lunes, 21 de noviembre de 2016

Trump y el malestar de una globalización engañosa a favor de los MEGA RICOS







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La globalización en función del Big Bussiness, las multinacionales, y los plutócratas, produjo un doble choque en sectores mayoritarios de la población de los países industriales. Uno económico, por la caída de sus ingresos y nivel de vida, con mengua de sus derechos sociales. Y otro cultural, porque esa caída vino adornada con una exaltación de los derechos individuales a favor de algunas minorías, carentes de costos económicos, pero que confrontan con ideas de extensas capas de la población de base religiosa tradicional.

De tal manera en Estados Unidos, se produjo no un voto que eligió al candidato Donald Trump, que supo astutamente explotar ese doble descontento, sino una sublevación contra la globalización, nada menos que en la metrópoli imperial. Trayendo así de vuelta el fantasma de los nacionalismos y la sombra de las guerras mundiales del pasado, acrecentada ahora por la existencia del poder nuclear.

Indudablemente que la globalización que comenzó hace miles de años, es el destino del mundo, pero ella no puede hacerse tortuosamente solo a favor de los megarricos, que con ella han multiplicado sus enormes fortunas, a costa del bienestar de los países industriales occidentales. La que también plantea el dilema de cual es el ámbito en que se realiza la democracia. Y además el respeto al otro, debería hacer que nadie sea minoría o mayoría, sea considerado "basura", como calificó la candidata Hillary Clinton a quienes dieron el triunfo Trump.

Por Javier Llorens

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