viernes, 12 de mayo de 2017

Clarin y su mirada sobre la bicicleta financiera

Sobre la bicicleta financiera aparecio  otro resumen en Clarín, ayer. De la pluma de nada menos que Ricardo Roa, uno de los coroneles del Grupo. No es técnico, claro, pero es didáctico. Y filoso. Tiene interés político, y demuestra las colisiones internas de los grupos economicos. Pero no hay duda que el Grupo Clarín es un jugador poderoso. Cuando él empieza a golpear, con un fin táctico o estratégico, hay que mirarlo con atención. Copio la nota:

"La pregunta viene con respuesta incluida y bastante obvia por cierto. Es: ¿por qué ahora, después de correr durante meses y seguir corriendo, el Banco Central sale a afirmar que la bicicleta financiera no existe? La respuesta es porque la bicicleta financiera existe. Así de simple.

Pasa también que el jubileo entre las tasas de interés altísimas que el propio BCRA impone y el dólar quieto o que el BCRA deja quieto está tomando formato de escándalo. Y porque salpica y pone en aprietos hasta judiciales a Federico Sturzenegger, el Central no ha encontrado mejor salida que la de decir que la bicicleta no existe.

Hay un par de datos que cuentan todo. Uno dice que las tasas de interés determinadas por el Central van del 24,25 al 26,5% anual. El otro dice que el dólar está casi al mismo nivel que a fines del año pasado o que está aún por debajo. Así de simple, nuevamente.

Sturzenegger cree que de esta manera conseguirá sujetar la inflación dentro de la banda anunciada del 12 al 17%. Un 12 o un 17% contra 24,25 o 26,5%: aquí hay algo que tampoco cierra. Y si la inflación no es mayor no es tanto por la rígida estrategia monetaria del Central sino porque la retracción de la economía la aprieta y el dólar paralizado le corta vuelo.

Los índices de precios muestran cuánto se resisten a la dieta. El de vida abril dio 2,6% que es otro sopapo para el Central. En marzo había dado menos: 2,4%. Y en cuatro meses acumula 9,1% que es más de la mitad del tope previsto para 2017. De paso los índices recuerdan que decir que se está frenando la inflación es muchísimo más fácil que frenarla.

Por si se desconoce, otro dato de estos días: en marzo las ventas reales en supermercados y shoppings cayeron nada menos que 4,9%. Mejor sería decir que volvieron a caer porque vienen en pendiente desde comienzos del año pasado.

No es de extrañar que de Sturzenegger se quejen dentro y fuera del Gobierno. Está expuesto a eso y más cuando los brotes verdes antiinflacionarios siguen tan verdes como los brotes de la economía. Sigamos buscando.

La culpa de una inflación que todavía colea y de una economía que sigue bastante fría no es toda de Sturzenegger. Si ésta es la cuestión y lo es también la falta de un plan articulado como Dios manda, habría que buscar responsabilidades en lugares más encumbrados del poder. O sea allí donde verdaderamente se decide. O donde se decide lo que todos vemos. Macri repite ante sus muchos ministros: "tengo que cerrar un agujero de 500.000 millones", para lo cual espera el examen de octubre a ver si lo aprueban o cuánto le aprueban.

Un mes atrás el jefe del Central sorprendió con algo que no debería sorprender a un especialista. Dijo: "Es sorprendente la cantidad de defensores que tiene la inflación en nuestro país". ¿Se habrá sorprendido él con el 2,6% de abril?

Pueden cambiar bicicletas y ciclistas pero lo que no cambia es el pedaleo, más rápido o menos rápido. Es el que hace todo el que puede cuando ve que se le escurren los pesos. Si en un país se habla de bicicleta financiera que la hay, la hay.

Es una cuestión de diferencia de velocidades entre el dólar y las tasas, que le ganan. Lo cierto, al fin, es que el Gobierno está metido en un laberinto económico al que no le encuentra salida. Se sale por arriba, simplificaría cualquiera. ¿Y por cuál arriba?, debe estar preguntándose el mismo Gobierno".



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