jueves, 10 de marzo de 2016

Instrucciones para la derrota

Este video de Felipe Solá está siendo muy difundido y cosechando no pocos elogios. En lo personal, me generó varias contradicciones, que están emparentadas con las que me provoca el mismísimo Felipe. Pero ¿Qué es lo que quiero marcar? Que las afirmaciones del diputado son una convocatoria a la derrota, a bajar los brazos, un pragmatismo propio -y no casualmente- de un tipo que no casualmente integra una agrupación profundamente reaccionaria y oportunista.

No puedo escindir el discurso de Solá de su práctica porque no me olvido que este mismo dirigente que hoy llama a lamerse las heridas es el mismo que alguna vez dijo que para sobrevivir en política hay que hacerse el boludo.

Es el sentido común del derrotado que no casualmente juega dentro de la sutil engañifa del "no queda otra" del massismo que consiste, ni más ni menos, que en acompañar al macrismo en una capitulación con los buitres cuyas consecuencias serán nefastas para el país.

Claro que no hay nada que festejar y que la celebración de los diputados del oficialismo avergüenza, en eso estamos de acuerdo, pero no en la propuesta de acompañar la capitulación.

Esta exposición atrae básicamente por su composición, propia de una mente brillante capaz de elaborar pensamientos sutiles y comunicarlos con la tierra y la cancha del que ha caminado 50 años por la política argentina, pero el mensaje que arroja es lamentable, porque no es cierto que no se pueda hacer otra cosa. Se puede intentar un camino distinto. Se puede incluso negociar sin ceder absolutamente en todo. Sólo hay que tener la voluntad política de hacerlo, algo que Felipe ya no tiene desde hace muchos años.

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