viernes, 15 de abril de 2016

Alguien mira más lejos por eso no estamos solos


¿Te pusiste a pensar por qué todo el mundo comete el error de decirle "presidenta" a Cristina mientras al presidente en ejercicio se le dice Macri?
Es que en la vida hay roles, lugares, que en algunos casos son ejercidos y en otros ocupados.

Maradona le puso tanto a la camiseta número 10 de la selección, tanto elemento extra futbolístico, que hace que el bueno de Lionel Messi sólo pueda usarla, pero nada más que eso.

Cristina le puso tanto al rol del presidente que va a costar sentir a otro como tal y eso es lo que sufre Macri y su gobierno.

Y ahora que está en la oposición se los lleva puestos a todos con sólo subirse a un avión y llegarse a la CABA.
Cristina estuvo presente en estos 120 días, aunque no moviera, aunque no hiciera manifestaciones públicas. Estaba en boca de los que la esperábamos, en boca de los que la odian y en boca de una dirigencia peronista que si de por sí representaba poco, a partir de ayer directamente no existe para otra cosa que para ceder ante el gobierno de los ricos a cambio de nuevas migajas.


Cristina irrumpe y en una hora dice todo lo que siente la inmensa mayoría del pueblo argentino y se transforma en la única expresión opositora valedera porque se erige como la única referencia en medio de una situación en donde las masas populares están siendo sometidas una paliza feroz por parte de la ceocracia.

Es que desde el 10 de diciembre no hay día que no nos levantemos y no recibamos un piñazo tan fuerte como el que recibimos ayer, anteayer y así.
Es como que no logramos ponernos de pie y cambiar el aire pero además debiendo soportar la defección de diputados y senadores que habíamos votado para que ejercieran la oposición.

Sin dudas ese fue el golpe que más nos dolió: enterarnos que esa fuerza parlamentaria con la que contábamos para desde ahí defender las conquistas se inmolaba ante la historia. Supimos en ese mismo instante que estos muñecos ya son pasado, pero el impacto nos dejó nuevamente en el piso y ahí volvieron a golpearnos con más ferocidad: que la luz, que el transporte, que los precios en el súper, que los despidos -más en la actividad privada que en el estado- que sentir cómo de un día para otro se llevan puestas muchas de las conquistas que supimos conseguir, como la ley de medios, el orgullo del CCK y tantas otras cosas más. En medio de esas sucesión de golpes, el pueblo busca referencias a las que aferrarse y por eso se ve representado por Cristina y se aferra a ella, entre otras cosas porque siente que podrá conducirlo o al menos ayudarlo a trazar los grandes objetivos para transforlos en acción.


Cristina estuvo calculadamente suave en su discurso: no pegó como podría haberlo hecho a personajes como Bossio o Pichetto y a los dirigentes sindicales. Demostró que vuela más alto.


El Frente Ciudadano que planteó como objetivo encierra su convicción de que con el FPV en los términos actuales no basta, mucho menos con La Cámpora y ni hablar del PJ.

Cristina está viendo que hay que armar otra cosa, por eso en Olivos les dijo a los diputados y senadores, en la última reunión, que no le interesaba ocupar cargos en ese sello.


Cristina tiene clarísimo que se impone una nueva construcción, por eso también el planteo "cada uno de ustedes tiene un dirigente adentro".

Está mirando más allá que muchos de nosotros, entre otras cosas porque maneja muchísima más información y tiene una capacidad superior para desclasificarla y analizarla.
El desafió ahora lo tendremos nosotros, en plasmar en la práctica lo que ella va delineando.
by Gerardo Fernandez


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