martes, 21 de febrero de 2017

El PJ, la CGT… y Cristina?: “No me olvides”

Ayer hubo una reunión muy importante para el espacio del peronismo (Que es hoy, se puede decir con entusiasmo o con resignación, la principal alternativa al oficialismo actual). Muy importante por lo que estuvo presente. Y también por lo que no estuvo. Vamos a la noticia;

"La mesa de conducción del PJ Nacional confirmó que se sumará de manera "orgánica" a la protesta contra el Gobierno nacional. El de ayer fue el primer encuentro de los 5 que realizará la Central obrera esta semana con distintos partidos políticos. Los movimientos sociales, la CTA y varias cámaras empresarias que nuclean a Pymes ya confirmaron su presencia en la marcha que tendrá como epicentro la Plaza de Mayo.

El encuentro fue en la histórica sede del justicialismo en Matheu 130, donde concurrió el triunvirato cegetista: Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña junto a otros dirigentes sindicales como Andrés Rodríguez, Sergio Romero y Omar Plaini. Los recibieron José Luis Gioja y Daniel Scioli, presidente y vice respectivamente; el senador Miguel Ángel Pichetto, Fernando Espinoza (presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires), el diputado Fernando "Chino" Navarro; y los intendentes Verónica Magario (Matanza), Gustavo Menéndez (Merlo) y Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas)".

El resto de la nota, lo que se dijo ahí, es previsible. (Aunque valga la pena hacer notar que después de la reunión, Andrés Rodríguez, de UPCN, sindicalista sabio y prudente si los hay y que debe ser prudente porque sus afiliados, los empleados públicos, eran el sector más anti K -y anti La Cámpora- de los trabajadores, advirtió que si desde el Gobierno no hay una "rectificación de rumbo" económico, los gremios van a incrementar el plan de lucha. El clima social está cambiando).

El punto clave, a mi entender, es que allí en Matheu estaban expresados, sino contenidos, todos los sectores que comprenden lo que Perón llamaba "el dispositivo" del justicialismo: el PJ y a través suyo gobernadores e intendentes peronistas,y el movimiento obrero, y a través suyo los movimientos sociales y los sectores empresarios que pueden sumarse a un proyecto anti "neoliberal". Todos... menos la ex Presidente, Cristina Fernández de Kirchner, la pre candidata a la que todas las encuestas le dan la mayor intención de voto de cualquier otra figura del peronismo, sean del distrito en el que ella  está haciendo campaña, Buenos Aires, o los demás (¿salvo tal vez Córdoba? Hmmm...).

Es una situación curiosa. No de ruptura. CFK ha demostrado en la práctica que su estrategia está en el peronismo, y ha tenido cuidado de no romper -a pesar de declaraciones imprudentes de algunos de sus miembros- con ese "establishment" peronista. También, hay que decirlo, a pesar de las exhortaciones (digitales) de una militancia apasionada y polarizadora, que afirma con elegancia que al pueblo (los votos) los tiene "en la patita". Creo que su decisión es acertada. Aunque los gobernadores, los intendentes y los gremios tienen menos poder que el que les gustaría -en la Argentina moderna, el "sabot" lo tiene el Ejecutivo nacional- algo de poder, y de recursos, tienen. Y los gremios, con todos sus defectos, son las organizaciones de los trabajadores. No hay otras.

Sin el peronismo realmente existente, todo lo que podría construir Cristina sería un Frepaso bis. Y todos podemos recordar como terminó el Frepaso original.

Por otro lado, en ese establisment están los que han decidido acompañarla, cómo no. Prominente entre ellos es Daniel Scioli, cuya estrategia personal en los últimos meses está encaminada en esa dirección. En general, la dirigencia del PJ acepta en privado -con mayor o menor entusiasmo- la centralidad de Cristina Kirchner en la elección en Buenos Aires. Luego... se verá.

En cuanto a la dirigencia sindical... ninguno de ellos está ahí por adicción a comer vidrio. Si CFK se muestra capaz de reunir en torno de sí una coalición capaz de alcanzar el gobierno, el movimiento obrero formará parte de ella. Por ahora, se sienten seguros de su propia representatividad, y confían que el 7 de marzo quedará demostrada en las calles.

Atención: es importante destacar que la dirigencia sindical con mayor vocación de protagonismo político, la Corriente Federal de Trabajadores, por ejemplo, e independientes como Víctor Santa María, están cerca de Cristina y se mantienen en contacto con ella.

Igual, aún tomando todo eso en consideración, no es una situación estable. Que el poder estructural y la legitimidad que da en el peronismo la adhesión popular no estén integrados se presta a confusiones, operetas de los adversarios, y, lo más grave, confusión y desaliento en los votantes.

En mi modesta opinión, una parte de la responsabilidad es de CFK. Se ha rodeado de gente que no muestra, por decirlo suavemente, mucha capacidad de sumar, articular al resto. Es leal a ella, por cierto, pero la gente mala puede pensar que es leal porque no sería bienvenida en otro lado.

Pero, creo que la responsabilidad mayor, la falencia más grave, es del peronismo en su conjunto. Porque además de Cristina, no ha surgido en su seno, ninguna otra figura con alguna dimensión política que exprese la oposición clara y sin concesiones a este gobierno y sus políticas antipopulares. Mientras las posiciones políticas del peronismo "oficial", aún a pesar suyo, aparezcan como blandas y acomodaticias ¿porqué Cristina pondría en riesgo su propia legitimidad mezclándose con ellos? Ella ha conseguido ser opositora sin ser tremendista ni "tirabombas" ¿Por qué para el resto de las figuras de primera línea del peronismo no consiguen hacerlo? ¿Porque le tienen miedo a lo que diga Clarín? por Abel B.





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