martes, 4 de abril de 2017

Sabremos aprovecharlo?

Seremos capaces de aprovechar el eructo macrista sobre que no hubo colectivos ni choripanes en la marcha del sábado? Nadie viene en colectivo si lo puede hacer en auto o en transporte público dentro de la ciudad de Buenos Aires. Y el chori, como estandarte maldito contra el que despotrican hasta los que se los devoran en sus asados exclusivos. No demos por el pito más de lo que el pito vale. La plaza del sábado fue una cámara filmando la hondura de la grieta que, repitámoslo mil veces, no la creó el kirchnerismo sino la división de la sociedad en clases del modo de producción capitalista. El kirchnerismo, en todo caso, vino a amplificar con toda su potencia una evidencia que el discurso hegemónico se había encargado de minimizar. Decir que el kirchnerismo creó la grieta es un bolazo tan fabulosamente amplificado por el sistema de medios hegemónico, que ha logrado transformarse en un valor inexpugnable de los sectores acomodados. Es la mujer que en una casona de Martínez le de 200 pesos extras para el fin de semana a la muchacha (a la que, como corresponde, tiene en negro). Ambas, convencidas de que no hay grieta que valga…

Lo más duro de la movilización del sábado fue mostrar lo que más de un opositor liviano de análisis creía que había desaparecido: La fuerte adhesión al macrismo en anchísimas franjas de la clase media. Otro dato de suma importancia es reconocer el manejo sutil que se tuvo en la convocatoria ya que mientras por arriba se la desalentaba, en las redes se la movía con un vigor asombroso, logrando que más de un twittero de esos que se creen repiolas jodieran a las 5 de la tarde con que la Plaza estaba vacía…

La movilización del sábado ratifica que el macrismo está más vigente que nunca y que tiene un consenso mayor que el que el voluntarismo opositor le adjudica. La constatación de que hay mucha gente desilusionada no implica ni por las tapas que tal desilusión signifique orientar el voto en contra, porque para que esa desilusión pueda afincar electoralmente en algún lado se requiere un programa y una coalición con capacidad de convocarlo, algo que por el momento no existe. Cuando Cristina arrasó en 2011, en buena medida fue porque no tenía enfrente una oposición con chances ni propuestas alternativas de peso ¿Te acordás de los alaridos de Ricardito?. Esa tarde, hubo muchos votos que fueron al FPV no tanto porque estuvieran convencidos sino por múltiples razones: jugar a ganador es una de ellas. En esos días escribí un texto maldito –Ser inteligentes en la victoria– que a muchos disgustó pero que terminó siendo profético, lamentablemente. No todos los votos a Cristina fueron peronistas ni mucho menos de personas comprometidas a dar la vida en la lucha por la liberación nacional, así como no todos los votos de Macri fueron fueron macristas, liberales y a favor de la oligarquía. Lo sabemos, el punto es qué hacemos para que no se repita. Quizá lo primero sea admitir que la sociedad corta muy grueso cuando vota, algo que ahora nos podría llevar a sospechar que, aunque enojados, más de un votante vuelva a hacerlo por Cambiemos ya que enfrente no surge nada nuevo, salvo reflejos de eso a lo que ya en 2015 se le dijo "basta".

En su brillante texto, Martín plantea que el riesgo más grande es no darse cuenta de que el espejo nos hace un daño irreparable, que si no esquivamos con inteligencia la contradicción Sushi-chori probablemente sigamos perdiendo.

Macri la pifió al trasuntar el análisis del chori ¿Sabremos aprovecharlo?

Marcharon en contra del kirchnerismo pero no saben a favor de qué ¿sabremos aprovecharlo?

Marcharon sectores socialmente acomodados. La mayoría no tiene problemas para llegar a fin de mes ¿sabremos aprovecharlo?

Mostraban la SUBE como medio de transporte ante los colectivos que utiliza la monada. Esa misma SUBE tan demonizada cuando la impusimos en nuestro gobierno ¿Sabremos aprovecharlo?



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