso de concentración del que hablamos más arriba se encarga de desmentir. Es maravillosa esta noción, tan repetida una y otra vez. Maravillosa por sirve para realizar un ejercicio muy divertido: Siguiendo el razonamiento de que los servidores públicos deben defender las miradas y los derechos del conjunto de la sociedad, que es la que les paga el sueldo, podríamos tranquilamente exigirle la renuncia al señor presidente Mauricio Macri dado que su gobierno sólo a ha tomado medidas a favor de las minorías poderosas y en desmedro de las masas populares, a través de transferencias de ganancias monstruosas a favor del campo por la eliminación de las retenciones, etc, etc.


¿Cómo es? ¿Radio Nacional tiene que expresar a todos los sectores pero el presidente no? ¿El presidente puede representar los intereses del complejo sojero y los grupos concentrados pero el director  del informativo de la radio pública debe brindar un servicio "plural"?


Aquí es donde el sofisma de Lombardi se hacer añicos. No para nada casual, además, que la primera acción de fuerte virulencia de la administración Macri haya sido atacar con ferocidad la ley de medios y todo su montaje. Se nota una complacencia con los intereses concentrados que es harto evidente.

En un estado de cosas donde el sistema de medios está claramente concentrado y donde, por lo tanto, quienes imponen la línea editorial son grupos que no dudan en boicotear por todos los mecanismos posibles a los gobiernos de turno si estos no proceden dentro de su cosmovisión e intereses, un gobierno que aspire a representar intereses opuestos a los de los medios -y sus corporaciones aliadas- tiene absoluto derecho a imponer una línea editorial que defienda su gestión.


Eso sí, si un día se llega a un estado de cosas donde el mapa de medios no esté condicionados groseramente por los intereses de la concentración, ahí sí los medios públicos deberán ser plurales. Mientras tanto, los gobiernos tienen derecho a defenderse con los medios públicos.


by Gerardo Fernandez

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