lunes, 12 de septiembre de 2016

EL CIRCULO ROJO SIEMPRE TUVO PLAN "B"

Siempre afirmamos que Massa es el "muletto" listo para suceder a Macri, que tiene en "gateras" 
el Circulo Rojo, para cuando se consolide la tendencia a la baja de Cambiemos, que impida la 
reelección de Macri o de alguno de su riñon  De allí que Clarin, por ejemplo, que privilegia 
los negocios del Circulo, lo preserve de críticas y en cambio La Nacion, imbuida hasta los 
tuétanos de un atroz gorilismo le siga pegando.   
Sarlo ya advierte esta dicotomia y toma distancia, en cambio Carrio blande la espada flamigera 
ya que representa a la Santa Inquisicion antiperonista.  
Aleman con perspicacia y profundidad, devela esta realidad: La propuesta del Circulo Rojo 
mostraria a un Massa, como el peronista bueno y blanco, que vendría a arreglar los desaguisados
de Macri, a fortalecer las relaciones con el Imperio y a enterrar al Kirchnerismo.   
Me permito un JaJaJa, Por que el Pueblo, ¿creen que no tendra vela en ese entierro? 
No se lo preguntan?  Jorge Carbajal         

"El establishment ya prepara un candidato paralelo para asegurar la gobernabilidad"-
http://tiempoar.com.ar/articulo/view/60071/el-establishment-ya-prepara-un-candidato-paralelo
-para-asegurar-la-gobernabilidad    
Entrevista a Jorge Aleman psicoanalista, ensayista, poeta. 
El academico advierte que el neoliberalismo que profesa MACRI carece de principio de gobierno y
que MASSA es la figura de reacambio: El Plan B del poder economico.  
Cree que NO será posible una renovación del PJ que plantée la exclución del Kirchnerismo.  
Y condena el "nuevo tipo de odio" que construye el aparato televisvo argentino.    

bye Martín Piqué    

 El psicoanalista Jorge Alemán suele cruzar el Atlántico como viajero frecuente que acumula 
millas.   Reside en Madrid desde el inicio de su exilio. 
Cada vez que llega a su ciudad natal, entre conferencias, reuniones y cenas con amigos, aprovecha para caminar por Buenos Aires.     Desde la asunción de Mauricio Macri, este ensayista y poeta que leyó mucho a Jacques Lacan, al marxismo y a la teoría sobre el   populismo del recordado Ernesto Laclau sumó un tema de análisis a su campo de estudios: la marcha del gobierno de Cambiemos.   Alemán cataloga como "un neoliberalismo vengativo y con crueldad" a la nueva administración, aunque al mismo tiempo observa que  la gestión de Macri no muestra demasiada solidez a la hora de garantizar la gobernabilidad.    En la semana que terminó, Alemán fue uno de los expositores del 18° Congreso de la Red de Carreras de Comunicación y Periodismo  (RedCom) que tuvo lugar en la Universidad de La Plata.   Frente a los estudiantes habló sobre "hegemonía, poder y medios", temas que lo obsesionan y que –inmersos en la ofensiva de la   derecha en Sudamérica– cobran mucha actualidad y hasta cierto drama.¿Cómo ve la Argentina a nueve meses de gestión macrista"  Los ricos siempre votan según sus intereses: este proceso de ir (votar) en contra tuyo es un fenómeno clásicamente de los   sectores explotados"                –Desde la perspectiva europea la situación es enigmática porque, por más neoliberal que sea la estructura de un gobierno, siempre   hay un principio de gobernabilidad. Por ejemplo, el PP de España, que privilegió los recortes, la reducción del salario público,   que buscó una redistribución del ingreso más apropiada al discurso neoliberal, tiene sin embargo una teoría de la gobernabilidad   :tiempos, instituciones, lógicas electorales. El macrismo, en cambio, es neoliberalismo bajo su forma pura. Neoliberalismo sin   principio de gobierno.Sin mediación política.  -Sí. Desde el primer día de su gestión tuve la percepción de que Macri parecía estar al frente –y sé que es una metáfora   horrible de un grupo de tareas. Realizaba la agenda que le habían encomendado: pagarles a los fondos buitre, quitar las   retenciones, generar una especie de discurso negacionista sobre el genocidio, reinstaurar la teoría de los dos demonios,   destruir todo el campo ético-político de los doce años anteriores. Pero al mismo tiempo, y al menos hasta ahora, no se ven   condiciones de posibilidad de una gobernabilidad. En el macrismo no se ve. Más bien veo que ya se está preparando un candidato   paralelo, por si acaso, cuando no han pasado nueve meses de gobierno.      –Sergio Massa.    –Sí. El otro día estuvo en cinco medios a la vez. No sé cómo habrá hecho para ir en el taxi porque, supuestamente, era en   directo (ríe).     –¿Es el candidato de recambio del establishment?  –Sería quien traería esa gobernabilidad de la que estamos hablando. Una vez disuelto el kirchnerismo –que es el hecho maldito   que hay que extirpar, para utilizar la metáfora de John William Cooke–, Massa pondría las cosas en su sitio. Internacionalmente   seguiría la política del Estado norteamericano, no volvería a la red de alianzas latinoamericanas, no volvería a las mismas   lógicas redistributivas. Pero sería menos traumático en un montón de aspectos. Así que es un plan B bastante elaborado.   Pero también bastante apresurado.        –Los discursos de autoayuda –que usted considera dispositivos de colonización de la subjetividad– pueden ser un   auxilio para esa gobernabilidad por ahora flaca del macrismo?     El discurso entero de Macri está construido sobre la lógica de la autoayuda. El otro día escuché el nombre de algunas   fundaciones y tenían nombres de autoayuda. Creer y Pensar, Ser Tú Mismo (ríe). Así como Max Weber habló de la ética protestante   y del capitalismo, el neoliberalismo y la autoayuda tienen una relación estrechísima. Como narrativas de la autorrealización.   En la autoayuda actúa un mecanismo de identificación absoluta y radical. Una persona se reconoce en un libro que es de escala   masiva, que está traducido a varios idiomas y que fue elaborado en cultura ajena. Como el sujeto no tiene ninguna brújula   simbólica –como no se puede remitir a ningún legado, a ninguna tradición– necesita apoyaturas, puntos de anclaje y amarre para   vivir.      –En sus últimas intervenciones, Cristina Fernández exhortó a investigar cómo un porcentaje de los argentinos votó   contra sus intereses materiales, económicos.   En la sociología se habla de la volatilidad de los sectores sociales "aspiracionales".   ¿Por qué ahora hay arrepentidos?    –Mi amigo Ernesto Laclau (fallecido en abril de 2014) habla del "momento populista" como un momento en el que se articulan   demandas insatisfechas, no satisfechas por las instituciones. ¿Pero qué es lo que ocurre cuando esas demandas son satisfechas?   Una vez satisfechas, tal vez se retiren de la voluntad colectiva transformadora. En este proceso también influyen las   identificaciones: la gente se empieza a identificar con figuras mediáticas, o de donde fueren, que no la conducen al proyecto   en el que se sostendrían sus propios intereses. El aparato televisivo argentino es monstruoso en ese aspecto: son un montón de   mercenarios contratados durante todo el año que se encargan de decir a los argentinos, todo el tiempo, que "les han tomado el   pelo", les "han robado", que "han gastado el dinero que no se tenía" y que ahora son de algún modo culpables y por eso tienen   que pagar. Es un neoliberalismo vengativo, con crueldad, que además toca puntos que incluso mucha gente ni esperaba que se   tocaran. Por otro lado, hay un nuevo tipo de odio que atraviesa todo: y es que con tal de perjudicar al otro soy capaz de   perjudicarme a mí mismo. Y, por último, hay un fenómeno ineludible: queda claro que los ricos no se equivocan nunca.   Los ricos siempre votan según sus intereses: este proceso de ir en contra tuyo es un fenómeno clásicamente de los sectores   explotados y desposeídos.Dentro de la galaxia peronista surge ahora un intento de reeditar la renovación que intentó Cafiero –darle al   peronismo un giro más socialdemócrata y moderno–. ¿Utilizar el concepto de "renovación" refleja la pretensión de   poner distancia o dejar en el pasado al kirchnerismo?.     –Ninguna transformación o renovación va a venir de la mano de una facción del peronismo que intente excluir al kirchnerismo.   Una cosa es que uno piense que el kirchnerismo no puede ser reproducido idénticamente: incluso creo que el kirchnerismo tendría  que inventar nuevos nombres y nuevas alianzas, y que además tendría que radicalizarse en su posición de proyecto nacional y   popular. Yo entiendo al kirchnerismo como algo que excede a la maquinaria electoral. Ahora, no creo en ninguna   transformación que tenga como base su exclusión. En esa intención de neutralizar al kirchnerismo no veo ninguna potencialidad.   Puede ser que algunas organizaciones internas del kirchnerismo deberían replantear si no tendrían que probar un nuevo tipo de   existencia política.    –¿Qué deberían probar para usted?    –Probar otros nombres, probar otras formas asociativas. Revisar si un nombre que se corresponde con la etapa anterior merece   ser mantenido. Pero para mí, el kirchnerismo sigue siendo la referencia clave. «    

1 comentario:

  1. No se ve, hermano, te queda un solo renglón infinito. Igual lo pude copiar y pegar en un word, pero no es muy práctico: todavía no lo pude terminar de leer.

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