lunes, 5 de septiembre de 2016

Noroeste


De nuestro corresponsal intinerante, fino observador y agudo analista, Daniel Ferrer













En viaje de trabajo, realicé visita a esta zona que me dejaron varias sensaciones que les paso a contar. D:F

Jujuy

Estuvimos en San Salvador, llegando en auto desde Tucumán.

Aqui se observa una marcada diferencia social entre una clase blanca y la indianidad del resto, tipicamente coya.
Los blancos se dividen entre una clase dominante y un semi-mestizo que ocupa un lugar casi de privilegio en el quehacer laboral de la ciudad, son empleados de comercio en general, y una pequeña porción de profesionales.

La inclusión del coya en la ciudad está relegada a la fuerza policial, y puestos menores en el estado, como recolector de residuos o barrendero. También se encuentran en las ferias artesanales, aunque de artesanales ya quedan pocas, ya que no ha escapado Jujuy al mercadeo de porquerias importadas, CD´s Truchos y peliculas del mismo tenor, en puestos que bien pueden asemejarse la La Salada de estos lados.

El centro de pocas manzanas, mantiene un tránsito ruidoso y complicado con una arquitectura entre colonial y edificios nuevos viejos, aunque parezca una contradicción. Los edificios nuevos tienen más de 40 años. Algunos hoteles viejos están reciclados con muy buen gusto, y otros no tanto. Y también hay locales de comida tradicionales, algunos buenos, otros no.

Inmediatamente al alejarnos del centro ya Jujuy observa suciedad y desprolijidad en sus calles, construcciones a la que te criastes, y colores estridentes, (cuando hay pintura). Obviamente, existen pequeños reductos de barrios de gente de clase media, "media".

Nos hicimos una escapada hasta el barrio Alto Comedero. Este es una barrio en las afueras sobre la ruta, que tiene grandes dimensiones.
Está dividido en dos sectores separados por un par de kilómetros.
El barrio de la Tupac, está en el más retirado, y se puede ver al fondo, desde la ruta. Se llega por un camino de pedregullo por el que pasa cada tanto el camión regador. Se lo distingue por sus casas con el tanque de agua negro con la imagen de Tupac.
Las casas son una mala copia de un barrio Fonavi, seguramente hechas con muchas ganas y poca planificación y dirección arquitectónica.
La pileta que se encuentra en la entrada y el lugar de recreo está en estado de desolación y  cero mantenimiento,  igual que todo el barrio.
Se ve poca gente en la calle y muy asustada, alguno que otro responde a alguna pregunta. Solamente uno que estaba trabajando en un barrio Procrear, exactamente al lado del barrio de la Tupac, me dijo que estaban más tranquilos ahora que los habian cagado a palos. (textual).

Cabe destacar, el resentimiento hacia las clases más bajas del jujeño que tiene un trabajo semi formal, como el mozo del restaurante, empleado del hotel o empleado de comercio. Seguramente ésta, una clase social muy influenciada por los medios y el discurso estatal.

Salta

De Salta no mucho para decir, la misma estructura social  patricia, marcada por una clase adinerada y terrateniente, conviviendo con una clase media baja disminuída con cierta reverencia hacia los apellidos ilustres, salvo el de Guemes, por cierto.

El Estado hace un  buen aprovechamiento de los recursos turisticos, aunque nada competitivo con la Patagonia. La poca afluencia europea está marcada por mochileros alemanes, franceses y caucásicos, que por lo general no tienen un mango. Y duermen en los hostels que son varios en la zona, compartiendo una hamburguesa al mediodia. El turismo dominante es el nacional, muchos jubilados, que los operadores  llevan a las peñas de la calle Balcarce, otrora marca del folklore nacional.
Hoy no se destaca por eso. Algunos lugares sucios y caros, con chicos haciendo "la puerta", esto es, metiendo de los pelos adentro a quien pase desprevenido, seas turista o no. Se nota la malaria; años antes no conseguias una mesa.
El comercio subsiste en la zona centrica, la economía regional muy deteriorada con retracción en la producción y los pagos llegan con mucho retraso.

Tucuman

Los tucumanos, salvo por la ubicación geográfica y su tonada, parecieran ser vecinos de Bs As.
Ya al llegar, nos topamos con la imposibilidad de entrar al centro por marcha de los taxistas, en protesta por el aumento del GNC. consultado el policía de rigor, me explica con una sonrisa y me pide paciencia, a lo cual accedo de buen grado, y además porque no queda otra.

Una sociedad diferente, marcada por la protesta y el desconformismo, asi también contraria a la "dulce resignación", encontrada más al norte.
Se nota el carácter diferente del tucumano, quizás sea por la actividad industrial que posee la provincia y la influencia de los sindicatos.

Mezcla de agresividad con el buen humor, la puteada con la palmada y el abrazo. Al tucumano si lo encontrás enojado, al rato está contento, y nunca baja los brazos, siempre está esperanzado, y no le rehuye a la lucha por lograr concretar esa esperanza.

Convive también con la alta clase social, que reniega de sus paisajes y tradiciones para vivir en Miami. Se bancan hace mil años a los cinco ingenios azucareros que les manejan su economía, pero viven haciéndoles la pelea.
Y se consideran protagonistas, para bien o para mal, de esta historia de encuentros y desencuentros nacionales.
Cuando algo importante pase en la Argentina, algunos lugares estarán en silencio.
Tucumán no pasará desapercibido.

Abrazo 

daniel

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