sábado, 10 de septiembre de 2016

Una clásica consigna en medio de un naufragio

Esta frase se escucho en la cubierta del Titanic, momentos antes de que muchos pasajeros aterrados, que todavia estaban a salvo, pero que ya advertian como escoraba la nave hacia lo inevitable, percibieran como desaparecían de la supeficie los que iban saliendo forzados de la cubierta, tragados por el mar,  al tiempo que otros que intentaban a los manotazos subirse a lo que fuera, eran rechazados por los que estaban en dudoso equilibrio, para no poner en peligro la minima esperanza que los pocos botes brindaban.
Los de primera, los primeros qua accedieron a los botes se salvaron en su gran mayoria; los de las cubiertas inferiores, los que llegan tarde o nunca a los beneficios, sufrieron las mayores bajas.

Una frase poco feliz o la realidad a través del inconsciente.

 

Bullrich: "Tenemos que estar todos juntos y agarrados de la mano"

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