domingo, 3 de enero de 2016

Para Prat-Gay hay que optar entre empleo y salarios

"Cada sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleos", dijo. El temor ante los posibles despidos y el manejo de Ganancias, las dos armas del gobierno para negociar.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, lanzó una advertencia a los trabajadores de cara al diálogo económico y social que comenzará este mes y a las paritarias de 2016: quienes soliciten aumentos salariales considerados excesivos podrían terminar perdiendo su empleo. "Cada sindicato sabrá dónde le aprieta el zapato y hasta qué punto puede arriesgar salarios a cambio de empleos", sentenció Prat-Gay  en declaraciones televisivas.
La intervención de Prat-Gay en el conflicto paritario de 2016 es inusual en términos de la batería de políticas de los últimos 12 años, relacionadas con una intervención activa del Estado, y en muchas ocasiones de forma no neutral, en el Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, sosteniendo ingresos mínimos para la población vulnerable, como es el caso de la Asignación Universal por Hijo, y generando políticas de demanda para sostener un bajo desempleo. En este caso, serán el desempleo y la poco equitativa fuerza de negociación de los trabajadores contra los empresarios, los reguladores del salario real y la inflación.
"Cada paritaria discute lo que puede discutir. Me parece que acá no es solamente la dimensión del salario sino también cuidar el empleo", opinó Prat-Gay, por lo que apeló a una disyuntiva que no se cumplió en los últimos años. La diferencia con el pasado reside en la eliminación de las restricciones a las importaciones. La competencia externa, de lugares en crisis como Brasil, la periferia de Europa o de naciones manufactureras de bajos salarios como China pone una cota a los precios de la industria, y por lo tanto a los salarios de los sindicatos más importantes. La amenaza, por lo tanto, es que ante un aumento mayor al esperado en los salarios, el resultado es la disminución de la producción y la destrucción del empleo.
Para Prat-Gay, "la realidad es que el gobierno está haciendo todo lo posible para que la actividad económica vuelva a crecer", luego de cuatro años de estancamiento. No obstante, el nivel de empleo se ha sostenido e incluso incrementado a pesar de la recesión de Brasil, la desaceleración de China y la caída de los precios de las commodities. Por lo tanto, al igual que en la primera mitad de los años '90, lo que se avizora es la posibilidad de un mayor crecimiento luego de una desaceleración inicial pero que genere mucho menos empleo y desarrollo industrial.
El ministro aclaró que el año 2016 arrancará con una inflación del 30%, pero que el gobierno pretende cerrar el año con un aumento generalizado de precios del 20 al 25%, similar al que había antes del anuncio de la devaluación, según datos no oficiales. "Durante años hubo paritarias con un índice que mentía", se escudó Prat-Gay cuando se le preguntó qué indicador usará de referencia para negociar los salarios. Consultado por la posibilidad de alcanzar inflación de un dígito, el titular del Palacio de Hacienda consideró que "Aspiracionalmente creo que hay que intentarlo, pero no me comprometo a prometerlo. Nosotros aspiramos a que a lo largo del mandato la llevamos a un dígito."
Uno de los objetivos de Prat-Gay para el 2016 es obtener nuevos índices de precios para generar mayor confianza y que las partes se sienten a negociar salarios y precios con mayor certidumbre. Sin embargo, ese índice probablemente no esté listo para las próximas paritarias. "La emergencia estadística nos da mayor flexibilidad y mayores facultades para reordenar el Instituto, que es una tarea básica que tenemos que hacer para tratar de tener lo antes posible el sistema público de estadísticas en Argentina. A los empleados, apenas asumí, les dije que continúen realizando sus tareas", recordó el ministro.
A pesar de los ambiciosos objetivos de Prat-Gay, no hay un claro mecanismo para bajar la inflación. La devaluación, la eliminación de las retenciones y los registros de exportación, junto con una quita de subsidios en las boletas de luz y gas, poseen un claro impacto inflacionario que perjudica el poder adquisitivo.
El gobierno reconoció en parte este efecto cuando otorgó un plus por única vez para beneficiarios de planes sociales y jubilados y la prórroga de la devolución de IVA para compras menores a $ 1000 con tarjeta de débito (incluye combustibles). Por otro lado, Prat-Gay ya ha mencionado la propuesta de extender la Asignación Universal por Hijo a los monotributistas y la modificación del mínimo no imponible y las escalas de ganancias, elementos que serán parte de la negociación de la mesa de diálogo económico.
El mecanismo por el cual la inflación se puede reducir a partir del shock de ganancias y distributivo impulsado por la devaluación es que las importaciones disciplinen el salario a partir de una reducción en el empleo, en particular en el sector privado industrial, que se vio protegido al calor de la administración del comercio. «

 

Sturzenegger se "olvidó" de la plena ocupación

 

En la publicación de los Objetivos y Planes del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que incluye el mensaje de su titular, Federico Sturenegger, la entidad omitió uno de los fines básicos de las operaciones del regulador del sistema financiero: la ocupación plena.
"El banco tiene por finalidad promover, en la medida de sus facultades y en el marco de las políticas establecidas por el gobierno nacional, la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social", según citó el propio presidente del BCRA en su discurso.
Sturzeneggrer optó por una interpretación novedosa del artículo fundamental de la Carta Orgánica: "Lo que aquí se enumeró no está en orden alfabético, está en orden de prelación o importancia. Siendo así, la estabilidad monetaria es el objetivo primordial del Banco Central. Esto quiere decir, por sobre todas las cosas, tener una inflación baja." Esta interpretación coincide con la de la antigua legislación establecida en los noventa, en la que el único objetivo es reducir los incrementos de precios.
Sturzenegger mencionó, como segundo y tercer puntos a tener en cuenta, "la estabilidad financiera" y "los medios de pagos". En este sentido, apoyó la regulación del sistema bancario y la bancarización de las operaciones y propuso la emisión de nuevos billetes.
No obstante,olvidó un punto central: el pleno empleo, que quedó en el cajón de los recuerdos. 
Sturzenegger incorporó entre los objetivos "la implementación de metas de inflación, en conjunto con un sistema de flotación administrada", que implica ajustes cuando suben los precios.


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