domingo, 28 de agosto de 2016

El engaño de la reparación histórica a los jubilados (II) para robar las acciones de la ANSES

El engaño de la reparación histórica a los jubilados (II) para robar las acciones de la ANSES

En la nota que encabeza esta serie con título El engaño de la reparación histórica a los jubilados (I) para ocultar dos gravísimos affaires, se puso de manifiesto la sustancial quita de acreencias que representa la ley de supuesta reparación histórica de los jubilados (27.260). Que solo fue un camuflaje para poder hacer pasar por el Congreso dos grandes aspiraciones de los ricos cortesanos del poder. Un de ellas, cuyos detalles se amplían en esta nota, fue la autorización de venta de las acciones de empresas privadas en manos de la ANSES, a las que las mismas empresas procuran recomprarlas fraudulentamente, con utilidades no distribuidas en los últimos años, que en realidad corresponden a la ANSES.

Operación que alcanza a poderosas empresas, como Siderar, Banco Macro, Banco Galicia, Banco Hipotecario, Aluar, Molinos, grupo CLARIN, MIRGOR, etc. Y viene siendo liderada por "Nicky" Caputo, propietario de MIRGOR SA, y amigo y hermano del alma del presidente Mauricio Macri. Quién además asumió la vicepresidencia del MERVAL (Mercado de Valores) atalaya desde la que vigilará que la operación se concrete conforme sus aspiraciones. Secundado en la tarea como director del MERVAL por Delfín Jorge Ezequiel Carballo, director del Banco Macro, del que la ANSES también detenta acciones.

Por Javier Llorens

La intención de vender las acciones de la ANSES precedió a la de reparar a los jubilados

A principios de abril pasado, bastante antes de anunciarse la supuesta reparación histórica a los jubilados, los medios especializados decían que existía opinión encontrada entre los directores del FGS (Fondo de Garantía de Sustentabilidad) de la ANSES, Luis Blaquier y Matías Tamburini, y el administrador de la ANSES Emilio Basavilbazo.

Y ella no era respecto la venta de las acciones de las empresas privadas en manos de la ANSES, en las que el trio coincidía plenamente, sino respecto el destino a dar a esa masa de dinero. Que según Basavilbazo debía destinarse al pago de las sentencias de los jubilados, mientras los otros dos directores sostenían que debían destinarse a inversiones del FGS.

Basavilbaso de Alvear, además de su prosapia y ser un ex ejecutivo de Telefónica, tuvo en escabroso paso como director del Instituto de Vivienda de la CABA, donde estuvo lejos de satisfacer las necesidades de vivienda de sus habitantes. Y por contrario acreditó algunas denuncias penales contra sus subordinados, e incluso carga con la sombra de la muerte de un niño, por el desprendimiento de un balcón en una vivienda colectiva que estaba bajo su responsabilidad y carecía de mantenimiento.

Por su parte Blaquier, es un director del grupo CLARIN y ex ejecutivo de Goldman Sachs y de Pegasus – Farmcity. El grupo que tenía como CEO a Mario Quintana, el actual secretario Coordinador de Políticas Públicas, que se autodenomina el "Gordon Gekko del subdesarrollo", y por eso Blaquier le reporta directamente. Y por su parte Tamburini también proviene de las finanzas, al ser un ex ejecutivo del Deustche Bank.

En una nota al respecto, El Cronista señalaba que había un grupo de bancos con el JP Morgan CHASE a la cabeza, que ofrecía 1.250 millones de dólares por un paquete de acciones de la ANSES. Pero que además las mismas empresas pretendían recomprar esas acciones, porque no querían la injerencia de la política en sus directorios. Y aseguraba que los mencionados directores del FGS habían sondeado a firmas como SIDERAR de los Rocca, GALICIA de los Escasany, y TELECOM de los Whertein, etc, para que con sus ganancias no asignadas recompraran esas acciones.

Basavilvaso justificaba esa tesitura, diciendo que la ANSES era como un "niño tonto", "porque nos están licuando" las tenencias accionarias, por efecto de la emisión de nuevas acciones. Pero sin reparar en manera alguna en la no distribución de dividendos que habían concretado a lo largo de los últimos años. Y por su parte el periodista Daniel Fernández Canedo, que demostró su enjundia financiera al obtener jugosas ganancias con el dólar futuro, salió a apoyar esa venta de acciones por parte de la ANSES, con el argumento más realista pero inicuo, que esas inversiones a la ANSES no les reportaban ganancia alguna.

Las notas también aseguraban que no obstante al respecto se había descartado el dictado de un DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) por razones políticas. Por lo que necesariamente la autorización para la venta debería pasar por el Congreso, al existir una ley sancionada durante el gobierno anterior, que exigía una mayoría agravada de dos tercios de los legisladores, para autorizar dichas ventas.

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