lunes, 8 de febrero de 2016

Pagamos "Cash" con el afano del trabajo.





by: Miguel Ferraris

Este gobierno tilingo ya tiene todo listo para la vuelta al pago de los tributos coloniales al imperio financiero internacional, la potente transferencia de ingresos de los trabajadores argentinos a la entente financiera, agraria y empresaria nacional e internacional aquí afincada no fue suficiente para lograr fondos propios, todos tomaron su "tajada" y la guardaron o derivaron por el HSBC, ahora le pagan al buitraje en EFECTIVO y sin la certeza de cerrar todos los litigios, y van a buscar capitales de nuevo metiendo la cabeza en la boca del león imperial, genial!!!!
Sólo queda que hagan el plesbicito para que el pueblo se exprese si éste es el CAMBIO votado. Hay que lograr que tengan que validar esto en el Congreso y que a bossio y urtubey se les pase el "surmenage" y se reconozcan en las caripelas populares que los votaron. M.F.

 

 

ECONOMIA › COMO PUEDE TERMINAR EL JUICIO DEL SIGLO. LAS CONSECUENCIAS ECONOMICAS

Pagar caro, cash y endeudarse

La negociación de urgencia para cerrar el litigio con los fondos buitre podrá resultar en el pago de un elevado costo por el 7 por ciento de la deuda en default del 2001. Por qué apuró el Gobierno la definición y cuál puede ser la consecuencia.

Domingo, 07 de febrero de 2016

Por Raúl Dellatorre

El juicio del siglo, el de los fondos buitre contra Argentina, parece encaminarse hacia sus tramos finales después del cambio de estrategia del país deudor. El gobierno nacional apuró el trámite con una generosa propuesta de pago y ya obtuvo gestos aprobatorios del establishment financiero y de dos de los fondos buitre. "Argentina hizo todo lo posible para llegar a un acuerdo con los fondos buitre pero no fue posible", explicó ayer el ministro Alfonso Prat-Gay (ver aparte). "La estrategia era resolver el tema lo más pronto posible y de la manera más justa para el país", agregó. Los resultados hasta acá conocidos indican que ese apuro tuvo un elevado costo, y las consecuencias ya de por sí gravosas en materia económica podrían aún ampliarse. El costo puede medirse tanto en función de las utilidades extraordinarias (más del mil por ciento) que Argentina le reconoce a los fondos litigantes, como por el sobreendeudamiento al que se obligará el país para cubrir el pago en efectivo a los buitres y holdouts. Y todavía falta conocer si el fondo liderado por Paul Singer prestará acuerdo o le arrancará al gobierno alguna concesión adicional. O cuál será la reacción de los bonistas que aceptaron formas de pago más restringidas al ingresar al canje. En una situación de mayor comodidad para negociar y en un ambiente más favorables que en años anteriores, las condiciones ofrecidas por el país resultan económicamente más onerosas que otras alternativas que tuvo anteriormente el país y rechazó.

Tras el cambio de gobierno en diciembre, y con un clima mucho más amigable en los mercados financieros internacionales, los enviados de Mauricio Macri a Nueva York llegaban ahora en una situación totalmente diferente a lo que fue la recepción que tuvo el ex ministro Axel Kicillof, en los últimos días de julio de 2014, cuando llegaba a esa ciudad para intentar evitar el bloqueo de Griesa a los pagos argentinos a los bonistas que habían aceptado el canje. Mediante esa medida, los fondos buitre presionaban al gobierno argentino buscando ponerlo contra las cuerdas. La oferta que en esas condiciones le hicieron al gobierno nacional (los fondos buitres a su deudor) fue hacerle una quita del 15 por ciento a cambio de que aceptara la sentencia de pago de Griesa y pagara el 85 por ciento con bonos de la deuda argentina a mediano plazo. El acuerdo era sólo por la demanda de los fondos que se presentaron ante Griesa, No estaban los "me too" (otros fondos que no habían presentado demanda o lo habían hecho en otros juzgados), ni tampoco había vencido la cláusula RUFO, que comprometía al gobierno a no pagar a terceros en condiciones que mejoraran las ofrecidas para el canje. La delegación encabezada por Kicillof se volvió al país tras rechazar la oferta. Una vez acá, recibió una segunda oferta a través de terceros (un banco brasileño): los fondos buitre NML Capital y Aurelius estaban dispuestos a ofrecer (otra vez, los acreedores eran quienes la ofrecían) una quita del 30 por ciento y el pago en bonos del 70 restante sobre el monto de la sentencia. La respuesta volvió a hacer la misma: Argentina no se movía de pagar en las mismas condiciones del canje.

Dieciocho meses después, Argentina, con otro gobierno, vuelve al mismo escenario. Con otro gobierno, pero frente al mismo mediador, Dan Pollack. Con otros interlocutores, ya que ahora se suman los fondos "me too", como el que encabeza Kenneth Dart, ampliamente conocido en el mundo por maniobras extorsivas contra países caídos en desgracia. Argentina no tiene la debilidad que tenían esos países cuando debieron enfrentar las negociaciones con fondos buitre. Tampoco arrastra las consecuencias de un teórico "default técnico", declarado por Griesa en julio de 2014 pero que sólo perjudicó a los bonistas del canje. El gobierno actual, a 45 días de haber asumido, obtuvo un préstamo contingente de 5000 millones de dólares de un grupo de grandes bancos extranjeros, sin que ningún default se lo impidiera.

Sin embargo, fue el propio gobierno el que se autoimpuso la urgencia, tal cual lo expresa el mismo ministro de Hacienda y Finanzas. Es parte de su estrategia, cerrar el conflicto para poder acceder al mercado financiero internacional a menores tasas de financiamiento. El endeudamiento es, según los analistas de un lado (heterodoxia) y de otro (ortodoxia), el instrumento al que echará mano masivamente el gobierno para cerrar las brechas abiertas en el sector externo y en el terreno fiscal este año.

El nuevo gobierno, pese al clima más favorable, llegó a la negociación con los buitres apurado, urgido por un acuerdo, y eso lo debilitó. Los buitres, por el contrario, ahora seguros de que van a cobrar, pudieron relajarse y esperar. Y ya obtuvieron el resultado esperado: una oferta del deudor que es más favorable, para ellos, de lo que era su propia oferta 18 meses atrás. Y todavía pueden ir por más,

El sistema financiero, tanto local como extranjero, daba por descontada una quita sobre el monto de la deuda consolidada en el juzgado de Griesa de no menos del 30 por ciento. Pero Argentina ofreció pagar con una quita del 25 y en efectivo. Ello supondrá desembolsar algo más de 6500 millones de dólares. En la misma semana, cerró acuerdo con el lobbista italiano Nicola Stock para la cancelación de una demanda en el Ciadi mediante el pago de 1350 millones de dólares, también en efectivo.

A valor nominal de los bonos en default de diciembre de 2001, la demanda en el Ciadi corresponde a títulos por alrededor de 1000 millones de dólares. El arreglo con el grupo de fondos buitre en el juzgado de Griesa se estima que corresponde a bonos de valor original de poco más de 2500 millones. Es decir, se está pagando casi 8000 millones de dólares en efectivo por bonos de valor nominal de 3500 millones a diciembre de 2001.

El default de 2001 involucró una deuda de 81 mil millones de dólares. 75.000 millones entraron en los canjes (93 por ciento), que recibieron nuevos bonos por valor de 40 mil millones de dólares. De los 6000 millones que quedaron afuera, unos 3500 millones son los involucrados en la negociación de esta semana (el 4,5 por ciento de la deuda de 2001), por los cuales se pagarían los 8000 millones de dólares en efectivo. Extendiendo el mismo criterio de cancelación al resto de la deuda en default de 2001 (los 2500 millones en valor nominal a esa fecha), Argentina estaría ofreciendo pagar este año unos 13 mil millones de dólares en efectivo para cancelar el 7 por ciento de la deuda impaga del 2001.

En el canje, por el 93 por ciento pagó 40 mil millones de dólares en bonos a largo plazo. Y en un proceso posterior de desendeudamiento. Ahora paga mucho más caro e inició un ciclo de sobreendeudamiento. Los números son evidentes. Las consecuencias, están por verse, aunque la historia tiene algo para decir sobre el destino de estos procesos.

 

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ECONOMIA › SEBASTIAN SOLER, ABOGADO ESPECIALISTA EN DERECHO FINANCIERO

"Ceder así es mal antecedente"

En opinión del experto, el Gobierno aceleró la negociación ante el fracaso del programa financiero, ya que esperaba capitales del exterior que no llegaron, y ante la necesidad de crear un puente hasta la liquidación de la próxima cosecha.

Por Federico Kucher

"Macri les entregó todo a los buitres con la propuesta de pago del equipo económico." Lo dijo Sebastián Soler, un prestigioso abogado especializado en derecho financiero, que compartió horas de estudio con Barack Obama en las aulas de Harvard y se desempeñó como asesor del Banco Central. En diálogo con Página/12, afirmó que la quita ofrecida por los funcionarios argentinos es insignificante y que el Gobierno se vio obligado a acelerar el arreglo con los fondos buitre por el fracaso de su plan financiero, en donde no ingresó la catarata de dólares de inversión extranjera que esperaba ni se pudo emitir nueva deuda en el mercado local. Aseguró que se busca acordar a cualquier costo para hacer un puente de endeudamiento con el mundo, hasta que ingresen en abril los dólares de la liquidación de la cosecha gruesa. Mencionó que ceder ahora ante las presiones de los buitres es un mal antecedente para los países que, en el futuro cercano, atravesarán disputas judiciales similares a la de la Argentina.

–¿La propuesta de pago defiende los intereses de la Argentina?

–Macri esta concretando una de sus promesas de campaña. Dijo que llegado el caso le iba a pagar a los fondos buitres lo que reclamaban porque había una sentencia de por medio que lo dictaminaba. Con una quita del 25 por ciento como la presentada esta semana, se puede afirmar que Cambiemos esta bastante cerca de cumplir el fallo en las condiciones impuestas por el juez Griesa. Lo que no se está respetando es otra de las promesas, en la cual se reiteró que había disposición al diálogo pero negociando siempre en forma dura. La propuesta de pago del equipo económico es una concesión absoluta.

–¿Cuál es el incentivo de hacer un acuerdo tan rápido con poca quita?

–Los tiempos de la negociación se aceleraron porque es necesario un acuerdo para cubrir el fracaso del plan financiero. No hubo una lluvia de inversiones extranjeras directas, lo que el ministro Prat-Gay había prometido cuando decidió abrir los controles al dólar. Este ingreso de capitales nunca se produjo, a pesar de que se subió la tasa de interés y se liberaron los encajes para el ingreso de fondos golondrinas, entre otras medidas de promoción a la entrada de divisas. Ni siquiera llegaron inversores bursátiles, puesto que el MerVal se encuentra varios puntos debajo de los niveles alcanzados en diciembre. Y las reservas internacionales, cuando se le descuenta el maquillaje del préstamo de corto plazo y alta tasa de interés negociado con los bancos extranjeros, tampoco tuvo un salto sino que se ubica en un volumen similar al de hace dos meses. La alternativa de buscar financiamiento local tampoco dio resultado. En enero, el Gobierno intentó colocar bonos 2020 por 5000 millones de dólares y la licitación quedó desierta, es decir que no hubo ni un inversor interesado en comprar la deuda argentina. Ante los reiterados fracasos, no quedó otra posibilidad que acelerar la negociación con los fondos buitre para cerrarla cuanto antes y al precio que sea, para poder financiarse en dólares con el mundo, en un contexto global en el que los países emergentes tienen cada vez más dificultades para conseguir créditos a tasas bajas. La realidad es que el único trimestre con buen ingreso de divisas para el país es el segundo, por la liquidación de cosecha gruesa, y por lo tanto la idea de arreglar con los buitres es hacer un puente hasta abril.

–¿Puede haber complicaciones para cerrar el acuerdo con los buitres?

–Es posible que haya tensión. Para empezar, ni este gobierno ni ningún otro debería aceptar un arreglo en el que no firmen todos los acreedores que no ingresaron al canje de deuda. El requisito número uno, no importa cuál es la quita que se haya ofrecido, es que firmen todos los tenedores de bonos. Porque, de otra forma, siempre está el riesgo latente y que puede darse en cualquier momento, de que vuelva a ocurrir lo que pasó con Griesa. Lo que veo difícil es que el juez de Nueva York se decida a levantar la cautelar (reponer la medida de stay) si el número de bonistas no reestructurados que acepten la propuesta no es muy significativo. De todas maneras, es importante repetir que lo que esta ofreciendo la Argentina es una concesión total para los buitres. Esto es lo que explica la postura del mediador Daniel Pollack de salir a felicitar a Macri y el visto bueno dado por organismos internacionales de crédito como el Fondo Monetario.

–¿Qué antecedente dejaría este arreglo para países que deben renegociar deuda?

–Ceder ahora ante las pretensiones de los fondos buitre es un antecedente negativo para el resto de las economías. Es un mundo en el que, lo que le paso a nuestro país, va a volver a ocurrir. Algún deudor, si no es este año será el próximo, va a estar en la misma situación que nosotros, con cláusulas en sus bonos que habiliten a fondos especulativos a intentar conseguir ganancias exorbitantes a través del litigio. La estrategia de resistir que llevó adelante el gobierno anterior era lo que correspondía, lo justo, y en algún momento iba a permitir llegar a un acuerdo infinitamente mejor al que se planteó ahora. Los buitres en el último año y medio, desde el fallo de Griesa, no cobraron ni un dólar y la Argentina no padeció ninguna consecuencia explosiva. Incluso pudo encontrar vías alternativas de financiamiento (como los préstamos de China y las inversiones de Rusia) en un contexto en el que la inflación era más baja de lo que es ahora y el crecimiento, si bien no era todo lo que se esperaba, estaba por arriba del actual. El cambio ocurrido en los últimos años enfrentando a los fondos buitres fue algo anormal para las finanzas globales. Lo que hace Macri ahora es volver a la normalidad.

 

 



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