lunes, 11 de abril de 2016

LLEGAR AL BORDE Y DAR EL PASO AL FRENTE


La hiperactividad judicial, en lo que refiere al deporte de caza mayor en el coto del anterior gobierno, pone al actual en una situación aún más difícil de la que ya tiene.
Libres-direccionados, actores sin demasiadas marcas de dirección, un grupo de jueces y fiscales que habían esperado años la oportunidad de ser oficialistas, han salido en busca de la pieza más deseada, que piensan entregar en bandeja de plata al nuevo presidente para ganar su gratitud eterna de cuatro años.
En ese contexto, la funcionalidad de la casta judicial argentina (como en otros momentos de la historia nacional) se propone como el brazo ejecutor de una Inquisición Anti K que es fuerte dentro de las filas de la Alianza gobernante. Viejas pendencias, oportunismo y cuestiones acaso más turbias, dibujan un escenario en el que la ex presidenta Cristina Fernández se configura como la cabeza que muchos quieren tener colgada de su pared. 
No es sólo Bonadío y su desaforada parcialidad manifiesta que parece no importarle a nadie. No es Marijuán cambiando de postura en 24 horas y dejando una granada de efecto retardado antes de un viaje, como para que hegemonizara con comodidad las tapas de los diarios de este domingo.
De las muchas caras que tiene este dado echado a rodar por "la justicia", está la urgencia política de los grupos que sostienen a Cambiemos como gerente del poder estatal de sacar de la conversación general diaria los #PanamaPapers , algo que tiene en ascuas tanto a protagonistas como a su guardia pretoriana mediática, puesto que en tiempos de la globalización, difícil resulta alambrar la chacra para que nadie se entere que pasa en el campo vecino. En este contexto, la estrategia de Canal 13 y el diario La Nación de integrar The International Consortium of Investigative Journalists se revela más como un intento de controlar el flujo de la información hacia adentro, que el deseo de investigar en profundidad y de manera independiente el caso en su capítulo argentino. Basta con saber tres elementos como para justificar la inferencia: 1) Los periodistas argentinos tuvieron en su poder la información antes de la segunda vuelta electoral de noviembre. Es posible inferir que si la información sobre el entonces candidato Macri hubiera sido publicada, las elecciones hubieran tenido, quizás, un resultado distinto. En cualquier caso iba a afectar al candidato Macri, apoyado por esos mismos medios de comunicación; 2) La periodista Mariel Fitzpatrick, de canal 13 (crupo Clarín) admitió haber "puesto sobre aviso" al actual presidente 10 días antes de publicar la noticia. Esa "buena onda" hacia uno de los hasta ahora más importantes nombres que surgen de los #PanamaPapers, generó fuertes críticas de los otros periodistas del Consortium hacia sus colegas argentinos, claramente simpatizantes del oficialismo al que debían denunciar e investigar; 3) La misma periodista acaba de ser recompensada con un puesto importante en la grilla de la Televisión Pública. Forma curiosa de lidiar con un molesto investigador en un caso de gravedad internacional.
En fin.
Este escándalo debía ser quitado del ojo público hasta que amaine la tormenta. Y como un clavo saca a otro clavo, según un misterioso dicho popular, la caza de "corruptos K" tomó dimensiones difíciles de controlar.
Ahora bien, alguien querría controlar este brote de "mani pulite" de un sólo ojo? Posiblemente, si es que hay alguien pensando política dentro del elenco gobernante: sólo la citación a indagatoria el día 13 a la ex presidenta desatará en las calles la presencia de una multitud difícil de contener sin represión abierta y aún así, de consecuencias imprevisibles. Quien esto escribe, cree incluso que no hay ningún escenario posible en el día 13 de abril que termine en alguna ganancia política para la Alianza Cambiemos, puesto que la única manera de evitar el caos que va a generar la sola idea de una posible detención de Cristina sería evitando que Cristina pise Buenos Aires. Es decir, poniéndole un bozal a Bonadío y a TODO el conglomerado político que lo sostiene y lo alienta a desatar su vendetta personal contra la ex mandataria. Es decir, lograr desde la política que Bonadío aplace la citación a Cristina Fernández hasta que se pueda armar alguna contención viable de la movilización y la agitación política que va a generar de manera inevitable.
El gobierno se halla entre la espada y la pared. La noticia de Cristina presa bajo el esquema "Milagro Sala" (primero adentro y después vamos sumando causas) le otorgará el oxígeno que le quitó Panamá y que sólo recuperó muy a medias gracias al dúo Jaime-Lázaro Báez. Porque está claro que si no existía un Lázaro o un Jaime, había que inventarlos y rápido.
Ese aire, sin embargo, llegaría irrespirable a causa de la violenta reacción social que producirá la prisión de quien, hoy por hoy, es la única jefa no cuestionada de una facción política particularmente intensa. No sólo eso: el Partido Justicialista movilizará también a su militancia ante la posible moderna Juana de Arco, quien si bien no ejerce ni ejercerá cargos partidarios, aparece como la evidente Jefa Espiritual del peronismo. Y salvo algún desprendimiento peronista que busca entrar dentro del menú erótico del macrismo, es dable pensar que la mayoría de los dirigentes tomarán partido por Ella. Al fin y al cabo, puesto en las palabras de ese gran peronista que fue Walter Besuzzo: "la conducción es una evidencia".
La pared del gobierno frente a la espada, es el propio sector más gorila de la Alianza Cambiemos. Minoría intensa también, los gorilas macristas son modelo 1955: quieren la DEMOLICIÓN absoluta del Estado de Bienestar que mal o bien se consolidó en estos pasados 12 años. Quieren su propia Revolución Libertadora, según advirtió el propio Papa Francisco hace unas semanas. Esta minoría intensa y gorila pone al gobierno nacional en una situación claramente difícil y lo deja casi sin opciones, porque carece de políticas en lo social que actúen como mero paliativo ante una olla de presión que viene hinchándose peligrosamente en los últimos tres meses y cuya válvula de escape puede ser la detención-sacrificio de Cristina.
De aquí al miércoles, se verá la capacidad de maniobra del gobierno. Si deja que las cosas pasen porque hay factores que no controla o si puede imponer la noción de política por sobre el revanchismo gorila. Porque, seamos francos, la discusión no está en corrupción sí o corrupción no. Ese es un simplismo marketinero para la gilada más abyecta. Acá, como decía Juan Perón "se juegan otros intereses".
Cambiemos está al borde de un precipicio. Y todo indica hasta ahora, que está ciegamente dispuesto a dar el paso al frente.
MP 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario