lunes, 25 de enero de 2016

Hechos, silencios y acciones mirando al 19

DIFICIL NO COINCIDIR con Mempo y con la frase de Mark Twain.
En el mismo sentido. me permito agregar que algunas minorias de
tilingos y calandracas pueden con su voto, obturarte tu futuro.
J.Carbajal

 Por Mempo Giardinelli

Algunos lectores me recuerdan que hace cinco años esta columna anticipó un cuadro semejante al que hoy vive el país bajo el título "Una pesadilla: el gabinete del Sr.Cobos" (http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155032-2010-10-15.html). Y en paralelo, mi amigo el laboralista Pedro Kesselman me envía una aguda cita de Mark Twain (1835-1910): "A veces me pregunto si el mundo está siendo gobernado por personas inteligentes que nos están embromando, o por imbéciles que hablan en serio".

Sirve entonces puntualizar algunos hechos de la semana que pasó:

—El presidente Macri en Davos se contenta porque el Sr. Cameron le dice que no piensa negociar las Malvinas, y luego protagoniza un papelón menemista al referirse jocosamente a las relaciones con la República Mexicana.

—El diario La Nación titula que "Macri posicionó a Massa como el próximo líder del PJ" y los que salen a responder son los Sres. Urtubey y Gioja, y algo menos sonoro Daniel Scioli.

—Milagro Sala está injustamente presa en una cárcel de Jujuy, peor tratada que un capo narco, mientras la frivolidad y vacío conceptuales del presidente Macri son disimulados o celebrados por los mentimedios según les conviene.

—El macrismo y sus tutores declaran una necia "guerra al narcotráfico" que sólo servirá para el peligroso reposicionamiento del poder militar, la represión interna, el aumento de la deuda externa y la pérdida de soberanía, y todo ello sin resolver el problema puesto que no piensan tocar ni a la maldita justicia ni a las malditas policías. Sobran ejemplos en el continente de que éste es el peor camino, y no hay ingenuidad en la decisión macrista.

—En todo el país crece el descontento ante los despidos, la inflación y la violencia —porque es violencia verbal, y anticonstitucional— de un presidente que engañó con falsas promesas a millones de votantes y gobierna como un mandatario de facto.

—Y acaso más de medio país (porque son muchos miles los "arrepentidos" que pululan en redes o guardan silencio) todavía está grogui ante el aluvión —confesemos que inesperado— de medidas antinacionales y antipopulares.

Como cualquiera sabe, ante los hechos, en política, debe responderse con hechos. Por lo que mirando al 2019 sería mínimamente indispensable:

1) que los legisladores del mayoritario FPV se reúnan de una vez, porque parece que salvo honrosas excepciones están vacacionando en lugar de planificar estrategias de resistencia. De nada sirve que diputados y senadores K mantengan silencios parroquiales en lugar de dar batalla en los temas fundamentales, que son todos.

2) que las dirigencias ultrakirchneristas que hasta hace poco se mostraban tan leales, reaccionen articulada y firmemente ofreciendo a la República propuestas concretas y no sólo declaraciones obvias o tibias.

3) que la ex presidenta rompa su silencio y convoque a organizar la oposición democrática al macrismo que ayudó a crear; y/o que abra el juego para que se proyecten nuevos dirigentes que retomen lo mejor de su gobierno desechando rigurosamente todo lo malo y errado que también se hizo.

4) que esos dirigentes asomen sin temores reverenciales, con decencia y coraje cívico, y con voces y propuestas convocantes.

En política, se sabe, las sillas vacías se ocupan y mejor si por los mejores. Otro dogma moderno sería que no se hace política apareciendo cada tanto con tuits. Y otro más, y específico, es que no hay futuro político si la herencia de lo mejor de 12 años queda en manos de sujetos mimados por los mentimedios como los Sres.Urtubey, Gioja, Massa o De la Sota.

Cuando es obvio que el macrismo está entregando el país a la voracidad transnacional y arrasa con la Constitución Nacional y nuestros recursos, nuestros planes y legislación social, nuestra soberanía y hermandad latinoamericanista, la libertad de expresión que fue uno de los pilares del kirchnerismo y un montón más de conquistas democráticas trascendentes, no alcanzan las didácticas apariciones de Axel Kicillof, ni las agudas esgrimas verbales de Aníbal Fernández, ni la saludable tenacidad de Martín Sabbatella, ni las dignas posiciones de Héctor Recalde, Nilda Garré, Jorge Capitanich, Agustín Rossi y algunos/as más. Como tampoco se justifican los silencios veraniegos de precandidatos kirchneristas hasta hace poco combativos como Sergio Urribarri, Florencio Randazzo o Julián Domínguez. Hay silencios que aturden y por eso fastidian.

Es posible, como ha dicho un cuestionado dirigente kirchnerista, que "así el pueblo argentino va a aprender a votar", pero eso, aún si fuese cierto, tampoco sirve. El pueblo se expresó como quiso y eso se respeta y punto. Los demócratas somos nosotros; jamás golpistas. Y si acaso en noviembre el electorado votó engañado, eso puede ser tan cierto —aunque suene duro y a muchos no les guste— como que del lado popular hubo mucho voto sin conducción ni convicción ni liderazgo porque fue desalentado, confundido y menospreciado con una soberbia que en política es —y lo fue— suicida.

Entonces están bien pero no alcanzan manifestaciones populares, plazas llenas y declaraciones perfectas. Ante el neoautoritarismo en el poder lo urgente es organizar y proponer ideas y acciones democráticas. Organizarse, entonces, para una militancia casa por casa, persona a persona. Desde pequeñas organizaciones barriales o comunitarias que concienticen. Que discutan autocríticamente las medidas horribles que estamos padeciendo. Sin romanticismo; con sinceridad y profundidad. Las unidades básicas no caciquizadas, los comités de radicales dignos, los centros socialistas idem, los centros universitarios y todos los puestos de trabajo deben ser usinas de pensamiento nacional y popular y de discusión política propositiva. Es imposible perder esa batalla si se libra a conciencia, organizadamente, con nuevos liderazgos y cuadros políticos decentes.

Si esto se logra, sin dudas el pueblo argentino va a acompañar la recuperación de la autodeterminación, la memoria, la justicia y la vocación de paz.


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