sábado, 23 de enero de 2016

Vuelve el revanchismo del 55 (destruir x odio = gorilismo)

RETIRAN NOMBRE DE FUNDADORA DE MADRES DE PLAZA DE MAYO DE UN HOSPITAL DE ARGENTINA 
Por Stella Calloni. Corresponsal en Buenos Aires
Periódico La Jornada. Mexico
Miércoles 20 de enero de 2016



El ministro argentino de Salud, Jorge Lemus decidió que se retirara el nombre de Laura Bonaparte, una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, fallecida el 23 de junio de 2013, al Hospital Nacional en Red Especializado en Salud Mental y Adicciones, que se le puso en homenaje a esta mujer heroica, a la que la dictadura cívico–militar (1976-1983) le arrancó su familia, quedando como sobrevivientes ella y su hijo Luis Bruchstein.
Entre diciembre de 1975 y fines de 1976 tres de los cuatro hijos de Laura fueron secuestrados y desaparecidos: Aída, Irene y Víctor Bruschstein Bonaparte. También su esposo, el doctor Santiago Bruschtein, fue llevado enfermo después de un brutal allanamiento en su casa y asesinado. Además fueron desaparecidos sus yernos Adrián Saidón, esposo de Aída; Mario Ginzberg, de Irene, y Jacinta Levi, de Víctor Bruschtein Bonaparte.
La primera esposa de Víctor, Shula Eremberg y su hija Natalia lograron salvarse como Luis Bruschstein y su familia, que fueron al exilio a México.
En distintos episodios sobrevivieron los nietos de Laura milagrosamente como ella relataba, porque cada uno de los niños se salvó como si hubieran manos o alas que los protegieran. Cada caso fue una historia desgarrante.
Como sicóloga dedicó su trabajo a hospitales públicos en una historia conmovedora, como se recuerda también en la Operación Santuario en los años 70, siendo luego –ya en el exilio en México-observadora de Amnistía Internacional en campos de refugiados en El Salvador y en la frontera con Guatemala, durante la guerra en Centroamérica.
Estuvo también en Líbano para expresar solidaridad y rechazo a las violaciones a los derechos humanos durante la invasión del ejército israelí, y también en Bosnia-Herzegovina para acompañar a las mujeres musulmanas, cuyas familias habían sido víctimas de la política de exterminio étnico.
La conmovedora historia de Laura Bonaparte fue la base argumental con que se trabajó para que aquel hospital llevara su nombre, sepultando el oscuro pasado de lo que fue el Centro Nacional de Reeducación Social.
Su hijo Luis Bruschtein confirmó a La Jornada esta nueva injusticia que debe sufrir Laura, otra forma de persecución para borrar la memoria de los pueblos.
Edith Benedetti, interventora de ese hospital explicaba en marzo de 2015 cuando se presentó el proyecto de ley para ponerle el nombre de Laura Bonaparte que esto contribuía a poner a la salud mental como un derecho fundamental que la ley vino a restituir. Es emblemático que, por primera vez, un establecimiento lleve el nombre de una luchadora por los derechos humanos, y en este caso de una trabajadora por la salud mental. Los nombres signan, contribuyen a cambiar prácticas.
En esos momentos su hijo el periodista Luis Bruschtein decía que el premio a su madre es a todas las madres. Ellas son las madres de esta democracia. Le dieron el bagaje de ética y dignidad que tiene y para él tenía otro significado emocionante porque el hospital era una de las cosas más sórdidas, una cárcel. El cambio sucedido durante el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo convirtió en un lugar digno para pacientes y trabajadores,y fundamentó la idea que siempre tuvo mi madre de lo que debía ser la salud mental, dijo Bruschtein.
Ahora se trata de solidarizarse frente a esta injusticia y reclamar a este gobierno, que avanza hacia la destrucción de todo lo construido en los últimos doce años.

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