Uno de mis amigos más alertas me avisa de esta noticia que trae Rubén Rabanal, en Ámbito:

"La Argentina acordó con China ante amenaza de cross default

La carta (ver imagen arriba) fue enviada a Alfonso Prat Gay por abogados en representación del China Development Bank Corporation. Llegó al Ministerio de Economía (y no a la Cancillería) el pasado 10 de marzo. No fue la primera. Los abogados de China se quejan en la nota porque existieron dos notificaciones anteriores pidiendo precisiones sobre el futuro de los acuerdos por u$s 4.714 millones, sin haber obtenido respuesta (una en diciembre y otra en enero). Esos entendimientos con China involucran a las represas. Pero también (están en juego) otros u$s 2.099 millones: el proyecto del Ferrocarril Belgrano, suscripto en 2012.

En la carta los abogados le recuerdan a la Argentina que durante el Gobierno de Cristina de Kirchner quien llevaba adelante las relaciones con China en estos acuerdos era el Ministerio de Planificación. Conociendo las modificaciones en la estructura del Gobierno con la nueva presidencia, piden aclaración sobre la forma de llevar adelante la relación con el Ministerio de Energía, pero en realidad la nota sirve para refrescar las condiciones de esos acuerdos y aclarar las consecuencias ante la posible intención de un cambio de las condiciones por parte del Gobierno de Macri.

La nota es clara: "Los proyectos para las represas Kirchner-Cepernic y el proyecto Belgrano (Belgrano Cargas), son proyectos mayores promovidos por el partido (comunista chino) en un mismo período de tiempo político para Argentina y cada uno de los acuerdos de facilidades de pago de las represas junto con las del Belgrano contienen cláusulas de cross default", le dicen allí los chinos al Ministerio de Economía.

Es decir: si el proyecto Kirchner-Cepernic cae en default por encima de los u$s 25 millones, se cae en cross default también el financiamiento del Belgrano Cargas.

Eso es lo que obligó al Gobierno a ir casi al pie a la reunión con Xi Jinping en Washington y negociar algunos puntos de los acuerdos, ya el centro de los convenios no puede ser renegociado"  (completo aquí)

Mi amigo -tecnófilo como yo- continúa: "Ojalá los chinos lleguen un metro más lejos y aprieten también con el contrato de Atucha III.

Es una máquina de 750 mega. No liquidaría el déficit de 4000 mega de base que tiene nuestra querida Argieland, pero fabricaría tanta electricidad anual como 3000 megavatios eólicos en la costa bonaerense, o 2000 en la patagónica, o 1200 en Pico Truncado, Sta. Cruz.
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Más importante aún a largo plazo: evitaría el desbande total de los 2500 expertos y laburantes especializados en trabajos nucleares.
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Si a INVAP la salvaron los egipcios y los australianos, ¿por qué a NA-SA, la CNEA  e INVAP no podrían salvarla los chinos?
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No sería tirarle un salvavidas a un competidor sino más bien a un comprador, y hacer pie en una industria estratégica sudamericana donde no tienen ningún fierro a mostrar.
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En fin, si tenés un amigo chino poderoso, pasale la idea, y no te sorprendas si ya la tienen pensada. Máxime ahora que la electricidad argentina de base empieza a cobrarse bien por encima del promedio mundial".
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Por mi parte, sólo quiero agregar que, a 115 días de su inauguración, nuestro Presidente recibe en los medios dos cañonazos (los blindajes, en el periodismo, son por naturaleza efímeros). El impacto es muy distinto, pero éste apunta a un problema que se me ocurre mayor. Los chinos son negociadores duros.