lunes, 8 de febrero de 2016

Cortito y al pié

¿Con qué cara hablan los que se van y los que se quedan? ¡Si la derrota fue de todos, pues las miserias son de todos!... hasta de los que hoy salen a acusar con el dedo, ayer nomás, le daban estilete al propio Daniel Scioli para que no fuera el candidato (por su origen, por su mano, por su moderación, por lo que fuere). Es que son aburridos algunos compañeros del peronismo y del movimiento nacional.

Hacerse cargo es escuchar lo que no se quiere escuchar. Que los métodos de la burocracia no van y tampoco los de los ilustrados endogámicos.
La fácil es esa, impoluto en el discurso y excluyente en la práctica.
No fueron los dirigentes justamente los que condujeron el despertar desesperado de quienes vieron lo que significaría Macri Presidente. Que ahora se arreglen entre ellos o contra ellos. El peronismo real, el de abajo, el de las bases, los van a pasar por encima o los van a poner en caja.
Porque no se trata de que "se vayan todos", se trata de modificar la correlación de fuerzas de abajo hacia arriba, para que los aristócratas tengan que ubicarse de un lado o del otro por convicción o defección.
Por abajo hay un peronismo dolido, ardiente y pagano, que no detendrá su marcha hasta ver otras caras y nuevos senderos.

La crisis existente en el movimiento hoy pasa por una sencilla razón: se acabó la prosperidad, la comodidad  y el confort de estar en el gobierno.
Es así, se acabó la línea vertical que bajaba de nación desde los ministerios para el armado, los fondos y la artillería, se acabó también el cotillón. Hoy no tenemos un centavo para hacer política.
Lo que surja será en estado de incomodidad y necesariamente abierto a la discusión permanente para que tengan lugar los que no tenían voz o callaban o no podían porque criticar era hacerle el juego al enemigo.

Tal vez eso nos faltó un poco, la voz disonante que no queríamos escuchar, la que molesta por irreverente.  La que se escuchaba y se escondía por las dudas que se dieran cuenta. Bien, ahora se destapó la olla popular y el guiso es para todos.

Si no hay discrepancia abrazada en un proyecto, habrá migración. Por derecha y por izquierda. Y el peronismo de la calle, que siempre le dio la espalda a las exquisiteces, no está para la tarea fina, está para la obra gruesa, la de las grandes calzadas.

Pendular como todo movimiento el peronismo está en construcción permanente, las casas se hacen con bosta y con cemento, con palos y ladrillos, con azulejos y con fratacho a la vista.

Si el peronismo se parte es porque no supimos hacerlo. Algo se nos descolgó en el camino, tal vez el movimiento obrero que hoy de a poco se va ordenando, y los jóvenes de los patios de Cristina que no entendieron los mensajes por embotamiento, y los viejos y las viejas que estaban incluidos en el modelo pero no en la palabra. No sé, fideos con tuco hecho con tiempo.
Como el de antes, con tres horas de cocción en la olla a presión. Claro, para que no explote ni salpique". Abel B

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