sábado, 13 de mayo de 2017

Fetiche pequebú e izquierdismo

Acerca del petit bourgeois, sus concepciones marxistas y sus prejuicios de clase.

"...sos el burgués más corrompido que existe, y te engañás pensando que sos un hippie, vos explotás a todos y no das nada y eso es ser el peor capitalista...". Moris - Pato trabaja en una carnicería-.

Por Lucas Mendelek

Son conocidas discusiones históricas entre la derecha y la izquierda, el liberalismo y el estatismo, el liberalismo ortodoxo y el keynesianismo, el keynesianismo y el marxismo, etc., etc.

En nuestro país la principal disputa en el plano económico, político y cultural se dio entre los defensores del modelo oligárquico agroexportador y la línea nacionalista-popular, con todas sus variantes y contradicciones, y de forma marginal, la izquierda liberal cascoteando más al nacionalismo popular que a los promotores del modelo oligárquico, o en su terminología europeísta fetiche, mas al "bonapartismo" o al "nacionalismo burgués" que a la "derecha capitalista". La otra derecha, porque en sus esquemas mentales todo es derecha: da lo mismo un Yrigoyen, un Perón o un Cámpora, que un Roca, un Uriburu, un Martinez de Hoz o un Menem. Con tan generalizadas caracterizaciones, son incapaces de distinguir un gobierno nacional-popular, de un gobierno desarrollista (o neodesarrollista) o de un gobierno neoliberal, peor aún si los dos últimos se disfrazan del primero.

Recordaremos las polémicas de Jauretche, y en especial lo que decía de Cortázar: "Lo curioso es que algunos intelectuales se empeñan en estar siempre enfrentados a las masas populares. Esto puede ocurrir porque las masas populares son nacionales y esos intelectuales no lo son. Para ellos, cualquier esquema es válido si viene de afuera porque no han intentado formar una inteligencia sobre el conocimiento y el contacto con el país...". También a Roberto Carri discutiendo con sectores académicos de la "izquierda" y como se dice hoy "llenándoles la cara de dedos"; Hernández Arregui lo mismo, pero a la vez sus obras fueron bisagras de la incorporación masiva de sectores de izquierda al peronismo.

Más acá y ya en un clima revolucionario, es recordada la polémica Olmedo (FAR) con el PRT-ERP publicada en la revista Militancia. Tal fue el apabullamiento conceptual y teórico de Olmedo hacia esa izquierda, que hasta el día de hoy se usan esos textos como material de formación política.

Actualmente vemos los mismos vicios "pequebuses" (pequeño-burgueses malintencionados) en ciertos ámbitos de izquierda. hijos de la chicana y la soberbia, se deleitan en la galantería de sus propios análisis autorreferenciales, a la vez delirantes, la mayoría de las veces.

Tienen un fetichismo por la cita de autoridad de autores extranjeros, los hace sentirse más intelectuales. Se paran no sé desde qué atril a señalar los errores históricos y del presente, como los únicos esclarecidos, con esa misma altanería tratan a todos los demás, sin distinción, de derecha, banapartistas, fascistas, ingenuos, confundidos, equivocados… ¡hasta los desparecidos fueron unos ingenuos que no la vieron venir y se dejaron usar!

En las redes sociales también tiene ese mismo fetiche con la iconografía de izquierda, se ponen nombres ficticios o relacionado a lo soviético (sobre todo), se enriedan en eternas y encarnizadas discusiones virtuales con conceptos que a veces no se interpretan entre ellos. Son anfíbologos, elitistas, contracturados, amantes de los paradigmas duros, únicos y de las teorías omnicomprensivas, usan conceptos caducos, decimonónicos, eurocentristas, para analizar la compleja realidad nacional. Desprecian el pensamiento nacional, para ellos no existe. En lugar de hacer inteligible los hechos, sacro-intelectualizan lo simple.

La poca empatía política y filosófica que logran a veces, es entre su propio círculo. Forman tribus, se rinden pleitesía entre ellos por un tiempo, luego se diferencian por algún matiz insignificante en algún punto y coma y se separan.

El pequebú y el izquierdismo critican todo lo que huela a nacional, es un mandato de clase (el pequebú es por lo general de clase media o media alta). Muchas veces interpretan lo que quieren y  con el ego de su cosmovisión le cambian el sentido a algo que se tenía un significado distinto. Claro para su conveniencia, para llevarlo a la picadora de carne.

Discutiendo algunas ideas del pequebú y el izquierdismo

Pasemos a lo importante, a discutir algunas cuestiones con algunas ideas que están en el pedestal ideológico del pequebú y el izquierdismo, por ejemplo, sobre la propiedad de los medios de producción.

El paradigma sociológico que tenemos nos lleva inmediatamente a pensar que sólo hay unos pocos sistemas: comunista primitivo, esclavista, feudal, capitalista y socialista; por eso la idea de revolución en el mundo moderno se asocia automáticamente con la de socialismo. Este paradigma basa la noción de sistema en un único criterio: la propiedad de los medios de producción. Así, Paraguay, Japón y Suecia tienen el mismo sistema. Sin embargo, estas tres realidades bien diferentes, solo son "iguales" en el mismo sentido en que lo son un hombre, una sardina y un mosquito, porque todos pertenecen al reino animal.

No se trata de afirmaciones falsas, sino de afirmaciones que pueden ser inútiles cuando el criterio de clasificación no nos informa sobre las cuestiones que nos resultan relevantes para algunos propósitos bien definidos, mucho menos de nuestra realidad nacional. Otros criterios de clasificación de sistemas nos permiten diferenciar realidades mucho más significativamente desde el punto de vista sociopolítico. Para ello hay sustituir el concepto de sistema como sinónimo de "modo de producción" por lo que puede llamarse "modo de apropiación de los excedentes". Aquí juega no sólo la propiedad de los medios de producción sino también las instituciones políticas y los usos y costumbres impuestos por la cultura, en una dinámica socioeconómica histórica que no es automática e inexorable, sino que depende de las decisiones políticas. En este contexto, resulta claro que Paraguay, Suecia y Japón son tres sistemas diferentes.

Por eso soy crítico del marxismo dogmático, aun a pesar de comprender el espíritu de invocar un sistema socialista o, en términos más simples, justo e igualitario, de Justicia Social. No estoy en contra del marxismo, critico al pequebú marxista, trotkista o izquierdista.

Creo que el marxismo puede servir como marco conceptual para analizar la sociedad actual. También para analizar la genealogía del capital. Sirven los autores que reactualizaron la teoría de Marx (como Gramsci o la escuela de Frankfurt) y los autores nacionales que tomaron de ella bases para la crítica del sistema socioeconómico (y político) argentino, como Hernández Arregui, John William Cooke, Silvio Frondizzi y otros.

En fin, sirve para tener una base.  No sirve para el dogma ni para la extrapolación literaria.  Por otro lado, completando lo que dije antes, si bien hay diferentes sistemas capitalistas, en todos ellos hay antagonismo de clases. El capital va por un lado entrando en contradicción con el oprimido (sea explotado - como el trabajador - o marginado - como el desempleado). Objetivamente están esas contradicciones, pero eso no desemboca automáticamente en la lucha de clases. La lucha de clases es subjetiva (aunque tenga que ver con las bases objetivas) y es impulsada por una toma de conciencia. Sea una toma de conciencia clasista o una toma de conciencia nacionalista-popular.

Se puede llegar a pensar que el movimiento nacionalista tiene sus limitaciones aunque este sea antiimperialista y popular, que lo ideal sería la socialización de los medios de producción, porque siempre el que los posee -aunque le hayan socializado cierto sector de su ganancia - posee poder.

Sin embargo, estamos en el tercer mundo del siglo XXI. No existe una masa trabajadora homogénea, tenemos gran parte de la población excluida y gran parte de la población precarizada.

Estos temas nos pueden consumir horas y horas de debates y aún así será insuficiente, pero yendo a cuestiones más concretas, una de las grandes falencias del marxismo es, por ejemplo, una buena falta de claridad conceptual en cuanto a la lucha de clases, la revolución (en términos de praxis), las famosas "contradicciones", la dialéctica de la historia, etc. En Argentina se le suma el no tener casi inserción obrera.

En este punto los socialistas de toda estirpe han estado furiosos contra el peronismo, sobre todo el pequebú: que naziperonismo, que fascismo, que fascismo de izquierda, que bonapartismo, que bonapartismo burgués, que cesarismo democrático, que populismo, que nacionalismo burgués estatalista, que conservadurismo popular, etc. etc. etc. Está lleno de anécdotas con respecto de cómo caracterizar al peronismo y qué lugar darle: ¿Como fenómeno? ¿Como movimiento? ¿Como partido? ¿Como liderazgo personal?

Es curioso hoy escuchar, por ejemplo, al Chipi Castillo reivindicar a Liborio Justo en cuanto defendió posturas nacionalistas para luchar contra el imperialismo (si mal no recuerdo la referencia política era Lázaro Cárdenas). Juan B. Justo defendía el librecambismo en nombre del internacionalismo y de que los productos importados eran más baratos y de mejor calidad para el obrero argentino.  No vio que eso destruía la industria nacional y, con ella, el sujeto político del socialismo.

Hoy en día hay quienes dicen (por ejemplo Naomi Klein), que los sistemas "nacionalistas latinoamericanos" fueron los únicos que contuvieron las oleadas neoliberales, desindustrializantes y oligarquizantes. Les plantea a los socialistas marxistas muchos interrogantes: ¿qué hacer con el peronismo? ¿como somos socialistas por fuera de los trabajadores y de los sindicatos? ¿serán los medios y modos de producción? ¿será eso solo posible con una intervención estatal que legisle, incluso, cooperativizar medios de producción? ¿será cosa de adaptarse?

Claramente el marxismo (y sus lecturas heterodoxas, lease Gramsci, Ramos, Cooke, Boero, Moreno, Liborio Justo, Silvio Frondizi, etc.) es un fundamento teórico insoslayable. Pero también lo es el peronismo y hasta el radicalismo (Yrigoyen, Alem, diría yo) son insoslayables.

El punto está en la cuota de flexibilidad necesaria para pensar la política (la revolución, la reforma, o la política pública) en términos de praxis y no de planteo enunciativo de un iluminado que espera que las sociedades se reacomoden en todos sus resortes y engranajes con sólo verbalizar un par de postulados estéticamente bellos y políticamente efectistas.

En fin, el peronismo ni conservadurismo popular, ni fascismo, ni populismo nacional, ni bonapartismo como dice el pequebú, es peronismo. Es entendible no saber qué hacer con el peronismo, porque el peronismo es amplio y hoy está acaparado por el sistema y el PJ.  Pero hay que saber qué hacer con el pueblo, estar de su lado - mejor dicho, estar dentro de él - sea peronista o marxista. Por último, y aclarando lo de más arriba que puede malinterpretarse, soy de los que creen que el Estado es un espacio relativamente autónomo a los medios de producción pero que se basan en ellos. Es decir, desde el Estado no puede haber "revolución" alguna sin el apoyo de la sociedad civil - en lenguaje gramsciano- o del pueblo - en lenguaje nacional-popular-. Creo, que con el Estado solo no se hace nada, porque el lobby de los grupos económicos son extra-estatales y han tirado varias veces un gobierno democrático.

 



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El fantasma se vaporiza

Sergio Massa se derrumba: una de sus figuras, a punto de pegar el portazo

El titular del Frente Renovador vio en los últimos días cómo los alfiles que en su momento lo acompañaron en su cruzada política para despegarse del kirchnerismo ahora negocian pasarse de bando

El tigrense no atraviesa su mejor momento político. Desde que comenzó el año, a Sergio Massa se lo vio muy poco en los medios de comunicación y en las últimas semanas se vio golpeado por uno de sus máximos hombres de confianza en la construcción de su espacio político: Alberto Fernández.

Fernández anunció esta semana que trabajaría para la candidatura de Florencio Randazzo y expresó su deseo de que Massa se sume a ese espacio. Pero este no fue el único golpe que recibió: según pudo saber Nexofin, el randazzismo está tentando a Felipe Solá para que abandone al tigrense y pase a sus filas.La información luego fue confirmada por Santiago Montoya, ex sciolista y ahora aliado a Randazzo: "Ojalá, Felipe es muy valioso, eso lo está negociando Florencio personalmente, y lo analizará cuando llegue el momento".

Se trataría de un duro traspié para Massa ya que Solá es un hombre de máxima confianza para el ex intendente y fundador del Frente Renovador. Como si eso fuera poco, otro de los nombres que pueden llegar a ser absorbidos por la "aspiradora" Randazzo es el de Facundo Moyano, otro de los nombres de mayor conocimiento dentro de su espacio.



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Otra vez, Arribas quedó a tiro de la Justicia

LA CÁMARA FEDERAL CONCEDIÓ LA APELACIÓN AL FISCAL DE INVESTIGACIONES ADMINISTRATIVAS, SERGIO RODRÍGUEZ
El tribunal consideró que Rodríguez está habilitado para intervenir en la causa y envió el expediente a la Cámara de Casación para que determine si reabre la investigación. El jefe de Inteligencia está acusado por el cobro de 850 mil dólares en "propinas".                        Por Raúl Kollmann
La Cámara Federal habilitó ayer el recurso del fiscal de Investigaciones Administrativas, Sergio Rodríguez, en el caso de las transferencias al titular de la AFI, Gustavo Arribas. De esta manera, el recurso llegará a la Cámara de Casación que deberá pronunciarse sobre ese expediente. La situación actual es que el juez Rodolfo Canicoba Corral sobreseyó a Arribas porque consideró que en el momento de las transferencias no era funcionario y porque considera que no está probado el vínculo entre Arribas y la constructora Odebrecht. Sin embargo, la declaración del cambista de Odebrecht Leonardo Meirelles puso sobre la mesa que las transferencias provenían del gigante brasileño de la construcción y que serían coimas ligadas a una de las obras más trascendentes del país, el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento. La Cámara de Casación podría revocar el sobreseimiento dictado por Canicoba o dejar firme esa decisión. En forma paralela, resulta llamativo que el presidente Mauricio Macri mantenga en su puesto a Arribas: está claro que mintió dando explicaciones distintas sobre el origen y el destino del dinero, más allá de que sea verdad o no lo declarado por Meirelles.

El voto en la Cámara Federal fue por dos a uno, con Eduardo Freiler y Jorge Ballestero sosteniendo la legitimación de Rodríguez para apelar y Leopoldo Bruglia oponiéndose. Freiler y Ballestero señalaron que Rodríguez está legitimado para intervenir porque es un caso que trata de una posible coima en una obra del Estado. Bruglia en cambio afirmó que el fiscal de Investigaciones Administrativas sólo puede intervenir frente a la actuación de un funcionario público y Arribas no lo era cuando le llegó la plata. Freiler y Ballestero afirmaron que impedir la actuación de Rodríguez sería restringir las investigaciones. Tras el fallo, con la habilitación de Rodríguez, el expediente irá a la Cámara de Casación.

La escudería político-judicial del PRO jugó sus cartas en el expediente. Para que Canicoba dicte el sobreseimiento intervino la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), encabezada por Mariano Federici y Maria Talerico. La UIF envió un rápido dictamen al magistrado diciendo que no veía delito alguno. En Comodoro Py ya consideran que la Unidad roza una actuación de escándalo: dictaminó que no hubo delito en el caso de los Panamá Papers y en el de Arribas, entre otros, mientras que pidió que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner no viaje a Europa porque tenía previsto estar en un centro financiero como Londres. El juez Sebastián Casanello los advirtió por su actuación partidaria, es decir favorable al PRO.

El otro protagonista de un juego escandaloso fue el fiscal de Cámara, Germán Moldes, que no sostuvo la apelación de Federico Delgado respecto de las transferencias que recibió Arribas. Era la forma de hacer zafar al titular de la AFI, pese a las evidencias existentes en la causa y sobre todo ante el hecho de que era inminente la declaración de Meirelles. Moldes se apresuró a desistir del recurso antes de la videoconferencia del cambista.

Ayer, el defensor de Arribas, Alejandro Pérez Chada, señaló que Meirelles miente. En verdad el letrado no tiene mucho margen. Su cliente dijo que recibió una sola transferencia y Meirelles afirma que fueron diez transferencias y por 850.000 dólares, a través de la cuenta de una sociedad trucha en Hong Kong y de allí a la cuenta de Arribas en Suiza. Además el cambista sostiene que fueron coimas pagadas por Odebrecht y hasta mencionó que se acuerda del nombre IECSA, la empresa del primo de Macri, Angelo Calcaterra. En cambio cuando le preguntaron por Julio De Vido dijo que no se acordaba de ese nombre.

Más allá de los avatares de Comodoro Py, lo cierto es que Arribas cambió su versión varias veces, lo que le quitó la escasa credibilidad con la que ya venía del mundo del fútbol. En algunos casos en diálogo con Hugo Alconada Mon, de La Nación, y en otros ante el propio Congreso, dijo que las transferencias no existieron, que fueron en negro, después que no fueron en negro y que fue una sola, después que fue la última cuota de un departamento y finalmente que no fue por el departamento sino por los muebles del departamento. El presidente Macri repitió alguna de estas versiones, incluyendo la anteúltima. Es público y notorio que Arribas es amigo de Macri, al punto que vive en el departamento que utilizaba el ahora Presidente antes de mudarse a Olivos. Desde esa óptica, parece que tiene la decisión de defender a su ladero a capa y espada. Habrá que ver cuánto dura la protección.

                     


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Carrio en defensa de los represores

ELISA CARRIÓ VOLVIÓ A ALIMENTAR LA TEORÍA DE LOS DOS DEMONIOS
La diputada pidió otorgarles la prisión domiciliaria a los criminales de lesa humanidad y reclamó por el "derecho a la verdad" de las "víctimas civiles de la guerrilla". Daniel Filmus y Remo Carlotto salieron a cuestionarla.
Al ausentarse de la votación, Carrió también avaló el fallo de la Corte que otorgó el 2x1 a los represores. Por Felipe Yapur
La diputada macrista, Elisa Carrió, no ceja en su intento por reinstalar la teoría de los dos demonios. Lo desarrolló sin sonrojo durante el debate por la ley que le puso freno al beneficio del 2x1 a los genocidas. Ante el fracaso, ayer insistió con la necesidad de que los presos por delitos de lesa humanidad sean beneficiarios de la prisión domiciliaria. El diputado del Movimiento Evita, Remo Carlotto, rechazó tal posibilidad y aseguró que el gobierno nacional "busca construir una agenda para generar impunidad".

En la sesión que Diputados, Carrió no rechazó de plano la repudiada acordada de la Corte, en todo caso dijo que prefería el fallo en minoría del supremo Juan Carlos Maqueda y despreció la opinión de Ricardo Lorenzetti, con quien mantiene un enfrentamiento sin cuartel. Pero más allá de esa consideración, Carrió desarrolló una nueva versión de la vieja teoría de los dos demonios al sostener que mantener a los presos por delitos de lesa humanidad en cárceles comunes era asimilable a la conducta que tuvieron los genocidas.

Sin duda que Carrió no está de acuerdo con la sanción de la norma –de hecho estuvo ausente a la hora de votar– y por eso ayer insistió con su postura durante una entrevista radial. Primero acusó a los diputados Victoria Donda (Libres del Sur) y Remo Carlotto (Movimiento Evita), que fueron presidentes de la comisión de Derechos Humanos, de haber provocado "el vacío legal" al no corregir el Código Penal que supuestamente hubiese evitado el fallo de la Corte. Luego se mostró "de acuerdo con que los mayores de 75 años tengan prisión domiciliaria, hayan cometido delitos de lesa humanidad o no".

Una afirmación que le dio pie para señalar que mantenerlos detenidos "no responde al derecho humanitario que gente de 80 años esté en cárceles comunes. No me parece que sea humanista y creo que hay que resolver eso y el derecho a la verdad que tienen muchas víctimas civiles de la guerrilla. Los familiares de los soldados de Formosa tienen derecho a saber qué pasó", disparó en un intento por equiparar el copamiento del regimiento de esa provincia por parte de un grupo de Montoneros con el terrorismo de Estado que implementó la dictadura cívico militar.

El diputado Carlotto, rechazó de plano las declaraciones de la legisladora al sostener que es una variante del 2x1: "Carrió es parte del esquema gubernamental que pretende generar la idea de que no son personas peligrosas para otorgarles este beneficio y así olvidar los crímenes que cometieron. Estos delincuentes son realmente peligrosos y deben cumplir sus condenas de manera efectiva y en cárcel común".

Por otra parte, Carlotto advirtió que esta estrategia busca aprovechar "la predisposición que hay en ciertos jueces a morigerarles el régimen carcelario a estos personajes". En este sentido, el diputado aseguró que es preciso permanecer atentos y alertas a estos discursos que "buscan trazar un camino hacia la impunidad".

En la misma línea opinó el diputado del Parlasur, Daniel Filmus, quien además de repudiar los dichos de la legisladora macrista, indicó que "como el Gobierno no pudo avanzar con el 2x1, ahora envía a Carrió a preparar el terreno para justificar la prisión domiciliaria a los genocidas". El ex ministro de Educación advirtió que Carrió está pidiendo un beneficio para responsables de secuestros, torturas, asesinatos y desapariciones cometidos durante la dictadura. Filmus sostuvo, además, que este nuevo intento de la diputada está en línea con la pretensión de Darío Lopérfido y otros macristas de instalar la idea de que los desaparecidos no fueron 30 mil o el intento del propio Mauricio Macri de convertir en móvil el feriado del Día de la Memoria, el 24 de marzo.





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Lava Jato en el PAIS de España




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