lunes, 8 de febrero de 2016

No es la política .....ES LA ECONOMÍA ..... tilingos agilados .....


 




 

 

ECONOMIA › PROPUESTA FORMAL DE PAGO DE LA SENTENCIA DE GRIESA A LOS BUITRES. QUITA DEL 25 POR CIENTO Y U$S 7000 MILLONES EN EFECTIVO

Con sólo el mil por ciento de rentabilidad

Dos de los seis fondos buitre litigantes ya expresaron su acuerdo. Los principales, entre ellos Singer y Aurelius, no. Pollack, el mediador nombrado por Griesa, no ocultó su satisfacción, y se lo expresó en persona a Macri y Prat-Gay. Lo que falta para cerrar.

 Sábado, 06 de febrero de 201

Por Tomás Lukin

Después de cinco días de negociaciones en Nueva York, el gobierno de Mauricio Macri presentó una propuesta formal para pagarle a los fondos buitre. El Palacio de Hacienda informó que los términos financieros de la oferta ya fueron aceptados por una parte de los litigantes más agresivos como Montreux Partners o Dart Management. Pero la discusión no está cerrada. Los principales de los acreedores carroñeros originarios como Elliott Management de Paul Singer (todavía) no dieron su visto bueno. La adhesión de la totalidad de los litigantes con sentencias favorables en los tribunales del juez Thomas Griesa implicaría entregarles alrededor de 7000 millones de dólares en efectivo, una reducción promedio del 25 por ciento frente al monto reconocido por las órdenes y sentencias del magistrado. La cifra valida una rentabilidad del orden del 1000 por ciento, levemente por debajo de sus pretensiones. Si se confirma el acuerdo judicial, el Ministerio de Hacienda y Finanzas recurrirá al endeudamiento en el mercado financiero internacional para obtener los fondos necesarios. Los dólares que se logren por esa nueva emisión de deuda externa serán entregados a los buitres. La implementación del acuerdo está sujeta al levantamiento del bloqueo del mecanismo de pago de la deuda en el exterior, elemento que debe definir el octogenario juez.

La generosidad de la oferta y el entusiasmo exhibido por Daniel Pollack, el mediador impuesto por la justicia norteamericana que logró un protagonismo inédito al punto que ayer conversó por teléfono con el presidente Macri y el ministro Prat-Gay, contrabalancean la reticencia de algunos acreedores. La segunda condición necesaria para poner en marcha el pago es la modificación en el Congreso del cuerpo normativo que impide otorgar un tratamiento privilegiado.

Si se contabiliza el reciente preacuerdo por 1350 millones de dólares firmado con los acreedores italianos nucleados en el grupo de presión Task Force Argentina, las conversaciones encabezadas por el secretario de Finanzas, Luis Caputo, contemplan a dos tercios del 7,6 por ciento de acreedores que rechazaron el canje. En el nuevo equipo económico entienden que el arreglo es indispensable para lograr la reinserción plena del país en la lógica del sistema financiero internacional y facilitar el retorno al mercado para la Nación, provincias y grandes empresas. El bajo nivel de endeudamiento en dólares heredado del kirchnerismo facilita ese proceso.

Dos ofertas

Para que los acreedores carroñeros cobijados por Griesa con títulos de deuda todavía en default por un valor nominal de aproximadamente 2500 millones de dólares renuncien a sus demandas, el gobierno de Macri ofrece pagarles en efectivo aproximadamente 7000 millones de dólares, cuando su reclamo superaba los 9000 millones. La rentabilidad se abulta ya que sus acreencias fueron adquiridas muy por debajo del precio que figura en los bonos.

- Base: A los fondos denominados me too y el resto de los tenedores de bonos en default, que si bien cuentan con sentencias no fueron beneficiados por las medidas cautelares pari passu, el gobierno les ofrece pagarles 1,5 dólar por cada dólar de valor nominal de sus bonos. La ganancia real es todavía más abultada si se contempla que no le prestaron dinero a la Argentina sino que compraron esos bonos a precio de remate, muchas veces después del default.

- Buitres only: Para el grupo de litigantes que motorizó la demanda original, la propuesta es todavía más generosa. Por los títulos públicos en litigio que obtuvieron sentencias monetarias previas al 1º de febrero, el gobierno ofrece reconocerles el 70 por ciento del monto en juego. El descuento del 30 por ciento implica que en lugar de multiplicar por 3,7 veces el valor nominal de sus acreencias como pretendían originalmente, el beneficio se limite a 2,6 veces. Como en el caso anterior, el exiguo precio que pagaron por esos bonos hace que la ganancia real de los buitres sea muy superior.

Cuando se trate de títulos públicos sin sentencia monetaria a comienzos de enero, se les ofrece el pago del 70 por ciento del valor devengado del reclamo. Para incentivar la participación de los buitres dudosos, el Ministerio de Hacienda y Finanzas propone reducir las "quitas" a 27,5 por ciento en aquellos acuerdos de reestructuración preliminares firmados hasta el 19 de febrero de 2016, inclusive.

Fin del bloqueo + reformas

Para poner en marcha el acuerdo se deben cumplir dos condiciones: i) la finalización del bloqueo al mecanismo de pago de los vencimientos de la deuda argentina en el exterior y ii) la modificación en el Congreso del plexo normativo vigente para permitir un pago en mejores condiciones que las recibidas por la mayoría y habilitar el endeudamiento necesario para concretar la operación.

Desde la lógica del Palacio de Hacienda, el visto bueno de un grupo de los litigantes originales que harían el pedido formal al magistrado, el entusiasmo del mediador Pollack y el sinnúmero de guiños al gobierno de Estados Unidos, deberían facilitar el levantamiento de las órdenes de Griesa que impiden a los acreedores genuinos recibir sus fondos.

La aparente reticencia de otros buitres históricos como Elliott Management o Aurelius se presentan como el obstáculo a sortear. En ese punto, se ingresa en el terreno de las especulaciones. Si algún acreedor rechaza la propuesta pero Griesa levanta el bloqueo, el conflicto legal con los buitres no se resuelve pero se restablecería el flujo de pagos con quienes participaron del canje y se incrementaría el grado de adhesión. En ese escenario hipotético, nada garantiza que otro magistrado no valide un nuevo reclamo de un buitre rebelde.

La ingeniería parlamentaria para lograr los cambios legislativos –ley de pago soberano y ley cerrojo– y permitir la emisión de nueva deuda externa necesaria para concretar el pasamanos de dólares es un proceso en marcha. Las negociaciones con gobernadores y legisladores están en cabeza del ministro de Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, y el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó. Ese proceso arrojó esta semana su primer resultado favorable al macrismo con la escisión de un grupo de legisladores del bloque del FpV. La implementación de la propuesta contempla que los tenedores de títulos públicos todavía en default que participen de la misma deberán renunciar a todos sus derechos, sumas adeudadas y acciones judiciales derivados de sus acreencias.

¿Cómo se pagaría?

El pago de los 8100 millones de dólares (buitres neoyorquinos más lobbistas italianos) será en efectivo. Para obtener esos recursos Prat-Gay recurrirá al endeudamiento externo con el sistema financiero internacional. El mecanismo implica emitir nuevos títulos públicos por un monto nominal mayor que quedarán en manos de las entidades financieras compradoras, mientras que los dólares recibidos serán entregados a los acreedores litigantes. Ningún acuerdo garantiza que los inversores que accedieron al canje en 2005 y 2010 no reclamen el mismo tratamiento y encuentren, como hicieron los buitres, un juez dispuesto a acompañarlos.

 

 

 

DOMINGO, 31 DE ENERO DE 2016

"LA DEVALUACIÓN SUMA 24 PUNTOS A LA INFLACIÓN"

Por Cristian Carrillo

El impacto de la mega devaluación que aplicó el gobierno de Mauricio Macri todavía se encuentra lejos de haberse diluido. "Históricamente la magnitud de un salto devaluatorio se traslada a la inflación en los siguientes dos trimestres, por el equivalente a dos tercios del salto cambiario", sostiene el ex presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli, en entrevista exclusiva con Cash, la primera que concede a un medio gráfico desde su salida de la función pública. Según este comportamiento, la suba de 40 por ciento del dólar adicionará 24 puntos a la inercia inflacionaria que se reinició en noviembre pasado. "En un nuevo gobierno había que aumentar el ritmo de devaluación. Era razonable. Pero hacerlo así y eliminar todas las restricciones generó este salto inflacionario", sostiene.

El ex titular del BCRA recibe a Cash en su casa. Acomoda unos vinilos de Sui Generis y La Máquina de Hacer Pájaros que le regaló su hijo y, más relajado que en su época de funcionario, inicia la charla. "Tengo el disco La grasa de las capitales (de Seru Giran). Tal vez sea más apropiado", señala haciendo en referencia a las declaraciones del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quien se quejó de la "grasa de la militancia" en las dependencias públicas.

El ex funcionario, quien ahora se aboca a la actividad política, analiza las primeras medidas aplicadas por el macrismo. "Hay una percepción de que el gobierno de Macri es blando con los intereses económicos y duro con los trabajadores", sostiene. Reconoce que un acercamiento al Fondo Monetario Internacional no es por sí mismo algo reprochable, pero alerta sobre el grado de involucramiento de este organismo en la política económica interna. "Argentina parece que va a volver a ser el mejor alumno de la clase para el FMI", advierte. En los primeros cuarenta días de la nueva gestión en el Central se deshicieron casi todas las medidas aplicadas por Vanoli con destino a proteger al usuario financiero. "Hubo una transferencia de fondos a los bancos del depositante y de las pymes, que tienen ahora un costo financiero mucho más alto. Es una cuestión que va a profundizar la recesión y la inflación por mayor costo financiero", cuestiona el ex titular del BCRA.

–¿Cuál fue la medida del nuevo gobierno que más lo sorprendió?

–A nivel de Banco Central sorpresas hubo pocas. Las propuestas económicas del PRO en general habían sido bastante explícitas. Había tres ejes fundamentales: la cuestión cambiaria, la eliminación de los controles de capitales y el endeudamiento. Quizás pensé que se iban a tomar un poco más de tiempo en otras medidas un poco más controversiales y favorables a los bancos: la eliminación de autorización para cobrar cargos y comisiones y la eliminación del piso de tasas para los ahorristas y del techo al crédito. Era obvio que lo iban a hacer, pero dado el fuerte impacto que va a tener la devaluación y las modificaciones cambiarias, pensé que iban a mantener un tiempo estas medidas.

–¿Era inevitable la devaluación?

–Ellos se tomaron una semana para tomar una medida y en ese lapso no hubo turbulencias. No hubo una gran explosión el 11 de diciembre, como sostuvieron en la campaña. La devaluación de más de 40 por ciento es lo que ideológicamente querían hacer y creían conveniente. Con el candidato Daniel Scioli teníamos pensado aumentar gradualmente el ritmo de devaluación del tipo de cambio, manteniendo el mercado administrado. Una de las características de la nueva conducción es la libre flotación que aumenta la volatilidad financiera. Para este BCRA la política monetaria no es importante.

–El principal objetivo que expresó la actual conducción es ajustar la economía a metas de inflación.

–La política cambiaria es importantísima en un país como la Argentina y tiene que ser un objetivo. Está en su Carta Orgánica: el crecimiento con inclusión. El nuevo presidente jerarquizó la estabilidad monetaria en desmedro de los otros objetivos. La Carta Orgánica llama a atender todos los objetivos. El crecimiento es un objetivo, tal como el empleo, pero la inclusión es un valor, y no se pueden poner en la misma lista de jerarquías.

–El gobierno sostiene que la devaluación no tuvo ni tendrá efectos sobre la inflación.

–El índice de San Luis, y todos, muestran un salto inflacionario muy grande. Las estimaciones de 2016 son del 40 por ciento. ¿Por qué esto es así? Históricamente en la Argentina la relación entre las devaluaciones y los precios se traslada en dos tercios en los próximos dos trimestres. Es decir que el salto devaluatorio del 40 por ciento impactará en los precios sumando un 24 por ciento a la inercia inflacionaria. Esto es la historia de la Argentina. Aumentar en un nuevo gobierno el ritmo de devaluación era razonable, pero hacerlo así y eliminar todas las restricciones generó este salto inflacionario. Es la tercera etapa de la restauración neoliberal en lo político y económico. La primera fue el proceso militar, la segunda en los noventa y esta es la tercera. Las tres empezaron con una devaluación clásica y con un ajuste. Luego de la liberalización financiera y comercial, viene la fase del endeudamiento, que siempre termina mal como en 1981 y 2001.

–¿Cuestiona el acercamiento el Fondo Monetario?

–Una revisión del artículo IV creo que es una obligación y no la voy a criticar. Pero el gobierno debe clarificar cuál será el grado de involucramiento con los organismos de crédito en un futuro. Si sólo se quedara en eso, no habría mucho para decir, porque se puede cumplir de determinadas maneras.

–¿Por qué no se hizo antes?

–En parte por esta visión de que había que cortar todo vínculo con el FMI. Pero hubiera sido positivo hacerlo. No se perdía nada con hacer esa revisión. Porque el FMI es un organismo desprestigiado, que ha errado todas las proyecciones, sobrestimado el crecimiento global y subestimado el crecimiento de los emergentes. No obstante, me temo que dada la impronta de este gobierno, esto sea solo un primer paso. Espero que no volvamos a los programas de ajuste.

–El Fondo alabó las primeras medidas del gobierno, al tiempo que anunció que generan una recesión.

–Argentina parece que volverá a ser el mejor alumno de la clase para el Fondo Monetario. México había sido enormemente felicitado antes de la crisis del Tequila. Argentina en el '98 también había sido felicitada por Estados Unidos y el Fondo. Brasil en la actualidad. No es un sello de calidad. En realidad, desnuda que debe haber conversaciones que implican profundizar el ajuste.

–¿La suba de tasas podría frenar la economía?

–Ya hay una desaceleración del crédito en diciembre y tiene que ver con esto. Con la devaluación subieron las tasas de interés, pero no mantuvieron los topes. Entonces hubo una transferencia de fondos a los bancos desde el depositante y la pyme, que tienen ahora un costo financiero mucho más alto. Aquí se ve una cuestión que va a profundizar la recesión y la inflación por mayor costo financiero. Para este gobierno los factores de la inflación están dados por el costo del dinero y el déficit fiscal. Sin políticas compensatorias, los efectos de esta suba de tasas van a ser muy nocivos.

–No obstante, el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, anunció que se crecerá hasta 1 por ciento este año. ¿Es posible?

–No veo hasta ahora en estas medidas los factores expansivos que se requieren para crecer. Con un menor salario real y mayores tasas de interés será difícil. Uno podría suponer que la salida de la devaluación implicaba buscar dos factores de expansión posibles: exportaciones e inversión extranjera directa. Lo cierto es que en este contexto internacional es muy difícil que se pueda tener una salida exportadora, más allá de si es razonable para una estrategia de desarrollo. En tanto, se está desprotegiendo al mercado interno a partir de las medidas de comercio exterior.

–¿Un esquema de metas de inflación podría frenar la inercia inflacionaria?

–Las metas de inflación no aseguran que se pueda tener una baja de los precios. ¿Qué es preferible, un país con desempleo de 7 por ciento con inflación de 10 por ciento o un desempleo del 15 por ciento con una inflación del 5? Cuando al Banco Central se lo evalúa solo por la política inflacionaria tiene un sesgo riesgoso para cumplir con esas políticas. Corremos serios riesgos de que tengamos políticas estructuralmente negativas para la producción y la demanda por el aumento del crédito.

 

 



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