El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz y su ayudante de la Universidad de Columbia, Martín Guzmán, escribieron una columna en el New York Times en la que afirman que el acuerdo con los fondos buitre y el gobierno argentino representa "una mala noticia para el mundo", más que nada a la hora de pensar en futuras renegociaciones de deuda soberana.

"El que fue tal vez el juicio más complejo de la historia entre una nación soberana y sus bonistas llegó a su fin cuando el Senado argentino ratificó un acuerdo", iniciaron su columna. Y enseguida adviertieron: "La resolución fue una excelente noticia para un pequeño grupo de inversores bien conectados, y fue una terrible noticia para el resto del mundo, especialmente para los países que enfrenten crisis de deuda en el futuro".

Tras hacer un repaso de la crisis económica de 2001 y las reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010, los economistas de Columbia se centran en el conflicto con el 7% de los bonistas que no aceptaron esos canjes, los holdouts o fondos buitre que acordaron recientemente con el gobierno de Mauricio Macri. "Dentro de la pequeña minoría que rechazó aquel acuerdo había inversores que habían comprado muchos de esos bonos con un descuento enorme, luego de que el país defaulteara e incluso después de la primera ronda de reestructuración. Ese tipo de inversores se ganaron el mote de fondos buitres por comprar deuda afectada y después, con la ayuda de abogados y lobistas, tratar de forzar un arreglo. Estas compañías fueron algunos de los más conocidos fondos buitres, como NML Capital, una subsidiaria de Elliott Management, un fondo buitre codirigido por Paul Singer, un gran donante del Partido Republicano; como así también Aurelius Capital y Dart Management", repasaron.

Stiglitz y Guzmán repasaron las estrategias de los buitres, desde el embargo de la Fragata Libertad en Ghana hasta la sentencia favorable a sus intereses del juez distrital de Nueva York Thomas Griesa que impidió el pago a los bonistas reestructurados hasta que no se arreglara con los holdouts. "NML va a recibir un retorno total del 1.180% y Argentina también va a pagar las cuotas legales de los buitres", remarcaron.

Las consecuencias del acuerdo

"Esta resolución", señalaron Stiglitz y Guzmán, "va tener un precio alto para el sistema financiero internacional, al incentivar a otros fondos a convertirse en holdouts y hacer virtualmente imposible cualquier reestructuración de deuda. ¿Por qué habrían los bonistas de aceptar un recorte si pueden esperar y ganar retornos exorbitantes por una pequeña inversión?".

"De alguna manera, Argentina se desmarcó. Peleó agresivamente por los mejores términos con el grupo inicial de bonistas y configuró el escenario para una recuperación espectacular: desde 2003 hasta 2008, cuando llegó la crisis internacional, el país creció 8 puntos por año y el desempleo declinó hasta el 7,8 habiendo partido de más del 20", subrayaron.

"Gran Bretaña y Bélgica han legislado sobre este tipo de demandas ilegales de los buitres. En septiembre del año pasado, las Naciones Unidas aprobaron de manera impresionante nueve principios que deberían guiar la reestructuración soberana de deudas. Sólo seis países votaron en contra, pero como son las mayores jurisdicciones para el préstamo soberano estos principios no van a ser muy efectivos. Muchos países tienen leyes de quebranto. Pero no hay un equivalente para los quebrantos soberanos, ni siquiera algo cercano a eso. Las Naciones Unidas se pusieron a la cabeza del desafío de resolver este vacío y, como el caso de Argentina prueba, la iniciativa es más importante que nunca".