jueves, 8 de septiembre de 2016

La lucecita del 2º semestre

Llegaron las desinversiones: Shell evalúa vender estaciones de servicio y otros activos en la Argentina

El presidente de la petrolera angloholandesa informó que estudian desprenderse de activos de refinación, transporte y distribución como parte de un programa de desinversiones por USD 30.000 millones que impactaría fuerte en algunos países, como la Argentina. Incluye, entre otros, 600 estaciones de servicio y la refinería de Buenos Aires.

Parece que en lugar de la lluvia de inversiones que anunció el presidente Mauricio Macri, llegó la tormenta de desinversiones. Es que el presidente ejecutivo mundial de Shell, Ben van Beurden, adelantó que la petrolera evalúa vender activos de refinación, transporte y distribución en Argentina como parte de un programa de desinversiones por 30.000 millones de dólares.

Si bien se trata de "un plan global de desinversiones", el plan que presentó la empresa para limitar el gasto y cerrar plantas con el objetivo de centrarse en operaciones más rentables, como la de gas natural licuado, la producción en aguas profundas y los químicos,estará dirigido sólo a algunos países.

De acuerdo con declaraciones mencionadas por Reuters, Van Beurden sostuvo en una conferencia en Nueva York que Shell está analizando desprenderse de sus activos downstream en la Argentina. Allí están incluidas la red de alrededor de 600 estaciones de servicio que la compañía opera en el país, su refinería en Dock Sud, y los negocios de comercialización de combustibles, lubricantes, gas y otros químicos.

Desde la compañía del CEO en la Argentina Teófilo Lacroze, que por años lideró Juan José Aranguren, actual ministro de Energía, detallaron que ese plan no incluye los negocios de exploración y producción, llamado upstream.

Es importante aclarar que actualmente la firma cuenta con más de 2400 empleados en el país, y cuenta con una facturación anual superior a los $62.000 millones.

Los revelado hoy por Van Beurden se enmarca dentro de la estrategia global de la compañía, que luego de completar la compra de BG por US$ 54.000 millones, en febrero de este año, anunció planes de recorte de gastos y posible cierre de operaciones en algunos países.

Hace poco más de un mes, el mismo CEO había afirmado que la compañía era "más una empresa de gas que una empresa petrolera", luego de haber comprado la gasífera BG que trajo gas a la Argentina por decisión de Aranguren.


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