lunes, 21 de marzo de 2016

Una tardecita otoñal



Ayer domingo, fecha coincidente del inicio del otoño con el llamado "Domingo de Ramos", el domingo que da inicio a la conmemoracion de la Semana Santa en la liturgia catolica, hice mi "propia procesion a las fuentes".

El dia anterior escuchando la audicion de Aliverti, esta vez desde la ESMA para recordar los sucesos sangrientos de ese miserable Proceso que naciera el 24 de marzo del 74, tuve oportunidad de informarme que al dia siguiente, don Eugenio Zaffaroni, recalaria en la plaza de Lomas, para dar una de sus habituales charlas de cada semana, que afronta en cualquier plaza del pais, experiencia de la cual como espectador y oyente, estaba virgen de su oratoria.

Asi que a media tarde fuimos con Marisu,
hacia ese rumbo, y como cuadra a dos septuagenarios traqueteados, del bracete, al tranquito y sin alarde, y sin querer y de una, nos encontramos en el seno de un oficio civico-popular, que inmediatamente me retrotrajo a años juveniles, cuando en los 70 y para crear "ambiente" para la llegada de Peron, multiplicabamos dialogos con compañeros de todo origen, experiencia y edades, en similares ambitos publicos.

La plaza mayor de Lomas, la venerable plaza Grigera, homenaje a su padre fundador, suele ser un centro civico muy activo los domingos.
Una feria artesanal muy antigua la tiene como sede semanal, y le agrega un sello particular al caracter bucolico que de por sí, adolescentes enamorados, paseantes de la tercera edad ocasionales y padres primerizos con sus crias a rastras, le han conferido con el tiempo.

Ni el transito moroso alrededor de sus puestos, ni la calesita con su escasa taquilla, ni la murga de ocasion que da sus primeros pasos en un rincon alejado, ni las carantoñas juveniles, puede distraer la atencion que le dispensa "el cuerpo mistico popular" al celebrante de ese tan particular oficio civico, que sentado en un modesto escenario y microfono en mano, oficia de cara al pueblo, asistido por dos organizadores.

Así con breve saludo y entornado por banderas nacionales y de una agrupacion popular, que parece es la organizadora del evento, da inicio al esperado "dialogo-sermon", que magicamente, por lo menos para mí, permite escuchar las cadencias las viejas voces, que enumeraban "verdades de a puño" , las de las luchas permanentes, esas que se han en todos los tiempos, y que nos bautizaran para siempre con el santo oleo popular.


Esas que nos cubrieron de euforia cuando ganamos y de espanto cuando nos "cagaban a palos", esas realidades que siempre percibiamos, por que siempre estabamos.
Nunca pertenecimos a esos que comodamente la miraban desde su casa, y oh que casualidad, hoy se permiten impiadosamente, pedirte autocritica, mientras se toman un tintillo.

El viejo Zaffaroni comienza con una remembranza del golpe al gobierno popular de Peron del 55, y a partir de alli, una catarata de imagenes vuelven a nuestra memoria como espejo de sus dichos, reviviendo sucesos que fueron fotos de momentos tragicos y dolorosos para el pais.

Muchos de los presentes, la mayoria no fue contemporaneo de esos hechos, pero se advertia el conocimiento de los mismos, porque en los silencios del discursos se escuchaban consignas anticipatorias del relato, que el orador prestamente las hacia suyas.

La memoria popular en toda su dimension, interactuando naturalmente con el expositor y traduciendo sus mismas cadencias.

Asi repasamos la historia de los ultimos 60 años, sin olvidar, las vinculaciones de nuestros avatares y penurias con los intentos imperiales para convertirnos en colonia, en todas las variantes posibles, desde la de invadir el territorio, o pactar con la dirigencia porteña, o atacar a los caudillos federales, o la "alianza" contra el Paraguay, o comprar la voluntad de Urquiza y engendrar a Mitre, o aliarse finalmente con la oligarquia para succionar los productos regionales y endeudarnos para apretar los corcoveos populistas.

Asi hicimos pié en las esperanzas fallidas detras del radicalismo y la autentica rebelion de mano del peronismo.
"Esto les fue insoportable para el imperio y para su clase gerencial", culmino el orador, y se escucharon por primera vez, el coro acompasado, mas cercano a un rezo laico que a unos vitores exaltados ¡¡¡volveremos, el pueblo va a volver¡¡¡¡ que se repetira cada vez que el repaso de las penurias nos acercaba a momentos dolorosos del pais.

Como una letania se fueron desgranando los hitos del pasado:
Persecucion al peronismo, encarcelamiento de sus dirigentes, sustraccion de sus bienes, eliminacion de la constitucion vigente, prohibicion de expresar adherencia al partido popular, adhesion al FMI y endeudamiento inmediato, ajuste, huelgas, encarcelamiento a la dirigencia, todo repetido para los tiempos del Proceso, de la hiper, del menemato, de la convertibiliad, del blindaje, de la implosion del sistema, con el final de la ausencia del estado, y el que se vayan todos, la vuelta del proyecto popular y la lucha de 12 años para recuperar la esperanza y volver a incluirnos a todos.

Toda las reflexiones que motivaran la enumeracion de los mas notables acontecimientos, sirvieron para que Zaffaroni planteara lo que me resulto el meollo de su charla:
¡¡mas importante que prepararse para volver, es coincidir para que queremos volver¡¡¡.
Lo que le permitio reafirmar su convencimiento que mas temprano que tarde la experiencia popular volvera al gobierno, pero remarco, que acceder al poder es otro cantar, según esta a la vista.

Asi procedió a hacer un paneo de la accion del gobierno y diseccionar virtudes y fracasos del Kirchnerismo y resumir que el fracaso fue no haber tocado ni un resorte que impida en pocas semanas volver a los tiempos del intento colonial.

No hubo una reforma constitucional que imponga a su criterio las bases de un nuevo pais sobre dos pilares: reforma presidencialista por uno parlamentario, y reforma de la Justicia impidiendo el gobierno de los jueces.
El resto de la reformas caerian como breva madura, incluyendo la
aplicacion de la ley de medios, subrayo el expositor.
Asi con interrupciones, dialogos, aclaraciones, vitores, abrazos de reencuentros, unos 400 militantes de la vida, muchos llevando sillas y mates, se acercaron para saludar calidamente a don Eugenio cuando cerro su charla.

Una experiencia conmovedora con dos sujetos valiosos: Por un lado un personaje ajeno a las politicas partidarias, pero con altisimo conocimiento, vigencia y atributos que la inmensa mayoria de los conocidos y que se siente comprometido con el destino del pueblo al que pertenece y esta dispuesto a seguir sirviendolo.

Y por otro lado, una importante representacion espontanea y popular, con origenes de clase media urbana y barrial, de edades y generos diversos, que no eran distraidos paseantes; eran adherentes al proyecto nacional de distintos origenes y venian con una gran carga de conocimiento politico.

En estos tiempos de incognitas, dudas, posicionamientos varios, lo de Zaffaroni es un ejemplo extraordinario de sembrar para organizar las bases.
Sin conocimiento, sin organizacion, sin cuadros medios que se conviertan en poleas de las aspiraciones populares y de los mandatos de la conduccion, el camimo sera mucho mas árido.

Los dirigentes hoy no estan a la altura de las circunstancias, pero aparece un Zaffaroni con un aparente humilde objetivo a sus espaldas, y uno vuelve a creer que estamos a tiempo, por que en seguida tiene respuestas positivas.

Fue una tardecita otoñal, que merece ser repetida.
Jorge Carbajal








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