cristina-hebe

El dato fulgurante, presumido en silencio por muchos y comprobado en diversos estudios divulgados en la última semana es que Cristina hoy está en condiciones de competir con chances ante el massismo/PJ y el macrismo. No sabemos qué decisión tomará, por lo pronto, quien esto escribe sospecha que si bien ella tenía pensado participar medio de costado en la arena política, los acontecimientos -y básicamente el asedio de la derecha, que la quiere meter presa a como dé lugar- la está haciendo cambiar de opinión, por lo que es más que probable que Cristina se postule para las elecciones del año que viene. De confirmarse la sospecha, surgen muchas preguntas, pero la central está vinculada al entorno. Quiero decir que con burócratas como Parrilli y agrupaciones verdaderamente peculiares como La Cámpora está muy claro que no se llega a ningún lado. A ver: CFK candidata a senadora entra primera o segunda -lo más probable- ¿Y después qué? Ella debe preocuparse por responder con suma claridad esta pregunta, por empezar, para responder muchos interrogantes que tiene la gente que le sigue, que, más allá del apoyo, tiene mucha preguntas sin respuestas, entre otras cosas porque no está del todo claro que el macrismo sea cosa del pasado, por más que a muchos nos gustaría que eso fuese realidad.

Aún con una elección perdidosa de medio término, el macrismo seguirá batallando, fundamentalmente por el montaje que preparado. Cuenta con una figura de recambio potentísima como la gobernadora Vidal y fundamentalmente con el concurso cerrado de los principales factores de poder vernáculos. No es casual la invasión de Ceos en el gobierno: estamos ante la toma del aparato del estado por parte del poder económico real y creo que eso no es algo para subestimar en el análisis. Este control del estado y sus herramientas les otorga un poder fuego considerable para cuando estalle el juego electoral. No es un desaguisado sostener que han dedicado este año a consumir prestigio presidencial y que 2016 verá una serie de cambio no menores, básicamente apuntados a acciones ligadas netamente a la conquista del voto, y eso significa una actividad de "reparto" que no les da la más mínima vergüenza encarar. Han aprendido y este año les sirve para dibujar el mapa sobre el que piensan actuar a partir de marzo. ¿Tendrán éxito? Y... no sería extraño que no les vaya del todo mal. Ya en 2015 las barriadas populares los acompañaron ¿Por qué no van a repetirlo? ¿Porque son peronistas? ¿Porque tienen un compromiso cerrado con Massa? No parece que alguna de estas motivaciones tenga un arraigo tan fuerte como para imponerse al clientelismo que desplegarán desde los gobiernos nacional y provincial.

Pero hay también otros elementos a tener en cuenta: por ejemplo el nivel de adhesión que puede seguir teniendo, en las actuales condiciones, esto que denominamos "peronismo" y que, como todo lo indica, llegará dividido al menos en dos partes a la contienda. Y no sólo eso, sino qué perspectivas abre para 2019 votar a Massa/Insaurralde o a Cristina y lo que ella pueda armar. Me parece que la sociedad -en este caso la bonaerense- piensa mucho más que lo aparente el voto. El sólido apoyo que tiene Vidal no lo veo como una casualidad sino como un crédito suculento abierto al fortalecimiento de una variante política que desdeñe al peronismo, que desde 1989 gobernó esa provincia. ¿Qué pasa si, a la hora del clientelismo, Vidal muestra virtudes similares a las que le conocemos al peronismo? ¿Qué sucede si profundiza la política de acuerdos con sectores como el Mov Evita, que sigue haciéndole creer a muchos que es una expresión transformadora cuando en rigor es una sumatoria de vivos como el Chino Navarro, que se escudan en los desesperados para gestionar los acuerdos necesarios que le garanticen su excelente pasar?

En suma: que Cristina sea candidata es una buena noticia, quizá la única en medio de tanta pálida, pero si no tenemos claro que con eso no alcanza, corremos el riesgo de comernos una nueva -y quizá definitiva- frustración. Es mucho lo que hay que hacer para dotar a esa candidatura de una electorabilidad que sostenga un proyecto político, y más que eso, que sirva para sentar las bases de un camino de reconstrucción popular, donde todo, absolutamente todo deberá ser puesto en debate para ir hallando las mejores síntesis.

Y todo, todo en tiempo récord