lunes, 20 de marzo de 2017

PRO y Conurbano: un vínculo incierto (Primera Parte)

 

 

En las elecciones de octubre de 2015 (1), en el Conurbano, Aníbal Fernández le ganó a María Eugenia Vidal. Si se suman los resultados finales de los 24 municipios que, según el INDEC, conforman el Gran Buenos Aires se obtiene una diferencia de alrededor de 100.000 votos para el candidato del Frente para la Victoria (Vidal ganó por casi 400.000 la provincia). Ese mismo octubre, en el mismo universo, Daniel Scioli obtuvo 600.000 votos más que Mauricio Macri. En el balotaje de noviembre, se incrementó esa diferencia: fue de 650.000 votos. Si no se tuvieran en cuenta los municipios de Vicente López y San Isidro, los únicos distritos gobernados por la coalición Cambiemos hasta ese momento, la distancia superaría los 800.000. El Conurbano fue la contracara de Córdoba en la que Cambiemos obtuvo una diferencia apabullante, de más de 40 puntos de distancia. Todo esto en el marco de dos elecciones históricas para el PRO; dos campañas (casi) perfectas con resultados inmejorables.

Claramente el Conurbano es un problema a resolver para el PRO (y para Cambiemos). Este ensayo parte de esta afirmación e intenta desandar algunas de los principales nudos del incierto vínculo que existe entre el partido gobernante y el Conurbano, una región que supera los diez millones de habitantes. Una relación de mutua desconfianza.

La hipótesis que atraviesa este texto es que el PRO simboliza la otredad capitalina para la mayoría de los habitantes del Conurbano. Una otredad que bascula entre la admiración y el rechazo y que a lo largo del 2016 no hizo más que profundizarse. Sin embargo, más allá de esto, los resultados del 2017 están abiertos.

Se opta por el formato ensayo pues brinda la libertad necesaria para recorrer aristas muy diversas, un camino en busca de reconstruir problemáticas con múltiples expresiones. Una relación que es un gran signo de interrogación: hoy, a febrero de 2017, no hay datos certeros que puedan asegurar si el Conurbano le traerá buenas o malas noticias electorales al PRO. Por eso hemos tratado de dar cuenta de la mayoría de fenómenos que nos parece determinantes de cara a agosto y octubre. Desde las encuestas de opinión pública a la gestión entendida como campaña; desde el desembarco de la Capital en el Conurbano a la comunicación política vía redes sociales. Este es un texto que plantea más dudas que certezas, que busca ser un primer paso en un proyecto más ambicioso centrado en el GBA y sus identidades políticas.

Aquí los grandes ausentes  son el peronismo y el kirchnerismo, entendidos como identidades y andamiajes políticos que disputan el territorio conurbano. Es imposible desconocer la influencia de ambos en la política del GBA, sin embargo hemos optado por centrarnos en el vínculo del PRO con los habitantes del Conurbano más allá de la variable relacional y la disputa con las otras fuerzas. En una segunda etapa de este proyecto sin duda se debería sumar el factor peronismo y como, en una suerte de contracara ideal, el PRO construye su imagen en relación a él. En esta etapa hemos priorizado el vínculo directo entre la fuerza política y el territorio conurbano.

En síntesis, el texto está organizado en tres partes. En la primera se presentan brevemente a los dos actores de esta relación. En la segunda se analizan discursos, acciones e imágenes que el PRO dirige al Conurbano: la protección de la gestión PRO del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires sobre el anillo que la rodea, las principales herramientas de la campaña 2015 (particularmente la herramienta Facebook), la disputa por el Fondo del Conurbano, y el discurso oficial en relación al Conurbano.

En la tercera parte se describen los resultados, las reacciones que lo anterior genera. Se analizan resultados electorales, encuestas de opinión pública y el Monitor del Clima Social realizado por el Centro de Estudios Metropolitanos. Por último, el texto intenta proyectarse hacia las elecciones legislativas de este año y las ejecutivas del 2019; busca desgranar los interrogantes que forjan esta relación incierta y los futuros combates de comunicación política y opinión pública.

PRO: 100% porteño

El PRO, el partido que encabeza la coalición Cambiemos, es un partido joven, un partido del siglo XXI y, sobre todo, un partido 100% porteño. Ese es un dato insoslayable al analizar su vínculo con el Gran Buenos Aires.

Los primeros pasos de lo que luego sería el PRO se dieron en la Ciudad de Buenos Aires, en 2001, con la creación de la Fundación "Creer y Crecer". Allí compartían cartel y proyecto Mauricio Macri y Francisco De Narváez, una sociedad que tuvo idas y vueltas y que terminó mal. Ambos buscaban conformar equipos de técnicos jóvenes para así darle forma a una nueva manera de hacer política. El proyecto era nacional, pero siempre tuvo como objetivo a mediano plazo gobernar la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de las primeras convocatorias de la Fundación estuvieron Alfonso Prat Gay, Martín Lousteau, Alberto Abad, Eugenio Burzaco y Marcos Peña, entre otros. A ese grupo después se le sumaría otro think tank, el Grupo Sophia, a través del cual se acercaron Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Sol Acuña, por ejemplo. El objetivo era construir un partido nuevo y exitoso, con métodos inéditos en la política argentina, auto identificado como pos-ideológico y pos-moderno. Primero con "Compromiso con el Cambio" y luego con "Propuesta Republicana" se logró ese objetivo, a partir de una amalgama donde convivieron en un frágil equilibrio onegeístas, peronistas, radicales, conservadores, tecnócratas y empresarios. El punto débil del proyecto partidario es que eso sólo se logró en CABA, lugar en el que desde su creación el PRO perdió sólo una elección (balotaje de 2003). Fuera de ella su devenir fue errático.

La historia del PRO y de su desarrollo a lo largo de la década larga kirchnerista se puede encontrar muy bien descrito en "Mundo PRO. Anatomía de un partido fabricado para ganar" de Gabriel Vommaro, Sergio Morresi y Alejandro Bellotti. Aquí se busca resaltar dos ideas de ese texto, a nuestro entender centrales: la vinculación del PRO con el voto "alto"- republicano y su identificación con la Ciudad de Buenos Aires.

CABA tiene niveles de ingresos y de educación superiores al Conurbano y al resto del país. Tiene mayor concentración de escuelas y universidades. Mayores oportunidades de empleo y mejores servicios públicos. Tiene también una red de transporte densa. Esto le da forma a una sociedad determinada y, en gran medida, atípica. En CABA prima lo que Pierre Ostiguy define como voto alto, voto comprometido con los valores republicanos, que se identifica en gran medida con lo culto y patricio. Ese es el voto PRO, en el cual se hace fuerte. El problema del PRO es que CABA no es Argentina.

La hegemonía que el PRO supo construir en la Capital fidelizando ese voto alto fortaleció la identificación mutua. Hoy es difícil pensar uno escindido del otro. Una identificación hija de triunfos pero también de derrotas, hija también de la reacción que genera el PRO al cruzar el Riachuelo o la General Paz. El siguiente fragmento lo describe acertadamente:

Nacido de las entrañas de las clases medias de la Ciudad de Buenos Aires – similares a sus pares de otras grandes ciudades del país – al PRO no le ha resultado simple afincarse en otros terrenos sociales. Al menos hasta ahora, los sectores populares de las periferias urbanas, de los centros industriales y de las regiones agrícolas-ganaderas, parecen poco receptivos a la propuesta macrista.

Sin embargo, los resultados del 2015 relativizaron esa mirada. Este partido, que algunos definían como vecinal hace apenas dos años, afrontó las elecciones del 2015 con dos dirigentes porteños para las nacionales y, si no se hubiera opuesto la UCR sobre la hora, con otros dos dirigentes porteños para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. No sólo las afrontó sino que las ganó. La imagen era clara: la Ciudad de Buenos Aires se proponía para gobernar el país y su provincia vecina.

 

¿Qué es el Conurbano?

Tomaremos en este ensayo la definición del Conurbano/Gran Buenos Aires que toma el INDEC: los veinticuatro distritos que rodean a CABA. Nos es de utilidad para medir los resultados electorales alcanzados por el PRO. También porque es la medida que utiliza el instituto de estadísticas para medir desempleo, pobreza, etc. En ellos, según el Censo 2010, habitan alrededor de diez millones de personas. Casi dos tercios de la provincia. Es un territorio en permanente crecimiento: en los últimos cuarenta años su población se duplicó. CABA, en cambio, no crece desde hace setenta. Los distritos más poblados son La Matanza (1,775,816), Lomas de Zamora (616,279), Quilmes (582,943), Almirante Brown (552,902) y Merlo (528,494). En el Conurbano, en esos veinticuatro municipios, vive un cuarto de los argentinos.

Conforma, junto a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el área metropolitana de Buenos Aires. Sin embargo, y a diferencia de otras grandes metrópolis, no son un distrito político único, no comparten ni siquiera provincia. No hay articulación interjurisdiccional viable, ni proyecto serio de avanzar en ese sentido. El Gran Buenos Aires es, como bien señala Adrián Gorelik (2), "una metrópoli a la que se la ha extirpado el corazón". En tanto identidad se lo construye desde el exterior. Los habitantes de uno u otro municipio no suelen considerar al GBA una categoría de pertenencia. En muy contadas excepciones se autodefinen como "conurbanos". Uno es quilmeño, de Lomas, tigrense, no conurbano. En el único momento en donde lo conurbano aparece como autoidentificación es en oposición al capitalino.

Esto último se puede explicar por la ausencia de un organización política unívoca, desde donde se pueda construir una centralidad geográfica e identitaria (La Plata, la capital de la provincia de Buenos Aires, no forma parte del Conurbano; CABA es vista como algo ajeno y diferente). Pero sobre todo, por la construcción simbólica que rodea a la región. Gabriel Kessler, al referirse al conurbano, analiza dos concepciones disímiles pero en cierta medida complementarias; una en la que se lo describe como una entidad atípica, diferente a la capital y al interior, con una clara y disímil identidad propia; otra en la que se lo define como un territorio donde se concentran variados atributos negativos o conflictivos, un territorio signado por déficits y carencias. Estas concepciones son hoy las predominantes. Cuando se habla del Conurbano se habla de algo que es diferente a la Ciudad de Buenos Aires y que, claramente, es peor, más peligroso, más pobre.

Es el espacio simbólico donde se concentran los problemas nacionales: pobreza, desigualdad, polarización, clientelismo político, narcotráfico, inseguridad, desempleo. Continuando con lo que plantea Gorelik, entre CABA y GBA se ha consolidado "una muralla de prejuicios en la opinión pública que presenta al GBA como una suerte de Far West violento y peligroso"; como una amenaza que rodea a la capital, su antítesis.  Esta construcción, donde se describe un espacio superpoblado lleno de countries y villas, oculta más de lo que muestra, oculta otras rasgos muy importantes del Conurbano: una importante sociabilidad y vida cultural, una vasta clase media distribuida de manera heterogénea en el territorio, y una potente acción colectiva que se canaliza vía sindicatos, movimientos sociales, clubes, sociedades de fomento, etc.

En síntesis, el Conurbano es una construcción indisociable de CABA, construida desde la diferencia y la distancia a pesar de ser parte una misma metrópoli. Se conjugan alteridad, cercanía y amenaza. Ramiro Segura sostiene que "no está simplemente ahí: no se trata de una realidad autoevidente, tampoco de una categoría discursiva que refleja naturalmente una realidad urbana. El conurbano fue conurbanizado, construido como una unidad específica y opuesta a la ciudad de Buenos Aires." En esta operación simbólica los medios masivos han tenido un papel predominante. Es desde allí donde se ha fortalecido la asociación con el delito, la contaminación, la pobreza, el clientelismo y el desorden; un lugar donde opera un tipo de legalidad diferente. Ser "del conurbano" equivale a ser feo, sucio, malo y grasa; ser ilegal, problemático o peligroso. Es la nueva otredad porteña (en reemplazo del interior del país).

Esta situación, la desigualdad económica, social y simbólica que atraviesa el área metropolitana, permea el vínculo PRO-Conurbano. Al ser un partido tan identificado con la ciudad capital (y, particularmente, con la parte más acomodada de la misma) hace que el PRO genere admiraciones y rechazos en el Conurbano. En ambos casos como una otredad. Como una suerte de espejo de la ciudad que gobierna desde 2007.

 

  1. Versión adaptada de la monografía final realizada en el marco del Posgrado en Opinión Pública y Comunicación Política – Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales
  2. Tanto esta cita de Gorelik como las siguientes de Kessler y Segura se encuentran en Kessler, Gabriel "Historia de la provincia de Buenos Aires: el Gran Buenos Aires". Buenos Aires, Edhasa, 2015


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Como llegamos hasta aquí, explicado mas racionalmente o la tilingueria al palo

Todo el aire se desvanece en lo sólido

Escrito en conjunto por María Esperanza Casullo, Nicolás Tereschuk y Abelardo Vitale.

"Todo lo sólido se desvanece en el aire, todo lo sagrado es profanado y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas". La cita de Karl Marx es conocida.

Partiremos aquí de una hipótesis no demasiado original. La llamada "grieta", la división entre "kirchnerismo" y "el resto del mundo" que se habría puesto de manifiesto, sobre todo, durante el último mandato de Cristina Kirchner existió pero tuvo una entidad y una intensidad limitada, no extendidas a toda la sociedad. El 37 – 34 – 21 por ciento en el que entraron en la recta final de octubre de 2015 las principales coaliciones políticas, en un esquema bastante des-polarizado, da de por sí una pista de la situación. Otra forma de expresarlo puede ser la de tomar en cuenta que Daniel Scioli, Sergio Massa y Adolfo Rodríguez Saá obtuvieron sumados, apenas un año y medio atrás, casi el 60 por ciento de los votos nacionales.

La "caprilización" tardía -en julio de 2015- de Mauricio Macri, aquel que no iba a "cambiar lo bueno", ni perjudicar a Aerolíneas Argentinas, ni eliminar el Fútbol para Todos, ni molestar a los docentes en sus aspiraciones salariales, ni toquetear los activos que administra la ANSES, nos daba otra pista de que la "grieta" no se trataba de una realidad omnipresente u omnipotente.

Otra hipótesis -o más bien premisa- que se sigue de lo anterior, es que la elección fue ganada por este efecto "moderación", no por el efecto "núcleo duro anti kirchnerista". O, para ser más precisos: la solidez y convicción del núcleo duro llevaron a Mauricio Macri hasta la primera ronda. Pero el triunfo en la segunda vuelta provino de la capacidad del macrismo de atraer a votantes que habían votado a Massa en la primera. Para esta fracción de votantes resultó central la idea comunicada en campaña de que "nadie perdería lo que se consiguió" y que muchos de los programas más populares del kirchnerismo continuarían.

En este grupo encontramos segmentos de lo que suele llamarse "clase media baja": trabajadores de industrias y servicios, muchos de ellos sindicalizados en gremios peronistas pero que en 2015 estaban en conflicto con Cristina (en el petróleo, transporte, mecánicos, empleados de comercio, maestros, sectores de servicios).

Tal vez el mayor acierto de la campaña del macrismo en 2015 fue haber desdoblado las apelaciones ideológicas. El antikirchnerismo profundo, furibundo e incesante quedó a cargo de los medios masivos de comunicación y de los analistas de prensa, que machacaron desde los diarios, la televisión y la radio. Esto abrió el campo para que Cambiemos (quien nadie dudaba que fuera el representante del antikirchnerismo) se concentrara en construir una campaña cálida, amigable, con promesas de bienestar.

Pasado el primer año de gestión de Mauricio Macri, la situación ha pasado por varias metamorfosis.Ya en el poder, el macrismo dio rienda suelta a esos prejuicios ideológicos que suelen absorberse sin saber, de chico, mientras uno escucha absorto las conversaciones de los mayores en las cocinas de las casas paternas y que algunos llaman cosmovisión. Los muchachos no son moderados, como no lo es casi nadie que llega con ánimo de mantenerse en el Sillón de Rivadavia. Como saben los que vienen leyendo este blog, la "nueva" derecha que gobierna se parece mucho a la "vieja" y una y otra vez ha frustrado nuestras ganas de realizar análisis sofisticados sobre su presente y futuro. Lo que vemos es lo que es.

Sobre esta base parece estar moviéndose ahora el ánimo de miles y miles de argentinos para quienes, puestos frente a tareas tan cuesta arriba como comprar los útiles escolares para el inicio de clases, lo que era gracioso ya no lo es tanto y lo que no lo era bien puede empezar enojar. Ante ese clima ya no se tiene claro que el oficialismo sea cool, como manifestaba aquel audio de whatsapp viral ideado o promovido con maestría por las mentes brillantes del PRO para el estado de ánimo de octubre de 2015:

"A los 25 años firmó un cheque de 600 millones de dólares con Donald Trump, agarró Boca y le hizo ganar todo; después agarró la Ciudad. Es un superdotado, olvidate, un superchabón. Y aparte… ¡re-cheto!, ¿vos viste el bunker del PRO?, todos con camisita polo, bailando, globos. Los otros todos cirujas, negros, con la gorra, con el bombo. No hace falta ni pensarlo, yo no quiero más los negros esos del peronismo. Yo quiero otra cosa, un cheto de estos con onda, un Tinelli, un Macri, y ver qué pasa. Que hable con Estados Unidos, que esté todo bien, que compremos iPhone, que tengamos ropa por dos mangos".

En el actual contexto, donde hablamos de cosas bien concretas como por ejemplo si alcanza o no para el peaje, para alguna escapadita de vacaciones, para el colegio de los chicos o los remedios de tu vieja, "la grieta" deja de tener espesor, sustancia, centralidad. Real, sí, pero tan cultural y debatidora de derechos de tercera generación ella, nos dice menos sobre cómo se ordenan las preferencias que algunas cuestiones mucho más pedestres.

Ahí es donde entra el video del trabajador formal y quizás sindicalizado que "gasta" a su compañero de trabajo (no "desde arriba", sino "desde el costado", porque jodidos estamos todos) por haber creído en lo que planteaba aquel ya añejo audio de whatsapp mientras que ahora había tenido que salir a mangar una mochila para que su pibe comenzara las clases.

Ahí es donde entran los afiliados a gremios que integran la CGT que, luciendo pecheras azules, no tuvieron empacho en putear a sus secretarios generales a 15 metros del palco de los discursos. Ahí no había "grieta" ni el elemento ordenador del debate era kirchenrismo/antikirchnerismo.

Esto no quiere decir -ni mucho menos- que Cristina o el kirchnerismo no deban ser parte relevante del debate político y también del electoral. Ocurre que ahora, quizás, ni siquiera cuando un obrero le grita "Aguante Cristina" al Presidente está expresando lo que ese grito hubiera significado hace 18 meses o más.

Nos parece que allí, aquí, está pasando otra cosa. Y esa cosa es mucho más un producto de las medidas económicas concretas del oficialismo que de una articulación o estrategia opositora.

Para finalizar: si algo de esa "grieta" efectivamente sobrevivía, pareciera que "abajo" está en franca extinción. Pero que ahí las cosas se mueven, se mueven.



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Jujuy, nuestro Macondo

EL CONTADOR MORALES AMENAZA CON INTERNAR POR LA FUERZA Y DOPAR A MILAGRO SALA
Psiquiatría soviética
En un nuevo episodio de la escalada tendiente a la destrucción física y psicológica de la dirigente social Milagro Sala, el contador Gerardo Morales la amenaza con internarla por la fuerza en una institución psiquiátrica y doparla con psicofármacos, las técnicas que a fines del siglo pasado fueron empleadas en la Unión Soviética para sacar de circulación sin escándalo a los disidentes de un régimen en crisis.


Milagro fue citada a indagatoria en tres nuevas causas por presunta inducción a cometer el delito de amenazas por los titulares del juzgado de control Nº 3, Gastón Mercau, el ex socio y yerno de operadora de Morales en el Superior Tribunal de Justicia, Titina Falcone y del juzgado de control Nº 2, Jorge Zurueta. En ningún caso hay testimonios directos que la involucren, siempre dichos de terceros que invocan su nombre, creando la original figura de instigación a personas desconocidas. El traslado de Milagro desde la cárcel hasta los tribunales para notificarla de las causas fue otra puesta en escena de noticiero sobre narcos mexicanos: una caravana de 30 vehículos, con 55 policías uniformados y de civil y 20 miembros de las fuerzas especiales, con armas de guerra y pasamontañas que les cubren el rostro. Es el tipo de prueba prefabricada sobre la peligrosidad de Milagro que el Estudio Ricardo Gil Lavedra, el fiscal de Estado Mariano Miranda y Titina Falcone (todos dirigentes de la UCR) están preparando para presentar a la CIDH, si es que acepta recibirlos cuando visite la Argentina. Las tres tienen la misma carátula: "Inducción a cometer el delito de amenazas", que habrían ocurrido entre septiembre y enero, cuando Milagro ya estaba detenida. Los autores: "Dos personas masculinas con identidad a establecer", dice una de las causas en el juzgado del Gran Yerno. Esta acumulación de causas en su contra, con la mortificación de cada traslado y del respectivo acto procesal cumple con la pauta que el contador Morales me anticipó en la entrevista que le realicé el año pasado, cuando me dijo que tenía preparadas 60 denuncias para impedir que en algún momento Milagro recuperara su libertad. Las causas son disparatadas:

1. Rosario del Valle Cari denuncia que el jueves 29 de Diciembre de 2016 a las 2 de la madrudaga cuatro hombres desconocidos y encapuchados tiraron piedras contra su domilicilio y la insultaron  y amenazaron a ella y a su marido. "Estamos seguros que es gente de la Túpac Amaru, gente mandada por la Milagro", porque más temprano ella y su marido habían dicho en un reportaje radial que en 2012 "Milagro Sala me quitó mi casa".

2. Marta del Valle Gaite denunció que a la 1:30 del 27 de septiembre de 2016 oyó ladrar a sus perros y vio pasar una camioneta grande, negra, que luego de un par de vueltas se estacionó frente a su casa. Dos hombres altos y de pelo corto, se acercaron a la ventana de la cocina, le apuntaron con el dedo y le gritaron: "Hija de puta, deciles a tus hijas que cierren el pico porque las vamos a cagar matando, este es un mensajíto de la flaca". Sus hijas Soledad Angélica Mendoza y Elsa Yolanda Moya habían realizado denuncias en contra de Milagro Sala en 2007.

3. Natalia Andrea Bazán denunció el 28 de septiembre de 2016 una pelea con sus vecinos Oscar Sequeiros y Mónica Cerda, quienes "en aparente estado de ebriedad, empezaron a agredir verbalmente" a su pareja Miguel Enriquez. Le dijeron que era buchón y vigilante y que tenía que irse de allí porque se rindió a Morales y denunció a Milagro.

En estas concidiones, Milagro anunció que no estaba dispuesta a concurrir a la citación para ser indagada en esas tres nuevas causas. A raíz de ello, el viernes la visitó en el penal de Alto Comedero el psicólogo del Ministerio Público de la Acusación, Alejandro Zamar, quien ingresó al penal a las 14.10 y se retiró a las 15.40 según consta en los libros de guardia. El Inquisidor a cargo del Ministerio Público de la Acusación es Sergio Lello Sánchez, dirigente radical como Morales y Titina Falcone, quien fue designado para ese cargo por el actual gobernador y encabeza la persecución penal contra Milagro. Luego de la consulta con Zamar, la líder de la Organización Barrial Túpac Amaru se recostó a dormir la siesta. Se despertó con una crisis de llanto y un fuerte dolor en el pecho, síntomas que podían coincidir con un ataque de pánico. La psicóloga del Servio Penitenciario, Laura Aguirre, fue llamada de urgencia para atenderla. También acudió el abogado de Milagro, Luis Paz. Milagro relató entonces que Zamar le había dicho que si se negaba a acudir a las indagatorias podría ser recluida en una institución psiquiátrica, donde la doparían para que no molestara. Agregó que esa sería la recomendación de los psiquiatras del Cuerpo Médico Forense que la visitaron la semana anterior en cumplimiento de una disposición de la Corte Suprema de Justicia, que tiene a resolución los dos recursos de inconstitucionalidad presentados por la defensa de Milagro Sala contra su detención arbitraria. Según Zamar, mañana el Cuerpo Médico Forense formularía esa recomendación en el informe final pedido por la Corte. Esto provocó la crisis que requirió la asistencia de la psicóloga y el abogado. 

Además de perversa, esa insinuación es falsa. Fuentes de la Corte Suprema dijeron que no está pendiente la presentación de  ningún informe para mañana. Que el Cuerpo Médico Forense entregó las conclusiones de su trabajo el lunes pasado y que fueron remitidas de inmediato al juzgado federal de Jujuy. Añadieron que lejos de recomendar la internación psiquiátrica la desaconseja. Por otro lado la Convención de Naciones Unidas sobre Discapacidad prohíbe las internaciones involuntarias o compulsivas. La ley argentina de salud mental vigente no llega a tanto, pero establece una serie de limitaciones y las coloca bajo control judicial, lo cual en Jujuy no significa gran cosa, dado que la justicia come de la mano de Gerardo Morales y hace su voluntad. Estas son las condiciones que fija la ley:

  • El informe pericial debe decir explícitamente que hay riesgo concreto e inminente para ella o terceros. Aunque la ley explicita qué riesgo según los estándares de la convención el único riesgo posible es el de vida. Pero esto no equivale a decir que cualquier manifestación sobre riesgo de vida deba derivar en una internación.
  • El criterio de internación debe disponerlo una junta interdisciplinaria. Esa evaluación de internación interdisciplinaria requiere un trámite ante la justicia civil. El juez considera el dictamen pericial y controla la legalidad del procedimiento. Debe llamar a una junta interdisciplinaria que determina que hay riesgo de vida para ella o para tercero. El abogado defensor de la persona sometida a evaluación participa en ese trámite cuya legalidad debe ser controlada por el juez. El abogado puede cuestionar o discutir el criterio de internación involuntaria ante la justicia. En este caso es ostensible que el padecimiento mental está asociado en forma directa a las condiciones de privación de libertad y el hostigamiento permanente al que es sometida por disposición del contador Morales. Se trata de una discapacidad adquirida por los abusos estatales.

En vísperas de la audiencia que se realizará mañana ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington sobre las restricciones a la protesta social en Jujuy, el contador Morales ratifica con esta nueva provocación que no reconoce límites en su voluntad de aniquilar a Milagro Sala y presionar de este modo a la Corte Suprema de Justicia para que convalide su detención arbritraria. En el mismo sentido, el matutino Clarín, notificador oficial de las resoluciones judiciales, sostuvo en una columna de Julio Blanck que el tribunal dispondría la detención domiciliaria de Milagro Sala (quien no la solicitó y dijo que no la aceptaría) y al mismo tiempo de los militares condenados y procesados por crímenes de lesa humanidad. Un desafío riesgoso en la semana de la marcha federal educativa y la movilización por los 41 años del golpe cívico-militar-eclesiástico de 1976.



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LA "FANTASMA"



Sábado 18 de Marzo de 2017

Roberto Caballero

El fantasma.

COLUMNA DE OPINIÓN

Definitivamente, el sistema político nacional se volvió CFK-dependiente. Para mal y para bien, lo que pasa o lo que no tiene que pasar orbita alrededor de la figura de la dos veces presidenta de los argentinos. 

Mauricio Macri la menciona –o se la hace mencionar a Marcos Peña o a Alfredo Leuco o a Marcelo Bonelli, todos comentaristas del palo– para explicar por qué las cosas les salen tan pero tan mal a Cambiemos, después de 15 meses de tormentosa gestión. 

El peronismo no K la odia y la corteja, la mata y la resucita varias veces al día, porque la necesita y no sabe cómo decirle amorosamente que detesta necesitar a una mujer que está viva y a la que no pueden adjetivar como santa momificada. 

Ahora se sabe, también, que los inversores que deberían estar danzando para que se le caigan los dólares justifican la tacaña sequía de todo este tiempo en la libertad ambulatoria de la que goza CFK. La quieren ver presa –dicen, aunque luego el lobbista Felipe González lo desmienta– para garantizarse de que cada dólar que inviertan en algún futuro remoto, será un dólar que se pueden llevar cuando lo requieran y no corre riesgo de quedarse atrapado en las bóvedas sureñas del régimen populista y sus voraces beneficiarios. Parece chiste, no lo es. Son los únicos que, de verdad, saben por qué no quieren a CFK. 

Todo pasa por ella. Como si gobernara todavía. O ella o su fantasma. Los analistas del establishment, incluso, le adjudican extraordinarios poderes desestabilizadores un día (alguno que otro dijo "destituyente" para sentir que escribe como Horacio González, se supone), pero al día siguiente la tratan como si fuera un fósil político alejada del escenario de poder. 

Para cualquier persona sensata, lo absurdo del planteo releva de otorgarle seriedad: o maneja todo o no maneja nada. Sin embargo, hay reuniones políticas y de accionistas de empresas de primera línea que se mecen entre estos comentarios esquizoides. Uno es lo que elige creer, al fin de cuentas. 

Desestabilizar, no. Pero que los perturba, seguro. Desde que durante las jornadas del 678 de marzo, los agredidos por el modelo económico macrista ganaran la calle, el gobierno vive con el ceño fruncido. Casi un millón de personas, en distintos días, salieron a repudiar las políticas oficiales, y hasta el triunvirato de la CGT, con desgano pero de manera inevitable, se vio obligado a llamar a un paro general para el 6 de abril para contener a sus bases. 

También los movimientos sociales salieron a reclamar la implementación de la Ley de Emergencia Social que habían acordado allá por diciembre con el gobierno. Lo curioso es que tanto los triunviros de la CGT como los triunviros del San Cayetano (Movimiento Evita, CCC y Barrios de Pie), no responden a CFK. Es pública la distancia que tomaron –algunos antes, otros después– de la expresidenta y sus estrategias. 

La operación que habla sobre "un golpe de Estado" orquestado por CFK en las sombras no tiene ninguna apoyatura en la realidad. Más bien intenta ponerla a ella y al kirchnerismo como identidad política en una zona de escándalo que suene fuerte como para ocultar la parálisis de la gestión macrista y la ausencia de resultados en un año electoral. 

No hay brotes verdes, inflación sigue habiendo pese a la recesión, la corrupción M vino a comprobar que los ricos, no por ser ricos, dejan de tentarse con llevarse cosas a su casa, en suma, el gobierno no tiene buenas noticias para dar en ningún rubro. Ni siquiera lo que presentaron como una baja en el desempleo: se trata de gente que ya no busca trabajo. Aumentó la desolación. El desencanto es palpable, así como el derrumbe de la imagen presidencial. 

El gobierno está mal. Las segundas líneas están desorientadas y las primeras, casi todas peleadas entre sí. Mezcla de convicción ideológica e incompetencia operativa, los resultados prometidos no llegan, ni siquiera en envase pequeño. Sacaron el Ahora 12 y el Ahora 18 y cayeron las ventas con tarjeta un 30 por ciento. Insisten: les exigen a los bancos que bajen los intereses por financiación para que bajen los precios. ¿Cuál puede ser el resultado? Que los precios no bajen, y que la gente se quede sin ofertas en el súper y sin compra financiada con tarjeta. 

También el kirchnerismo orgánico y silvestre mira a CFK como si fuera La Meca. Si es o no candidata es el tema central que ocupa el debate de las sobremesas. Que "con ella es una cosa" y "sin ella es otra" –opinan-, mientras "La Jefa" lidia con la persecución judicial y mediática que se desató sobre toda su familia, y que muchos de ellos, desde la poltrona del panelismo intra-hogareño, sufren como angustiados espectadores. 

Es tal la centralidad adquirida por CFK que hay jueces y fiscales que no sabrían qué hacer si no pudieran incluirla como personaje central en sus fabulaciones. Esta semana, la Justicia M rechazó el pedido de la expresidenta para que se audite la obra pública completa durante su gobierno. Hubiera sido un acto de inédita transparencia, pero es evidente que de ejecutarse podría haber beneficiado indirectamente a CFK y envuelto en escándalo a los actuales ocupantes de la Casa Rosada. Por lo tanto, se lo rechazó y listo. 

Qué decir de los periodistas: lo único que tienen habilitado es criticarla a "Ella" en programas como Intratables o Animales Sueltos, porque no pueden o porque no los dejan hacer lo mismo con el presidente Macri a riesgo de no facturar la pauta publicitaria oficial para sus portales y microemprendimientos. No hay caso: a la cantidad de despidos, suspensiones y salarios adeudados que padece el gremio de Prensa habría que sumarle la deriva canalla en la que algunos periodistas se desenvuelven. El caso de Olavarría y el recital del Indio Solari es un ejemplo claro: desde el cable oficial de la agencia Télam que habla de muertos inexistentes hasta la columna de Jorge Lanata de ayer donde trata a Estela de Carlotto como "abuelita rocker", todo se ha convertido en un espantoso chiquero. 

¿Por culpa de CFK, también? Nada que ver. Sería un buen comienzo que cada uno admita su parte en todo esto. «

 

 


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Todos los kioscos, todos

Ex titular del Pami cree que lo echaron por interferir con "negocio" macrista

NACIONALES
SÁBADO 18 DE MARZO DE 2017 - 15:55

Carlos Regazzoni dejó el cargo poco después de oponerse a que el vicejefe de Gabinete Mario Quintana, accionista de Farmacity, digite las subas de los medicamentos.






Cuando el miércoles 15 al mediodía Carlos Regazzoni (49) fue a visitar al presidente Mauricio Macri ya sabía que no seguiría al frente del Pami. No había trascendido en los medios, pero la noticia le llegó el martes a la noche, cuando se reunió en un restaurante de Palermo con el vicejefe de Gobierno, Gustavo Lopetegui. "Hiciste una buena gestión, no es personal", le dijo. Y completó: "Pero necesitamos profundizar el ajuste en el presupuesto. Y para eso tenés que dar un paso al costado".

La noticia le cayó como un balde de hielo a Regazzoni, que creía estar cumpliendo bien su trabajo. Aunque sabía que el binomio de funcionarios que responden a Marcos Peña lo estaba acechando para dictarle una condena.

Encontraron la debilidad por el lado del ajuste. Le dijeron que no estaba cumpliendo con las metas presupuestarias: "Los números son malos", adujeron. Y en simultáneo le presentaron a Macri a su reemplazante: Sergio Cassinoti. "En el IOMA tuvo un superávit de $ 1.500 millones de pesos", le dijeron al Presidente. Caso cerrado.

Negocios

La disputa entre Regazzoni y los vicejefes de Gobierno no es nueva. Si bien ninguno de los dos lo quería, el principal enemigo era Mario Quintana, relacionado a la cadena de farmacias Farmacity, de la que aún hoy es accionista. Según el entorno del ex titular del Pami, en diciembre, cuando él debía renegociar con la industria farmacéutica el precio de los remedios para el 2017, los vicejefes le dijeron que iban a hacerlo ellos. 

"Tuvieron un fuerte cruce. Regazzoni habló con Macri y el Presidente aceptó que él negociara solo. Quintana y Lopetegui quedaron muy enojados, esperando la oportunidad para sacarlo", explican.

Fuentes de confianza del ex funcionario aseguran que, más allá de la sorpresa, fue tanta la presión que recibía para ajustar que, tras la reunión con Lopetegui, sintió un alivio: "Le pedían algo que no podía hacer. Era muy duro ajustar de esa manera", aseguran.

Cuando el miércoles se encontró con Macri, con la renuncia consumada en secreto, el presidente le pidió que fuera a caminar la provincia de Buenos Aires. "Te necesitamos como candidato", le propuso. ¿Premio consuelo? "Él lo tomó bien, es muy positivo", dicen desde su entorno.

El comunicado oficial aseguró que la renuncia fue "acordada" entre las partes. La realidad estuvo lejos de eso. Hubo una primera versión blanca que versaba sobre la necesidad de que Regazzoni se sume a la campaña. Una segunda, gris, que tenía que ver con el ajuste que no quiso realizar en el Pami. Y una tercera, negra (de la que sólo se habla en off the récord), que tiene que ver con la interferencia en los negocios personales. Otra vez.

Fuente: Perfil.



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Macri a solas con Pichetto

Macri a solas con Pichetto

Macri a solas con Pichetto

El peronismo quiere poner dos directores en el Banco Central. El equipo económico hizo autocrítica y viene un "compre nacional" Pro. El Papa pidió calma a los gremios.

Macri a solas con Pichetto

El Gobierno empieza a entender que la malandanza que padece es esperable en una campaña electoral. Saberlo es parte del curso de aprendizaje en los dos primeros años de ejercicio del poder, que se parece tanto al período al que los jardines someten a los infantes. Los niños van dos horas por día, acompañados por sus padres, y los someten a desafíos de destreza simples. A gobernar un país no se aprende en un día, cualquier experiencia anterior sirve bien poco porque es una tarea nueva a impredecible, y estás a examen desde el primer día. Los problemas de aprendizaje dieron el marco para el primer encuentro de alto relieve del año. Fue entre Mauricio Macri y Miguel Pichetto, el jefe del único polo nacional de poder formal que tiene el peronismo, que es el bloque de Senadores. Ocurrió en Olivos, horas antes del viaje a España y poco después de que el senador por Río Negro ganase una sorda pelea en su bancada con el kirchnerismo para preservar el cargo que ejerce desde hace 15 años. Vale consignar el encuentro, porque el diálogo que mantuvieron a solas sintetiza posiciones desde las que se desmadejará el futuro cercano. Pichetto fue a agradecerle en persona la invitación a viajar junto al presidente a España. Y a decirle que no podía aceptarla. No convenía a su agenda ni era oportuno para el rol que desempeña de ser el peronista normal en sus relaciones con el Gobierno. Macri le pidió un diagnóstico sobre la situación del país. El senador dijo en privado lo que se le escuchó en público todo el verano: el impacto de las tarifas paralizó el proyecto de crecimiento de 2016 y de paso hirió la credibilidad del público sobre la capacidad del Gobierno para manejar la situación heredada. También puso el acento en la suba de tasas e impuestos que, en el interior, congela el despegue de economías regionales. "Te suben los impuestos por encima de la inflación y del techo para discutir salarios". Macri se defendió con el rap de la herencia recibida. "No puedo hacer otra cosa. No sabés lo difícil que es enfrentar la economía que recibimos con la necesidad de modificar a fondo la economía. Vinimos para eso. No sabés lo que sufrimos para enfrentar esas dos tareas: controlar las variables y hacer las reformas de fondo". Pichetto, que es un experto en situaciones de crisis, puso el acento en la suerte electoral: tenés que prever los efectos de lo que hacen en la credibilidad del público. Dejó, de paso, el mensaje sobre las efectividades conducentes: el peronismo quiere poner dos directores en el Banco Central. Si no, no hay confirmación para ninguno de los que están nombrados "en comisión", o sea provisorios. La salida de Olivos fue tan sigilosa como el ingreso y evoca la descripción que hace Virgilio de los soldados que se mueven en la oscuridad: "Ibant obscuri sola sub nocte per umbram / Iban oscuros a través de la sombra, bajo la noche solitaria". Así entró y salió Pichetto de Olivos.

Autocrítica en el gabinete económico

La comprensión de las campañas como chiquero sin fin, comienza a reemplazar al pánico en el vértice que había desencadenado el estallido Socma. El presidente intenta restañarlo con los mil detalles que ha pedido se incluyan en los borradores de los decretos de transparencia, que revisa todos los días para lograr que prevean cualquier situación de conflicto de intereses. Pero el daño ya está hecho y el nuevo piso es resbaladizo. Esta semana poliarquearon por todos los despachos con sondeos que dicen que el reproche de corrupción roza el Gobierno y abrió el corralito en donde sólo estaba el kirchnerismo. También que ya se empató el porcentaje de gente que dice que la responsabilidad de la situación económica es de Cristina y de Macri también. "Fifty-Fifty", diría la estadista de La Plata (la ciudad, se entiende). Esto entretuvo la ardida mesa del gabinete económico que sesionó el martes. Allí Nicolás Dujovne hizo el rap del optimismo con la música oficial: todo va para arriba… pero no se nota. La síntesis del diagnóstico repite que 1) fue un error del Gobierno confiar en que los resultados de las medidas económicas llegarían en un año al público; 2) según los datos de Hacienda, el fitness se va a notar en julio, pero los políticos piden que sea en abril-mayo, cuando se discutan las listas de candidatos a las PASO de agosto; 3) para eso hay que poner dinero en el bolsillo del público sin cerrar de nuevo la economía – es decir, no frenar importaciones ni ingresos de capitales; 4) la única salida en el corto plazo es liberar las paritarias de los sectores ganadores del primer año, para que den aumentos por encima de la pauta del 19%, que seguirá rigiendo para los estatales, para no aumentar el déficit. Acá actúa la persuasión frente al campo, la banca privada y otros sectores que pueden dar más aumento y amortiguar la espera de la clase media para que se vean los resultados.

Vuelve el "compre nacional" en versión Pro

De esa mesa salieron dos saetas que esperan lleguen al blanco a tiempo: 1) Una vuelta del plan de cuotas con intereses disfrazados. Asume el Gobierno el error de modificar el sistema para hacer más transparente la financiación pero que terminó alejando al público de las casas de electrodomésticos. Los precios de contado bajaron promedio 10%, y no 25%, como se esperaba, y los asalariados retuvieron más las compras. En ese gabinete señalan a Miguel Braun por falta de calle. Quizás nunca fue asalariado y compra todo de contado. Jack Welsh, el CEO de General Electric, cuenta en sus memorias que para medir si la economía crecía o no, iba al supermercado a preguntar sobre la venta de bombitas de luz. Cuando hay prosperidad, el público las compra por docena. Cuando hay malaria, las compra de a una. Miguel Miranda, hombre fuerte de la economía del primer Perón, tenía como barómetro la venta de caramelos. Iba a los kioscos y preguntaba: cuando hay bonanza, la gente los compra por bolsa; cuando cae la economía, se compran de a uno. De paso, el papa Francisco suele recomendar a sus visitantes que lean sobre Miranda y su proyecto de industrialización de la Argentina en los años 40. Claro que encontrar algo sobre él es tan difícil como demostrar la existencia de Dios, porque Miranda no escribió nada y hay que bucear discursos por internet. Algo se encuentra. 2) Una nueva versión del "compre nacional". Existe una ley para eso, pero el Gobierno mandó a trabajar a Francisco Cabrera en reglamentaciones que refloten esa consigna criolla –que existe en otras economías abiertas del mundo– y le permitan al Gobierno hacerla compatible con el programa de apertura y desregulación. Difícil, pero nadie dijo que sería fácil. Rogelio Frigerio está convencido de que hay que replantear el esquema de comercio exterior. El jueves escuchó en su despacho quejas de fábricas del conurbano porque entran productos terminados en masa a precio chino y frenan insumos industriales.

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El club generacional

Otro diagnóstico más conciliador se escuchó el miércoles en un chalé de San Isidro, que albergó a un grupo generacional que funcionó el año pasado como uno de los engranajes más activos en el Congreso. Mejor no bautizarlo como "grupo Buitres", pero se gestó cuando se discutía en el Congreso el acuerdo con los bonistas Griesa. Es preferible el rótulo de "club generacional" y lo integran Marco Lavagna (diputado massista, dueño de casa esa noche), Nicolás Massot (jefe del bloque Pro, militante del monzoismo), Luciano Laspina (jefe de Presupuesto y Hacienda en Diputados, macrista) y Diego Bossio, armador del bloque justicialista, que procura construir normalidad en el peronismo en cercanías de Sergio Massa. Esa mesa se recubrió de clima social –era con mujeres, la propias, se entiende– y se celebró que en 2016 hubieran podido habilitar una mesa de acuerdos, que produjo resultados en la ley de salida del default, ley de pymes, ganancias, presupuesto, emergencia social y otras. Era un encuentro postergado desde diciembre por las heridas que provocó aquel final de Ganancias y la caída de la reforma política. Igual, en la sobremesa, lápiz y papel para diseñar un primer esbozo de reapertura de Diputados. En esa lista figuran una extensión de la moratoria para entrar en la nueva ley de pymes, un buen número de leyes "blandas" como protección de enfermos electrodependientes, obesidad, defensa de la competencia y, si se puede, nuevo régimen de Mercado de Capitales. Es difícil hacerla avanzar a esta última, porque es un tema para expertos, pocos pueden explicarla y, por eso, muchos pueden atacarla. Quedó en remojo. El debate cayó, claro, en lo electoral y replicó los reproches que se cruzan las fuerzas en competencia: el oficialismo que presume optimismo, el massismo que insiste en que mantiene las banderas, el poskirchnerismo de Bossio que cree, como Rubén Marín, que Cristina une, pero para la derrota. Y muchas preguntas sin respuesta, como: ¿cuál es la racionalidad de promover las líneas low cost, que le sacan pasajeros a Aerolíneas Argentina, que es una devoradora de subsidios?

Llamó el Papa y pidió calma a los gremios

También son fuegos de artificios los malos modos del sindicalismo que llamó a un paro para la primera semana de abril. Cuando se pone contra la pared a los inquilinos del área presidencial con estos fuegos, responden con alta racionalidad: ¿de qué estamos hablando? ¿De que vamos a perder las elecciones? Si mantenemos el voto del "eje" (así lo llama Macri) no nos va a ir mal. Ganamos Capital, mantenemos un tercio o más en Buenos Aires, ganamos o empatamos en Santa Fe, lo mismo en Córdoba, ganamos Mendoza, la Rioja, Jujuy, empatamos en Entre Ríos. Y ahí está, mantenemos el nivel de los votos de octubre de 2015, que es la elección que hay que mirar. Ése es el mapa. Enfrente ¿qué hay? El peronismo de Buenos Aires dividido, los grandes caciques escondidos (Scioli, Randazzo, Massa), esperando a que mueva Cristina que, como dijo Rubén Marín, puede unir peronismo sólo para perder. Para el sindicalismo hay otro dique, que siempre funciona, y es el que tiene sede en Roma. Esta semana Juan Grabois me dijo: "Nunca el papa Francisco le diría a nadie que no haga un paro". Pero sí les habló a los sindicalistas. Fue antes de la marcha de la CGT y el vehículo fue el jefe del Smata Ricardo Pignanelli, sindicato que Bergoglio considera clave, como todo hombre forjado en los años 70, cuando el activismo de los metalmecánicos animaba de manera central la puja social. Francisco le pidió hora para que lo escuchase la cúpula del Smata a través de un teléfono de manos libres. Ese día una decena de dirigentes que acompañan a Pignanelli lo oyeron a Francisco decir: "Tengan prudencia, calma, hay que pacificar. Es momento de escuchar más que de hablar". Como siempre, el Papa desvelado por el control social. Logró que en esa marcha no se anunciase fecha de paro. También tranquilizó el alma de Pignanelli, un opositor que se sacó la foto con Macri el miércoles en la firma de un plan para aumentar la venta de autos.



Gonzalo Carbajal
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@zalet

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