jueves, 21 de abril de 2016

De la batalla cultural, al reino de la autoayuda

El error más grosero de lo que cierto kirchnerismo entendió por "batalla cultural" fue no entender que mientras creían que con el esquema 678 ampliaban el horizonte del pensamiento Nacional y Popular, en verdad sucedía que se estaban haciendo recircular los mismos razonamientos entre los ya convencidos, entonces, afuera seguía creciendo la noción de la mejoría socioeconómica por el mérito individual, por las condiciones personales de cada uno a quien le mejoraba la situación, y todo esto desconectado de las políticas generales que posibilitaban esa mejoría. El sistema de medios se encargó de que buena parte de los argentinos que mejoraban creyeran que lo hacían por sus propias virtudes y a pesar de un gobierno que gestionaba en contra de ellos, cuando en verdad era al revés. Entonces quien accedía a la jubilación lo hacía convencido de que lo hacía porque era su derecho -algo innegable- pero sin considerar en absoluto que había habido una decisión política para poner en vigencia ese derecho, haciéndolo trascender de la abstracción a la vida real. Las decisiones políticas generan nuevos jubilados pero también despidos y alza del costo de vida. El problema es que las decisiones políticas que mejoraban la vida de los pobres y que sumaban derechos eran comentadas con desprecio, como meros artilugios para ganar un puñado de votos y a las decisiones políticas del macrismo, que destrozan a esos mismos que antes se beneficiaban se las amplifica en términos de "angustia".
Lo concreto es que ese mismo sistema de medios, hoy oficialista, tuvo una eficacia notable en la difusión de esa noción del éxito personal y consecuentemente, hoy amplifica las reuniones de autoayuda que organiza el macrismo gobernante, donde uno llega a sentir una especie de vergüenza ajena por la cantidad de pelotudeces que se escuchan.
Pero bueno, esa es la media en una ancha, muy ancha franja de nuestra sociedad que existe desde mucho tiempo atrás y crece sin pausa, pero no la vimos, encandilados y ensordecidos por nuestra batalla cultural contra nadie.

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