martes, 15 de marzo de 2016

Huyendo hacia el precipicio


El desesperado arreglo con los fondos buitres, para evitar la bancarrota del Banco Central con la salida del cepo

Para cumplir la promesa electoral del levantamiento del cepo, el presidente Macri puso el carro delante del caballo o empezó la casa por el tejado. Dado que por el déficit de divisas existentes, ello no podía hacerse sin levantar primero el bloqueo financiero impuesto por los fondos buitres. Por eso ahora el gobierno está desesperado para lograr un arreglo con ellos, poniéndole fecha de vigencia 1 de abril a la ley que quiere sacar en el Congreso, ejerciendo así una grosera e inusitada presión sobre los legisladores, como en los tiempos de Mingo Cavallo.

Con el objeto de evitar el colapso del Banco Central, cuyas divisas disponibles se han reducido a un mínimo, disimuladas con el dibujó de reservas que no existen, y cuyas reservas netas cayeron en diez mil millones de dólares.

Además, tratando de dorar la píldora para conseguir una veloz aprobación del arreglo, el gobierno implementó una quita simbólica, siendo esta la peor solución y la que más incertidumbre depara para el futuro, por efecto de los compromisos asumidos por el estado nacional con las leyes cerrojo, que modificaron las cláusulas MFCC – RUFO.

Incurriendo así con esa quita, en un error parecido al de los canjes del kirchnerismo, que depararon el problema de los buitres. Ante lo cual solo existe la solución ortodoxa y onerosa, de hacer frente a las sentencias judiciales tal como vayan saliendo, como si se tratara de pagos compulsivos. O la heterodoxa y virtuosa, consistente en declarar la nulidad  de los bonos en manos de los holdsout, por las lesivas e inusitadas condiciones a la soberanía que en ellos se otorgaron, sin intervención alguna del Congreso. Para disponernos a vivir no de lo ajeno, sino de las cuantiosas reservas de divisas brutas que existen en manos de los argentinos.

Por Javier Llorens

Contenido: El "enfoque monetario de la balanza de pagos de Martínez de Hoz y Prat Gay El desfondamiento del Banco Central con la salida del cepo  El pase pasivo en divisas, una radiografía de la desesperada situación actual  El desesperado pedido de clemencia al juez Griesa  La maldición de las supuestas quitas  Las leyes cerrojos y la  RUFO FOR EVER Los más que dudosos dictámenes de Cleary Gottlieb y el Procurador del Tesoro  La únicas salidas limpias, la ortodoxa onerosa o la heterodoxa virtuosa

El "enfoque monetario de la balanza de pagos de Martínez de Hoz y Prat Gay

La precipitada salida del cepo por parte del gobierno del presidente Macri, que muchos ingenuamente aplauden, se basa en el "enfoque monetario de la balanza de pagos" de la escuela de Chicago, aplicada en Argentina por Martínez de Hoz y luego por Domingo Cavallo. Cuyo fundamento es que el déficit de divisas se puede balancear con endeudamiento externo y/o el ingreso de capitales golondrinas, con la condición de que la tasa de interés en pesos, sea superior a la tasa de devaluación. Garantizada a su vez esta, mediante tablitas cambiarias, seguros de cambio, la convertibilidad uno a uno, o con operaciones de dólar futuro.

Clásicamente el resultado de este "enfoque", implementado nuevamente en Argentina por el ex ejecutivo del JP Morgan – CHASE, el ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay y su rutilante elenco proveniente de esta misma banca, ha deparado mayor concentración de la riqueza, atraso cambiario, y fuga de capitales. Rematadas finalmente con crisis cambiarias, tal como sucedió con la tablita de Martínez de Hoz y la convertibilidad de Cavallo, y el Plan Austral de Sorrouille.

El equilibrio en la balanza de pagos conseguido con ese "enfoque, es una situación parecida a la de un consumidor compulsivo, que hace malabares con muchas tarjetas de crédito. Pagando a una con lo que extrae de la otra, soportando así una cuenta cada vez más abultada de intereses. Hasta que los emisores de las tarjetas se percatan de su insolvencia y le cortan el chorro del crédito, derrumbándose en consecuencia la "bicicleta". Que en el caso del  referido enfoque monetario, se produce cuando los capitales golondrinas levantan vuelo secando de divisas la plaza.

Pero en este caso el enfoque monetario ni siquiera pudo comenzar a funcionar. Como consecuencia de un grave error de cálculo, o impericia por no haber obtenido previamente las tarjetas de crédito. O picardía del equipo JP Morgan implantado en el ministerio de Economía y Finanzas, para forzar a Macri a un expeditivo arreglo con los fondos buitres, en el que hay muchos miles de millones de dólares de pura ganancia. Ya que la calificación de la deuda argentina en "default técnico", como consecuencia del bloqueo a los pagos de la deuda impuesto por el juez Griesa, hasta tanto se cancele la deuda con los fondos buitres, ha hecho imposible la toma de deuda por parte del gobierno.

Y por la desconfianza reinante, tampoco se concretó el ingreso masivo de capitales golondrinas, pese a las muy atractivas medidas tomadas al respecto. Con la liberalización absoluta de la tasa de interés en pesos, en lo que podría denominarse el paraíso de la usura. El acortamiento del plazo mínimo de permanencia de los capitales a solo tres meses, sin inmovilización alguna al respecto. Y la inmediata reposición que hizo el actual gobierno del funcionamiento del mercado del dólar futuro del ROFEX y MAE, pese los graves cargos que había hecho contra las anteriores autoridades, que derivaron en un dudoso proceso penal a cargo del juez de la servilleta Claudio Bonadio.

Con el levantamiento del cepo, el gobierno de Macri intentó así dar una torpe solución a lo que es un efecto, y no la causa que produjo su instauración. Que no fue otra que la enorme fuga de divisas que se produjo desde el año 2006 hasta el año 2011, por u$s 90 mil millones, con la que se despilfarró dos tercios del virtuoso saldo comercial obtenido hasta ese momento con las exportaciones de la soja. Siendo el directo responsable de ella, el entonces presidente del Banco Central Martín Redrado, que le abrió las venas al banco, al derogar las medidas de administración de divisas que se habían implantando tras la crisis del 2001.

No obstante esa hemorragia de divisas, no fue yugulada tras la remoción de Redrado de la presidencia del banco a principios del 2010. Por contrario, se la mantuvo con el objeto de asegurar el triunfo del kirchnerismo en las elecciones presidenciales del 2011. Por eso la instalación del cepo se produjo inmediatamente después del resonante triunfo electoral kirchnerista, que le otorgó a Fernández de Kirchner su segundo mandato presidencial.

Y ahora absurdamente, para poder levantar el mismo, el gobierno del presidente Mauricio Macri apeló a dotar de una absoluta libertad al movimiento de capitales. La cual con la experiencia histórica de Martínez de Hoz y Cavallo, ha tenido resultados catastróficos para Argentina, por las enormes fugas de divisas que facilitaron. Habiendo sido el gran impulsor de ellas, el atraso cambiario que paralelamente implementaron, al emplear la tasa de cambio como un ancla antiinflacionaria.

Medida que también adoptó el gobierno de Fernández de Kirchner, llevando finalmente el tipo de cambio real, a un nivel similar al registrado a fines de la convertibilidad. Con todas las consecuencias que ello depara, a la actividad económica interna y la balanza comercial. El cual solo ha tenido una muy modesta corrección por parte del gobierno de Macri, al establecer con la devaluación y quita de retenciones, un tipo de cambio agrícola, que está lejos de satisfacer la actividad industrial, e incluso ha entorpecido otras actividades agropecuarias. El que además se va rápidamente deteriorando, por el tradicional "pass through" (pase a precios) que caracteriza a la economía argentina, razón por la cual el incentivo a la fuga de divisas por el tipo de cambio bajo sigue vigente, tal como se verá seguidamente.

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