lunes, 14 de marzo de 2016

UN FALSO DILEMA PARA NUESTRA DEMOCRACIA


Junto con Jorge Taiana, Daniel Filmus, Eduardo Valdés, Nilda Garré, Mercedes Marcó del Pont y Carlos Gdansky, expresamos nuestra posición sobre el acuerdo con los fondos buitres

El Gobierno nacional le presenta a nuestra democracia un falso dilema: nos rendimos frente a la peor cara del capitalismo o tendremos que hacer frente a un ajuste brutal de nuestra economía. 

Nosotros creemos que hay otra alternativa. Una alternativa cuyo horizonte sigue siendo el de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social. Cuando nuestro proyecto político, liderado por Néstor Kirchner y Cristina Fernández, reestructuró la deuda en default con una quita del 67%, se abrió el camino del desendeudamiento que permitió eliminar una de las trabas principales al desarrollo nacional. Durante más de tres décadas la deuda externa se había convertido en una de las principales causas de la crisis, el desempleo y la exclusión, en que nos había sumido el neoliberalismo.
Hoy, el Poder Ejecutivo nacional nos propone retroceder en estos avances y volver a encorsetar a nuestra economía a la dependencia externa y al FMI, tal como ocurriera en la década del 90. En rigor, el acuerdo con los buitres, tal como lo presenta el oficialismo, es la puerta para volver a entrar al laberinto del endeudamiento que tanto daño produjo a nuestro tejido productivo y a nuestros trabajadores. 
El actual gobierno ha subordinado todo su esquema macroeconómico a este arreglo y a los imperativos del sistema financiero internacional. De allí los plazos extorsivos e inaceptables que le impone al Parlamento nacional, condicionando nuestra soberanía. 
Los legisladores nacionales tienen una enorme responsabilidad en esta etapa y deben tomarse todo el tiempo necesario para debatir no sólo las cuestiones técnicas del eventual acuerdo, sino fundamentalmente dar la discusión conceptual acerca del rol que como país le asignamos al financiamiento internacional en nuestro modelo de crecimiento y desarrollo.
Queremos dejar claro que coincidimos en que es necesario encontrar la solución al litigio buitre. Pero no a cualquier costo. El Congreso de la Nación es el ámbito institucional adecuado para, entre otros aspectos, revisar la exigua quita ofrecida producto del apresuramiento, eliminar tratamientos privilegiados a determinados fondos, evitar el pago de honorarios exorbitantes a sus abogados y blindarnos frente a futuros reclamos judiciales. 
Más allá de los detalles del acuerdo, lo que no se puede otorgar es un cheque en blanco para volver al endeudamiento sin control. Endeudamiento que coincide con un modelo económico que incluye un achicamiento del Estado, una mega devaluación y un tarifazo que golpea a los más vulnerables. El desmantelamiento de todos los controles al ingreso de capitales, la virtual liberación de las importaciones, la política cambiaria y el aumento de las tasas de interés son pasos concretos que dio el gobierno en su camino a la subordinación a la lógica de la especulación financiera. Sabemos, por nuestra historia y por lo que actualmente pasa en el mundo, que esta lógica afecta principalmente a los sectores productivos, en particular a la clase media y los trabajadores. 
Se trata de una decisión que afecta la realidad argentina actual, pero cuyo resultado puede tener consecuencias dramáticas en el destino de las generaciones futuras. La posibilidad de continuar construyendo un modelo de desarrollo basado principalmente en nuestra capacidad de producir y distribuir riqueza en base al trabajo y la creatividad de los argentinos exige que nuestro país no quede supeditado a los mandatos del sistema financiero internacional y mantenga un alto nivel de autonomía en la toma de decisiones. 
Confiamos en nuestros legisladores, porque sabemos que en esto se juega el futuro de la Argentina.

Carlos Tomada, Mercedes Marcó del Pont, Daniel Filmus, Jorge Taiana, Nilda Garré, Eduardo Valdés y Carlos Gdansky





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