lunes, 15 de febrero de 2016

Sobrevivir al desierto de la derrota.

 Aportes para el contraataque

bye: Prof. Daniela. A. Bambil

  "La unidad nos da la fuerza, la solidaridad la cohesión."

    Juan Perón 

El reacomodamiento del peronismo es por estas horas imperioso. Las febriles negociaciones entre diversos actores en todo el país son la foto cotidiana. Los riesgos de caminar a tientas están a la orden del día.

Repetir alianzas efímeras buscando el hecho político que garantice la prensa en el desierto hostil de los medios concentrados parece primar sobre la racionalidad de las construcciones a largo plazo.

Mientras la dirigencia busca el camino hacia la consolidación de espacios que permitan trascender el fango de la derrota, las bases militantes continúan buscando desesperadamente el oasis de las plazas abrevando de las consignas arrojadas como mantra para superar la sensación de orfandad superior a la incomodidad de las  tórridas tardes de este verano oscuro.

Legisladores, intendentes y gobernadores han elegido priorizar la gestión a la espera de líneas claras de posicionamientos concretos, salvo honrosas excepciones, la ausencia de definiciones políticas es la regla.

Periodistas, artistas y voluntades dirigenciales individuales contienen la masa inorgánica que supo encontrar en el "kirchnerismo puro" la representación de sus convicciones ideológicas.

El misterio sobre el regreso de Cristina a la arena política y las conjeturas sobre el accionar que llevará adelante son, por estas horas, la garantía de algún sector para capitalizar acuerdos en nombre de las banderas que nos han mantenido unidos durante doce años.

El desierto de la acefalía programada se ha convertido en caldo de cultivo para la toma de decisiones erráticas que pronostican más escisiones que acumulación.

Por otro lado, el "nuevo peronismo" avanza en la búsqueda de descontentos dentro del arco kirchnerista, en su intento de acopio de voluntades fomentando la idea que el peronismo debe estar unido sin importar la trayectoria de cada dirigente, abundan en argumentos como la escucha y la construcción de un nuevo espacio que contenga a todos sin liderazgos agobiantes, una propuesta de horizontalidad falaz,  difícil de concretar cuando el objetivo es lograr la alternancia con Massa o Urtubey (dependerá de la lucha intestina entre los socios) a la cabeza.

Lo cierto es que las alianzas y acomodamientos responden exclusivamente a razones de conveniencia personalísima, no hay hasta el momento agenda opositora clara para hacer frente a la espiral antipopular creciente que lleva adelante la derecha internacional contra las conquistas sociales obtenidas durante los 12 años de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner.

Las consignas, los actores y los intentos por mantener cohesionado el espacio kirchnerista por ahora tiene olor a naftalina para la gran mayoría del electorado.

Para hacer frente al maquillaje de la "nueva política" es necesario plantear nuevas formas veraces de construcción y consolidación.

Las razones etarias paradójicamente son razones "viejas" para el conjunto de los argentinos, deberíamos reconocer aquí que la tarea de descrédito de los grupos mediáticos concentrados ha dado resultados sostenibles en el tiempo. Mal que nos pese.

No hay estrategia clara por estas horas, "Táctica es la lucha directa, Estrategia es la conducción de conjunto.", decía el General y la unidad sin solidaridad no alcanza para consolidar un proyecto que nos permita competitividad electoral dentro de unos meses, porque solo faltan meses para las legislativas de 2017….

La esperanza está puesta en la capacidad de la dirigencia de visualizar el escenario de derrota claramente, asumir el rol opositor y construir una agenda en que la sociedad en su conjunto se sienta representada.

Solo se proyectarán aquellos que logren tener la cuota necesaria de coraje como para plantarse frente a la lógica de la inercia que nos mueve sin dejar las convicciones que sostienen los pilares del Proyecto Político en que hemos dejado la vida y el alma la mitad de los argentinos.


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