30 años atrás peleaba en el PI por un Frente con Cafiero, recuerdo que entre los objetores, denominados "alternativistas", se ponían montones de excusas, se hacían análisis de sangre, orina y de todo tipo al conglomerado del peronismo que se agrupaba detrás del futuro gobernador. Mientras tanto, Casella se arreglaba los dientes. Pobre Juan Manuel ¿Habrá entendido ya que la acción política es algo más que la foto? Pero bueno, lo importante no es eso, tampoco que la negativa de la mayoría de los convencionales intransigentes en la Convención que se realizó en el micro estadio de Lanús canceló esa posibilidad frentista decretando el fin del sentido histórico del partido creado por Don Oscar. Aún recuerdo la preocupación de La Nacion días después de las elecciones de 1987 porque el peronismo había ganado en todo el país, salvo Capital, Córdoba y Río Negro (la joda era "UCR significa Únicamente Córdoba/Capital y Río Negro) El pueblo había votado masivamente al peronismo y estaba feliz, pero La Nacion se preocupaba...

Recuerdo los debates entre los compañeros como si fueran hoy ¿Y sabés qué? Tenían un gran parecido con los que tenemos por estas horas quienes viniendo del kirchnerismo discutimos cómo seguir, si miramos al peronismo en todo su esplendor y con todas sus contradicciones o nos reducimos a una mirada de esas que pululan en las redes y hablan de fieles y traidores, etc. Creo que hay una línea de clase que conecta aquella discusión del PI de 1987 con la que tenemos hoy en el kirchnerimo y pasa por los que, de alguna u otra manera, llegamos a fin de mes. Muchas cosas han cambiado en la humanidad pero cuestiones como derechos y demandas primordiales siguen siendo las mismas, de ahí que aquél que tiene asegurado el plato de comida los 30 días del mes tenga mayor resto para pensar, para elegir, para proyectar. La panza llena no siempre ayuda a una mayor claridad política...

El punto es que cuando debato sobre la conveniencia de una convergencia lo más amplia posible para derrotar al macrismo me escucho diciendo casi las mismas cosas que 30 años atrás cuando planteaba la conveniencia de constituir el Frente con Cafiero y recibiendo idénticas excusas, porque pareciera que recién ahora muchos compañeros se dan cuenta que el peronismo no es uniforme y que hay sectores y gobernadores que no son lo mismo que lo que soñamos alguna vez. El peronismo de hoy no si diferencia sustancialmente de lo que fue en las últimas décadas, no nos confundamos. Hay grises por todos lados, lo que varían son los jefes momentáneos. Tener capacidad de trabajar en base a lo que une y ponerlo por encima de las diferencias es el secreto mejor guardado de los movimientos populares de la periferia y el peronismo ha sido una de las expresiones más lúcidas en ese sentido ¿Lo seguirá siendo? Creo que podrá serlo en la medida en que todos quienes estamos adentro sepamos demostrar que aprendimos algunas cosas en todos estos años, de lo contrario, son varios los que esperan con los cubiertos en las manos las fracciones (varias) que quedarán dispersas. Transcribo a continuación el comentario que publiqué en el FB de Eduardo Blaustein porque viene al caso:

Propongo que pensemos por un instante como si fuésemos ya veteranos, gentes que conocimos los simples de 33 RPM, y digamos cuántas cosas buenas vivimos en la última década y cuantas boludeces nos creímos, por ej, que la pobreza era del 5% o menor que en Alemania.

Propongo que repasemos nuestra capacidad de adherir mansamente a una serie de medias verdades como forma de enfrentar a la derecha en todas sus formas; propongo que reconozcamos todo lo bueno pero también todo lo malo porque buena parte de la sociedad ya lo hizo y en nuestras narices. Y no significa que esa porción social sea una manga de irrecuperables, no, sólo significa que hay un montón de argentinos a los que el discurso no les entraba en la heladera y por eso optaron por "el cambio" sabiendo que no se trataba de otra cosa que ponerle fin a una etapa. A muchos de esos ya les entra menos en el refrigerador, pero no podemos volver atrás el tiempo. Nunca es triste la verdad...

En consecuencia, creo que lo correcto es volver a pensarnos, a mirarnos y a rearmarnos, porque nos están empezando a hacer mierda (y lo peor ni ha empezado) Pero ese rearmado requiere cero dogma, cero seguidismo ciego y mucha amplitud para trabajar sobre los conectores que unan por sobre lo que aleja y espanta. Si somos capaces de cortar ancho y de bancar una coexistencia pacífica con las contradicciones secundarias podremos por lo menos armar una opción electoral ganadora. De lo contrario sólo nos espera caer día a día, sin red.

Recuerdo cuando en el PI batallé a favor del frente con Cafiero, allá por 1987. 30 años después me encuentro diciendo lo mismo... Es que no sólo la canción es la misma sino también las opciones políticas son las mismas.
Primero hay que parar a los CEOS, mientras tanto, vamos viendo, porque todo es a la vez no por partes. Para eso están las redes sociales. En política se trata de ir al frente y armar con lo que hay, no con lo que nos gustaría que hubiera.

Nunca fueron más fáciles las opciones y nunca costó tanto entenderlas