martes, 1 de agosto de 2017

El dado salio para el lado de la justicia

Tras el intento oficial de anticipar su jubilación
Papalardo reasumió la dirección del Mariano Acosta
Un mes después de haber sido echada por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, la directora del Colegio Mariano Acosta, Raquel Papalardo, reasumió sus funciones acompañada por toda la comunidad educativa y dirigentes de UTE-Ctera, quienes labraron un acta ante escribano público.

Papalardo, quien recibió su salario correspondiente a julio, había sido notificada de su desplazamiento el 30 de junio pasado mientras tramitaba su jubilación, en un hecho inédito que la misma directora calificó en su momento como "un escarmiento, un disciplinamiento".

La directora ahora repuesta en sus funciones, el 20 de abril pasado había denunciado el ingreso de efectivos de la Policía de la Ciudad al colegio para amedrentar a los estudiantes que ese día se habían manifestado en la puerta del establecimiento en solidaridad con el reclamo de los docentes.

En rigor, Papalardo había presentado su renuncia condicionada en noviembre de 2015,  mientras completaba el trámite administrativo en la Anses, que a fines de 2016 dio por terminado el trámite de su jubilación, oportunidad en que Papalardo informó al ministerio de Educación porteño que dejaría el cargo el 31 de diciembre de 2017.

"Nunca respondieron aquel escrito", contó la directora hace exactamente un mes, quien interpretó la falta de respuesta del ministerio como una aceptación de su propuesta. Sin embargo, a última hora del viernes 30 de junio se encontró con la notificación que ponía fin a su carrera docente.

Papalardo asumió la dirección del Mariano Acosta en 2007, habiendo pasado por todos los cargos previos en el escalafón dentro del colegio. Su gestión, desde entonces,  hizo hincapié en los derechos humanos: se homenajeó a los estudiantes y los profesores desaparecidos y se colocaron baldosas con sus nombres.



Apartados por denuncias del feminismo

Renunció el tribunal que enjuiciaba a Victoria Aguirre, en Misiones, escrachado por misógino
El Tribunal Penal 1 de Oberá decidió apartarse del juicio a Victoria Aguirre. La mujer, víctima de violencia de género, enfrenta, por el vínculo, mayores cargos que Rolando Lovera, su ex pareja, quien mató a golpes a la nena.
El Tribunal Penal 1 de Oberá que renunció tras las                  denuncias y los reclamos de apartamiento.
El Tribunal Penal 1 de Oberá que renunció tras las denuncias y los reclamos de apartamiento. 
Imagen: Misiones Online

El juicio contra Victoria Aguirre volvió a foja cero. Ayer, los tres jueces que integran el Tribunal Penal N° 1 de Oberá, denunciados por la defensa y organizaciones de mujeres por parcialidad y falta de perspectiva de género en su actuación, anunciaron que se apartan del proceso. Ahora, deberán ser designados otros magistrados para que lleven adelante el juicio oral y público contra la joven de 24 años, estudiante de magisterio, presa hace dos años y medio en Misiones, imputada del homicidio de su hija Selene, junto con su ex pareja, Rolando Lovera, a quien Victoria acusa de haberlas secuestrado y maltratado durante ocho días, cuando se produjo la muerte de la niña, como consecuencia de un golpe que le provocó una fractura en el cráneo. La familia de Vicky y la red de organizaciones de todo el país que exigen su liberación y absolución, celebraron la noticia como un logro de la articulación del movimiento de mujeres. "Fue lo más grato en muchísimo tiempo", dijo a PáginaI12 Claudia Aguirre, hermana de Victoria, docente, y quien viene poniendo en cuerpo día a día para enfrentar a una justicia machista y misógina, que desde la instrucción no contempló que la madre se encontraba en un contexto de violencia de género que le impedía pedir ayuda para proteger a la niña. 

"Con la inhibición de los jueces se abre una oportunidad para un juicio justo para Victoria, que pueda valorar su testimonio como sobreviviente de la forma más extrema de la violencia machista. También permite a la justicia reencausar sus actuaciones, incorporando la perspectiva de género que es un imperativo legal no un capricho del movimiento de mujeres", apuntó a este diario Alicia Rivas, de la CTA-Autónoma de Posadas.

Todavía queda pendiente de resolución, el pedido de excarcelación de la defensa. Ya se le negó en dos oportunidades. Una, durante la instrucción de la causa. 

El juez Francisco Aguirre, miembro del Tribunal Penal de Oberá, informó ayer en declaraciones a la prensa local, que también la cuestionada fiscal del juicio Stella Maris Salguero de Alarcón, decidió inhibirse en las actuaciones del caso. La novedad se conoció después de que un tribunal ad hoc, rechazara la recusación contra los jueces Lilia Avendaño, José Pablo Rivero y Aguirre, presentada por el abogado de Victoria, Roberto Bondar, el 4 de julio. Ese día, el juicio quedó suspendido. Hoy, al cumplirse diez días hábiles –después de la feria judicial–, sin la reanudación de las audiencias, el juicio se declarará nulo. Y tendrá que hacerse otro, explicó Aguirre. El magistrado alegó que los jueces se apartan porque no quieren participar en ningún expediente donde intervenga Bondar como abogado: lo acusan de haberlos injuriado en la audiencia que tuvo lugar el jueves por el pedido de recusación. Sobre la fiscal, dijo que tomó la decisión por los escraches que le hicieron organizaciones de mujeres al poner en evidencia su parcialidad en el caso y acusarla de misógina y machista. "Es increíble cómo se dan vuelta las cosas. Ayer revictimizaban a Victoria, hoy las víctimas son ellos", ironizó la hermana de Vicky.

En Oberá no hay otro tribunal penal. Así que ayer no estaba claro quiénes podrían ser convocados para juzgar a Victoria y a Lovera: paradójicamente, a la joven podría caberle una pena mayor, porque se la acusa de homicidio agravado por el vínculo, que prevé reclusión perpetua, mientras que su ex pareja enfrenta una acusación de homicidio simple. 

Como a lo largo del proceso, la prensa local –que demonizó a Victoria como mala madre, la misma mirada de la fiscal– accedió a la información antes que las partes involucradas. Claudia Aguirre cuestionó ese punto y a la vez destacó la importancia de la "unión" de las mujeres que acompañan a través de la Mesa Nacional que reclama justicia por Victoria y por Selene. "Sentamos precedente. A partir de hoy en Oberá no se avasallarán derechos sin que se lo señalemos", advirtió Claudia.

Desde el 29 de enero de 2015, cuando Victoria llevó a Selene en sus brazos, ya muerta, al hospital Samic de Oberá, están presos ella y quien era entonces su pareja, acusados de haberle provocado las lesiones letales a la pequeña, de dos años y medio, que padecía retraso madurativo y discapacidad motriz. El juicio comenzó a fines de junio.  

Tal como informó este diario, en el expediente hay numerosas evidencias que demuestran el contexto de violencia doméstica y la falta de responsabilidad de Victoria en el homicidio de su hija, según la conclusión de un análisis transdisciplinario realizado por el Observatorio de Prácticas del Sistema Penal, de la Asociación Pensamiento Penal. La entidad se presentó como amiga del tribunal y pidió que el caso sea juzgado con perspectiva de género "porque la muerte tuvo lugar en un contexto de violencia doméstica en el cual la madre y la niña se encontraban sumisas". La entidad envió a la ex jueza de la Cámara Criminal y Correccional de la Capital Federal Mirta López González, integrante del Observatorio, como veedora del juicio. También exigió que se tenga en cuenta el contexto de violencia de género que vivió Victoria y su hija en esos días previos a la muerte de la niña, Fabiana Túñez, presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, que viajó el viernes a Posadas, y reclamó que el caso sea juzgado como un "femicidio vinculado" y  con "perspectiva de género". 

Victoria conoció a Lovera en 2014: ella estudiaba magisterio y él era sereno en una obra. En ese entonces, la joven vivía con sus padres y Selene. Se mudó con su novio el 31 de diciembre de ese año. Pero Lovera –según sus palabras– se convertiría en un "monstruo" y acabaría con la vida de la nena. En sólo un mes de convivencia, coronado por una semana donde habría imperado el terror, Victoria perdió lo que más quería.