martes, 18 de abril de 2017

Proteccion?

Fútbol

La carta a Cristiano Ronaldo de la víctima de su presunta violación: "Te dije no, te grité, rogué que parases"

Cristiano Ronaldo, durante el partido entre el Real Madrid y el Bayern del miércoles. AFP-PHOTO

'Der Spiegel' afirma que Cristiano Ronaldo acordó pagar 258.000 en 2010 para evitar una denuncia por presunta violación

El agente de Cristiano califica de "falso" lo publicado por 'Der Spiegel' sobre un pago para evitar una denuncia por presunta violación

¿Qué ocurrió en el apartamento 57306 del lujoso hotel Palms Place de Las Vegas la noche del 12 al 13 de junio de 2009? El semanario alemán Der Spiegel, a través de la plataforma Football Leaks, ha tenido acceso exclusivo a documentos que tratan sobre una supuesta violación de Cristiano Ronaldo a una joven estadounidenseocurrida aquella noche. Un acuerdo extrajudicial de 375.000 dólares (258.172 euros de 2010) que el jugador pagó a la supuesta víctima, la estadounidense Susan K., sirvió para tapar el escándalo. Hasta ayer.

El semanario alemán ha tenido acceso a una carta que la joven envió al jugador del Real Madrid un año después de los hechos y que, según el acuerdo firmado por ambas partes, sería leída al jugador por su abogado. En ella, Susan K. recrimina la actitud de Ronaldo: "Me gustaría haber podido explicar al mundo realmente quién eres", escribe, y dice arrepentirse de no haber emprendido acciones penales: "No me importa tu dinero. Sólo quería justicia. Pero (en este acuerdo) no la hay".

De la carta se desprende la versión de los hechos de la supuesta víctima. Según su relato, Cristiano conoció a Susan K. en la zona VIP de un glamuroso local de Las Vegas en una noche de fiesta con amigos. Ella le dio su número de teléfono. El futbolista la llamó más tarde para que se uniera a una after party que tendría lugar en el lujoso ático arrendado por el futbolista. Cuando Susan K. llegó, Ronaldo y sus acompañantes invitaron a la supuesta víctima y a su amiga a unirse a ellos en el jacuzzi privado, desde donde se ve una espectacular panorámica de la ciudad.

Ronaldo le ofreció ropa de baño. Cuando ella acude a cambiarse a una de las habitaciones, el jugador la acompaña. Se empiezan a besar; él pide más, pero ella quiere volver con el grupo. Entonces, según cuenta la carta que publica Der Spiegel, él comienza a forzarla y la tumba contra la cama mientras ella intenta defenderse. "Te dije no, no y no, te grité, te rogué que parases. Nunca antes había tenido tanto miedo", dice Susan K. en la carta. Ese mismo día a las 14:16 horas acudió a la Policía. Visiblemente afectada, la mujer relató los hechos y se negó a dar el nombre del jugador, solo dijo que se trataba de una "figura pública", un "atleta". El funcionario usó el código 426 -usado para casos de delito sexual- para abrir un expediente al que también tuvo acceso el semanario alemán.

Días después, al parecer, el jugador del Real Madrid habló con ella. Le dijo que él es un buen tipo en un 99 por ciento de los casos, pero que el uno por ciento restante es algo que ni él mismo puede aclarar. En medio de la misiva, K. hace una mención a la devoción católica del astro portugués. "Saltaste encima de mí por detrás... ¡¡con un rosario blanco colgando del cuello!! ¿Qué pensaría Dios de aquello? ¿Qué pensaría Dios de ti?".

La carta a la que ha tenido acceso Der Spiegel es la de una mujer traumatizada. "Ya no soy la que era antes", dice. Además hace referencia a una exploración médica y un tratamiento realizados en un centro universitario de la ciudad en la mañana posterior a la supuesta violación. El coste del servicio ascendió a 2.976,52 dólares. En el informe médico, al que hace referencia la misiva, constan daños en el recto y otras heridas sin especificar. El semanario alemán trató de ponerse en contacto telefónicamente con Susan K. y su entorno, pero nadie se prestó a hacer declaraciones.

El acuerdo firmado por ambas partes para tapar el escándalo establecía, según la publicación germana, que la mujer guardaría silencio para siempre sobre lo que ocurrió aquella noche. Asimismo, la joven accedió a certificar que había "eliminado o destrozado permanentemente cualquier material electrónico, escrito o de cualquier otro tipo que hubiera generado o recibido a raíz de los supuestos hechos". También se compromete a no hablar del caso en terapias psicológicas de grupo. Cualquier indiscreción que pudiera destapar el caso conllevaría la devolución íntegra del dinero.

De acuerdo a los documentos manejados por el semanario alemán, la firma del acuerdo extrajudicial tuvo lugar siete meses después, concretamente el 12 de enero de 2010, frente a un mediador del estado de Nevada. El abogado portugués Carlos Osorio de Castro, responsable de los asuntos legales del futbolista durante muchos años, firmó en nombre de Cristiano, nombrado como "Mr. D.", aprobando el pago a Susan K., que consta como "Mrs. P." 'Der Spiegel' publica en la edición de este sábado una foto de un fragmento del documento.

Los hechos de los que habla el semanario alemán ocurrieron en el verano de 2009, justo cuando el futbolista portugués completó su traspaso al Real Madrid. Dos días antes, el 11 de junio, el Manchester United y la entidad blanca hacían público que habían llegado a un acuerdo para la operación, cerrada en 94 millones de euros. Por entonces el futbolista tenía 24 años, la misma edad que rondaba la supuesta víctima.

¿Por qué no acudieron ante el juez?, se pregunta Der Spiegel. La forma en que se resolvió la contienda alimenta las dudas tanto para el jugador, sobre el que sobrevuela la sospecha de haber cometido un acto deleznable que mancha su carrera profesional, como para Susan K., cuya motivación y versión del los hechos queda en entredicho. De la carta se desprende que el miedo a las consecuencias y al foco mediático que hubiera supuesto un proceso judicial contra el astro futbolístico habría disuadido a la joven de la vía penal.

Su carta finaliza con una postdata desesperada: "Me arrepiento (de haber firmado el acuerdo). ¡Ha pasado un año desde que me violaste! Espero que aprendas de tu terrible error. ¡No vuelvas a arrebatar la vida de una mujer, como hiciste conmigo!".

El agente de Cristiano lo niega

La empresa que lleva la representación de Cristiano Ronaldo, Gestifute, ha calificado de "obra de ficción periodística" el informe publicado por Der Spiegel "sobre supuestos cargos de violación que, según refiere, se habrían presentado contra el futbolista en 2009, es decir, hace casi ocho años".

"Se trata de una obra de ficción periodística. La supuesta víctima se niega a identificarse y a corroborar la historia. Y todo el enredo se basa en documentos no firmados y tan contradictorios que son identificados por códigos en correos electrónicos entre abogados que no mencionan a Cristiano Ronaldo y cuya autenticidad él desconoce, y en una supuesta carta que habría sido enviada por la víctima, pero que él nunca recibió", explica el comunicado.

"El reportaje de Der Spiegel", añade, "es falso y Cristiano Ronaldo actuará contra ese órgano de comunicación por todos los medios a su alcance. La imputación de una violación es una acusación repugnante y ultrajante que no puede quedar impune".



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Culpables


La revista Gente tiene en la tapa una foto de Micaela García donde se la ve sonriente con una remera que dice #Ni Una Menos. La foto es pequeña; claro, no es el tema principal, pero su presencia en la tapa lo jerarquiza: "El crimen de Micaela. Luchó contra la violencia y terminó siendo víctima", sentencia la revista. La misma revista cuyos trabajadores y trabajadoras salieron a cuestionar la cosificación del cuerpo de las mujeres que promueve en su línea editorial, como acción en el histórico paro nacional de mujeres del 19 de octubre, convocado para repudiar otro femicidio, el de la adolescente de 16 años Lucía Pérez, drogada, violada y empalada en Mar del Plata.

Texto y foto en la tapa de Gente sintetiza el mensaje que pretenden imponer ciertos mensajeros del patriarcado, voceros privilegiados. Como Chiche Gelblung, que afirmó que una chica no puede andar sola a la madrugada, en relación al femicidio de Micaela. O Baby Echecopar que aseguró que muchas violaciones ocurren por "provocación" de nenas de 12 años. Culpabilizar a las víctimas de las violencias que sufren: un sentido común que buscó cristalizar la última dictadura militar para justificar las desapariciones y asesinatos perpetrados por el terrorismo de Estado. La culpa es de ellas, de nosotras: por la hora en que salimos a la calle, por la ropa que nos ponemos, por la pose que elegimos desde niñas para la foto que subimos a redes sociales. Y no de los agresores que nos atacan, nos violan, nos matan. De eso nos quieren convencer.

Si luchás contra la violencia machista te puede pasar lo que a Micaela, ojo. Ella, que era militante social, que tenía conciencia de género, que probablemente se definía como feminista, terminó en un zanjón, asesinada. Ese mensaje quieren imponer.

La revista tampoco habla de femicidio en el título: lo convierte en un crimen común, en un caso policial más, sin el componente de género que tiene todo asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer.

Las marchas convocadas por el colectivo Ni Una Menos tienen una presencia cada vez más joven. Los centros de estudiantes van abriendo secretarías de género. El movimiento, la marea que levanta las banderas contra la desigualdad histórica de las mujeres en la sociedad, y contra las violencias machistas y su expresión más extrema, los femicidios, va permeando en sindicatos, –que tienen que dar respuesta a nuevas demandas reclamadas por trabajadoras, hasta ahora silenciadas–, en barrios, en escuelas, en distintos espacios y geografías.

Los voceros del patriarcado buscan mantener a las chicas, a las jóvenes, en el molde. En ese molde de la resignación frente a las violencias machistas cada vez más visibles, nombradas e identificadas, en el propio cuerpo, en la propia vida. La otra cara de la violencia de género es la discriminación estructural hacia las mujeres. Quieren atemorizarnos, callarnos, inmovilizarnos, devolvernos al aislamiento del hogar, como reclusión, de donde –creen– nunca debimos osar salir para denunciar al sistema patriarcal que nos agobia. Ese mismo patriarcado que hasta hace setenta años no nos permitía votar a las mujeres y que hasta hace apenas 32, no nos dejaba decidir sobre la vida de nuestros hijos e hijas. Y que hoy, cuando vamos a denunciar que nos maltrata nuestra pareja o ex, lo único que busca identificar, la Justicia con sus pericias psiquiátricas es si somos fabuladoras y mentimos



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