viernes, 7 de octubre de 2016

La intriga en la Guerra de Malvinas: polémica entre el editor de Clarín y de StripteasedelPoder

La intriga en la Guerra de Malvinas: polémica entre el editor de Clarín y de StripteasedelPoder

malvinas-y-reina-y-escritor

En el año 2013 el editor general del CLARIN Ricardo Kirschbaum, coautor de libro "Malvinas, la trama secreta", mantuvo una polémica vía mails con el editor de Stripteasedelpoder, Javier Llorens, autor del libro de próxima aparición, "El secreto de Costa Méndez – Conspiración para la traición en el conflicto del Atlántico Sur". A la que ahora hacemos publica, dada su actualidad ante las medidas anunciadas por el actual Gobierno en relación a las islas, y las riquezas petroleras que la circundan. Que han sido un factor clave no solamente en la disputa que llevó a una guerra, sino también en la solución que se pretendió dar a ella.

Por Javier Llorens

La polémica se inició con motivo de una nota en la que Kirschbaum decía tener la "certeza" de que el conflicto bélico de 1982 se podría haber evitado y resuelto diplomáticamente a favor de Argentina, sino fuera por la incompetencia de los liderazgos de ambos países, en especial del argentino. Con ese motivo le envié un mail que derivó en un largo, duro, pero respetuoso intercambio, a lo largo de ocho rounds de mails.

En él se contraponen dos visiones enteramente opuestas de esa "guerra inaudita", al decir de un historiador. Una que por mi parte denominaría pánfila, y que para Kirschbaum es la "políticamente correcta", que en el fondo fue la guerra de un general borracho, contra una "dama de hierro" perversa. Y la otra  que modestamente por mi parte llamaría profunda, y Kirchsbaum denomina conspiracionista, que ella fue una hábil estratagema británica para cambiar el statu quo geopolítico de la  región.

Con el objetivo de máxima, de lograr que la Junta Militar, como consecuencia del embrollo en que se había metido, aceptara de una u otra manera un referéndum referido a los deseos de los isleños, como el que se realizó en el 2013 en las islas. Con lo cual el pleito habría finiquitado hace tres décadas, y hoy no estaríamos ni hablando de él.

Los móviles principales de esa estratagema habrían sido dos. Asegurar para si el petróleo, que hoy ha aparecido ostensiblemente. Y afianzar las ambiciones del Reino Unido sobre la Antártida, a la que en el 2013 renombró como "Tierra de la Reina Isabel". Poniendo en evidencia estas tres circunstancias, el referéndum, el petróleo, y la "isabelización" de la Antártida, la gran actualidad del tema.

Finalmente el último mail que envíe quedó sin respuesta, pero no sé si gané por el peso de los argumentos, por cansancio, o porque pegué en una zona sensible, debajo del cinturón. Al referirme al "sistema secreto y la divina manipulación de los hilosla facultad más preciada del soberano" según Sum Tzu, mediante el "uso de espías".

Donde señalo que diversos críticos literarios de buena fe, aseguran que la primera edición del libro sobre Malvinas, del cual Kirschbaum aparece como coautor, evidencia haber sido escrito en inglés y traducido al castellano. Por lo que se podría decir que la primera versión de la historia, que se dice escriben los periodistas, en este caso sería según la versión inglesa de ella. Anomalía sugerentemente delatora, que sus autores procuraron borrar en las posteriores ediciones de ese libro.

Ver Crítica del libro Malvinas la trama secreta de Cardoso, Kirschbaum, y Van der Koy.

Quizás por eso soportó ahora una feroz censura en los foros de CLARIN, ya que como se pueden las capturas de pantalla que están al final de la nota, si pongo un amable comentario que diga "Hola, solo quiero enviar un saludo al editor Ricardo Kirschbaum", inmediatamente aparece una leyenda advirtiendo "Su comentario está en proceso de moderación". Para segundos después desaparecer tanto el comentario como la advertencia, en una expeditiva censura cibernética, que no se compadece para nada con la libertad de expresión que declama dicho medio.

En dichos mails por mi parte, procuro exponer una visión de la guerra de Malvinas, que no es la de unos personajes elegantes y displicentes del Primer Mundo, que hacen señales ambiguas y negligentes a una banda de borrachos del Tercer Mundo, y estos las interpretan para el diablo, como es la estólida versión de Kirchsbaum. Sino que trata de estar a la altura de la habilidad británica para la diplomacia y la guerra, acreditada en mil años de historia mundial.

En la que reiteradamente han practicado el arte supremo de la inteligencia, que es la de hacerse el zonzo, hasta que llega la hora de dar el zarpazo, aunando así la astucia de la zorra, con la ferocidad del león, como recomendaba Maquiavelo. Dado que para Sum Tzu, el estratega chino venerado por los británicos, según un texto que escribió hace 2.500 años, "El arte de la guerra es el engaño".

El quid de la cuestión

El leitmotiv subrepticio de este conflicto en todo sentido, es el petróleo. Ya que la Junta Militar liderada por el general Leopoldo Fortunato Galtieri, había rechazado por inadmisible la propuesta formulada por Inglaterra, de retroarriendo o leaseback, denominada también Hong Kong. Consistente en devolver las Malvinas después de medio siglo, dejando ínterin que los ingleses se llevaran el petróleo.

Por esa razón en 1982 la Junta ordenó ocupar militarmente las islas, como forma de "conmover la diplomacia", Con la idea de que la disputa se iba a resolver con un canje de petróleo por soberanía. Ignorando que ingleses y norteamericanos están hartos de las intrigas petroleras que desarrollaron a lo largo y ancho de todo el mundo, y por eso quieren las dos cosas. El petróleo y la soberanía sobre él Y en consecuencia rehúsan rotundamente a hablar de soberanía. Y ese garrafal error de cálculo llevo a una trágica guerra, ante la cual la única salida que le dejaron a la Junta Militar el Reino Unido y el mediador estadounidense Alexander Haig, fue el reconocimiento de la autodeterminación de los isleños. 

Luego el radicalismo, desconociendo enteramente las premisas ocultas del conflicto, intento torpemente con los tratados de pesca con Bulgaria, incluir la disputa en el marco de una mayor, la Este Oeste, entre EEUU y la URSS. Y lo único que consiguió es que el Reino Unido ampliara aún más la zona de exclusión, en contra de Argentina.

Después vino la defección de Menem, con los tratados de Madrid, la política de seducción, y los acuerdos de explotación de pesca e hidrocarburos. Consintiendo así que se lo llevaran, lo que habían rechazado hacer los gobiernos militares acusados de vende patrias. Lo cual no prosperó por la caída sustancial de su precio, que se registró en los `90 y desalentó las inversiones.

Tras la inopia de De la Rua, vino el kirchnerismo, que desconociendo también las premisas esenciales del conflicto, intento una solución peor que la de la Junta Militar, al pretender entregar el petróleo mediante la provincialización de Tierra del Fuego, que abarca a las Malvinas, y el fideicomiso Austral. A cambio de solo inicios de conversaciones sobre soberanía. Que igual que había hecho antes, el Reino Unido rechazo de plano, porque en manera alguna va a aceptar escindir el petróleo de la soberanía sobre él. Ocultando esta pretensión con el argumento de la autodeterminación de los isleños.

Y finalmente vino Macri con un menemismo recargado, que se vio penosamente reflejado en el comunicado conjunto del 13 de septiembre pasado, del el vice canciller Carlos Foradori y el secretario del Foreign Office Alan Duncan, tras la entrevista de este con la canciller Susana Malcorra.

En el que inusitadamente, en lugar de velar y defender el bienestar de los argentinos con sus quince millones de pobres, y contrariando la cláusula constitucional respecto la imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas -que implica también sus recursos- se expresa que "se acordó adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos".

El Gobierno argentino a través de su ministerio de Relaciones Exteriores reveló así su preocupación por el bienestar de 1.500 isleños, que tienen un alto estándar de vida, y están custodiados en forma desafiante para Argentina, por 2.000 soldados ingleses. Cuando su mayor preocupación deberían ser los 15 millones de pobres e indigentes que existen actualmente en Argentina.

Y otra renuncia absurda a la soberanía se encuentra en el compromiso de establecer "conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países". Dejando como consuelo que se harán "dos escalas adicionales mensuales en territorio continental argentino, una en cada dirección". Como si este fuera un mero territorio de paso, que nada tiene que ver con las islas.

En este conflicto que ha costado millares de víctimas, con sus secuelas de pos guerra, y de laceraciones y decepciones por parte de millones de argentinos, lo más obsceno de ese comunicado radica en que fue consentido, para tratar de evitar que el Reino Unido ejerza su derecho a veto en la candidatura de Susana Malcorra como secretaria general de la ONU, en la que demostró estar empeñada a toda costa. Y que no obstante no resultó suficiente para congraciarse con el adversario inglés, demostrando esto implícitamente la enorme importancia que le da a la cuestión de Malvinas.

Parafraseando a la inversa a Enrique IV, que dijo "Paris bien vale una misa", Macri y Malcorra absurdamente parecen haber dicho, "una misa en la ONU bien vale las Malvinas y su petróleo". 

Leer mas... La polémica entre Kirschbaum y Llorens


No hay comentarios.:

Publicar un comentario