jueves, 27 de octubre de 2016

Viernes 28 Ciencia, Técnica y Educación frente al Congreso

Se puede decir que "todos" saben que mañana, a las 16 hs., frente al Congreso de la Nación se manifestarán científicos y universitarios contra el ajuste en los presupuestos y la cancelación de instituciones y proyectos que lleva adelante el Poder Ejecutivo y que se refleja en el proyecto de presupuesto que debaten los legisladores.

El problema que me permito apuntar es que ese "todos" significa "todos los que se interesan en el tema". Casi siempre es así. La manifestación va a ser importante, estoy seguro. Y eso hará difícil que aún los medios oficialistas la ignoren. Pero el trabajo de informar se ha hecho en forma militante, lo que quiere decir que llega a los militantes.

Un blog, claro, o cualquier cantidad de ellos, no es el medio para la divulgación masiva de lo que puede perder Argentina. Pero quiero acercarles declaraciones de dos miembros de la comunidad científica, que plantean bien la cosa. Y agrego algunas reflexiones al final:

"No queremos negociar mil millones de pesos más o menos de presupuesto. La idea es ni un peso menos, ni un científico que se vaya del país", dijo Roberto Salvarezza, ex presidente del CONICET, el pasado 17 de octubre en la "Mateada por la Ciencia", que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP.

El reclamo, que une a gran parte del sector científico, becarios, estudiantes y docentes, parte del anuncio de una reducción en el Presupuesto 2017 que el Gobierno envió al Congreso, en el área de Becas, Desarrollo, Ciencia y Tecnología. El mismo plantea una reducción que lleva la inversión en Ciencia y Tecnología al 0,59%, el mínimo histórico desde la creación del MINCYT.

A pesar que desde los medios y desde el Gobierno han querido minimizar o relativizar el recorte, aludiendo a que en términos porcentuales aumenta en algunos sectores, el mismo no alcanza en ningún caso el 40% actual de inflación, lo que implica un recorte en términos reales.

El ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, declaró que "estamos preocupados pero no angustiados". Su cartera recibirá una reducción en el presupuesto de un 32%, sumado al 40% de inflación interanual.

"Los que se quedaron cuando cambió el Gobierno decían que había que hacerlo para no generar la profecía autocumplida", declaró Salvarezza, "los que decíamos que un modelo neoliberal apuesta al achicamiento del Estado, al disminuir el gasto público, sabíamos que el presupuesto de Ciencia y Técnica no iba a quedar afuera del recorte, a pesar de la promesa de que seguiría siendo una política de Estado".  (completo aquí)

Adrián Paenza decía este domingo, con su habitual elocuencia:

"Hoy, los científicos repatriados están preocupados porque tomaron decisiones de vida que no saben si serán sustentables. Hoy, quienes tienen proyectos a mediano y largo plazo, no saben si los van a poder terminar. Hoy, los protagonistas del proyecto de país que incluía, entre otros, satélites argentinos, aceleradores, robots, semillas, medicamentos, vacunas… no saben qué es lo que va a suceder con ellos.

Y ese es el punto crítico de esta nota. El problema es que a este modelo de país no le hace falta la ciencia o, mejor dicho, no le hace falta la ciencia argentina, porque está pensando en comprar afuera, en alquilar los servicios que podríamos ofrecer nosotros, en la supuesta libre competencia en donde –inexorablemente– perdemos por goleada, en el endeudamiento en lugar de la inversión en el país.

Hacer política es establecer una tabla de prioridades. La cantidad de dinero no es infinita. No es posible atender todas las necesidades de todos. Pero decidir en dónde se pone el acento implica apuntar a lo nacional o lo importado, a lo propio o a lo ajeno, a la defensa de todos o a la de algunos pocos, a que "pobres hubo siempre", a que "para qué queremos tantas universidades", el Conicet es inviable, a decir que llevarían el porcentaje del PBI dedicado a Ciencia y Técnica al 1,5 por ciento pero ante la primera oportunidad que tienen, reducirlo respecto del que hubo ¡el año pasado!

Y lo que es mucho peor, es que nadie se haga cargo. El poder ejecutivo tiene todo el derecho de enviar su proyecto de presupuesto para que sea debatido en el Congreso. Ganó las elecciones y así funciona la democracia. Pero lo que resulta entre gracioso y patético, es tratar de engañarnos haciéndonos creer que no hacen lo que sí hacen. ¿Por qué no enfrentar a la población y decirle con todas las letras que en el proyecto de país que tienen, la ciencia argentina sobra? Porque no lo pueden hacer, porque no se atreven a hacerlo. Pero el rey está desnudo y cada vez está más claro.

Y una última cosa: en nuestro país, no hay ningún segmento que esté más organizado y más preparado que los estudiantes de todos los niveles y la comunidad científica para defender el terreno ganado. Tenemos una historia y una tradición en defender la educación pública, laica y obligatoria, y esa es una línea que no van a poder mover.

Mientras tanto, mientras el presupuesto se debate en el Congreso, el ministro del área y el presidente del Conicet están en Europa. Interesante forma de ponerse al frente de la defensa de lo que tanto nos costó construir. Nosotros, en cambio, estaremos todos reunidos el próximo jueves 27, a las 4 de la tarde, justamente enfrente del mismo Congreso para recordarles a quienes deciden que el país no puede permitirse el lujo de ir hacia atrás. Ni un científico menos, ni un proyecto menos. Más becarios, más presupuesto… ¿Uno y medio por ciento dijo?"  (completo aquí)

Quiero aclarar que, aunque empecé el posteo señalando lo que faltaba al necesario trabajo de "formar conciencia", no soy un completo pesimista.

La comunidad científica, y en menor medida, los técnicos, son un grupo de presión considerable. Sumando a estudiantes y docentes de las carreras afines pueden lograr una movilización importante, y mantenerla.

Es evidente que este gobierno no está interesado en el desarrollo de tecnología nacional, y ve en la ciencia, en el mejor de los casos, un tema de prestigio. Pero hay una técnica que domina y emplea: la de la negociación. Si se lo presiona lo bastante, hay chances de conseguir objetivos.

Entonces, la comunidad científica y la universitaria deben pensar en sus prioridades, en los objetivos irrenunciables.

Y encarar la tarea, pendiente -salvo por algunas pocas plumas como la de Paenza- de convencer al resto de los argentinos de la importancia de la ciencia y la técnica para ellos y para el futuro de sus hijos. Tampoco aquí soy demasiado pesimista: hay bastante receptividad en nuestro pueblo a ese mensaje, hay un discreto orgullo por los logros.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario