jueves, 25 de mayo de 2017

Impresionante: publicacion de historias desobedientes y con faltas de ortografía

Hola tíxs
nuevamente haciendo camino las mujeres
abrazo


Historias Desobedientes y con Faltas de Ortografía
21/05/17
HIJAS DE REPRESORES 30.000 MOTIVOS
Sucedió, sucede… está sucediendo. Nos encontramos. No porque nos teníamos que encontrar, ni porque el destino así lo había marcado. Nos encontramos porque lo estábamos buscando, es lo que queremos, lo que necesitamos: encontrarnos.
Nos conectamos a través de las redes sociales. El primer encuentro fue con Lili –en 2016- me dijo que su papá también estaba condenado por delitos de lesa humanidad. Ella había leído mi testimonio en el libro "Hijos de los 70: historias de la generación que heredó la tragedia argentina" y necesitó buscarme.
En cuanto supimos de nuestra mutua existencia corrimos a encontrarnos.

Nos abrazamos. Reímos y lloramos. Y nunca más nos separamos.
La semana pasada leímos conmocionadas la nota que se publicó en la revista Anfibia "Marché contra mi padre genocida". Es muy posible que Mariana -hija de Miguel Etchecolatz- también esté necesitando encontrarse con otros hijos o hijas de represores que no estén de acuerdo con lo que hicieron sus padres. Es muy posible que esté necesitando encontrarse con nosotras. O tal vez solo esté necesitando –como también necesitamos hacerlo con Lili- manifestar que ser la hija de un represor no es gratis ni agradable. Que lo que nuestros padres hicieron nos de vergüenza y algo de culpa también.
Que lloramos en soledad por lo que fueron capaz de hacer y que somos repudiadas en nuestras propias familias por tener estos sentimientos y por necesitar romper con el mandato de silencio que se impone en nuestras lógicas intrafamiliares.

El 10 de mayo fue un día histórico. El país entero se puso el pañuelo blanco a la cabeza y salió a la Plaza a reclamar contundentemente el no a la impunidad. Impunidad que cada 2x3 reaparece y que en un 2x1 nos quisieron imponer.
Mariana por primera vez se acercó a una marcha por los derechos humanos. Seguramente el haberse podido cambiar el apellido la ayudó a superar ese miedo al rechazo que injusta pero realmente sopesaba sobre su conciencia. Mariana fue a la Plaza, se encontró con sus amigas en Avenida de Mayo y Perú.
En el mismo lugar y en ese mismo horario nos estábamos encontrando con Lili. Cuenta la crónica de Anfibia que Mariana se sintió mareada… "se toma de los brazos de sus amigas, hasta que logra sacarse las zapatillas y treparse a la baranda de una parada de subte. Desde ahí, mira: las banderas de CTERA por la defensa de la educación pública…". Con Lili estábamos justo debajo de la bandera de CTERA ¿Nos estaría buscando Mariana? ¿Se habrán cruzado sin saberlo nuestras sonrisas, que junto con las otras 500 mil sonrisas, celebraban la Memoria, la Verdad y la Justicia?

No nos encontramos aún con Mariana. Con Lili comentamos y celebramos la nota de Anfibia.
Nos gustaría encontrarla y abrazarla. Decirle que no está sola, que a nosotras nos pasa igual.
Mariana se movilizó y al hacerlo nos movilizó a varixs.

Después de leer la nota en Anfibia alguien escribía en su muro de Facebook:
"Pienso en voz alta. Los hijos de genocidas que no avalamos jamás sus delitos, esos que gritamos en sus caras la palabra asesino y "Memoria, Verdad y Justicia, por pocos que seamos podríamos juntarnos, para aportar datos que hagan a la construcción de la memoria colectiva. Después de leer el artículo de Anfibia, y aun con la panza revuelta por los recuerdos y los ojos con ganas de seguir llorando, se me cruzo esa idea por la cabeza y el corazón. Juntarnos para hilvanar la historia, para producir dato y para gritar más fuerte que nunca: Memoria, Verdad y Justicia. Me ofrezco a gestarlo y a darle forma, casi como una necesidad. Sed de justicia."
La llamo a Lili para contarle y nos ponemos en contacto con ella. Se llama Erika. Entonces era jueves 18 de mayo y el bar La Alhambra, en Sarmiento y Ayacucho, estaba siendo testigo de este encuentro.
Erika trabaja en "mediación penitenciaria en contextos de encierro", haciendo revinculación familiar entre los presos y sus familias… Según nos explicó – a Lili y a mí- a través del Modelo Circular Narrativo busca que el sujeto con el que trabaja pueda generar "una historia que le sea habitable"…

Erika nos cuenta de su vida, de sus hermosos hijos, de su violento matrimonio y de la denuncia que pudo hacerle a su ex marido una vez muerto su papá.
Entonces nos cuenta de su papá. Era médico obstetra y firmaba certificados de nacimientos falsos en Campo de Mayo. Se suicidó en 2012 luego de que se pida indagatoria por el certificado de nacimiento de Pablo Gaona, nieto recuperado nº 106.
Erika nos confiesa descarnadamente que le simplificó la vida que se haya pegado un tiro.
Se lamenta que no lo hubo hecho 30 años antes.

Nos abrazamos. Reímos y lloramos. Y nunca más nos separamos.
También la encontramos a Laura. Claramente nos estamos buscando.
Dejó un comentario luego de leer la nota de Anfibia y le escribí:

"Hola Laura. Vi tu comentario el pie de la nota de la revista Anfibia sobre la hija de Etchecolatz y por eso me animo a escribirte. Si tenés a tu papá o algún pariente cercano involucrado en delitos de lesa humanidad quiero que sepas que somos varias en esa condición y nos estamos juntando. A lo mejor interpreté mal tu comentario y nada que ver. Pero ante la duda preferí escribirte. Abrazo"
Laura me contestó enseguida confirmando mis sospechas: ella también tiene a su papá involucrado en delitos de lesa humanidad. Ella también se siente sola. Hablamos por teléfono y tenemos muchas ganas de encontrarnos y abrazarnos. Lili y Erika también están emocionadas.
Seguramente cuando nos encontremos nos vamos a abrazar, a reír, a llorar y nunca más nos vamos a separar
Laura nos contó que Laura Va es su seudónimo en alusión a una canción de Spinetta. Laura, Analía, Lili y Erika van. Cada una con su valija gris a cuestas. También va Mariana con su valija a cuestas por algún otro lugar todavía sin encontrarnos. Pero ya no solo vamos, también nos estamos viendo. Porque Laura ve. Y nos vemos hermanadas en un padre genocida que nos lastima y nos obliga a reconstruirnos.
No elegimos la negación, ni el silencio, ni la complicidad. Elegimos levantar la cabeza y poder mirar a los ojos a nuestros hijos, a nuestras Madres y a nuestras Abuelas. Elegimos enfrentar la Verdad por más dolorosa que sea. Elegimos la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Y elegimos encontrarnos para que el camino sea más fácil.
Laura va
Laura va,
lentamente guarda en su valija gris
el final de toda una vida de penas.
Laura va,
unos pasos la alejan del pueblo aquel,
donde ayer jugaba al salir de la escuela.
Laura, pobre tu dolor
se cayó de una oración.
Por eso te vas con él.
Por eso te vas
y hay algo de bueno en tus ojos
sin querer.
Laura ve,
los años le han dado la resignación
y el dolor.
Se fue con sus pocas tibiezas.
Laura ve,
aunque es grande su vida comienza aquí
y a la vez termina la sed de su espera.
La valija pesa y él la ayuda a entrar en el tren.
La cubre de besos
y el sol también.


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